Recuerdo
Lo interesante era que todo cuadraba perfecto. Incluso hasta nosotros. Habíamos pasado de lo abstracto a lo concreto un sábado porteño. Belgrano y Saenz Peña. Atardecer de sol. Fue conexión al instante. La cautela al inicio, el desenfreno después. Estás hermosa. Sonrisa. No, no, me retracto, sos hermosa. Rubor. Nos dirigimos a un bar de la calle Entre Ríos y poco tiempo pasó hasta que nuestros labios se demandaran. Se siguieron encuentros aislados, 185 km. de distancia, viernes de coartadas. El defecto anular no nos preocupaba ni a ella ni a mí, pero especialmente a ella. Nada reflejaba nuestra distancia, nuestra, tan solo nuestra. 20. Tal vez hasta era aquello lo que lo hacía tan especial. Pasión, con final sin final. Tres años ya de aquello y el recuerdo que se dibuja como una foto en mi cabeza. ¿Cómo es que le dicen a esto? ¿Nostalgia?





