El Sueño del Pasajero 122
Me gusta la literatura, pardiez. Y soñar. Y escribir. Y leer.
Siempre lo he dicho, y espero que pueda decirlo durante lo que me queda de vida. Y me lo decía el otro día, mientras paseaba (el otro día fue ayer). Y mientras soñaba.
Últimamente no sueño... bueno, y si sueño no me acuerdo de en qué. Creía, quería converme a mí mismo de que es por el puro agotamiento físico y mental al que he sometido a mi cuerpo en las últimas semanas transcurridas. Y no, caballeros. No, queridas damas. Simplemente, no sueño dormido porque me entretengo mucho soñando despierto.
El del otro día fue particularmente bonito. En él, yo abría mi negocio. E iba bien, y trabajaba mucho, y tenía un equipo serio, responsable y respetable, en el que más que superior y subordinados, éramos amigos luchando por ganarnos el pan de forma justa y honrada. En mi sueño tenía una casa en alquiler, y me daba para ir tirando. Y la otra era una maravilla, y mi hermano no era un desastre que únicamente piensa en la fiesta y en cómo gastarse los cuartos que aún no tiene, ni me daba largas cuando le decía que colgase la ropa en el tendedero y dejase la lavadora libre, ni cuando le decía: hay que madrugar para limpiar, así que, aunque salgas de fiesta esta noche, mañana yo te despierto...(tal vez me equivoqué en esa inversión, tal vez me equivoqué en ponerlo a su nombre, en hacerle todas las gestiones, pero joder, es mi hermano, lo quiero y se merece vivir lo mejor posible tanto como cualquiera de nosotros). En mi sueño, pasados unos años, podía traspasar el negocio, y ser dueño de mi tiempo. Y de mi destino. Y de mi dinero. Y con el dinero que obtenía del traspaso, por fin, le compraba la casa a mi hermano (es que me encanta esa casa) y él cumplía, a su vez, su sueño de comprarse una autocaravana.
Y por fin, en mi casa, con las rentas de un piso en alquiler, los beneficios del traspaso (que en mi sueño eran cuantiosos) y lo que había ahorrado durante mis años como hormiguita trabajadora, podía sentarme tranquilamente, y escribía un libro, o varios.
En mi sueño había una chica, y ella me ilustraba los libros, y nos sentábamos juntos a leerlos, una vez terminados párrafos e ilustraciones, tras reuniones y discusiones y puesta en común de ideas. Y ella me quería aún, pese al poco tiempo que podíamos dedicarnos el uno al otro. Y yo la quería con locura también. Y todo era perfecto.
En mi sueño también mantenía la amistad con el resto de la gente que considero amiga, y venían a vernos, y podíamos ir, esa chica y yo, verlos a ellos, ya sí, con tiempo y sin agobios.
En mi sueño tenía los ojos lacrimosos de alegría. Fuera de él, de nostalgia por algo que aún no ha ocurrido.....
Post sacado de un borrador del 27 de Marzo de 2006 a las 12.22
Sólo los necios piensan que los sueños no pueden cumplirse.
Siempre lo he dicho, y espero que pueda decirlo durante lo que me queda de vida. Y me lo decía el otro día, mientras paseaba (el otro día fue ayer). Y mientras soñaba.
Últimamente no sueño... bueno, y si sueño no me acuerdo de en qué. Creía, quería converme a mí mismo de que es por el puro agotamiento físico y mental al que he sometido a mi cuerpo en las últimas semanas transcurridas. Y no, caballeros. No, queridas damas. Simplemente, no sueño dormido porque me entretengo mucho soñando despierto.
El del otro día fue particularmente bonito. En él, yo abría mi negocio. E iba bien, y trabajaba mucho, y tenía un equipo serio, responsable y respetable, en el que más que superior y subordinados, éramos amigos luchando por ganarnos el pan de forma justa y honrada. En mi sueño tenía una casa en alquiler, y me daba para ir tirando. Y la otra era una maravilla, y mi hermano no era un desastre que únicamente piensa en la fiesta y en cómo gastarse los cuartos que aún no tiene, ni me daba largas cuando le decía que colgase la ropa en el tendedero y dejase la lavadora libre, ni cuando le decía: hay que madrugar para limpiar, así que, aunque salgas de fiesta esta noche, mañana yo te despierto...(tal vez me equivoqué en esa inversión, tal vez me equivoqué en ponerlo a su nombre, en hacerle todas las gestiones, pero joder, es mi hermano, lo quiero y se merece vivir lo mejor posible tanto como cualquiera de nosotros). En mi sueño, pasados unos años, podía traspasar el negocio, y ser dueño de mi tiempo. Y de mi destino. Y de mi dinero. Y con el dinero que obtenía del traspaso, por fin, le compraba la casa a mi hermano (es que me encanta esa casa) y él cumplía, a su vez, su sueño de comprarse una autocaravana.
Y por fin, en mi casa, con las rentas de un piso en alquiler, los beneficios del traspaso (que en mi sueño eran cuantiosos) y lo que había ahorrado durante mis años como hormiguita trabajadora, podía sentarme tranquilamente, y escribía un libro, o varios.
En mi sueño había una chica, y ella me ilustraba los libros, y nos sentábamos juntos a leerlos, una vez terminados párrafos e ilustraciones, tras reuniones y discusiones y puesta en común de ideas. Y ella me quería aún, pese al poco tiempo que podíamos dedicarnos el uno al otro. Y yo la quería con locura también. Y todo era perfecto.
En mi sueño también mantenía la amistad con el resto de la gente que considero amiga, y venían a vernos, y podíamos ir, esa chica y yo, verlos a ellos, ya sí, con tiempo y sin agobios.
En mi sueño tenía los ojos lacrimosos de alegría. Fuera de él, de nostalgia por algo que aún no ha ocurrido.....
Post sacado de un borrador del 27 de Marzo de 2006 a las 12.22
Sólo los necios piensan que los sueños no pueden cumplirse.
Comentario:
Que sueño tan bonito... y tan sencillo





