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Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
Una noche sin fin (*)

El aparato suena por vez número 24 taladrándome la cabeza. Me despierto muy malhumorado. Decido atender y me encuentro con que tengo visitas en la puerta de casa. Qué inoportuno, pienso. Y mientras me pongo operativo para abrirle tras escasas horas de sueño, algo me dice que la noche del viernes fue algo más accidentada de lo que recuerdo. Me coloco los anteojos y sigo viendo borroso. Pero che… ¿qué pasa? Me los saco y me refriego los ojos y me los vuelvo a poner. No hay caso, sigo viendo borroso. Los agarro y los miro. No, evidentemente ocurrieron cosas; en mis anteojos hay un solo lente. Paso el dedo para asegurarme que efectivamente carezco del lente izquierdo. Mmm, veamos qué pasó.
El Motivo: Cumpleaños de Vani (compañera de trabajo, poetisa).
El Lugar: Un reciclado departamento de Villa Crespo.
La Gente: Mayoritariamente bohemios, intelectuales, músicos y poetas. Artistas en general.
La Música: Arrancó ochentosa, para luego ir llegando hasta nuestros días. Más bien pop y electrónica. Bien.
Mi Actitud: Arranqué careta, como en cualquier fiesta rodeado de desconocidos, tomando cerveza en un rincón. Creo que el tema de jugarla tan de visitante hizo que me liberara sin importarme. Terminé saltando como un desquiciando y bailando como hacía mucho no lo hacía.
La Sucesión de Hechos Bochornosos: Resulta que Sil, la hermana de la cumpleañera, además de ser la baterista de Decenadores y de la banda de Botafogo, es la novia de Andrés Vilanova (**) y ambos estuvieron presentes en el cumpleaños. Pero Andrés no llegó sólo, sino que llegó con dos amigos y uno de ellos era Hernán Langer (***). Impulsado por el alcohol, y un poco porque no quería perder la oportunidad, me acerqué al flaco y le empecé a hablar, a decirle que era “zarpado” como sonaban las guitarras del último disco (sí sí, usé esa palabra… y bue…), que me gustaba un montón como tocaba y le pregunté si producía bandas, a lo cuál me respondió que no, pero que era algo que le interesaría hacer. A mí me brillaron los ojitos cuando dijo eso y tenía ganas de decirle “¡empezá con la mía!”, pero como no quería parecer un pesado, lo dejé tranquilo y me fui a bailar. Se me ocurrió anotarle en un papel una página y un mail para que escuche los temas y que si le interesaba se contactase conmigo. No encontraba una lapicera por ningún lado. Finalmente me la prestó Laura, una amiga de Vani, a la cuál le dije que la explicación de la búsqueda exhaustiva del elemento con tinta era un tanto bizarra para explicarla en ese momento. Esta es la explicación. Le conté todo a Sil. Y del mismo modo que siempre la he visto, serena, me respondió “tranqui, vos tranqui, vení de amigo, sino yo le digo, no te preocupes”. A esta altura ya sabía que estaba siendo bochornoso. Es más, me imaginaba a Terry (****) comentando al día siguiente “estaba en un cumpleaños y me vino a hablar un borracho, patético”. Tal vez no. Jaja, no importa, pensé. Me pareció muy amable el pibe. También hablé unas pocas palabras con El Niño (*****) y creo que volví a usar la palabra “zarpado” en relación a cómo toca. Sí, no estaba muy lúcido como para buscar otro adjetivo. La noche se cerró conmigo muy ebrio dándole el papel a Sil para que después se lo pase a Terry. Para el anecdotario.
El Dato de Color: La conocí a Perro de Aguas. De haber estado más alcoholizado en el momento en que nos presentaron habría caído en alguna situación pseudo-cholula como la que viví más arriba con los integrantes de Carajo. Me encanta tu blog. Y comentarle algún que otro escrito de los que más me gustaron. Pero no, preferí quedarme en el molde. Me pareció preciosa. Luego supe que estaba comprometida. Aún así, seguía preciosa.
Cosas de borracho: ¿Vos sos Lucio? Sí. ¿El dueño de casa? Sí. Copada la casa, la tenés linda. Gracias, y me tira un ok con la mano mientras no deja de bailar y yo voy saltando a la improvisada barra que hay en la cocina mostrándole el vaso vacío a Akira, el novio de Vanina, para que ponga algo dentro de él. Vuelvo al ruedo y bailo con la gente como si la conociera de años. Eran más, pero me acuerdo de Solana y de Selva (sí, nombres poco usuales) que estuvieron acompañándome en el baile hasta algún punto de la noche, en el que volqué y a partir del cuál no recuerdo más nada, sólo destellos, imágenes sueltas, yo acostado en un sillón, yo tirado en el piso, Akira encargándose de mí (gracias Akira), Akira llevándome para la terraza a tomar aire, yo lanzando, yo reclamando mis anteojos (dónde, cuándo y por qué separaron de mí nunca lo sabremos), yo y mi campera abordando un taxi, el tachero diciéndome “pará, antes de que te duermas, decime a dónde hay que ir”, yo llegando a casa, yo tratando de embocarle a la cerradura con mi llave, yo murmurando palabras ininteligibles a mi viejo, yo cayendo semi muerto a mi cama, yo durmiendo y el teléfono que suena por vigesimo tercera vez. Pero la puta madre, ¿será posible? (******)

(*) Este relato es circular.
(**) Baterista de Carajo, ex baterista de Animal, hijo de Botafogo.
(***) Guitarrista de Carajo.
(****) Hernán Langer.
(*****) Andrés Vilanova.
(******) Vuelva al Inicio.
 
Con enfoque comercial

Quién dijo quién dijo “Che, sale más Chacarita que Flores. De vez en cuando un Tablada”. Mi tío, que trabaja en una cochería.
 
Sacándole viruta al viernes

Las copas de champagne se sucedían por mis manos. Y también por las de ella. Primero fue pasarla a buscar por su casa. Una amiga nos acompañó unas cuadras y luego llegamos al bonito espacio de la Fundación Banco Francés. Un atardecer con ganas de llover en Belgrano era testigo del clásico evento de voluntarios de fin de año. B estaba allí. La gente comenzó a irse pasadas las 20:30 y nosotros continuamos charlando y bebiendo un rato más. No eramos los únicos, claro. Cuando la sangre ya tenía la graduación de alcohol necesaria para hacer el ridículo, optamos por irnos. Por irnos a hacer el ridículo a otra parte. La Glorieta de 11 de Septiembre y Juramento estaba atiborrada de ancianos y no tan ancianos que se balanceaban -y no tanto- al ritmo del 2 x 4. ¿Vamos a bailar? Me dice, sin tener mucha idea de lo que ello significaba. Primero me niego, nos reímos. ¿Te imaginás? Ahora le digo yo, se niega y se ríe más. La tomo del brazo y cruzamos. Al principio no nos animamos a subir. Es un papelón. Pero la graduación en la sangre. Dejamos las cosas en un costado, un ligero observar al resto y ya está, la tomo como si yo de esto supiera largo y tendido y arrancamos. Los primeros pasos son de terror. O más bien de comedia, dignos de una obra bizarra del humor argentino. A nuestro alrededor la gente sigue bailando, no sin antes prestar un poco de atención en la novel pareja que no deja de hacer cualquiera. Un hombre de unos 30 años y otro más viejo próximos a nosotros empiezan a sonreirse con nuestras payasadas y apiadándose se colocan el sombrero de grandes lustradores de parkés con sus zapatos tangueros ultrabrillosos y nos tiran unos pasos. Nos cuesta el doble de lo que debería costarnos (recordar la condición gradual), pero luego de varios intentos, algo más o menos sale. No sin antes darnos cuenta que con tanto firulete hemos llegado al centro de la Glorieta. Algunos nos miran. Otros están concentrados en el bandoneón y bailan con sus ojos cerrados. Yo quiero show y empezamos a imitar el asunto del revoleo de los pies entre las piernas de otro. Nos reímos sin parar. Los flacos que nos estaban ayudando se dan cuenta que estamos ahí para divertirnos un rato. Parecen Walter y Waldo enseñando a bailar el tango uruguayo. Nos vamos. La idea era pasar un ratito. Nos quedamos 45 minutos. Dios mío, qué flash si alguien del laburo me vió. ¿Hacés algo ahora a la noche? Estoy viviendo sólo por unos días en el departamento de una amiga, ¿querés venir? Sí! Buenísimo. Che, pero qué ganas de tomar más champagne. Cebados como pocos nos vamos corriendo a buscar un Disco abierto. Dos señoras cuya sumatoria de edad debia rondar el siglo y medio están paradas en una esquina. Con cara de borracho alegre y caradura me acerco y les digo “chicas, ¿un Disco por acá?”. Una se ríe, la otra se pone contenta y me marca la ubicación exacta. Llegamos, justo a tiempo. Manoteamos un champagne. Falta el helado de limón. Le pregunto a la cajera por una heladería. No tiene idea. Una vieja cheta, de mucho colageno labial y anteojos negros a las 10 de la noche levanta el guante y me dice que a dos cuadras tengo un Volta, y que sino, una más allá, un Pérsico y un Freddo. Después que dijo Volta dejé de escuchar. Salí casi volando del lugar en busca de la batiseñal. Gracias Volta por existir. Nos volvemos para Palermo ya con parte de la noche solucionada. El restaurant árabe al lado del departamento hizo el resto. No tenemos idea qué comer. Caemos y le decimos a la mesera que queremos comer algo, no sabemos qué, pero queremos comer algo. Con cara de no me hinchen las pelotas nos recomienda el kafta al fierrito, y a eso le sumamos un shawarma. En la espera de la comida no dejamos de escuchar conversaciones en lenguas desconocidas (tal vez era la misma, vaya uno a saber). La televisión tenía sintonizado un canal que estaba muy cerca de ser Al-Jazzera. Habían dos con cara de tener una semiautomática debajo de la silla y otro con la típica barba de tres días y los ojos cuasi-biscos que parecía que iba a poner una bomba en cualquier momento. La mesera le hacía honores al ambiente arabesco a partir de sus prominentes pechos. Sí, también hablaba la lengua de Alá. Nos volvemos al departamento con la sensación de que todos nos estaban fichando y si seguíamos criticando y comentando cosas por lo bajo íbamos a salir con una granada de sombrero. Nos alimentamos y nos tiramos a ver unos DVD’s. Compartimos la cama, la tele está en la habitación. Pasa Incubus, pasa Pink Floyd, pasa un poco de Rammstein…Tengo ganas de besarla. Creo que ella está tan segura que yo no haré ninguna movida que no siente incomodidad alguna. Se fuma un cigarrillo y se va pasadas las cuatro de la mañana. En mi cabeza, la sensación de que hemos vivido una noche muy linda pero que otra vez dejé pasar la oportunidad. Tal vez esto sea así, y nunca deba pasar de acá. O no, o por ahora. O no sé, fue lindo volver a salir con ella. Pucha, tanto tango me ha puesto melancólico.
 
Instrucciones Charcas

La dueña de casa me ha hecho saber con precisión milimétrica cuáles son los quehaceres que debo cumplir y cuál es la información con la que necesito contar para que estos diez días en hogar ajeno se desarrollen sin anomalía alguna. De las personas a las que no se le escapa nada. Así da gusto.

> Las gatas ya están avisadas que vos venís, pero quizás les tome unos días familiarizarse…
> Ponerle comida a las gatas en los dos platitos, una vez por día, preferentemente a la llegada del trabajo/noche.
> Asegurarse que las piedritas de las gatas estén limpias: no hace falta cambiar todas las piedritas, basta limpiar lo que está sucio y reponer.
> Si no vas a venir por dos días, asegurarse de dejar doble ración de comida (en tuppers o platitos que encuentres) y poner la caja roja de piedritas también (está guardada en la alacena debajo de la pileta).
> Al salir de la casa, dejar la tapa del inodoro abierta, ya que las gatas toman agua de ahí!!!
> En el placard celeste, hay un cajón vacío, dos estantes libres y espacio para colgar ropa que podés disponer a tu comodidad.
> Regar las plantas cada 5 días más o menos. Las que están colgadas, hay que bajarlas y regarlas, por ejemplo en la bañera o en la pileta, porque si no chorrea todo. Esperar un rato a que drene el agua y colgar de nuevo.
> El calefón no se apaga nunca. Se prende cuando se abre la canilla caliente.
> Es preferible no usar el agua caliente de la pileta del baño porque el caño de abajo pierde.
> A veces el agua caliente de la cocina no anda.
> Hay un supermercado de los chinos sobre Borges, a mano izquierda, yendo hacia Paraguay. Hay un Disco en Paraguay y Gurruchaga.
> Hay un lavadero en Paraguay entre Thames y Borges. Está abierto de 8:30 a 20:00.
> El video club amigo es “Añe”, en Charcas 4275. Cuenta a mí nombre. Ya dí el tuyo (jeje, mi primo) para que puedas retirar películas. Alquilar DVD, es preferible no usar el VHS. Las películas por 24hs cuestan $5. Hacen entregas y retiros a domicilio.
> La puerta tiene una sola llave. Si se traba la puerta (por ejemplo, cuando hay humedad), hay que empujar un poco la puerta.
> Nadie más tiene llave de casa, así que nadie va a venir.
> Toallas y sábanas en las cajas celestes sobre el placard del cuarto.
> La casa, lamentablemente, es calurosa y el turbo a veces no alcanza.
> Traté de dejar todo limpio, pero puede fallar.
> Si en la entrada ves cuentas a mi nombre o al del antiguo dueño, please subirlas y dejarlas a la vista.
> Si suena el teléfono, atendé. Please, aclarar que sos mi primo (no sea cosa que llame algún prospect y se asuste) y tomar mensaje.
> La basura se saca de 20:00 a 21:00.

Impecable.
 
Visión

¿Qué pasó hoy? Boca le ganó al rojo. Ahhhh… (silencio), ¿y eso qué significa? Que si gana el próximo partido sale campeón, porque Gimnasia no ganó. Ahhhh… (silencio), ¿y con quién es la final? No Leo, no hay final. ¿Cómo que no? Si me estás diciendo que puede salir campeón. Que no, que no es un torneo eliminatorio este, es un campeonato de todos contra todos. Ah, bueno, es lo mismo. ¿Con quién juega el último partido? Con Olimpo. Ah, ¿de Santa Fé? Ehh… no, de Bahía Blanca Leo. No existe Olimpo de Santa Fé. Ah, ¿no existe Olimpo de Santa Fé? Ya está, tenemos que fundarlo Nacho, ahí tenemos un nicho de mercado.
 
Mundo Empresario New Age

¿Hola?, Sí, vengo a una entrevista en (Peep!) S.A. Sí, por favor, permitime el documento. Tomá esta credencial, ahora yo aviso que subís. Bueno, gracias. Sí, apoyá acá me dice un mono de 2 metros y auricular derecho cuyo cable penetra saco adentro, y paso la barrera para llegar al ascensor. Me voy al piso 11. Salgo. A priori parece que me equivoqué de ruta. No hay ninguna recepcionista a la vista. Después me doy cuenta que no, que no me equivoqué, que es ahí. Quiero cruzar la puerta pero no se abre. Caigo en la certeza que tengo que usar la tarjeta blanca en todas las puertas cual nave de Star Wars. Y quedo varado en una sala que parece salida de un enigma de la revista El Quijote. Dos puertas, una la izquierda y otra a la derecha. Un sillón, un teléfono, una nómina de internos. Una camarita enfocándome. Me quedo parado unos segundos esperando que alguien salga a mi encuentro. Los segundos se transforman en minutos. Ya estoy tarde. Maldito tráfico. Tomo el toro por las astas y decidido que se trata de una escena de “El Cubo”. Primero paso la tarjeta e intento abrir las puertas, pero nada. Estar tarjeta ya no tiene efecto alguna en estas áreas. Tomo el teléfono y marco el interno que me parece más potable; “Información – Call Center”. Me atiende un flaco que me deriva a otro interno, el de la señorita cuyo nombre tengo que ver. Sí, soy yo, tenía una entrevista con vos, sí, sí, estoy en la puerta, ¿ah sí? ahhhh, pará, ahí te abrimos. Y finalmente alguien se digna en dejarme pasar. ¿Acerté el enigma?, ¿o es que ahora la onda es “servite vos”?
 
Personal Fest 2005

Aún siento en la garganta el ardor tras el griterío hasta la afonía misma, mixado con la tierra que me he llevado de regalo del Dique 1 y con los vientos fríos del este que no paraban de llegar desde la cercana costa rioplatense. La ducha ha sido reparadora. La primer reflexión que tengo para hacer es que el personal fest edición 2004 estuvo mucho mejor organizado. La primer banda arrancaba a las 18:00. La gente recién pudo empezar a entrar 20:40. En la puerta, dos hombres intentaban terminar de pintar de negro las maderas que bordeaban el predio. Nótese que a esa hora todavía lo estaban haciendo. En el último recital tuve que dejar en la entrada un desodorante recién comprado. Hoy se cumple el mismo ritual previo; llego en las mismas condiciones al control. Me gusta correr el riesgo. Sí, un osado de la puta madre. El AXE Fusion reposa calmo en el fondo de la mochila. Me toca el control. Un mono de dos metros le hace una toma de catch con las dos manos juntas. Ve que no se detona nada y me hace pasar. Sabía que esta vez lo lograría. Después, lo de siempre, multitud de gente por todas partes, música que te envuelve surgiendo de distintos lugares (en eso también el Club Ciudad fue un mejor espacio para la disposición de escenarios). Ver un poco de aquí, un poco de allá. Oisin, o nuestra competencia. Bla. Suenan horribles. Eso me da mucha tranquilidad. Estoy en condiciones de decir que sin esforzarnos demasiado les pasamos el trapo. Un poco de Tonolec, o unos ladris que se creían Pearl Jam y Alice in Chains juntos. Muy noventoso. Muy yanqui. El cantante hablaba un portuñol exagerado que daba asco. Sonaban bien, sí, pero le pifiaron por un par de años. Después un poco de Malosetti. Demasiado bajista para mi gusto. Me apabulla. Ya no lo disfruto. Me aburre. El horario de todo estaba totalmente cambiado, uno ya no podía planificar. Tenía que ir tanteando escenario por escenario. Termina Macy Gray. Me quedo acá. Pucha, otra vez ganas de ir al baño, qué inoportuno. Es que esta vez dejaron de lado la paparruchada del BUE Mix Edition 2005 y sí vendían alcohol dentro del predio. Corro como no lo hice en los últimos 6 meses de punta a punta para ir al baño. Ya estoy listo. Y aparece Good Charlotte. Al toque me doy cuenta que la mitad de la gente que está adelante agitando lo único que conoce de la banda es I just wanna live. Arrancan con un himno, sí, the anthem y esta gente no entiende. Es un hit, y la gente no entiende. Esto es algo que se está haciendo repetitivo y empieza a molestarme. Sino conocés la banda, ¿no sería más apropiado que dejes los lugares de adelante para la gente a la que realmente le gusta? Ya me había pasado con The Strokes y con Avril Lavigne. De hecho escucho bardeadas contra el cantante, algunos tiran cosas. ¿A qué venís, idiota? Me dediqué a poguear como hacía mucho no hacía. Tocaron todo, todo lo que quería escuchar. Me da cosa pero parece que los que nos sabemos todas las letras somos unos pocos. El resto parece estar ahí porque sí. Por suerte hay una minita que canta desafinadísima junto a mi oído derecho. Me pone de buen humor. Prefiero que grite y esté como loca a la amargura de unos cuantos. La cantidad de tierra que tragué allí es inexplicable (nota; si continuamos comparando con la edición 2004, en aquel entonces se tapó el piso con placas de plástico para no dañar el terreno ni levantar polvareda). Y una vez más salgo exhausto de un recital y con unas ganas enormes de ser yo quien esté arriba del escenario. Cómo están las mujeres. Ese es un capítulo aparte.
Capítulo aparte: Mujeres. Hermosas. Todas.
Después el frío me hizo recordar la tonta idea de negarme a llevar abrigo. Escuché un poco de Kevin Johansen, un toco y me voy de Catupecu y me vine. El tachero no paró de hablarme de cómo el viento movía el taxi en la Autopista. Y de viajes que hace con su señora y su hijo y de cómo el viento lo ha hecho dar un trompo. No, no para de hablar. Y eso que me niego a responder. Yo no dejo de asombrarme de la cantidad de gente que asiste a estos festivales. Y pienso en cuántos serán los que se toman un taxi a la salida. Pienso en la cantidad de taxis que deben andar circulando a la pesca por allí. Y me pregunto, ¿a mí siempre me va a tocar un pelotudo?
 
Como alternativa

“Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir”.

Honoré de Balzac
 
Los más escuchados – Semanas XXI y XXII

El Menú del día señores; Good Charlotte. La Cita; Dique 1. No hay nada más para decir.

1.- | White Flag | White Flag | Dido |
2.- | In My Heart | Rue Du Soleil | Café del Mar Vol. 9 |
3.- | Hold On | The Young & The Hopeless | Good Charlotte |
4.- | A Day In The Sun | So Fine | Café del Mar Vol. 10 |
5.- | Here With Me | No Angel | Dido |

Click en el link debajo para descargar los temas más escuchados de la semana;

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