Un viernes...
Lo dije. Acierto o error, pero lo dije. Necesito decirte algo B. Me gustás mucho. Su cara de sorpresa se ve acompañada por una frase. ¿Pero así tan de golpe me lo decís? Sí, no había otra forma. Siento una paz inmensa entrar en mí. Se lo dije. Lo había recreado en mi cabeza continuamente pero algo me impedía hacerlo. Ya había experimentado en mi imaginación decirlo de esta o de aquella otra manera. Daba igual. No podía alejarme sin decírselo. Ella estaba hermosa, como siempre. Y las charlas, el dar vueltas por calles sin rumbo alguno sin importarme, su voz, su sonrisa. Todo. Estoy hecho a prueba de balas, pero su compañía tras habérselo dicho me tranquilizó. Hoy ya es otro día.





