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Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
Y mañana también...

Trato de encontrarle una explicación. ¿En qué parte me perdí? ¿Cuál fue el casillero que me salté? Todo se vino tan de golpe que aún no caigo. Vernos el sábado, y ella con el corazón bombeando como un tren y haciendo todo aceleradamente. ¿Te pasa algo? No, no, nada nada. Pero juntos otra vez, y disfrutar de su compañía. De pronto la realidad. Lo elegí a él. Eso es lo concreto tras algunos mails y charlas que se han sucedido desde entonces. Lo elegí a él. Es un final. Mis ojos se vidrian. Quiero que seamos amigos muy amigos, y yo que no entiendo por qué cargarse con esa presión de elegir. Él, a miles de kilómetros de distancia de aquí genera un vínculo tan fuerte que lo prefiere a mis besos, a mis abrazos. Sé de que lo nuestro era frágil, ella también lo sabía, pero estaba dispuesto a dejar que todo se desarrollase sin necesidad de poner un freno en ninguna parte. Mi reacción de la semana pasada daba cuenta de ello. Sus palabras previas, el negar lo que le sucedía con él hicieron que esto último fuera sorpresivo. Lo releo y me lleno de angustia. Sé que es entonces lo más sensato. Aparecí en el momento menos apropiado (una vez más) y voy ganando en vulnerabilidad proporcionalmente a la cantidad de veces que traigo el desenlace a mi cabeza. Seremos amigos C, pero no hay caso, hoy estoy triste.
No