Un Nuevo Dia
Con el eterno cigarrito en los labios, el Capitán miró por el ojo de buey hacia lo alto, hacia un tímido rayo de sol que principiaba el amanecer y rebotaba, débil e inofensivo, sobre la arboladura del Lobo Solitario. Pensaba en los comentarios vertidos en la noche anterior, pensaba en la de oportunidades perdidas, en las batallas ganadas. Pensaba en lo que cuesta hacer lo que se supone correcto en un mundo lleno de incorrecciones. Pensaba en el sello oficial que le impediría pensar en esas cosas y que nunca llegaba. Pensaba en los amigos, reales e imaginarios que siempre estaban en su mente. En su familia. No estaba triste, ni tan sólo resignado o melancólico. Simplemente pensaba en si podría, una vez más, tener los arrojos necesarios para largar velas y alejarse de la tierra que tantos problemas y tantos quebraderos de cabeza le daba....
Los ruidos en cubierta le indicaron que el personal estaba ya trabajando. Era hora, pues, de dejar de pensar.
Los ruidos en cubierta le indicaron que el personal estaba ya trabajando. Era hora, pues, de dejar de pensar.
Comentario:
Yo nunca dejo de pensar... así estoy...
Bezitoz luneros
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