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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Te voy a contar una historia.....
"Esa entrada es del concierto del otro día" -los pasos del capitán resonaban, suaves, sobre la tablazón de su camarote- "el de los tres grupos.... seguramente no te acuerdes, zagal, tú lo viviste de otra manera"

El joven grumetillo, más asombrado por el caudal de palabras seguidas que había proferido su mentor que por que le hubieran pillado, se dejó arrebatar el pedazo de papel de los dedos y vio como el viejo lobo de mar se sentaba en una mecedora vieja que crujió al sentir el peso de los años en ella.... ¿o fueron los viejos huesos los que crujieron?

" Actuaban tres grupos.... la Frontera, Celtas Cortos y Loquillo y Trogloditas, por ese orden. A los primeros nunca los había visto en concierto, y a los otros dos si. En otro tiempo, en otras tierras. En otra vida..... ¿¿crees en la magia, colibrí??"

- Bueno... esto... verá... es una pregunta un tanto anormal la que me hace....

- Responde, te lo ruego

- Bueno... a ver..... -se sonrojó- Sé que por la mañana luce el sol.. y que en ciertas noches la luna... sé que llueve, que nieva, que truena, y que hay céfiros y calmas chichas... sé que las flores que tiene la pasajera número 54 eran tallitos y ahora tienen flores y son preciosas... sé que cuando me siento en el alcázar a pensar, o a vigilar, me siento especial, único dueño del mundo... y también sé (porque lo he preguntado ¿¿eh??) que tiene una explicación científica.... pero eso es magia para mí. No sé si es la respuesta adecuada a la pregunta....

- Te voy a contar una historia:

" Esta no es mi historia. Es una historia del pasado, o del futuro, o de ahora. Es la historia de un joven que conocí, o que conoceré, la historia de la entrada.... Pues esa entrada me pertenece al tiempo a mí y a alguien que, no sé cómo, entró dentro de mí aquella noche. Al tiempo que entraba yo dentro de él.

" Era de noche. Caminaba por el puente, de camino al recinto. Miraba al río, buscando el escenario, cuando me encontré a Marta y Anamarié, o como se diga.... llevaban cervezas e iban al mismo sitio que yo, pero no tenían entrada, por lo que se quedaron en el puente. Desde arriba ellas, y el resto de la gente con quienes iban, lo verían bien.

"Tras quedar en que más tarde nos veríamos, aquí o allí, bajé, y le enseñé mi pase al guardían del recinto, quien lo marcó rompiendo un borde y dejándolo mellado. El concierto ya había empezado. Estaba en la Frontera con el otro mundo. Magia... se transmitia la magia, la expectación.

"Como no conocía la mayoría de las canciones, la sorpresa fue mayúscula, un directo bastante arrasador, mucho guitarreo y mucha batería, (sea lo que sea eso, estaba en el cuerpo del muchacho). Me pedí una cerveza. Escuché un rato de conversación, recibí empujones, y eso que era el primer grupo y no tenía tanto tirón.

" Sonó "Al límite del bien", canción que no me había detenido a escuchar, y que me recordó a mi amigo Angel Luis. Melancolía. Ese si que es un buen amigo y por circunstancias, lo tengo un tanto abandonado. Y el tío sigue pendiente de mí, de si estoy bien o estoy mal o siquiera estoy. Ójala pueda, algún día, devolverle esa amistad como corresponde. En el límite del Bien y del Mal.

"Sonó "Judas el miserable", y me recordó a mi amigo Raúl... el Judas. Un "amigo" al que, por voluntad propia, tengo abandonado, por judas, y que también está pendiente de mi, de si estoy bien, o mal, o siquiera si estoy.

"Empecé a pensar si realmente me merezco tener los amigos que tengo. Empecé a sentirme sólo. Pero no esa soledad elegida que he esgrimido como patria durante años, sino la mala, la que pesa, la que me hace desear tener a mi lado a Angel Luis, incluso al Judas, y ser nuevamente el trío berbenas, los tarados tarambanas y calaveras de la universidad, aquellos que no respetaban nada ni a nadie. Esos amigos que se aceptaron desde un primero momento tal y como eran y que no nos recriminábamos y exigíamos nada, que sólo vivíamos... Al límite del bien.

"Sonó otra canción. Esta no la conocía, así que, como había terminado con mi cerveza, fui a pedir otra. La mejor decisión de la noche. Como capitán experto, me dí cuenta enseguida de que, acabados los conciertos, la gente se iría corriendo a la barra, con lo que podría acercarme más a los artistas que allí habian. Eso hice. Sacrifiqué un par de canciones, sí, pero cuando empezó el de los Celtas Cortos, tenía una ventajosa posición respecto al resto de la marea humana y una cerveza bien fresquita en la mano. Fue como colocarse a sotavento.

"Después, siguió la magia, mi joven grumete, la magia que, sin llegar a definirla, has señalado tan acertadamente. Cada una de las canciones del calvo que cantaba (un tal cifuentes, que sería un buen oficial a bordo de este barco), era un dardo que se clavaba en el panel de mandos de mis emociones. Terrible, presentaba cada canción con una pasión demoledora. Y cada canción seguía a un pensamiento, y cada pensamiento a una canción. Y de repente, volvió el muchacho que, 10 años atrás, en Leganés, cantaba y saltaba y bailaba esas mismas canciones, con el Grumón menor y su primo. Y vive dios, ¡pardiez!, que cantaba junto a ese cifuentes las canciones, sin ser apenas consciente de que se acordaba de cada una de las letras, de las pausas, de los cambios de ritmo, pese al tiempo y la lluvia y el sol en su cara, y los tatuajes de penas y alegrías dibujados en forma de ojeras, de arrugas junto a los ojos y en las comisuras de los labios.

"En ese momento, sólo pensaba en una cosa... Por favor, que toquen La senda del tiempo, y que toque el Loco Rock Suave, porfavorquetoquenLasendadeltiempo......

"Cuando sonaron los primeros acordes de La senda del Tiempo, y con lágrimas ya en los ojos, todo el mundo estalló alrededor y dentro de mí/el. Magia, chaval. Magia. Un pequeño triunfo, una cosa que te concedía la vida, o el destino, o un pirata pequeño, calvo y con un pendiente en la ceja que presentaba a su compañeros seguido de la palabra... "Celta". Estalló, como digo, y como estalla ahora, (mira mis ojos, llorando de nuevo como un chaval de tu edad). Y el grito salió del alma..... "¡¡¡A tomar por culo todooooooooooooooooooooooooo!!!" y cantó, y gozó, y ya sólo estaba él, y esa soledad escogida y elegida, él y el tipo que cantaba, y el que tocaba la flauta travesera, y el que tocaba el violín, y los miles de millones de recuerdos, de malos momentos, que se escapan flotando con esa frase, con esas ganas que entraron de comerse el mundo y de arrojar por la borda toda la miseria que arrastraba, y con esas ganas que redescubrió, de vivir su vida y sus sueños, pesara a quien pesara, sin cometer errores ajenos, sólo los suyos, sin buscar culpables ni responsables. Sonó su canción, y se desplegaron al tiempo las velas, volaron raudas sobre las aguas. Navegó en el mar de la ilusión.

"Luego siguieron canciones y más canciones, y un escalofrío le recorría la espalda. Y a mí tambien, chaval. Magia, como te digo, magia de la buena. Y siguieron los dardos, que se habían convertido en cañonazos, hacia el centro de control de mis emociones.

"En una canción que era instrumental, volví (volvió) a pedirse una cerveza, y al volver, tras dos canciones, todo el mundo se fue, salvo unos pocos. Había llegado el fin del segundo concierto, ahora "sólo" quedaba el plato fuerte, aquel Loco que le había hecho el gesto de dispararle hacía 9 años, en Alcorcón, en otro mítico concierto.

"De resultas de eso, entre el escenario y él (yo) sólo quedaban 2 personas, y de allí, pardiez, por muchos empujones que le dieran, no se iba a mover, ni para pedir cerveza"
.

- "Amén" -susurró el grumete, asustado, mientras volvía a coger la entrada, con más respeto y reverencia, con una mirada perdida, como la del capitán, llorosos los ojos, como otro grumete y otro capitán que escribia sentado tras la pantalla de un ordenador un día cualquiera a la 1 del medio día.



-"No blasfemes. Ni Dios ni el Demonio tienen nada que ver en esto.... Bueno, el Demonio tal vez sí. Al fin y al cabo, es el protagonista de esta historia...."

"El loco le pareció más viejo, más gordo, más acabado. Cantaba las canciones de su nuevo disco, de las cuales no conocía ni una. Más meláncolicas, más suaves. Más con el aspecto que tenía él en aquel momento. Maldita sea si lo lamentó. "El tiempo no sólo pasa por mí, amigo (me permito la licencia de llamártelo porque una vez, con un dedo, me disparaste, cabrón, y me tiré una semana contándoselo a mis amigos y nadie me creyó), y es una lástima, pero sigues siendo el mismo chulo impresentable al que me quise parecer"

"Recuerdo las palabras como si las hubiese pronunciado hace unos minutos, mi joven pupilo. Fueron esas. No obstante, me gustaba lo que veía. La tormenta de mi interior se había esfumado al ritmo de unas canciones, unas simples canciones....

"Y entonces, sonó Rock suave.

"Y ya si que no pude hacer nada más que cantar gritando. Y el tipo ese del flequillo volvía a tener 30 años, y saltaba y pateaba, y gritaba, y yo volvía a tener 20 años, e ilusiones, y esperanzas, amén de un lagrimón grandísimo corriendo por mis mejillas. Y recibí una llamada de una persona muy especial, como si ella tuviera poderes paranormales de heroína de cómic, y me hubiera visualizado. Y no la pude atender. Y prometí llamarla cuando sonase su canción, la que ella quería, aunque me pareciera de las más comerciales. Y deseé que la cantara. No ya por mí, sino por ella, para encontrar su alma perdida, el yang de su ying. Y deseé y deseé con mucha fuerza, para no estar tan sólo, y para hacer partícipe de mi felicidad a alguien más..."


El capitán se levantó con los ojos lacrimosos, tomó un trago de una botella de agua que allí tenía y se puso a rebuscar en el baúl. Buscaba un cuaderno... el cuaderno negro de tapas duras, el diario del peregrino, con la pizarra que hacía de tapa simulando la forma de la cabeza de un dragón.

" Sonaron dos o tres canciones más. Emotivas, pero no era lo que deseaba. Tenía una cosa que el jóven llamaba móvil, para ponerse en contacto con ella. Lo había prometido. El día anterior y hacía unos minutos. Estaba tenso, estaba deseando, deseando con fuerza...."

Encontró el cuaderno, le arrancó las cuatro páginas que tenía escritas, de otro caminar que no le llevó a ninguna parte y, mojando una pluma en tinta azul, escribió al tiempo que hablaba:

"Cuando deseas una cosa con mucha fuerza, es como si todas las cosas del universo se aliaran para conseguirlo"
El Peregrino de Santiago de Compostela,
Paulo Cohelo
."


- Sonó la canción, ¿¿¿verdad??

- El viejo que, a golpe de recuerdo, dejaba de serlo, asintió

"Magia. La magia de los pegueños detalles. Y llamé. Y ella la escuchó, y cuando terminó e iba a hablar con ella, sonó otra, Con los primeros acordes sonó lo que mi ex-amigo Paco llamaba "el Himno". y yo rebauticé como "El puto Himno" Yo (él) grito. "Dioooooooooooooooooooooooooos", y se quedó sin palabras, y no cortó. Y sostuvo el móvil en alto, mientras el Loco, el mismo loco de siempre, cantaba y corría por el escenario, de un lado a otro. Hasta que se paró. Me miró (lo miró, ¡pardiez! ¿¿quién era yo y quién era el??) y, con esa magia que ha desprendido en cada uno de los dos encuentros que he tenido con él, se dió cuenta de lo que sucedía y cantó. Cantó con más rabia, con más fuerza de lo habitual, con más emoción, mirando fíjamente al móvil. Y yo canté con él, susurrando..

"Pero no estás tú, nena, no estás tú......"

"Fin de concierto, el tipo nos gritó que no quería estropearnos el castillo como el año pasado y que se iba. Luego se tiró, ¡Se tiró al suelo! boca arriba y su corazón grito: ¡hasta siempre, Valencia, como os quiero cojoneeeeeeeeeeeees! y me hizo henchirme de orgullo y, nuevamente llorar un poco, apoyado contra la valla que, ahora sí, estaba vacía de gente.

"Finalicé la conversación con mi amiga, diciendo que vaya tela, o algo así. No recuerdo los detalles, sólo que oía pum! pum! y creía que era mi corazón, mi libertad, mi grito, pero eran los castillos, Que el muy cabrón, pese a su empeño, me había destrozado, porque no era capaz de ver ni oir nada que fuera tan bonito como lo que había sentido.

"Así pues, recibimos un mensaje de teailoviu, mandamos uno de toyllorando, otro de lo siento, niñas (a Anamarié y Marta) que me voy a casa que estoy mu emocinao, y magia, chaval, magia, nos volvimos a separar... el volvería a su vida y yo a la mía. Ahora lo siento, que habla con su hermano, que acaba de llegar a casa, y le cuesta, porque está recordando, como yo lo hago contigo, y llorando... magia, chaval, magia
.

- Siento haber entrado.... lo siento de veras, no quería abrir ese tipo de puertas de baúl

- ¡¡jajajajajajajaja!!! ¡¡Esa puerta la he abierto yo porque he querido.. si no, de que crees que te daría la llave de mis recuerdos!!

- ¡¡Hola!! Caramba... todavía tengo mucho que aprender de vuestra merced. Y el libro... este libro que me ha entregado....

- ¿¿Ese libro, ese cuaderno, como lo llamaba él??. Se utilizó una vez, para unas sensaciones que ahora no existen -guardó las hojas que había arrancado- Ahora tiene las páginas, su magia, por rellenar..... quieres escribirlas conmigo???

P.D: Mientras el Cifuentes presentaba cada canción con un monólogo con el que se llevó la público al bolsillo.... El Loco gritó la primera presentación después de, vaya tela, unas 8 canciones.... y gritó: No he venido aquí para hacer discursos.
Lo que digo... yo quiero ser un chulo impresentable con ese estilo.
 
Comentario:
Jo, no me he enterado de mucho en este post :'(

Te mando un besín grandote!
 
Comentario:
... las lágrimas resbalaban por mis mejillas...
... porque deseaba estar allí, en aquel viejo cadillac, junto a tí...

... y tumbada sobre la cama soñé, y mi cuerpo quedó inmóvil, vacío...
... y mi alma voló

voló junto a la tuya, y sentí ese abrazo, caluroso y cargado de emoción, de sentimientos demasiado fuertes como para describirlos...

... inolvidables...
No