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Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
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mí.
Sindicación
 
Mundo Empresario New Age

¿Hola?, Sí, vengo a una entrevista en (Peep!) S.A. Sí, por favor, permitime el documento. Tomá esta credencial, ahora yo aviso que subís. Bueno, gracias. Sí, apoyá acá me dice un mono de 2 metros y auricular derecho cuyo cable penetra saco adentro, y paso la barrera para llegar al ascensor. Me voy al piso 11. Salgo. A priori parece que me equivoqué de ruta. No hay ninguna recepcionista a la vista. Después me doy cuenta que no, que no me equivoqué, que es ahí. Quiero cruzar la puerta pero no se abre. Caigo en la certeza que tengo que usar la tarjeta blanca en todas las puertas cual nave de Star Wars. Y quedo varado en una sala que parece salida de un enigma de la revista El Quijote. Dos puertas, una la izquierda y otra a la derecha. Un sillón, un teléfono, una nómina de internos. Una camarita enfocándome. Me quedo parado unos segundos esperando que alguien salga a mi encuentro. Los segundos se transforman en minutos. Ya estoy tarde. Maldito tráfico. Tomo el toro por las astas y decidido que se trata de una escena de “El Cubo”. Primero paso la tarjeta e intento abrir las puertas, pero nada. Estar tarjeta ya no tiene efecto alguna en estas áreas. Tomo el teléfono y marco el interno que me parece más potable; “Información – Call Center”. Me atiende un flaco que me deriva a otro interno, el de la señorita cuyo nombre tengo que ver. Sí, soy yo, tenía una entrevista con vos, sí, sí, estoy en la puerta, ¿ah sí? ahhhh, pará, ahí te abrimos. Y finalmente alguien se digna en dejarme pasar. ¿Acerté el enigma?, ¿o es que ahora la onda es “servite vos”?
No