Mi Primera Vez
Le pido al taxi que me acerque. Primero Bonpland y Cabrera. De afuera no parece nada. Un cartel sin embargo hace referencia; “Cámara Argentina de Informática”. Ah bueno. Toco timbre y detrás del portero la voz de una mujer me pregunta qué es lo que vengo a hacer. Contenta con mi respuesta me abre. Pero al cruzar la reja me encuentro con otro portero electrónico más. Esta vez escucho el “brrrrrr” para empujar y abrir la puerta pero sin embargo esta no se abre. De adentro veo que un hombre pelado de bigotes estira su mano y me abre. Miro el habitáculo. Como mucho, 3 x 3, una silla y una pequeña tapia de cemento. Siento un frío como de Sex-Shop. De frente a mí un vidrio negro inmenso, una camarita a la izquierda arriba y un parlantito debajo. Esto es re secuestro pienso yo. Sigo recorriendo todo con la vista con aire de sorpresa hasta que una mujer me dice “¿sí?” a través del parlantito. Le cuento a qué vengo y me dice sin dudarlo. “Aguarde dos segundos. Retire la factura por Buzón 1 y retire el producto y abone por Buzón 2. Gracias.” Unos segundos más tardes unas manos de hombre se estiran por el Buzón 1 (que no es más que una saliente de madera adherida a una puerta) y me pasan la factura. Me acerco al Buzón 2 donde hay otro espejo negro pero más pequeño y alguien de adentro me dice que le pase la factura y la plata. Se las paso. Un instante después recibo el vuelto y mi camarita web. Tardé no más de 3 minutos. Nunca lo había experimentado. Mirá como funcionan las cosas en Mercado Libre. Un poco raras, eso sí. Pero funcionan.
Vuelvo al taxi. Y ahora me voy a Billinghurst y Cabrera. Ahora ya es en un departamento. “Sí, subí” me dice un flaco y ya me encuentro tomando el ascensor. ¿Será tan secuestro como la otra? (pero organizada, eso sí). Esta vez las cosas cambian y de entrada ya le veo la cara al pibe que me abre la puerta. Una oficina improvisada, un depósito de cajas y cajas de elementos de computación. Dos pibes de no más de 24 años me reciben y rápidamente me hacen sentar y me traen lo que vengo a buscar. Por un momento me siento tratando con un dealer de merca, o con un importador de armas, o con un vendedor ilegal. Al instante reacciono y me doy cuenta que muy lejos de la última opción no estoy. Igual mucho no me interesa, sólo me interesa que metan el teclado en la caja y hagan rápido la factura que lo tengo al taxi esperando. Otros 3 minutos. Mirá como funcionan las cosas en Mercado Libre. Llamativas, sospechosas, pero efectivas. Ahora sólo resta que los artefactos cumplan con su cometido sin necesidad de prontas enmiendas.





