Sucedió
Las Trillizas de Belleville, qué buena película, ella me había anticipado que me iba a gustar. De pronto estábamos cenando juntos, compartiendo una charla, mirando una película. El momento con C era de lo más bonito, música francesa de fondo y ella renegociando momento a momento el número de cigarrillos a fumar. B se hace presente en la noche y junto con un amigo jugamos a adivinar cuál es el personaje que tenemos pegado en la frente –cuarta pregunta y arriesga, ¿Soy Catalina de Medicis?... todavía no me explico cómo hizo para adivinarlo, y la carcajada pícara que todavía me hace cosquillas en la cabeza- hasta que pasada la madrugada nos abandonan y yo me quedo con la anfitriona charlando, y la conversación deriva en un yo suponía que a vos te pasaban cosas con B, dándole una pitada más al cigarrillo, ¿ahora te siguen pasando?, menos que antes, confiesole. No sé bien por qué, pero habérselo contado a ella me quitó una carga de encima, a mí, que no quería hacerle el juego que estaban jugando conmigo. Yo no creo que ella lo sepa, me dice. Y me mira de reojo. Y yo que pienso que me lo ha dicho en el momento menos oportuno, cuando ya había limpiado parte de sus archivos de mi mente. ¿Pongo la peli? Dale. Gracias por el Chocolate, play. Gracias por los mimos, y por los besos que no tardaron en llegar.
Filcar-less
Ay, no! ¿Tu viejo también es de Chacabuco?, Qué casualidad! Sí, pero igual yo fui para allá dos veces nomás, no conozco mucho, ¿vos fuiste? Sí! Vamos re seguido, ¿Ah sí?, Sí, Sí, parece re lejos pero no es tan lejos -y la cara de desconcierto que se nos anticipa a la pregunta- pará, ¿estamos hablando de Chacabuco?, Sí!, ¿de la localidad Chacabuco?! No! -y la mano que se levanta como señalando al horizonte- Parque Chacabuco! Plop.
Abriendo el Mercado a la Competencia Perfecta (o el adiós al Monopoly)
Eso sería ideal, pienso y me regodeo con la posibilidad de que el pibe esté casado. Y por diez segundos me creí capaz de orientar al destino cuando me dice que lo vió el otro día, fue muy graciosa la situación porque yo lo veo de espaldas, le veo la nuca, y justo cuando se toca el pelo veo que en su mano tiene un anillo! Excelente, pienso, aguante el defecto anular, aguante –Avanza un Casillero-. Me mira riéndose y me dice que salió corriendo a llamar a sus amigas, desesperada, no puede ser! Pero me convencieron que si se trataba de la mano derecha no pasaba nada, así que volví y alcancé a vislumbrar que no se trataba de una alianza sino de un anillo cualquiera. –N. de A.: Fuck | Tarjeta Suerte: Vaya a la Cárcel-. Igual el pibe, medio nabo, estaba nervioso o no sé qué, pero bueno, y concluye así el breve relato apoyando sus manos sobre el teclado –Doble 6, increíble-. Y yo que es la primera vez que la escucho hablar así de él. Y esto llega en la semana en la que me había dispuesto casi a no pensar en ella, a comenzar a deshacerme de sus imágenes en mi cabeza, a aminorar el volumen de comunicados y encuentros, a hacerme la idea que nada podía pasar. Pero de pronto se cae el primero de la fila, y qué hacés hoy a la noche, dice, voy a ver una película a la casa de C, ah, bueno, llámenme así voy. Y yo que ya no entiendo más nada, ¿me quería enganchar con la amiga o no? A esta altura ya no estoy tan seguro y no sé qué hacer. Meto los dados en el cubilete. Me toca, ¿no?
Los más escuchados - Semana IV
Monotemático el asunto.
1.- | Somewhere Only We Know | Keane | Hope and Fears |
2.- | In My Place | Coldplay | A Rush of Blood to The Head |
3.- | Everybody’s Changing | Keane | Hope and Fears |
4.- | Speed of Sound | Coldplay | X and Y |
5.- | The Look of Love | Dusty Springfield | Café del Mar Vol. VI |
Planteos, en un rincón, en un papel o en un cajón
Se arrodilla sobre la alfombra y acompaña la melodía primero con su cabeza y luego con su voz. Pongo mínima atención en lo que está sonando de fondo y me quedo observándola, esta vez, sin entender por qué, en su cuello. De pronto me imagino tomándola por asalto y besándola. Estoy volando muy lejos. Caigo en la cuenta de que estoy en cualquiera cuando me vuelve a decir acá tenés que abrir más la boca, para que se note el final de la frase. ¿Qué frase? me pregunto en voz baja bajando de una nube, y lo escucho a no sé quién cantando te tienen tan a su merced, como hojas muertas, y qué bien que sube este pibe, a mí no me da la voz, sí que te da, y para mí da igual que esté allí gritando el nano, slipknot o la negra Sosa. Ella mira hacia el frente y con una mano acomoda su pelo hacia delante lentamente, los anteojos de marco grueso le sientan realmente bien y yo tengo ganas de soltarlo todo allí. Él es tímido, eso está bueno, me dijo la otra noche, pero yo hasta que no vea que hay terreno firme no avanzo, y yo animándola a que se la juegue, todo por no dar ninguna señal que me ponga al desnudo. Y pongo en el freezer mi verborragia. Y pienso en el mito, ese que dice que yo soy feliz si vos sos feliz. ¿Será el momento de hablar? No, no, definitivamente no, no es el momento. Tal vez nunca lo sea. Dale para adelante, parece buen pibe, andá con seguridad, no te pongas nerviosa, que el viento arrastra allá o aquí.
Para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero
Es la única, irrepetible oportunidad que se le va a presentar de adquirir esta calculadora, último modelo capaz de sumar, restar, multiplicar, dividir, calcular raíz cuadrada y todas aquellas operaciones que una calculadora moderna debería ser capaz de realizar [sic], totalmente económica, sustentable con apenas una pequeña pila de reloj que se inserta sobre la cabeza de este fantástico producto -mientras lo exhibía como si en su mano tuviera el Santo Grial- y como si esto no fuera suficiente, va a llevar además una sensacional lapicera fuente, con cartucho de tinta azul recargable Parker, no mancha, no tiñe la ropa, no daña la visión (?), un combo sensacional, el mismo que usted abona en el mercado no menos de quince pesos con noventa en cualquier negocio del rubro aquí lo puede adquirir gracias a remate de aduana a nada más que cinco pesos señora, señor, escuchó bien, cin-co pe-sos todo el paquete, a medida que se acercaba ofreciendo el magro producto que todos sabíamos que ni nos salía quince pesos con noventa centavos en una librería ni nos iba a durar más de quince días con noventa minutos. Nadie osó siquiera a tomarlo entre sus manos y observarlo. Lo dijo automáticamente, batiendo su propio record, 10 segundos y a la bolsa. Su voz entre grave e impostada, más cercana a la de un gangoso que a la de cualquier otro mortal me indicaba que si él pudiera elegirlo, no volvería a contar jamás de nuevo en un colectivo cuáles son las virtudes de aquel producto. Hay algo que me hace sensible a ellos. Cada vez que se genera este suceso me quedo pensando cuánto duraría yo en ese lugar, cuánto tiempo me llevaría volverme loco, cuántas veces soportaría hablar y no recibir respuesta alguna, cuántos monólogos deberían sucederse hasta que mi voz desaparezca por completo, cuántos colectivos debería subir y bajar hasta llenarme de ira por la indiferencia vivida. Pienso en ello, en lo duro que es y en lo fuertes y/o indiferentes que deben ser. Los compadezco. Te agradezco el producto jefe, pero disculpame que no extienda la mano y ni siquiera te mire, pasa que las pastillas vencidas que me vendiste hace un mes y medio te hacen poco creíble.
Los más escuchados - Semana II y III
Aquí están, estos son;
1.- | Shiver | Coldplay | Parachutes |
2.- | Jóga | Bjork | Homogenic |
3.- | Harder to breathe | Maroon5 | Songs about Jane |
4.- | High Speed | Coldplay | Parachutes |
5.- | Details | Freedom Dub | The chill out room |
1.- | Shiver | Coldplay | Parachutes |
2.- | Jóga | Bjork | Homogenic |
3.- | Harder to breathe | Maroon5 | Songs about Jane |
4.- | High Speed | Coldplay | Parachutes |
5.- | Details | Freedom Dub | The chill out room |
Filoso
Ya no tengo dudas de que cuando lo hace lo hace conscientemente. Contarme de que se esta escribiendo con él, que los mails van y vuelven cada vez con mayor cercanía y dardos de mediana distancia. Los dardos también me tocan a mí. Que piensa en él, que lo admira, y sus ojos se pierden en el cielo. Vaya uno a saber cómo es él. A priori, el título de Profesor lo posiciona con mejores posibilidades. Otra dardo más, ahora lo siento más punzante. El mirarme a los ojos y decirme acá hay amor, el indicarme con sus palabras que se vislumbra un encuentro inminentemente. Y el dardo vuelto daga me da de lleno en el ventrículo derecho. Se me van las palabras. Ni ánimo de continuar la conversación. Miro primero a las baldosas y después un poco para adelante. Se me van las ideas, los tópicos a tocar. Mejor salir rápido al cruce, y no mirarla a los ojos. La vulnerabilidad está por cruzar la línea roja. Un chiste, sí, un chiste, algo, un comentario gracioso, que me saque del trance y me devuelva el espíritu. El frío juega de cómplice y ahora la escucho reír y siento como el calor vuelve al cuerpo. Plaza San Martín y yo volviendo a Belgrano con la excusa de que no hay nada allí que me lleve directo a casa. Estoy tan cerca de resultar un adorable caballero como de ser un patético paria. No me importa, con ella me siento bien, y no me interesa irme del centro hasta Belgrano para luego volver a casa -lejana- tan sólo para compartir algunos minutos más junto a ella. El vacío llega después, cuando ya no está allí, cuando me toca volver a casa. Mirar por la ventana y cerrar los ojos intentando dormir. Por favor, evite el adoquinado, el bamboleo me remueve la daga aquí dentro, sabe.
Mérito
La verdad es que hasta me dan ganas de que me pasen cosas con ella. Lo cierto es que no, no me pasan, pero reconozco su empeño, su valentía, porque sospecho que sabe que a mí me interesa B, y sin embargo busca, Y muy bien direccionada. Calculé que pasamos 9 horas juntos y que disfrutamos cada una de ellas. Primero sorprenderme bajo la lluvia, caminando a mi encuentro, Libertador y el zoológico, 4°C, el viento, la lluvia, y ella caminando sonriente a mi encuentro. ¿Y si venía por Santa Fe? No me importa, te quería sorprender. Linda. Luego el cine, y lamento si desafortunadamente algún amante de las películas de Werner Herzog arriba a mi blog, pero qué pedazo de hijo de puta. ¿Cómo puede haber hecho semejante bodrio? Corazón de Cristal, la denuncio, para que nadie más caiga embelezado por el comentario de algún desprevenido y se coma semejante garrón. Hora y media de sin sentido, bajo una dinámica que sólo podía resultar atractiva a una babosa, con personajes enfermos, sin nexo, con escenas que estaban unidas de los pelos por una historia que debe haber escrito Herzog bajo el efecto de unos cuántos estimulantes alucinógenos. Qué pedazo de hijo de puta, sí. Me aburrí como no me había aburrido con ninguna otra película. Al final tuve que tomar el tiempo; 2 minutos y 25 segundos enfocando al mismo grupo de gaviotas sobrevolando perezosamente el mar. Y sin música encima querido! Pero yo no soy tan obstinado. Vámonos, me decía ella, que incluso había estudiado cine, con lo cuál tenía cierta responsabilidad mayor de digerir la obra de tan gran maestre. Así me lo habían anunciado. No no, aguantá, o la película es una verdadera garcha o es una genialidad que no termino de asimilar. En algún momento me va a hacer clic, quedemonos hasta el final. Dios, no sé para qué. Yo trataba de parar el oído. A algún desgraciado de estos le debe haber gustado, se me ocurre. Quería escuchar algo, una comentario, un resumen del tipo Brillante! Bravo! Es una obra maestra! No… no abundaron, de hecho no escuché ninguno y sí varios ronquidos a lo largo del film. Bueno, en fin. El tema es que cena de por medio, caminando juntos bajo la lluvia, arribando a otro café de la calle Corrientes. Y la charla, su simpatía, su sonrisa, su mirada inquieta, sus cigarros y mi insistencia para que los deje. Intuyo que a ella le podrían pasar cosas conmigo, yo al menos no veo eso en mí, pero ganas no me faltan. No voy a jugarle el mismo juego que me están jugando a mí. Pero no puedo olvidarme de la otra, aún no, aún no sé si eso es lo que quiero.
No hacía falta
¿Vos cuando decís que querés que conozca a tu amiga lo estás diciendo bajo un manto de Celestina?, yyy… no séee… Entonces me acuerdo del ejercicio matemática sin resolver. ¿Ella sabrá que me pasan cosas con ella?, ¿Será ese el motivo por el cuál quiere forzar caminos y acercar su amiga a mí y viceversa? Pobre C, pienso yo, ella nada más accede al pedido de su amiga, tenés que conocerlo! ¿Lo hará para librarse de mí? No lo sé. Por otro lado pienso que tal vez ella no sabe nada de que me pasan cosas con ella y realmente piensa que yo soy para su amiga, y hace todo esto de copada que es. Bueno, las idas y vueltas esta semana me muestran que evidentemente sabe que tengo interés en ella. Primero que C propone una salida a la cuál yo accedo. B, ¿vos querés venir? Sí! Dale, buenísimo, arreglá con C le digo. Termina nuestro diálogo y reflexiono. Algo no me cierra. ¿Cómo es que accedió a salir con nosotros dos si justamente quiere engancharme con su amiga? Si esto fuese su plan se hubiera borrado de plano de la invitación, me hubiera dado una excusa, por más idiota que fuese. Qué bueno! Pienso yo, que en el fondo no soy nada ingenuo. Tal vez no se le ocurrió en el momento y entonces quiso tener ese tiempo como para idearla. La excusa no se hizo esperar. Ahhh, no, al final no puedo, toca tal y lo tengo que ir a ver, bueno, no importa, pensá que esto termina temprano, sí, ya sé, pero él toca justa en el horario en que la película está promediando, igual me fijo si puedo ir y te aviso por mail mañana. Nunca me llegó tu mail, ah! ¿no te lo mandé?, ay, es que estoy tan dormida, no, mirá, no no puedo ir. Y de pronto se me vienen a la cabeza todas las escenas y los relatos contados, y como esquivar al otro, al que llama y que insiste en salidas que ella no desea compartir y las excusas que se repiten en uno y otro evento, y la verdad es que es horrible estar de este lado. Ni ganas de preguntarle como estuvo el recital hoy cuando la vi.
El mismo destino
Es muy linda. Ella es muy linda. Ella es tan linda que temo volver a perderme. Su frescura, esa increíble sonrisa y la carcajada a punto de desbordar. De pronto compartir momentos, compartir sensaciones, y saber que está allí. Tan sólo contemplarla, intentando no exponerme, de a ratos, de reojo, como cuando piensa y mira al vacío, o tal vez al piso, y yo la miro, congelándola en mis retinas por unos cuántos segundos. Es divertida. Conozco pocas mujeres que transmiten de manera tan natural sus ganas de reir. Y ella lo hace como ninguna. Es contagiosa. Me atrae tanto escucharla reir que me siento tentado de hacer el ridículo delante de sus ojos tan sólo para oir el vacío, primero, ese sonido que se genera unos segundos antes de disparar la carcajada, y luego la risa, que vendría a ser lo segundo, el instante mismo cuando contrae el pecho, vuelve su cabeza hacia abajo, y acompaña el movimiento del abdomen con sus brazos mientras una lágrima se escapa de sus ojos para hacer lo suyo mejilla (colorada) abajo.
Tiene frescura. Ella expresa sus ganas de vivir aún cuando no está de ánimo. Lo transmite. Es contagiosa, otra vez. Pero no ya de la risa, sino de su dulzura, de la mirada tierna, de la mirada comprensible. Es tan linda. Pienso en ella y se despierta en mí una sensación que conjuga admiración y fascinación a la vez. Se amalgaman mis ganas de quedarme allí, inmóvil, mirándola y eventualmente escuchándola cuando susurra a lo lejos la melodía de alguna canción, con mis ganas de tomarla de la mano, y acariciarla. De decirle que ya no lo puedo evitar. Que desde el primer momento en que la vi, aquella reunión, aquella oficina, aquella tarde, algo de ella se quedó en mí.. Hasta recuerdo su primer visita, su indumentaria a tono de rosas, y el perfume. Creo que no pasaron más de cinco visitas hasta que le tuve que decir, seguramente sonrojado, que su perfume era muy rico. Ya no recuerdo como lo dije, pero estoy seguro que debo haber dicho cualquier cosa. Uno piensa tanto las cosas que va a decir que cuando las dice, las dice mal. Y pasó un tiempo, pasaron varias oportunidades en las que no encontraba el espacio para hacerlo, pero una vez la invitación, y la aceptación. Y luego otra vez la invitación, y nuevamente la aceptación. Y hasta yo me sorprendo que pueda sentirme tan bien con ella. Las conversaciones, una bebida de por medio, y los alcoyana-alcoyana que empiezan a repetirse una y otra vez. Y es hasta lindo conversar con ella cuando me plantea algo que no puedo refutar. No me importa no tener la razón en ese tema. No me importa, simplemente, porque no la tengo. Mis razones se han ido con ella, al menos en ese momento en que estamos juntos. Y ella que no me hace sentir mal. Ella, que debe saber que yo estoy parado en el mismo umbral que el otro, al cual criticamos juntos. Y sí, esas cosas que se hacen para no quedar en evidencia. Y ahora yo soy como ese, distinto pero igual. Y hasta me apeno por ella. Sin buscarlo, sin haber hecho borrón y cuenta nueva, se encuentra asediada por dos desconsiderados. Y lo veo en ella, en sus ojos, en sus relatos. Me quiere, creo que hasta me respeta en varios aspectos, pero nunca se vería junto a mí. Y pensar en eso hace que involuntariamente gire la cabeza levemente hacia la izquierda y abajo, deteniendo mi mirada en horizontes, que se nublan, porque no importa ver nada, sólo a ella, en mi cabeza, y en las retinas, como congelada.
No lo sé hacer
Que mal que tarareo. Parece tan fácil. De pronto me veo como un inútil tratando de tararear el estribillo de Live Again. El otro me mira, con cara de ¿eh?. Y cómo no te das cuenta de que tema es, si está clarísimo, escuchá escuchá, chacha chan tu cha-chán, pero claro, como querés que le haga el delay y el trémolo, qué me viste con cara de pedalera, y no, bueno, pero si la vas a tararear tarareala bien porque sino no te entiendo, mah sí, abrí el winamp que ya me cansé de taratear, y probá silbándola, no, ahí sí que no te puedo ayudar, nunca superé el trauma de no poder silbar, ¡¡¿como que no podés?!!, ¿no podés hacer esto?, y los dos dedos en la boca, y el silbido que casi me deja hipoacúsico, pará pará, eso es chiflar no silbar, bueno, pero entonces silbá así, y el viento que sale de la boca como de una flauta dulce, cómo hacés hijo de puta, y a mí que se me escapa saliva y me doy asco y me acuerdo de Manuc comiendo unas criollitas y las escupidas involuntarias tras los dientes postizos de Drácula, qué grande Manuc, me acuerdo del día que se tentó y con mi hermano doliéndonos la panza de tanto reírnos. Que buen programa aquel. Ah, pero yo se chasquear los dedos, ¿vos sabés?, sí claro, y ahí lo hace, primero con la izquierda, después con la derecha. Ah sí, sabés. ¿Y vos?, ¿vos sabés guiñar con los dos ojos?, y yo sé que no, pero no le voy a decir que no, porque sino voy a terminar perdiendo por goleada, entonces le salgo al cruce, ¿podés levantar el labio así?, mirá, y el otro se caga de la risa y lo veo intentándolo hacer pero no puede, claro, si no todos nacieron con ese don. Muchachos muchachos, concentrese que hay que terminar de definir esta parte. Ah sí sí. ¿Live again era?. Acá está, dale play.
Mi Primera Vez
Le pido al taxi que me acerque. Primero Bonpland y Cabrera. De afuera no parece nada. Un cartel sin embargo hace referencia; “Cámara Argentina de Informática”. Ah bueno. Toco timbre y detrás del portero la voz de una mujer me pregunta qué es lo que vengo a hacer. Contenta con mi respuesta me abre. Pero al cruzar la reja me encuentro con otro portero electrónico más. Esta vez escucho el “brrrrrr” para empujar y abrir la puerta pero sin embargo esta no se abre. De adentro veo que un hombre pelado de bigotes estira su mano y me abre. Miro el habitáculo. Como mucho, 3 x 3, una silla y una pequeña tapia de cemento. Siento un frío como de Sex-Shop. De frente a mí un vidrio negro inmenso, una camarita a la izquierda arriba y un parlantito debajo. Esto es re secuestro pienso yo. Sigo recorriendo todo con la vista con aire de sorpresa hasta que una mujer me dice “¿sí?” a través del parlantito. Le cuento a qué vengo y me dice sin dudarlo. “Aguarde dos segundos. Retire la factura por Buzón 1 y retire el producto y abone por Buzón 2. Gracias.” Unos segundos más tardes unas manos de hombre se estiran por el Buzón 1 (que no es más que una saliente de madera adherida a una puerta) y me pasan la factura. Me acerco al Buzón 2 donde hay otro espejo negro pero más pequeño y alguien de adentro me dice que le pase la factura y la plata. Se las paso. Un instante después recibo el vuelto y mi camarita web. Tardé no más de 3 minutos. Nunca lo había experimentado. Mirá como funcionan las cosas en Mercado Libre. Un poco raras, eso sí. Pero funcionan.
Vuelvo al taxi. Y ahora me voy a Billinghurst y Cabrera. Ahora ya es en un departamento. “Sí, subí” me dice un flaco y ya me encuentro tomando el ascensor. ¿Será tan secuestro como la otra? (pero organizada, eso sí). Esta vez las cosas cambian y de entrada ya le veo la cara al pibe que me abre la puerta. Una oficina improvisada, un depósito de cajas y cajas de elementos de computación. Dos pibes de no más de 24 años me reciben y rápidamente me hacen sentar y me traen lo que vengo a buscar. Por un momento me siento tratando con un dealer de merca, o con un importador de armas, o con un vendedor ilegal. Al instante reacciono y me doy cuenta que muy lejos de la última opción no estoy. Igual mucho no me interesa, sólo me interesa que metan el teclado en la caja y hagan rápido la factura que lo tengo al taxi esperando. Otros 3 minutos. Mirá como funcionan las cosas en Mercado Libre. Llamativas, sospechosas, pero efectivas. Ahora sólo resta que los artefactos cumplan con su cometido sin necesidad de prontas enmiendas.
El más escuchado - Semana I
No sé si habrá sido por la reunión el sábado pasado o porque es una banda que nunca pasa de moda, pero esta semana el tema más escuchado (obviamente por mí, ¿por quién más?, si este es mi blog!) fue Fearless (tema N°3 del disco "Meddle", Pink Floyd, 1.978). Lo mejor del tema es el cántico de tribuna que se dibuja al final del tema. Asumo que está extraído de algún partido de fútbol (obviamente de Inglaterra) pero me encantaría saber de qué equipo se trata. Si alguien puede proveerme de este dato les estaría sumamente agradecido. 6:08 que se repitieron una y otra vez durante esta semana. Una y otra vez.
¿Cómo era eso del calorcito?
¿Que lo qué? ¿Un Blog Fresquito?... La página de inicio dice "Te agobian los calores del verano? Pues nada mejor que crearte un blog para contar tus refrescantes historias ¡Comparte con el mundo tus aventuras! (...) Muchos ya han sofocado los calores de la época estival con mucho éxito"... Mmmm... 7:09 a.m... la temperatura; 1,9°C... la sensación térmica, 1°C... no recuerdo haber tenido tanto frío en esta ciudad en los últimos años como hoy... Remera, Camisa, Corbata, Pullover, Bufanda, Saco, Guantes, Sobretodo... Esto de que haya gente en este instante en vestidor de baño en otras partes del mundo me da escalofríos de sólo pensarlo. El consuelo; un café tipo balde, un trozo de chocolate y asumir que hay dos hemisferios.
Buscando una solución al problema. Revisar Guía de Actividades, punto 3.1.a.
Cuando a A le atrae B, no le interesa C (destrucción de propiedad transitiva). Pero qué pasa si B no sabe que le interesa a A, y en cambio B está interesada en que a C le interese A e, indirectamente, que a A le interese C. ¿Será por que B no sabe que le interesa a A?, o ¿será más bien que a B no le interesa A (destrucción de propiedad recíproca)? Más aún, ¿qué pasa si B termina logrando su objetivo y C se interesa en A, pero A aún continúa pensando en B?
R: En el próximo número.
Como dos desconocidos
De pronto me toca la rodilla. Yo pienso que es sólo a causa del movimiento del vagón, y para no incomodarla, retraigo mi pierna un poco. Sin embargo vuelvo a sentir que su rodilla toca mi pierna, pero ya no es un rebote, ya no es un pequeño toque y alejarse, sino que se queda allí, pegada a la mía. Siento que ya no es casual ese toque de rodillas. La miro casi despreocupadamente, como quien mira cuál es el nombre de la estación que viene y observo su mirada perdida. No me dice nada. No la encuentro mirándome a los ojos, pero sin embargo siento su rodilla allí. No puede ser casual. De repente retrae su pierna izquierda y es ahora con la derecha. Yo hago una jugada más. Retiro a más no poder mis piernas, casi hasta debajo de mi asiento, pero incluso así siento el roce de su pantalón negro. La intriga ya se ha apoderado de mí. Ahora soy yo el que la busca, y ella no hace nada. Nuestras piernas estan unidas, mientras ella continúa sosteniéndose de pie en el vagón a punto de explotar de gente. Asumo a esta altura que el roce es a causa de lo ajustado que se está de pie en esa instancia, pero ahora la veo de reojo y siento su mirada en los míos. Estación "Bulnes" y la persona a mi derecha se baja. Ella ocupa su lugar. El juego se diluye, ya no hay manera de contactarnos a menos que sea evidente que uno de los dos busca el contacto con el otro. Pasan los segundos y llega "Palermo". Es mi estación. Me pongo de pie y cruzo la puerta del vagón, no sin antes darme cuenta que ella sale a mis espaldas. Camino y la veo pasar junto a mí, a escasos centímetros de mi brazo izquierdo. Casi que compartimos los mismos pasos. Atino a mirarla girando levemente mi cabeza y ella continúa mirando al frente. La escalera mecánica y ella que viaja un escalón adelante. La salida se aproxima, y mi camino es a la derecha. Que vaya a la derecha, pienso. La escalera mecánica se termina, quedan pocos escalones. Que vaya a la derecha, vuelvo a pensar. Se termina la escalera y sus tacos golpean alejándose lentamente a la izquierda. La miro y no la veo darse vuelta. Es tiempo de concentrarme en mi camino.
Editorial
Podría arrancar mi primer artículo presentándome. Podría, sí, para darles una introducción de quién será el responsable de colgar artículos en este blog. Podría también arrancar contándoles algo que me haya ocurrido recientemente. Podría, claro que sí. Podría también arrancar dándoles mi opinión sobre algún tema, como si eso a alguien que me lee por primera vez le pudiera interesar. Podría, sin dudas que sí. Podría arrancar con una crítica, tal vez, con un manifiesto, con posturas ideológicas, o cargado de prejuicios. Podría, ¿alguien piensa lo contrario? Pero no, no y no. No, ya tendré tiempo para ello. Ya tendré tiempo para decir un montón de cosas. Pero no en este primer texto. No, porque debería dejar en esas líneas constancia de que soy una persona que tiene cosas interesantes para decir, que soy inteligente, que creo que es válido que otros me lean y comenten. Pero en realidad no puedo con todo eso. No. No puedo y no quiero, porque ya es hora de irme del trabajo, y eso, a esta altura, es considerablemente más importante.





