logotipo

img_google
Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
La gente, ¿quiere o no quiere trabajar?


Situación 1

Avenida Juan B. Justo y Cerviño, del lado del Jumbo. Detengo un taxi. Me abre la puerta y me pregunta hasta dónde voy. Acá nomás, Santa Fe y Coronel Díaz. Ah no, mirá estoy sin gas, no te puedo llevar. (?) Paro un segundo taxi. Me subo. Vamos hasta Santa Fe y Coronel Díaz. Se queda en silencio. ¿Santa Fe y Coronel Díaz? Sí. Uh, pero qué vuelta que hay que hacer che. Mirá decime como querés que hagamos porque hay que dar una flor de vuelta, lo que menos pensé es que me ibas a decir Santa Fe y Coronel Díaz. No sos de la zona, ¿no? Lo miro por el espejito con cierta molestia. No tenía ganas de caminar hasta Santa Fe. No sé por qué tengo que darle esta explicación me digo a mí mismo. Dobla en Santa Fe a la derecha. Murmura cosas, se pregunta en voz alta. No sé cómo hacer. No es tan grave, digo, pienso, tiene que dar la vuelta a la manzana, le digo. Y vuelve a hacer un comentario acerca de lo complicado que se vuelve el recorrido. Me saco. Si es tanto quilombo me bajo acá y me tomo uno que va por enfrente, mirá que yo no tengo problema. No no, está bien, me dice, y prende la radio.

Situación 2

Ciudad de la Paz casi Juramento. Casa de música. 13.05. Hay que hacer rápido porque tengo que llegar a una hora potable para ver el partido en la casa de unos amigos. Hola, qué tal, ¿tenés estuches rígidos para guitarra? Sí, me responde sin dejar de mirar la pantalla de la pc, tenés más o menos de unos $250, balbucea. Sí, digo, y me le quedo parado, me mira, ¿pero tenés acá? le pregunto, y le sale el viejo fanfarrón de adentro y me dice sí sí, ¿para qué guitarra estás buscando? Una Ibanez RG 470. A ver, fijate en el subsuelo, le dice a uno que supongo que debe ser el hijo, como de unos 28 años más o menos. Vuelve el pibe. No hay. Abre un Excel con todo lo que tiene en el depósito, a unas dos cuadras. Parece que no hay. A mí no me dicen nada pero me doy cuenta porque veo que baja y sube por la misma planilla 85 veces y algo le dice al hijo. Traete este, este y este. Ahora viene, ¿sí? Sí, ok. Y yo siento como el tick tack del reloj avanza cada vez más rápido. No puedo quedarme quieto y recorro el lugar infinidad de veces. Cuestiono en mi interior por qué hay tan pocas casas de música en Belgrano. La otra que conozco está en Cabildo casi Lacroze y la atiende un viejo con unos anteojos culo de botella que lo único que tiene para ofrecerte es un encordado de guitarra criolla y un piano del siglo pasado. Veo que hay unos mics Gibson en el mostrador. Ah, ¿vos importás micrófonos? ¿Qué andás necesitando? Estoy buscando una pareja, tales pastillas. Ah, pero esa son las más comunes, me dice con un tono sobrador que da asco. No, fijate que no. Y fijate que no las estoy consiguiendo por acá, no se importan más. Ni Mannys me dijo que me las podía conseguir. Busca en Internet para ver qué pastillas son. Se pasa la mano por la frente, se para y ¡se pone a barrer! Lo miro para ver qué pasó, si me piensa dar una respuesta o qué y se hace el boludo. En eso cae el hijo con dos estuches. El 92 no estaba, pa. Y pone sobre la mesa uno que ya a la distancia uno se da cuenta que no es para una guitarra como las Ibanez RG. Lo abre e intenta meter una y no entra. Y lo peor es que hace presión pero no. El otro estuche es un asco, está todo sucio. Es un usado me dice. No no, para usado, dejá. ¿No te queda alguna funda más o menos copada, fuerte? A ver, sí sí, de eso sí. Baja y sube con dos fundas, una de las cuáles era toda roja y soberanamente horrible. La otra tenía unos vivos azules que mucho no me convencían. ¿No la tenés en negra? Mmm… sí sí, tengo una Gibson que mata. Bueno, a ver. La trae y me convence. Bueno, dale, me la llevo. Y comienza una serie de cruce de miradas y susurros con el hijo que me hacen pensar que no saben cuánto cobrarla. No está en el catálogo, la remata el viejo, no te la puedo vender. Si te tengo que cobrar lo que dice la página de Gibson, son 300 mangos. Ja, sí sí, ok. Dame la que tiene los vivos azules que tan loco no estoy. Y apurate querido que se me hace tarde.
No