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Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
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Nos conocimos en una lejana lista de fanáticos de la música de Amélie, de Yann Tiersen y sus mágicos acordeones, violines y clavicordios. Nos escribimos a diario extensos mails durante nueve meses sin siquiera saber cómo éramos, pero con la certeza de que estábamos más cerca de lo que pensábamos. Mi trabajo y su casa a no más de 15 cuadras. Viajar en el 160 a horas cercanas. La química generada a partir de las palabras. Si nos íbamos a conocer personalmente tenía que ser siguiendo el mismo mágico camino. En ese entonces se estrenaba Amor Eterno, el hasta aquí último film de Jean-Pierre Jeunet como director y de Autrey Tatou como actriz, ambos también, director y actriz de Amélie. Era la ocasión exacta. Además el título lo decía todo. Pero todo tenía que ser una sorpresa. Primero una caja cubierta de golosinas con 12 cd’s especialmente seleccionados por mí y con comentarios dedicados exclusivamente para ella, además de una carta perfumada junto con una pequeña llavecita. Eso ocurrió un sábado, cuando pasó a retirar la caja por la recepción de un edificio. Me costó lograr averiguar su dirección, pero lo logré. ¿Estará o no estará? Yo lo mando igual. Y allí fue la moto, con una encomienda, el viernes siguiente. Una carta rodeando la alcancía en forma de cilindro, el candado y entonces el potpurrí cobijando su entrada para Amor Eterno, el domingo, a las 15:00. La esperaría 14:30 sobre el playón del Centro Cultural, de cara a la plaza. El día estaba nublado, una tarde de mayo, y yo estaba experimentando una ansiedad hasta allí nunca alcanzada. No me preocupaba su aspecto, realmente estaba movilizado por su personalidad. Y allí se apersonó. Luciana. Desde el abrazo inicial sentí la frialdad, una mirada que cruzó pocas veces mis ojos. La charla, y esos silencios que jamás habían aparecido en nuestras charlas digitales se hacían presentes, allí, y con más fuerza que nunca. Hice lo que sentí y en un momento le tomé la mano. Era el equivalente a acariciar un mueble. El tiempo pasaba y todo aquello que yo había construido en mi cabeza se iba deshaciendo poco a poco. La película, tomar algo, y una despedida tan distante como sincera. Ambos dos sabíamos que probablemente no la volveríamos a repetir. Mi viaje de vuelta fue un planteo constante. ¿Qué hice mal? Su respuesta ausente de calidez y de valoración hicieron que diera comienzo al período de desenamoramiento. Las probabilidades de que nos volviésemos a cruzar en algún otro momento de nuestras vidas eran nulas. 6.000 personas en obras al aire libre. La búsqueda visual de unos amigos en la espera del show de Avril Lavigne hicieron que nos pusiéramos cara a cara. Me viste, nos vimos. Pusiste cara de póker y de que no sabías quién era. Rápido cruce de miradas. Un segundo tal vez. A mí me basto. Creo que hasta esbocé una sonrisa (socarrona). Seguí por acá, mirá, parece que allá atrás en el fondo tenés lugar. Pero acá no.
 
Comentario:
bueno aca estoy yo la de la historia, supongo que nunca imaginaste que te iba a firmar este post, pero bueno vos solo me diste tu blog y me dejaste que lo lea, hasta me advertiste de la exsitencia de este post,mmmm que puedo decir... me dolieron todas y cada una de las palabras, pero q le voy a hacer, lo unico que si queria decirte es que ese dia en el recital no te reconoci en serio, creo que es entendible habiendote visto solo una vez en mi vida hace unos cuantos meses, despues me quede mirandote con cara de"poker" pensando en que cuanod te conoci no tenias lo ojos tan verdes que quiza era alguno de tus hermanos o directamnete otra persona (ya que yo estaba atras tuyo y solo te veia de perfil) y me iba a empezar a mirar raro...bueno en fin podria seguir haciendo objeciones sobre todo pero ya fue, un beso chauss
No