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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Carta a Cartagena
He dudado mucho antes de colgar esto.... pero bueno, tampoco me lo puedo callar. Esta parte de mi mente fue escrita un día de esta semana, o la anterior.... bueno, por una vez en mi vida, no le puse fecha, así que no sé cuando... Pero divago. Divaguemos juntos.
"Los Libros, igual que los viajes, se empiezan con ilusión y se terminan con nostalgia"
(leído en un catálogo de Coronel Tapioca)


Allí, situado en proa, en un nuevo puerto, en un nuevo mar, en una nueva vida, pensé en fotografiarla una y otra vez. Sonriente. Pensativa. Alegre. Melancólica... Tenía la sensación de que con cada fotografía, un trocito de esa película se quedaría brabado también dentro de mí.

No obstante, le había prometido que no le haría más que un par de fotos y, como ya he dicho en alguna ocasión, soy un hombre de palabra. Lo más bonito es que esos instantes, esos rostros, siguieron grabados en mi memoria y, aún hoy y ahora, me acompañan en muda película cargada de recuerdos.

Cartagena, puerto y mar. Hoy te estoy devolviendo todo aquello que no te pude ofrecer la primera vez. Y aunque cada noche, de camino a este hostal me rondan algunos fantasmas por la cabeza, te digo que he perdido el miedo. Que he conocido la esperanza. Y la ilusión por esperar a alguien, aunque sea a las 10 y pico de la noche, hambriento y cansado tras un duro viaje, en una plaza solitaria donde sólo ronda un frío que pela los huesos. Y la alegría de cerrar los ojos para recibir un beso. O dos. O cuarto y mitad, por favor, sin hueso, recién cortados de ese grandísimo corazón que quizás, tal vez, depende, noté latir en un banco, mientras apoyaba su cabeza en mi hombre y yo la acariciaba, soñando con miles de aventuras secretas y públicas. Con esa cueva de contrabandistas que jamás llegué a visitar con ella. Con esas olas que tanto la hacían reir.

Cartagena. Hoy te agradezco que la hija de tus hijos me haya mirado como me miró. Que me dijera, aunque fuera empapada en alcohol, que me quería mucho. Hoy, Cartagena, saldré a pasearte con la hija de tus hijos. Hollaré tu sagrada historia. Escarbaré, si puedo, en ella. Agradeceré cada uno de los pasos que dé. Esperaré, como espero ahora, cada uno de los besos que pueda robarle al tiempo.

Cartagena. Tal vez mañana, o "mañana de mañana", no vueva a verte. Ni a ella. Ni a nadie más. Pero tal vez (espero) sí. Y con esa ilusión me despierto cada día. En cualquier caso, Cartagena, gracias por ser un emplazamiento fuerte. Y fiel. Y seguro. Gracias por tener un puerto y un mar al que acogerse y pensar. Gracias por haber dado alimento y cobijo a la hija de tus hijos, y esa mala leche singular que me encanta.

Hoy, con este libro, sólo puedo estar ilusionado, y meláncolico mañana. Pero bueno, existen otros libros. otros viajes...... A Cartagena. Y a la hija de sus hijos.
 
Comentario:
ojalá la nostalgia que ahora nos envuelve vuelva a transformarse en la ilusión de aquellos días...
No