Donde está el Dorado y Púrpura

Detén tu música infernal, Oh! Fortuna, que presumes de heroica y nos muestras la decadencia servil a través de la cual, alcohol y tabaco mendiante, llegamos al último peldaño de nuestra estima.
No nos mientas ni muestres el azaroso porvenir de un cielo dorado y púrpura por la mañana si vas a otorgar una noche lóbrega y oscura en la cual vamos a reposar nuestro amargo recuerdo de tiempos mejores.
Desata tu lógica implacable con todos, y no sólo con los tripulantes de este barco, a los cuales denotas gran adversidad, puesto que los llevas de tormenta a tormenta con intervalos de sol tibio y plomizo, que ni calienta cuerpo ni espíritu.
¡¡Regálanos pesares si, rueda implacable que giras a tu libre albedrío!! ¡¡pero regálanos también momentos de dicha de igual longitud e intensidad!!
Cara a cara te enfrento y demando reparadora satisfacción.
Si yo puedo perdonarme mis errores..... ¡¡¡perdónamelos tú!!!.





