La Decisión más dura de tomar....
Mar abierto con leve marejada. Horizontes lejanos. Un suave céfiro hincha las velas. La tripulación, pues las bodegas están llenas de comida y bebida, trabaja a gusto y tranquila. Los pasajeros saben que cuando quieran pueden bajar al pañol. Todo es óptimo para el viaje.
Mas el Capitán, Takker, el Grumete y el galeote están abatidos. Tristes. Pensativos.
-¿que opinas tu grumetillo? -pregunta el capitán, con un leve tono de cansancio en la voz. Han sido días muy duros.
-Puede ser una aventura fascinante.... ese mar está aún por explorar. ¿quién sabe lo que descubriremos?. -Hay un brillo de ilusión y esperanza en el jovencísimo colibrí.
-Capitán, tal vez no sea lo correcto para el resto de la tripulación, pero ¡pardiez! será lo mejor para vuestra merced. Lingotes de oro a mansalva, bebida, comida, mujeres... ¿qué mas deséasi? Si se os antoja podréis compartir la riqueza que de seguro os ha de llegar....
-Gracias galeote, nadie te ha pedido tu opinión
-Señor, si se me permite... todo esto es por la famila, amigos y demás ¿no?
El Capitán lanza una larga y pensativa mirada al Timonel, uno de los que verdaderamente le comprende y estima. -sí, mi joven amigo, si.... Si parto hacia esas tierras, si cambio mi rumbo, si establezco otra demora.... perderé todo lo que he conquistado hasta ahora, amistades, amores, familia, trabajo.... todo
-¡Ja! ¿amigos? ¿cuales? ¿esos que solo ve en las bodas? ¿aquellos que no dan noticias más que cuando necesitan o quieren algo? ¿familia? Se que le preocupa su madre, vive dios....como también sé que sus hermanos ya pueden desenvolverse solos..... ¿de veras se cree tan imprescindible? No pretendo decirle lo que tiene que hacer, usted es el que tiene los galones, pero ha de saber que si rechaza esta oportunidad, si no llega a ver a cualquiera de los tres gobernadores, incurrirá en grave falta, y posiblemente nunca más le asignen misiones.... a mí me da igual, sólo quiero ron, mujeres y fiesta, y el orden me es indiferente.
Gracias Takker, tu opinión es siempre valorada y respetada, y lo sabes...... ahora me retiro a mis aposentos; grumete, encárgate de que nadie, absolutamente NADIE me moleste.
Al cabo de una hora exacta, un cansado y ojeroso capitán se dirige con paso cansino hacia la cocina, le pide un café al cocinero del barco, (que por su importancia es el único que sin serlo tiene rango de oficial), y pasea por el sollado. Sólo y meditabundo.
Tras unos instantes, sube de nuevo a la cubierta, se sitúa en proa, al extremo más alejado del timonel y, plenamente consciente de que todo el barco le escucha, grita:
- ¡¡¡Timonel!! ¡¡Orza a Babor 180º!! ¡¡Vamos a dar la vuelta!! ¡¡no hay visita a ningún gobernador!!
Todos mirán sorprendidos al Capitán, que no parece muy contento de la decisión tomada, mudos, inmóviles, hasta que los oficiales repiten la orden de proa a popa, de babor a estribor, hasta que la tripulación se lo termina de creer y ajusta obenques, maromas, martinetes y velas al nuevo rumbo, exactamente en dirección contraria hacia el que se encaminaban.
Por primera vez en mucho tiempo, el Lobo Solitario no navega con la proa directa al sol, hacia nuevas aventuras.... ahora navega viento en popa, hacia la tempestad, hacia las sombras....
Tan sólo una infantil voz chillona grita desde la toldilla.... ¡¡¡BIEN!!!
Los tres gobernadores son mis tres ya ex-jefas, se acabó el viajar por aquí y por allí. Como dijo Frodo, se lo que debo hacer, pero no sé como. Aunque en este caso no se si hago lo más correcto.....
Mas el Capitán, Takker, el Grumete y el galeote están abatidos. Tristes. Pensativos.
-¿que opinas tu grumetillo? -pregunta el capitán, con un leve tono de cansancio en la voz. Han sido días muy duros.
-Puede ser una aventura fascinante.... ese mar está aún por explorar. ¿quién sabe lo que descubriremos?. -Hay un brillo de ilusión y esperanza en el jovencísimo colibrí.
-Capitán, tal vez no sea lo correcto para el resto de la tripulación, pero ¡pardiez! será lo mejor para vuestra merced. Lingotes de oro a mansalva, bebida, comida, mujeres... ¿qué mas deséasi? Si se os antoja podréis compartir la riqueza que de seguro os ha de llegar....
-Gracias galeote, nadie te ha pedido tu opinión
-Señor, si se me permite... todo esto es por la famila, amigos y demás ¿no?
El Capitán lanza una larga y pensativa mirada al Timonel, uno de los que verdaderamente le comprende y estima. -sí, mi joven amigo, si.... Si parto hacia esas tierras, si cambio mi rumbo, si establezco otra demora.... perderé todo lo que he conquistado hasta ahora, amistades, amores, familia, trabajo.... todo
-¡Ja! ¿amigos? ¿cuales? ¿esos que solo ve en las bodas? ¿aquellos que no dan noticias más que cuando necesitan o quieren algo? ¿familia? Se que le preocupa su madre, vive dios....como también sé que sus hermanos ya pueden desenvolverse solos..... ¿de veras se cree tan imprescindible? No pretendo decirle lo que tiene que hacer, usted es el que tiene los galones, pero ha de saber que si rechaza esta oportunidad, si no llega a ver a cualquiera de los tres gobernadores, incurrirá en grave falta, y posiblemente nunca más le asignen misiones.... a mí me da igual, sólo quiero ron, mujeres y fiesta, y el orden me es indiferente.
Gracias Takker, tu opinión es siempre valorada y respetada, y lo sabes...... ahora me retiro a mis aposentos; grumete, encárgate de que nadie, absolutamente NADIE me moleste.
Al cabo de una hora exacta, un cansado y ojeroso capitán se dirige con paso cansino hacia la cocina, le pide un café al cocinero del barco, (que por su importancia es el único que sin serlo tiene rango de oficial), y pasea por el sollado. Sólo y meditabundo.
Tras unos instantes, sube de nuevo a la cubierta, se sitúa en proa, al extremo más alejado del timonel y, plenamente consciente de que todo el barco le escucha, grita:
- ¡¡¡Timonel!! ¡¡Orza a Babor 180º!! ¡¡Vamos a dar la vuelta!! ¡¡no hay visita a ningún gobernador!!
Todos mirán sorprendidos al Capitán, que no parece muy contento de la decisión tomada, mudos, inmóviles, hasta que los oficiales repiten la orden de proa a popa, de babor a estribor, hasta que la tripulación se lo termina de creer y ajusta obenques, maromas, martinetes y velas al nuevo rumbo, exactamente en dirección contraria hacia el que se encaminaban.
Por primera vez en mucho tiempo, el Lobo Solitario no navega con la proa directa al sol, hacia nuevas aventuras.... ahora navega viento en popa, hacia la tempestad, hacia las sombras....
Tan sólo una infantil voz chillona grita desde la toldilla.... ¡¡¡BIEN!!!
Los tres gobernadores son mis tres ya ex-jefas, se acabó el viajar por aquí y por allí. Como dijo Frodo, se lo que debo hacer, pero no sé como. Aunque en este caso no se si hago lo más correcto.....





