A veces somos lo menos
Que te digo que no, que te digo que sí, que no, que sí, pero ¡que no! Me acabás de tirar una frutería entera, te digo que este té frío ¡no tiene nada que tenga arroz! Que sí, mirá, que le pregunto al mozo. Mozo, disculpeme, le hago una consultita, este té frío, ¿tiene arroz o algo así? El mozo la mira y con una pseudo-carcajada tira un "No, je, no" y mueve la cabeza. Me empiezo a reir y a medida que a ella se le dibuja una L enorme en la frente insiste buscando un quiebre del mozo. El chino la mira y un poco risueño y otro poco sin entendérsele un carajo atina a decir "Nah, estás loca". Me dolía la panza de tanto reír. Más o menos lo mismo que a ella, cuando me vió correr tres cuadras al 63 para que después no me parara. Pedazo de turro, si me había visto corriendo. Y encima era el que iba por Riglos, ¡que hacía más rápido! Y bue, son cosas que pasan. Ahora la L la tenemos los dos. (Yo ya la tenía, bah).
Comentario:
Cuál inglediente secleto...
Nah, estás loca...
Nah, estás loca...
Comentario:
¡Te pusiste nervioso chino botón! ¡Te saqué el ingrediente secreto de tu receta milenaria y te cagaste hasta las patas! ¡Andá a hacerte un enema con sake, monguis!
La del Té
La del Té





