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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Madrugada

Son cerca de las tres de la mañana. El Lobo Solitario navega lentamente, al compás de un suave céfiro que hincha las velas sin doblegar el barco. La luna, como dirá el poeta, en el mar riela. Unos duermen en sus camarotes, sus ronquidos se extienden por sobre las olas.

Otros no.

-Quién andan ahí??? ah, eres tú... disculpa el sobresalto, estaba pensando en varias cosas al tiempo y no me di cuenta de que llegabas
-¿Conciencia culpable tal vez?
-pregunta el pasajero 122 a la 54 con una mezcla de ironía y cansancio en la voz.-No... bueno, si. Pero sólo un poco. Miedo, temor, incertidumbre. Las cosas típicas del capitán que parece que nos contagia a todos. Un par de secretos guardados, un qué diran.
-Ya. Yo ando igual. Y no soy el único ¿eh? mira allí. Al timón. A takker nunca le había visto tan pensativo, por lo menos no sin que tuviera un cuartillo de valdepeñas en el estómago.
Se acercan al timón, donde oculto entre las sombras y sin que ellos lo advirtieran antes, un Capitán tarareaba canciones y un grumete estaba sentado junto a un bául grande y uno más pequeño.

-¿Partimos señor? -pregunta el pasajero 122. -No, sólo partimos él y yo -responde entre toses y humo de tabaco señalando al joven grumetillo.

-Señor, insisto en que debería llevarme a mí también. Mis cualidades son las ideales por si surgen problemas en esta expedición.

-Cierto Takker, cierto.... si se pone la cosa fea emborrachas a todos y no aclaramos nada, pero tampoco sufrimos ¿no?. Lo siento, pero has participado en las 3 últimas con un mayor éxito del que tu mismo te crees. Pero esta es diferente.... tendré que arreglar yo mismo las cosas y necesito la sagacidad y perspicacia del Colibrí.

los pasajeros 122 y 54 asienten y no dicen una palabra. Saben que esta noche nadie podrá dormir y que lo que necesitan es pasear por la cubierta y ponerse al día con sus pensamientos.

Edición 7.00.
Pasean, pues los unos, y los otros se quedan quietos, hasta que en el horizonte lejano se ve primero una clarioscuridad en la cual todos se encuentran con sus fantasmas, queridos o no, y luego el sol saliendo a hacer la rutina diaria. Entonces, y sólo entonces, disipada la magia de la noche, duermen, agotados de puro cansancio, pendientes de la hora de salida del capitán y el grumetillo y deseando que cuando vuelvan, 2 días después, no tengan que lamentarlo...
No