Apagón
Curiosamente, se saben los nombres que se atribuyen a las personas en funcion de su oficio. Y curiosamente, me he tenido que enterar en una situación de semi-crisis.
Estando en la taberna como de costumbre siempre que estoy en tierra y no tengo que vigilar el timón; las luces que allí había, amén de las de todas las calles y la barriada, se apagaron misteriosamente. Nadie sabía por qué, todo estaba a oscuras. Primero empezaron las risas, bromas y chanzas, y después, hora y media sin que tornaran a encenderse las linternas, empezaron las preocupacions de los comerciantes. Jose el Tabernero se situó en la puerta para que ningún parroquiano se fuera sin pagar el vino, mientras su hermano vigilaba la barra como feroz perro guardián. Isidro el relojero mandó a su hija a buscar a Paco el de las rejas, que instaló dichos artilugios para evitar que los amigos de lo ajeno se colaran en los diferentes comercios. Paco estaba Fernando el deportista (tienda de deportes), según nos informó Salvador, el kioskero, que había pasado por la tienda de tintas y papeles de Ana, junto a la frutería de Reme, que estaba hablando con Marta la Panadera....
Así, en un desfile, hablando todos en semipenumbra (las luces de los carruajes que por allí pasaban iluminaban de tanto en cuando la escena), incluido Julián el Albañil, fueron pasando todos los comerciantes preguntando esto, ofreciendo lo otro, o interesándose por sus convecinos.
Sólo dejó de aparecer Eliseo, el de la tienda de regalos, pero Eliseo siempre había sido un tipo raro según Jacinto, el boticario, encargado de vender hierbas y remedios naturistas, que hablaba con el Farmacéutico, "El Chafa", que lo había visto cerrar tranquilamente su negocio, puesto que era el único que disponía de una reja de subida y bajada manual y no mécanica....
Estando en la taberna como de costumbre siempre que estoy en tierra y no tengo que vigilar el timón; las luces que allí había, amén de las de todas las calles y la barriada, se apagaron misteriosamente. Nadie sabía por qué, todo estaba a oscuras. Primero empezaron las risas, bromas y chanzas, y después, hora y media sin que tornaran a encenderse las linternas, empezaron las preocupacions de los comerciantes. Jose el Tabernero se situó en la puerta para que ningún parroquiano se fuera sin pagar el vino, mientras su hermano vigilaba la barra como feroz perro guardián. Isidro el relojero mandó a su hija a buscar a Paco el de las rejas, que instaló dichos artilugios para evitar que los amigos de lo ajeno se colaran en los diferentes comercios. Paco estaba Fernando el deportista (tienda de deportes), según nos informó Salvador, el kioskero, que había pasado por la tienda de tintas y papeles de Ana, junto a la frutería de Reme, que estaba hablando con Marta la Panadera....
Así, en un desfile, hablando todos en semipenumbra (las luces de los carruajes que por allí pasaban iluminaban de tanto en cuando la escena), incluido Julián el Albañil, fueron pasando todos los comerciantes preguntando esto, ofreciendo lo otro, o interesándose por sus convecinos.
Sólo dejó de aparecer Eliseo, el de la tienda de regalos, pero Eliseo siempre había sido un tipo raro según Jacinto, el boticario, encargado de vender hierbas y remedios naturistas, que hablaba con el Farmacéutico, "El Chafa", que lo había visto cerrar tranquilamente su negocio, puesto que era el único que disponía de una reja de subida y bajada manual y no mécanica....





