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cajón de retales
Sindicación
 
INESPERADO
Ando de puntillas con mis calcetines de lana. Recorro a oscuras el pasillo, atraída por el resplandor y la quietud. Quiero espiar el espectáculo exterior. En silencio. Sin mover un solo músculo.
Un soplo, puede producir una alteración en la incesante lluvia de cenizas. Cualquier ruido, puede modificar la naranja atmósfera.
Así que, me quedo inmóvil. Conteniendo la respiración.
Ahí abajo, alguien menos cauto, ha osado profanar las mullidas sendas. Agujereando el blanco. Causandole profundas cicatrices.
Luciérnagas reflejadas en mi retina y en los cristales.
Maravilloso juego de espejos.
Sueño.
Y sueño, que estoy soñando.
Y puestos a soñar, sueño que tu reflejo también quiere jugar, y que me abrazas por detrás.
Pero en esta noche de calma, eso sería provocar un alud desde las montañas.
Dejemos que nieve esta noche con sosiego, y mañana, ya veremos.
 
CAJON DE SORPRESAS
Y tú, que te esparces por todas mis oquedades. Que encajas perfectamente en todos mis relieves. Que impregnas cada momento con tu aroma de eterna sorpresa envuelta en papel de regalo...
Condecoro a las casualidades que me han llevado hasta aquí.
Naciste de una noche de frío. De un agarramé que me caigo...
Me vestiste con un abrazo y me subiste por las ramas.
Y yo, que ahora me he alquilado una pequeña casita en el mundo donde no existen los errores, me niego a seguir la inercia de las caricias estériles. Quiero que mi piel vuelva a parpadear como aquellos tubos de neón indecisos.
Quiero que mi voz se prolongue en un suspiro con eco.
Sigue deletreando mis pensamientos, dibujando mis contornos, que yo procuraré gastar toda mi curiosidad en el reflejo de tu mirada.