logotipo

img_google
Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
No fue fiesta

La data era la siguiente; Nuñez y la vía. “La entrada te cuesta la razón”. Una casa destinada nada más que a fiestas. La noche prometía. Sin embargo, y a pesar de mis ganas de darle onda y de bailar cualquier cosa, el inexperimentado dj se esforzaba en que la noche fuese para atrás. No estábamos ni tan borrachos ni tan drogados como para bailar temas de Los Beatles a las 4 de la mañana. Un bajoneo en Burguer King con B y una amiga hizo que la noche levantara un poco. Pero la frutilla llegó luego, en la parada del 63. Un borracho de aspecto ordenado, con camisa blanca, saco y una pequeña chivita, de cara rosada. Se me acerca y mientras le da una pitada a su cigarrillo me señala con su mano derecha una morocha de aspecto poco argentino que estaba parada unos metros adelante en la parada con sendos tacos y un pantalón que le ajustaba hasta el alma. “Flor de pavito” me dice al oído. Y se aleja unos metros para volver a hablarme. "¿Le viste los pechos?" me dice. Yo permanezco inmutable, mirando al frente. “¿Cómo está el día? ¿Va a estar lindo mañana?” me dice, y con mi onda alcanzando niveles subterráneos se me sale de la boca un “¿Y a vos qué te parece?”. “Yo soy el nieto de Mario de Sánchez, ¿te acordás? Mario Sánchez, el de los pajaritos, las mañanitas (imitando su voz y los gestos de las manos). Soy un baluarte del humor.” Apaga el pucho en el piso y se acerca otra vez con ganas de seguir hablando. Dice un chiste por lo bajo –detesto no poder recordarlo, pero era un chiste muy viejo, realmente poco gracioso- y da media vuelta. Se enciende otro pucho y se va caminando por Cabildo en dirección a Juramento. No vuelve a mirar hacia atrás. El 63 llega. La morocha saca boleto y se sienta en un asiento de los de a uno. Desde arriba del bondi veo al borracho alejarse casi bailando. Estaba tomado, sí, pero cuánta razón tenía. La morocha tiene unas tetas infernales.
No