logotipo

img_google
Bitácora, aquí y ahora
Pasa. Suele pasar.
Acerca de
mí.
Sindicación
 
Prescindibles

Creo que es hora de empezar a conocer gente nueva. Doy vueltas sobre lo mismo, sobre las mismas personas, escucho los mismos comentarios, veo las mismas actitudes, las mismas equivocaciones, la misma desconsideración, la misma falta de reciprocidad. Busco alguien a quien importarle. Ya no me interesan ciertas cosas. Ya no me interesan ciertas personas. Hagan sus vidas. Hoy, no hacen falta.
 
Melodías solitarias

Llevo una semana ya sin saber de ella. Tengo sensaciones encontradas. No quiero pensar en que no quiere saber de mí, pero debo. Esto es lo más parecido a mendigar cariño. Tengo ganas de verla. Tengo ganas de que todo fuera más sencillo. Tengo ganas de no salir lastimado alguna vez. Tengo ganas de volverme clavicordio. Tengo ganas de acordeón. Mañana la veré. ¿Ella tendrá?
 
Los más escuchados - Semana XVII

Take it or leave it. Bue mix edition 2005, allá vamos.

1.- | Mountain |The Chronicles of Life and Death | Good Charlotte |
2.- | Black | Pearl Jam | Ten |
3.- | A Secret Place | Les Retrouvailles | Yann Tiersen |
4.- | Monday Monday Monday | Tegan and Sara | If It Was You |
5.- | Take It or Leave It | The Strokes | Is This It |
 
Intoxicación electoral

Yo no estoy dispuesto a disimular mi cara de orto en ningún momento del día, quiero que quede claro que no me complace en lo más mínimo estar acá. De última, pienso, supongo, seremos unos cuantos con esta cara de orto. Algo me empieza a oler mal cuando todos comienzan a saludarse con abrazos estruendosos y palmadas varias sobre la espalda seguidas de frases que finalizan indefectiblemente con el terminó “compañero”. Soy el suplente, quiero que esto quede claro. Pongo esa cara cuando comienzan a cuestionarse sobre la mesa 496. El hijo de puta no vino. Ahora resulta que soy el presidente de mesa. Y yo que venía en plan de que todo en las próximas doce horas me iba a resbalar ahora resulta que tengo que hacer un curso intensivo en tres minutos sobre como carajo poner en marcha una mesa electoral y la cantidad de papeles que tengo que firmar y la urna, y las boletas, y para colmo los fiscales de los partidos que sobrevuelan como aves carroñeras la zona con una prepotencia digna del aparato político. Y el aparato político, que no es más que eso, un aparato. Gustavo se llama. Fiscal general. Y que Dios me libre de esta tortura. Puedo rápidamente identificar dos grandes grupos de afiliados a partidos políticos, que es en definitiva de lo único que estoy rodeado, porque aparentemente los ciudadanos han sido un poco más osados que yo y han dicho “mah sí, yo no voy” y he quedado como un verdadero zopenco cumpliendo este papel de mierda sin voluntad propia. Uno de estos modelos es el del funcionario público de bajo rango bravucón, prepotente, soberbio, sanguijuela, puntero político (ambos sexos). Los miro y ya lo entiendo todo. Es más importante la factura y el chiste machista que la obligación. Las mujeres no entienden de actitudes femeninas. Parece que expresarse de manera grosera, cigarrillo en mano, es la única forma de exteriorizar lo que tienen para decir. Me mantengo alejado de todo pero no puedo dejar de contemplarlo. Se arma una suerte de sínodo de engendros parasitarios del sistema. Ninguno tiene pinta de tener ninguna habilidad (mental) pero sin embargo sus contactos lo colocan en ese status superior al nuestro. Puntero político. Me quieren hacer cómplices de dos o tres comentarios. Me ofrecen mate. Hacen que me olvide de qué manera se sonríe. Me empieza a molestar todo este tema de la afiliación entre miembros de mesa. Me corto sólo. Soy el único de la mesa. El Presidente. El único. Ahora se suman dos fiscales. Luisa y Rubén. O el otro modelo de aparato político; el corto. Luisa tiene un aire a empleada pública que tiene una maestría en perder el tiempo fumando y tomando café. Rubén tiene pinta de bueno, pero su manera de hablar, el reírse de los chistes sin sentidos que mete Luisa, su poca habilidad para darse cuenta de las cosas y sus anteojos culo de botella me hablan de un tipo que vuela bajito. Al principio se la pasan hablando de planes. No, pero no es gente con un montón de proyectos, sino que de los únicos planes de los que hablan son los que ofrece el gobierno. Luisa se cree que le tocó un pichón y adquiere el título, no provisto por nadie más que ella, de instructora tras no sé cuántas elecciones a cuesta. Me leo el código electoral a velocidad cortocircuito. La mitad de las cosas que me dice Luisa están mal. Me toca votar primero. Ya no tiene gracia que ponga una foto de Slipknot. Va a ser un chiste sólo para mí porque ni Luisa ni Rubén lo entenderían. Miro un poco las boletas. No las miro más porque me va a dar nauseas. Cierro el sobre sin poner nada adentro. De última, aunque gane, no va a ser con mi voto. Y me firmo mi propio documento. Bizarro. Empiezan a caer los votantes. Los despacho como si fuera ganado. Flaco pasá por acá, dame el documento, digo el nombre en voz alta, encuentro el n° de orden en el padrón en un santiamén (no es tan difícil porque están por orden alfabético, pero eso para Luisa y Ruben parece no significar demasiado) mientras que tengo que repetir el número en voz alta de 2 a 3 veces para que entiendan y lo encuentren. Ya está, tomá el sobre, pasá. Te escracho el sellito, te chanto la firma, meté el sobre acá, toma el DNI gracias, por allá, chau, el próximo, vení pasá por acá. Es un trabajo mecánico. En las otras mesas parece que disfrutan el día, se pasan el documento todas las personas de la mesa, se clavan un mate mientras tanto, comentan cosas, dicen el nombre en voz alta varias veces y se tratan de “Señor Presidente, sí diga Señor Fiscal”. Y empiezan a caer los de los partidos. Quieren pasar a ver qué onda sus boletas. Al principio todo bien, pero cada cinco minutos no. Sos del Partido Obrero querido, no te votó ni el loro, no me hinchés las pelotas. Me tengo que parar y entrar con ellos. Faltan boletas de Patti. A mí no me inquieta en lo más mínimo, y a los fiscales de mi mesa tampoco, pero un pibito de 19 años me lo señala. Me doy cuenta que me mandaron 5 boletas sólas de Patti. ¿No era que me mandaban todas las boletas de todos los partidos? Nah, en el sobre modelo tengo como 25 partidos y debo tener boletas de tan sólo 17. Paso con cara de póquer a acercarle más al cuarto oscuro pero por adentro pienso que no podés votar a Patti. Afuera un señor me dice misteriosamente “Faltan boletas de un partido”, ¿de cuál? Le digo, “no, no le puedo decir señor presidente!” acompañando con sus brazos tamaña confidencial respuesta. Les pregunto a Luisa y a Rubén si representan a algún partido. Me lo dicen entre vergonzosa y sigilosamente. Parece que nadie se tiene que enterar. Del mismo partido, atinan a decir, pero de bandos opuestos. Ya me doy cuenta y cuestiono como llegan a esa división, ¿eligen Uds. a qué bando representar esta elección? No, te viene de arriba. A mí me toco con Cristina en esta elección, me dice Luisa. Pero como, ¿y qué pasa sino coincidís con la ideología del candidato? Los dos ponen cara de no sé, lo cuál no sé si me indicaban que no sabían qué pasaba si ellos se negaban a formar parte de un candidato que no era de su agrado, o sino sabían qué les había querido preguntar. Claro, así juntos, ¿cómo no va a lograr el 70% de los votos si la gente vota porque le dicen? Y en el padrón me desayuno que de 390 personas, aproximadamente 90 no saben leer ni escribir. Eso viene aclarado con un asterisco al lado del nombre. La cruda realidad que me toca vivir es que muchos llegan allí sin idea de nada. Van por la figurita. A Perón lo reconocen, venga Lista 2. Uno me dio mucha pena y hasta ternura. Díaz, Carlos José, clase 985, *. Le doy el sobre y él se me queda mirando. Mirá, entrás allá, tomás la boleta, la doblás, la metés en el sobre y después la metés en la urna. Va caminando despacito mirándome a mí y al amigo. Deja la puerta abierta. El amigo que es un poquito más grande se le ríe y le cierra la puerta. Sale Carlos con la boleta en la mano y el sobre en la otra con cara de no sé que hacer. Veo que le temblequea la mano y está sudando a granel. El amigo trata de calmarlo, le dobla la boleta y la pone adentro. Me mira, no sabe que hacer. Vení vení, ya está, ahora pegá el sobre con saliva y metelo acá, ya está. Y la tranquilidad le llega al cuerpo. Y como ese, unos cuántos. La Matanza. Me animo a decir que el 75% no tenía idea para qué estaba votando. Luisa era fiscal y en el recuento de votos exterioriza la siguiente observación ante tamaña boleta que lo pregonaba senador provincial; ah, yo pensé que López Murphy era de capital, mirá. Fiscal, eh. Después me doy cuenta que me olvidaba de un modelo extra de funcionaria pública, que está más cerca del “gato puntero” o de la negra tira-goma que de cualquier otra cosa. Ofrece boludeces para comer o tomar y le encanta pasearse con sus jeans ajustados hasta la medula y su teñido rojo furioso hecho escasas horas antes por los pasillos de mesas masculinas. En eso cae mi viejo a votar. Mi viejo se cree que llegó y estoy sentado con mis amigos del alma. Y les da charla. Yo lo miro con cara de pa, entrá, votá y andate. Y al rato caen mis hermanos. Se me cagan de la risa. Sólo atino a decirles “Shoot me” tres veces seguidas. Me acompañan en el bajón. Luisa quiere mechar comentarios. Y dice cosas como “pobre, le tocó ser presidente, le estamos enseñando”. Yo no puedo creer su cara de piedra y le pongo una cara a Mauro de Dios me libre y guarde que no lo puede creer. El Dipa se me ríe. Se van. Las horas se hacen interminables. Los malones de sanguijuelas vienen cada tanto a romperme las bolas para ver si hay boletas. Uno dice “pero qué cara de sueño (debería haber dicho orto) tenés”, “tengo cara de que no tengo ganas de estar acá” le digo y los otros dos con él se ríen. Bueno, tomátelo con humor, me dice y quiere decir algo más. Tomátelas, pienso. Nadie me ofrece nada para almozar. Mejor pienso, me ahorro el momento de negarme a lo que me traigan. Llegan las 18:00. La gente aplaude. No sé qué. Estoy afiladísimo, me leí el código como diez veces. Cuento los electores. Abrimos las boletas. No puedo dejar de sonreirme cuando leo "Puto el que lee!, La Secta del Mesías Loco". Jaja, el Dipa, mi hermano. Y seguido, otro mensaje "Nacho, garrón, fuga a las 4, pasala", jaja, Mauro. Ruben se anima a decir "Estos, los de la secta del mesías loco, me parece que son una agrupación de rock", ¿ah sí? le digo, jaja, y me hubiera gustado ver qué más sabía pero mis ganas de hacer todo bien rápido me lo impidieron. En fin. Luisa y Rubén parecen ser claramente dos figuritas sin ningún poder de decisión. El aparato, Gustavo, intenta imponer una manera de ordenar las boletas. Le explico que no quiero hacer dos veces las cosas, dejame hacerlas así. Rubén está empecinado en armar una tabla en el pizarrón. Dejá el pizarrón ahí, vamos agarrando por partido. Vamos, vengan acá. Contamos, son tantas, ¿están de acuerdo?, sí, cuentan, sí, están de acuerdo. Vamos al otro, vamos acá allá, ¿todos de acuerdo? Y la hoja borrador va teniendo todas las cuentas que el maldito pizarrón nos hubiera impedido hacer con tanta rapidez. En ese lapsus pienso que creo que fue una buena noticia que el presidente no haya ido. Ahora es mi manera de hacer las cosas. Del otro modo tal vez hubiera debido acatar las órdenes de algún otro corto y hubiera llegado la medianoche y nosotros todavía haciendo el escrutinio. Liquido las cosas a los gomazos. Rubén, vos sumá esta columna a ver si te da igual que a mí. Balbucea algo después de un rato y con el ceño fruncido recordándome a Jem de los tres chiflados y sus canas me dicen ¿89? Pero no Rubén, si solo de este partido tenés 147, ¿cómo te va a dar 89 la suma? Ah no, tenés razón… balbucea algo más… es 39, me dice, ahora, más inseguro que antes. No dejá dejá, ¿quieren que la suma la haga yo y Uds. de dicen si están de acuerdo o no? Sí, dicen con la cabeza los dos al mismo tiempo. Son las 8 y ya tengo todo listo. Gustavo entra cada tanto y ahora dejó de hacerme acotaciones sobradoras para tirarle por debajo a su secuaz un “menos mal que este la tiene” cuando Luisa intentaba poner como nula una boleta que estaba doble del mismo partido. Al final se ve sorprendido y creo un tanto disgustado por la rapidez con la que le dimos salida a todo. Hablo en plural porque habían otras cosas ahí respirando conmigo. Me dice con mucho mal humor, te hago una pregunta, ¿por qué no lo hiciste en el pizarrón?, porque así es mucho más rápido le contesté seco. No dijo nada. Tengo todo listo. Voy a buscar a los del correo a otro aula. Todavía están abriendo sobres. Hay más tipos que sobres. Por suerte encuentro alguien en la mía, los del correo tienen cara de estar con las pelotas por el suelo de tener que trabajar un domingo a las ocho de la noche. Tomá esto, te fajo esto, sellame acá, todo listo, sí, uh la faja no pega, lo miro al pibe y le digo flaco, con tal de irme a mi casa te la sello con la lengua. Se rie. Me entiende. Le doy la mano, el aparato político está presente. Me da la mano. Saludo a Luisa y a Ruben. Me voy con el sabor amargo de saber que si ya me engancharon para esta, podrán venir más. Ojalá que no. Camino 8 cuadras en tres minutos. Estoy asqueado. En el cuerpo todavía está presente el hedor político. Deber ciudadano, que le dicen. Sí. Te la debo.
 
Qué día de mierda...

El viernes solía ser un lindo día, pero las novedades de hoy lo han opacado un tanto. Lo intenté. Incluso, por un momento creí que lo lograba. ¿Salimos a la noche? No, no puedo. Ah, y mañana se me complica también. Otra vez la tristeza y el consuelo, que de nada sirve, de saber que lo intenté. Freno de mano y marcha atrás con todo. Las intenciones nuevamente se van abajo de la alfombra y a pensar en otra cosa. Y como si esto fuera poco, la citación para permanecer en una maldita silla en una maldita mesa electoral en este próximo y maldito domingo. Tengo que presentarme a las siete de la mañana. El mal humor se apodera de mí hasta el hartazgo. Malditas elecciones. Malditas noticias.
 
Los más escuchados - Semana XVI

El equilibrio perfecto entre The Cure y Linkin Park. O el Neo-Punk Melancólico. ¿Cómo no les preste atención antes? No puedo dejar de escuchar este disco.

1.- | In this World (Murder) | Good Charlotte | The Chronicles of Life and Death |
2.- | S.O.S. | Good Charlotte | The Chronicles of Life and Death |
3.- | Predictable | Good Charlotte | The Chronicles of Life and Death |
4.- | The World is Black | Good Charlotte | The Chronicles of Life and Death |
5.- | Ghost of You | Good Charlotte | The Chronicles of Life and Death |
 
Un viernes...

Lo dije. Acierto o error, pero lo dije. Necesito decirte algo B. Me gustás mucho. Su cara de sorpresa se ve acompañada por una frase. ¿Pero así tan de golpe me lo decís? Sí, no había otra forma. Siento una paz inmensa entrar en mí. Se lo dije. Lo había recreado en mi cabeza continuamente pero algo me impedía hacerlo. Ya había experimentado en mi imaginación decirlo de esta o de aquella otra manera. Daba igual. No podía alejarme sin decírselo. Ella estaba hermosa, como siempre. Y las charlas, el dar vueltas por calles sin rumbo alguno sin importarme, su voz, su sonrisa. Todo. Estoy hecho a prueba de balas, pero su compañía tras habérselo dicho me tranquilizó. Hoy ya es otro día.
 
Debe ser así como vos decís...

Cuadras y cuadras persiguiendo algo que buscamos, o no, dónde está ese lugar, acá bar. Uy, lleno. Busquemos otro. Sí. Ahora Humboldt y Nicaragua. Y ella lo dice casi desesperanzadamente. Che, tiene que haber algún bar por acá...
 
Los más escuchados - Semana XV

1.- | Fall to Pieces | Avril Lavigne | Under my Skin |
2.- | Same Direction | Hoobastank | The Reason |
3.- | Addicted | Kelly Clarkson | Breakaway |
4.- | 1979 | Smashing Pumpkins | Mellon Collie and the Infinite Sadness |
5.- | Torn | Natalie Imbruglia | Something's Gotta Give |
 
Esfumarse, una vez más

Esto es como un corredor por el cuál desfilan personas constantemente. O a veces no tan constantemente. Algunas se detienen y se quedan un buen rato. De esas, hay muchas que no deseamos que se detengan allí y sin embargo en contra de nuestros anhelos, deambulan de lado a lado sin alejarse demasiado. Y aquellas que deseamos con frenesí que se detengan, pasan de largo, incluso algunas a velocidades inusitadas. Yo sólo apoyo mi cabeza contra el vidrio y observo. Desde los laterales parece que está lleno de gente y que el movimiento no tiene pausa. Sin embargo a medida que camino y lo miro todo desde afuera me voy dando cuenta que en realidad ni es tan grande ni está tan lleno de gente. De hecho me doy cuenta que centro la atención en unas pocas personas. El resto podría esfumarse. Y como un clic, al pestañear veo desvanecerse las imágenes de unas cuántas personas. Casi todos se vuelven fantasmas. Menos ella. Me pregunto cuán recíproco es este deseo. Cruzo de vereda, por allá hay otros corredores. Me acerco lentamente con temor a ser advertido por alguien más. Es el de ella. Miro por la ventana. No me encuentro. Limpio el vidrio con mis puños con desesperación. Mi sorpresa no es en vano. Es su vida y yo soy un fantasma deambulando sin rumbo.
 
Los más escuchados - Semana XIV

Después de la furia, una semana teen.

1.- | Do You Think | The Veronicas | 4 ever |
2.- | Since U Been Gone | Kelly Clarkson | Breakaway |
3.- | We Believe | Good Charlotte | The Chronicles of Life and Death |
4.- | 4 ever | The Veronicas | 4 ever |
5.- | Behind These Hazel Eyes | Kelly Clarkson | Breakaway |
 
Un momento, una pregunta

Domingo. La lluvia se ha hecho presente ahora que la tarde ya ha perdido ese nombre para convertirse en noche. Es fresca. Siento la brisa haciéndose camino en mi habitación. Las cortinas del corredor bailan ligeramente dando paso al aroma a parra humedecida. Puedo imaginar las gotas aún retenidas en sus hojas, cayendo una a una sobre la mesa del patio. Dejo ya la guitarra para pensar un poco en mí. Busco la definición de soledad en el diccionario de la Real Academia Española. La tercera acepción es la que estaba buscando. Pesar y melancolía por la ausencia de alguien. Alguien está ausente. Sí. Ese es el problema entonces. Me falta alguien para darle fin a esta soledad. L’absente, o melodías para entristecerse hasta la médula. Gracias Yann. Inconscientemente, aunque ya no me lo proponga, la búsqueda continúa. Ella debe estar por alguna parte. Pero siempre que llego a este punto una pregunta con un dejo de resentimiento me invade… ¿por qué para algunos resulta tan sencillo?...