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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Posteando, que es Gerundio: Las cosas pequeñas
Lo que me hace querer, (o para el caso odiar) a ciertas personas, son esos pequeños detalles. Ese buenos días, ese agacharse y recoger rápidamente lo que se te ha caído, ese hacer algo cuando tú estás a punto de hacerlo para ahorrarte un esfuerzo, aunque sea leve...

Pensaba en ello ayer noche, mientras una personita tenía un detalle, de esos que marcan la diferencia, conmigo. Pensé: cuan fácil puede ser llegar a querer por este tipo de cosas, cuan fácil puede ser llegar a odiar por hacer o no hacer este otro tipo de cosas. Cuan fácil puedes hacer que sea la vida para tí y para los demás.... Cuanto estoy empezando a querer a esta personita.....

Pondré un ejemplo. En el bar donde trabajo, normalmente se cena tardísimo y casi siempre comida rápida. Una chuleta con patatas y huevo; unos bocatas hechos a toda prisa; algo de fruta....lo que pillamos.

Ayer, como detalle, una de las cocineras decidió hacer conejo al ajillo. No tenía por qué, pero lo hizo, (por cierto, buenísimo). Un detalle que me hizo pensar que es normal que la gente la aprecie mogollón.

El equilibrio de la onda lo puso su hermano, un camarero, que se sentó corriendo a la mesa, cogió un plato y se empezó a servir los mejores y más blanditos trozos de conejo. "A este es pa darle dos ostias, no me extraña que hasta sus hermanos le tengan algo de manía" me dije. Y bueno, como no me costaba nada, cogí el resto de los platos, los puse en los sitios donde habitualmente nos sentamos cada uno y añadí cubiertos,servilletas y un trozo de pan.

Convendréis conmigo en que es una cosa de lo más normal y simple, que se hace en cualquier sitio... Pues parece ser que allí no, que la costumbre es que la muchacha coloque todo y se siente la gente a cenar. Por ello, cuando se acercó resignada y me vio colaborando, y luego vio a su hermano, y le hice un gesto que no admitía réplica para que se sentase y descansara (cocinó para seis, la colega, que le den una medalla a la de tres), me lanzó una de esas miradas silenciosas con que, aunque yo sólo entendí "gracias, compañero" y "mi hermano es un capullo integral" te dicen de todo.

Amén de no hacerme ni puto caso, (es habitual últimamente en todo lo que hago). y buscar ella las bebidas para todos, se encargó luego de preparar café para mí y para ella, dado que el resto no quería, y como respuesta, pues recogí yo toda la mesa mientras su hermano estaba desparramado sobre la silla frotándose la barriga y eructando.

¿Resultado? Un agradecimiento mutuo. Un querer especial y respetar a esa persona por sus detalles. Y para los más egoistas (que siempre los hay), decir que terminamos, de esa forma tan simple, tratando de ayudarnos, de recoger y limpiar rapidísimamente. Tanto, que tuvimos que quedarnos en el bar esperando (maldita sea) un buen rato porque fuera estaba la policía rondando, habíamos incumplido, una vez más la hora de cierre y mi hermano, a puerta cerrada, se estaba fumando un enoooooooorme canuto pasando del resto.

Detalles, señores y señoras, los pequeños detalles son los que marcan las diferencias. Para todo. Y esa personita los tiene conmigo y me entran escalofríos por la espalda cada vez que hace algo así... y sonrío, y me siento muy feliz.
Post sacado de un borrador del día 30 de Marzo de 2006 a las 10.36
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