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Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
Personal Fest 2005

Aún siento en la garganta el ardor tras el griterío hasta la afonía misma, mixado con la tierra que me he llevado de regalo del Dique 1 y con los vientos fríos del este que no paraban de llegar desde la cercana costa rioplatense. La ducha ha sido reparadora. La primer reflexión que tengo para hacer es que el personal fest edición 2004 estuvo mucho mejor organizado. La primer banda arrancaba a las 18:00. La gente recién pudo empezar a entrar 20:40. En la puerta, dos hombres intentaban terminar de pintar de negro las maderas que bordeaban el predio. Nótese que a esa hora todavía lo estaban haciendo. En el último recital tuve que dejar en la entrada un desodorante recién comprado. Hoy se cumple el mismo ritual previo; llego en las mismas condiciones al control. Me gusta correr el riesgo. Sí, un osado de la puta madre. El AXE Fusion reposa calmo en el fondo de la mochila. Me toca el control. Un mono de dos metros le hace una toma de catch con las dos manos juntas. Ve que no se detona nada y me hace pasar. Sabía que esta vez lo lograría. Después, lo de siempre, multitud de gente por todas partes, música que te envuelve surgiendo de distintos lugares (en eso también el Club Ciudad fue un mejor espacio para la disposición de escenarios). Ver un poco de aquí, un poco de allá. Oisin, o nuestra competencia. Bla. Suenan horribles. Eso me da mucha tranquilidad. Estoy en condiciones de decir que sin esforzarnos demasiado les pasamos el trapo. Un poco de Tonolec, o unos ladris que se creían Pearl Jam y Alice in Chains juntos. Muy noventoso. Muy yanqui. El cantante hablaba un portuñol exagerado que daba asco. Sonaban bien, sí, pero le pifiaron por un par de años. Después un poco de Malosetti. Demasiado bajista para mi gusto. Me apabulla. Ya no lo disfruto. Me aburre. El horario de todo estaba totalmente cambiado, uno ya no podía planificar. Tenía que ir tanteando escenario por escenario. Termina Macy Gray. Me quedo acá. Pucha, otra vez ganas de ir al baño, qué inoportuno. Es que esta vez dejaron de lado la paparruchada del BUE Mix Edition 2005 y sí vendían alcohol dentro del predio. Corro como no lo hice en los últimos 6 meses de punta a punta para ir al baño. Ya estoy listo. Y aparece Good Charlotte. Al toque me doy cuenta que la mitad de la gente que está adelante agitando lo único que conoce de la banda es I just wanna live. Arrancan con un himno, sí, the anthem y esta gente no entiende. Es un hit, y la gente no entiende. Esto es algo que se está haciendo repetitivo y empieza a molestarme. Sino conocés la banda, ¿no sería más apropiado que dejes los lugares de adelante para la gente a la que realmente le gusta? Ya me había pasado con The Strokes y con Avril Lavigne. De hecho escucho bardeadas contra el cantante, algunos tiran cosas. ¿A qué venís, idiota? Me dediqué a poguear como hacía mucho no hacía. Tocaron todo, todo lo que quería escuchar. Me da cosa pero parece que los que nos sabemos todas las letras somos unos pocos. El resto parece estar ahí porque sí. Por suerte hay una minita que canta desafinadísima junto a mi oído derecho. Me pone de buen humor. Prefiero que grite y esté como loca a la amargura de unos cuantos. La cantidad de tierra que tragué allí es inexplicable (nota; si continuamos comparando con la edición 2004, en aquel entonces se tapó el piso con placas de plástico para no dañar el terreno ni levantar polvareda). Y una vez más salgo exhausto de un recital y con unas ganas enormes de ser yo quien esté arriba del escenario. Cómo están las mujeres. Ese es un capítulo aparte.
Capítulo aparte: Mujeres. Hermosas. Todas.
Después el frío me hizo recordar la tonta idea de negarme a llevar abrigo. Escuché un poco de Kevin Johansen, un toco y me voy de Catupecu y me vine. El tachero no paró de hablarme de cómo el viento movía el taxi en la Autopista. Y de viajes que hace con su señora y su hijo y de cómo el viento lo ha hecho dar un trompo. No, no para de hablar. Y eso que me niego a responder. Yo no dejo de asombrarme de la cantidad de gente que asiste a estos festivales. Y pienso en cuántos serán los que se toman un taxi a la salida. Pienso en la cantidad de taxis que deben andar circulando a la pesca por allí. Y me pregunto, ¿a mí siempre me va a tocar un pelotudo?
No