Madrugada
Otros no.
-Quién andan ahí??? ah, eres tú... disculpa el sobresalto, estaba pensando en varias cosas al tiempo y no me di cuenta de que
llegabas -¿Conciencia culpable tal vez? -pregunta el pasajero 122 a la 54 con una mezcla de ironía y cansancio en la voz.-No... bueno, si. Pero sólo un poco. Miedo, temor, incertidumbre. Las cosas típicas del capitán que parece que nos contagia a todos. Un par de secretos guardados, un qué diran.
-Ya. Yo ando igual. Y no soy el único ¿eh? mira allí. Al timón. A takker nunca le había visto tan pensativo, por lo menos no sin que tuviera un cuartillo de valdepeñas en el estómago.
Se acercan al timón, donde oculto entre las sombras y sin que ellos lo advirtieran antes, un Capitán tarareaba canciones y un grumete estaba sentado junto a un bául grande y uno más pequeño.
-¿Partimos señor? -pregunta el pasajero 122. -No, sólo partimos él y yo -responde entre toses y humo de tabaco señalando al joven grumetillo.
-Señor, insisto en que debería llevarme a mí también. Mis cualidades son las ideales por si surgen problemas en esta expedición.
-Cierto Takker, cierto.... si se pone la cosa fea emborrachas a todos y no aclaramos nada, pero tampoco sufrimos ¿no?. Lo siento, pero has participado en las 3 últimas con un mayor éxito del que tu mismo te crees. Pero esta es diferente.... tendré que arreglar yo mismo las cosas y necesito la sagacidad y perspicacia del Colibrí.los pasajeros 122 y 54 asienten y no dicen una palabra. Saben que esta noche nadie podrá dormir y que lo que necesitan es pasear por la cubierta y ponerse al día con sus pensamientos.
Edición 7.00.
Pasean, pues los unos, y los otros se quedan quietos, hasta que en el horizonte lejano se ve primero una clarioscuridad en la cual todos se encuentran con sus fantasmas, queridos o no, y luego el sol saliendo a hacer la rutina diaria. Entonces, y sólo entonces, disipada la magia de la noche, duermen, agotados de puro cansancio, pendientes de la hora de salida del capitán y el grumetillo y deseando que cuando vuelvan, 2 días después, no tengan que lamentarlo...





