¿19 años tenías?
Las cosas van y vienen. Hoy ya estoy un poco mejor que ayer. No sé por cuánto tiempo. En eso me la encuentro a Vero en el colectivo. Vive en el barrio. Hicimos natación hace unos cuántos años. Es algo más chica que yo. Siempre me pareció simpática, aunque los últimos cruces por la calle siempre me habían sabido a misterio y problemas, aunque nunca duraban más de un beso, un saludo, intercambio de dos frases de cada lado, una sonrisa, un chau chau. Hoy hubo un poco más de tiempo para saber de ella. Y de qué cosas pasan por su cabeza. Los aros con forma de chala, los adornos algo hippones, el flequillo stone y el dialecto cuasi varonil me hacen pensar que de no habernos conocido haciendo natación, no creo que hubiésemos entablado comunicación de ninguna otra manera. Habla con una amiga primero y usa los terminos “bondi” para catalogar a una pelea, “vacilar” para referirse a las cargadas y repite cual latiguillo la frase “Me entendés?”, que en su boca no pasa de ser más que un “Me’nendés?”. ¿Qué andás haciendo? le pregunto. Estoy haciendo muchas cosas, ahora vengo del profesorado de química, a la mañana voy al sicólogo, hay un día que tengo particular de matemática, mi novio encima está internado, y los sábado laburo. Ah ¿laburás? Sí, pero dando clases, pero no me conviene mucho, le doy clase a 4 pibes y me pagan 20 mangos por mes. Glup. Así no me sirve. Pero bueno, era algo. Se me hace un nudo en la garganta. ¿Qué le pasó a tu novio? No, está internado por drogas. Está bien pero no lo dejan salir, así que lo tengo que ir a visitar. En sus ojos, la infancia perdida, la mirada melancólica. En mi cara, la compasión. ¿Cuántos años envejeciste Vero?
Los más escuchados - En este último tiempo
1.- | Ombra | Dralion | Cirque du Soleil |
2.- | Face to Face | Seasons | Sevendust |
3.- | Tú Eres Su Seguridad | Intérpretes | Hermética |
4.- | Fall to Pieces | Under my Skin | Avril Lavigne |
5.- | Just Missed the Train | Thankful | Kelly Clarkson |
1 a 1
Vuelvo a entrar a una Iglesia. Esta vez, como el padrino de Constanza. Son exactamente las 17.00. Afuera, a unas 60 cuadras aproximadamente, River y Boca juegan otra vez. Acá estoy rodeado de 15 niños con sus respectivos padres, con sus respectivos padrinos, con sus respectivos familiares adoradores y fotógrafos circunstanciales. Me muero de ganas de saber cómo va. Me vibra el celular, lo miro de reojo. “41 MINUTOS. GOL DE RIVER. 1 a 0”. Excelente, pienso para mis adentros. La misa transcurre. Primero los aceites, después el agua, por último la vela. No me ha llegado nueva data. Algo me huele mal. Salimos de la Iglesia. Apenas pongo un pie afuera me vibra otra vez. Miro y leo. “PUTA MADRE” es todo lo que alcanza a decir. Puta madre, me repito en voz baja, seguro que perdimos. La aclaración del Dipa me llega unos minutos después, y el sabor a bronca llega más a la noche, cuando lo vuelvo a ver al mellizo amargándonos en un superclásico en Fútbol de Primera. La cabeza se me llena de preguntas. ¿Será posible que el muerto este siempre nos emboque? ¿Alguna vez Gallardo va a jugar bien contra Boca? ¿Cuánto habrá que esperar para que a Krupoviesa le den preventiva en Olmos sin permiso para salir? ¿El arquero de la selección va a salir a buscar la bocha igual que en el gol del tecla? ¿Macaya se fuma un porrito antes de hacer el comentario del clásico? ¿Tití Fernández fue siempre así de pelotudo o se potenció junto a Benedetto? Ay ay ay. Cuántas incógnitas, cuántas.
A quien corresponda
Así no. Traición a la confianza. Traición a tu modo. Me despreciaste. Obviaste mis sentimientos. Quebraste mi ilusión. Me llenaste de tristeza. Y encima no lo ves. No voy a levantar la cabeza. No voy a escuchar tus explicaciones. Me quitaste todas las ganas. Todas. Pero lo peor de todo, una vez más.
Devuelvanme el espíritu
El post del jueves 16 de marzo se ha repetido de manera incesante hasta el día de hoy. Todo es gris, todo me agarra de los tobillos y me tira hacia el abismo. Debo estar a punto de algo pero no sé bien de qué. Me he convertido en un ente que sólo absorbe. Veo y escucho. Miro y oigo. Nada más. Ni ganas de hablar. Ni ganas de escribir. Ni ganas de creer en algo más. Hoy me siento en el subte del lado de la ventanilla. Todo pasa por ahí.
Bemol
Siento como si por mi espalda ha pasado una locomotora. Estoy agotado. ¿Cómo puede ser que llegue a las 11 de la mañana con la cabeza limada? Por suerte siempre hay algún motivo por el cuál mudar de pensamientos. Nada de aquellas personas que supieron ocuparla en estas últimas semanas se ha quedado dando vueltas en mi cabeza. Hoy sólo pienso música. Mi libertad mental se dibuja siempre en términos de compases y figuras varias. Mi vida, limitada al trabajo, viajes, grises, dolores de cabeza, mp3 player, es todo un acorde. Un Re disminuido con bajo en Fa#, un Do séptima. Un par de semifusas, una corchea y el calderón. Empalme con anacrusa y un adorno para darle un poco de onda. Vengo a full con el contrapunto y de pronto la línea negra que se apoya tímida sobre la tercer línea del pentagrama. ¿Es real? Me cago en Dios. Hasta acá me persiguen los silencios.
Al caradura del BMW
Tenés un BMW que sale fortuna, vivís en un country, tu mujer se la da de cheta recatada, tenés gemelos en la camisa y ahora resulta que hacés un papelón para que no te confisquen el auto por los $14.972 que debés de patente. No tenés cara, y mucho menos altura moral para hacerte el justiciero y acusar de no-sabés-qué a Montoya. Tu esposa tiembla de la verguenza, ¿no te das cuenta? Te agarrás de un problema cardíaco y tomás la postura del ofendido cuando no tendrías que hacer otra cosa más que bajar la cabeza y comerte el garrón. Porque sos un pelotudo, un garca y un sin vergüenza. Y ahí están, tus vecinas del country, o las chetas que no van a dejar que le toquen un pelo al BMW. ¿Qué barbaridad, no? ¡Esto es inaudito! rezaba el payasito que traía el vaso de agua a tu mujer. Qué situación más bizarra. ¿Tenés un poquito de dignidad?, ¿o vas a seguir actuando como un nene caprichoso? La cagada te la mandaste. No podés alegar que no pagabas porque no te llegaban las boletas, ¿qué te pensás que es gratis tener un auto alemán modelo 2001 acá, pelotudo? Bajate del auto, ¿o es que ya te volviste tan inescrupuloso que tu bajeza no tiene límites?
Ahora sí (*)
Menos mal que triunfó el reclamo popular. Menos mal que ahora nuestras almas van a reposar tranquilas sabiendo que finalmente hemos hecho justicia. Ahora sí podemos festejar a los gritos y abrazarnos como si hubiésemos ganado el mundial. Ahora estamos ahí nomás de la verdad, al toque de alcanzarla. Ahora sí hemos compensado la falta de nuestros seres queridos con la destitución del primer culpable de la tragedia. Puedo entonces cantar a los gritos, saltar de alegría. Era todo lo que necesitaba. El pueblo unido contra la corrupción. Y entonces sí, entonces el MST, entonces el Polo Obrero, los piqueteros, Macri, Lilita, todos unidos, y revueltos, como nunca antes habíamos estado. "Se va a acabar esta costumbre de matar”, señores. La grandeza de un pueblo en todo su esplendor. ¿Quién es el sinvergüenza que osará decir que la votación de los 5 macristas está cargada de un interés político desmesurado? ¿Quién es el idiota que se atreverá decir que entre los que festejaban hoy no había un solo familiar con dos dedos de frente? ¿Quién es el que va a acusar a los del MST, los del Polo Obrero y a los piqueteros de asquerosas cucarachas oportunistas? ¿Quién es el que le va a decir a estos grupos que gracias a que le pavimentaron el camino a la jefatura a Macri luego no tendrán el mínimo derecho moral a levantarse en contra de? ¿Quién será el que mire con vergüenza ajena el júbilo de las víctimas en la puerta de la jefatura? ¿Quién va a ser el primero que vea que los familiares no satisfechos aún van a iniciar alguna que otra cacería de brujas tan incoherente como esta? ¿Quién habrá de preguntarse de qué marca es la botella de champagne que descorchó Macri hoy en su casa? ¿Quién habrá de preguntarse si el sabor amargo de los familiares es hoy más dulce gracias a su victoria? ¿Quién? ¿Quién otro sino? Estoy tan asqueado como desconcertado. Les recuerdo que no tienen nada por lo cuál celebrar. Nada.
(*) Remitirse al posteo del 15 de noviembre pasado; "Lo tengo que decir"
A dónde...
Estancado. Siento como si estuviera rodeado de Dementores (*) . Me consumo poco a poco. Yo no sabía que esto era así. Es un constante tomar el mazo y repartir de nuevo para darse cuenta que otra vez me tocaron dos cuatros y una sota, y lo peor, cada una de distinto pueblo. Desganado. Es un manantial solo de malas noticias, de venas oculares que estallan en mil pedazos y de párpados que se niegan a permanecer en su lugar. Sonrío a cuentagotas. Por momentos me identifico con vos, que ahora trepás empapado un glaciar, o con vos, que descubrís conexiones entre violinistas y melodías irlandesas en trenes subterráneos. Hoy me gustaría estar en otra parte. Hoy me gustaría irme.
(*) Tienen el poder de absorber las emociones positivas de su víctima, causándole una grave depresión, y con el tiempo, la locura. Visten con capuchas y túnicas negras, son ciegos y se guían por las emanaciones mentales. Con un beso roban el alma.





