El Maestro y el Aprendiz....
Un día, el pasajero 122 y el grumetillo se dieron cuenta de que sus vidas iban a tomar diferentes derroteros... la diferencia de edad era muy amplia y cada uno tenía sus miras, sus objetivos, las cosas que les gustaban..... habían aprendido el uno de el otro y, como en todo nido, el polluelo tenía que aprender a volar solo.....
La discusión (si se puede llamar así) vino porque cada uno quería hacer una cosa y, a diferencia de otras ocasiones, en que bien uno, bien el otro cedía, esta vez, habiendo probado cada uno por separado los placeres de dos vinos de distinta cepa, nadie cedió.
Se desearon suerte y juraron sin palabras, con una mirada, que el tomar caminos diferentes no les pasaría factura por los años vividos, era ley de vida, la edad, el cansancio, los distintos puntos de vista.... por supuesto siempre podían volver a verse y a contarse aventuras, pero a partir de la fecha, cada uno rolaría las velas según el viento que más le conviniese.
No hubo tristeza, ni llantos, ni recriminaciones..... simplemente un fuerte apretón de manos y el recuerdo de unos meses en los que supieron forjar una sólida amistad.
Léon socio, te voy a echar de menos..... tu prefieres las discotecas y yo los pubs. Tu estar dentro de un garito y yo fuera. Tu ligar con jovencitas y yo charlar con los amigos, yo la música rock y tu la comercial..... lo entiendo, hace diez años, yo también tuve diecinueve. Sólo espero que podamos seguir tomando juntos 22 cervezas seguidas de vez en cuando y reirnos hasta decir ya no puedo más.
La discusión (si se puede llamar así) vino porque cada uno quería hacer una cosa y, a diferencia de otras ocasiones, en que bien uno, bien el otro cedía, esta vez, habiendo probado cada uno por separado los placeres de dos vinos de distinta cepa, nadie cedió.
Se desearon suerte y juraron sin palabras, con una mirada, que el tomar caminos diferentes no les pasaría factura por los años vividos, era ley de vida, la edad, el cansancio, los distintos puntos de vista.... por supuesto siempre podían volver a verse y a contarse aventuras, pero a partir de la fecha, cada uno rolaría las velas según el viento que más le conviniese.
No hubo tristeza, ni llantos, ni recriminaciones..... simplemente un fuerte apretón de manos y el recuerdo de unos meses en los que supieron forjar una sólida amistad.
Léon socio, te voy a echar de menos..... tu prefieres las discotecas y yo los pubs. Tu estar dentro de un garito y yo fuera. Tu ligar con jovencitas y yo charlar con los amigos, yo la música rock y tu la comercial..... lo entiendo, hace diez años, yo también tuve diecinueve. Sólo espero que podamos seguir tomando juntos 22 cervezas seguidas de vez en cuando y reirnos hasta decir ya no puedo más.





