Ahora sí (*)
Menos mal que triunfó el reclamo popular. Menos mal que ahora nuestras almas van a reposar tranquilas sabiendo que finalmente hemos hecho justicia. Ahora sí podemos festejar a los gritos y abrazarnos como si hubiésemos ganado el mundial. Ahora estamos ahí nomás de la verdad, al toque de alcanzarla. Ahora sí hemos compensado la falta de nuestros seres queridos con la destitución del primer culpable de la tragedia. Puedo entonces cantar a los gritos, saltar de alegría. Era todo lo que necesitaba. El pueblo unido contra la corrupción. Y entonces sí, entonces el MST, entonces el Polo Obrero, los piqueteros, Macri, Lilita, todos unidos, y revueltos, como nunca antes habíamos estado. "Se va a acabar esta costumbre de matar”, señores. La grandeza de un pueblo en todo su esplendor. ¿Quién es el sinvergüenza que osará decir que la votación de los 5 macristas está cargada de un interés político desmesurado? ¿Quién es el idiota que se atreverá decir que entre los que festejaban hoy no había un solo familiar con dos dedos de frente? ¿Quién es el que va a acusar a los del MST, los del Polo Obrero y a los piqueteros de asquerosas cucarachas oportunistas? ¿Quién es el que le va a decir a estos grupos que gracias a que le pavimentaron el camino a la jefatura a Macri luego no tendrán el mínimo derecho moral a levantarse en contra de? ¿Quién será el que mire con vergüenza ajena el júbilo de las víctimas en la puerta de la jefatura? ¿Quién va a ser el primero que vea que los familiares no satisfechos aún van a iniciar alguna que otra cacería de brujas tan incoherente como esta? ¿Quién habrá de preguntarse de qué marca es la botella de champagne que descorchó Macri hoy en su casa? ¿Quién habrá de preguntarse si el sabor amargo de los familiares es hoy más dulce gracias a su victoria? ¿Quién? ¿Quién otro sino? Estoy tan asqueado como desconcertado. Les recuerdo que no tienen nada por lo cuál celebrar. Nada.
(*) Remitirse al posteo del 15 de noviembre pasado; "Lo tengo que decir"





