Blogs.ya.com Quitar publicidad
Doravante Borboleta
Sentir la brisa cálida del viento gritando libertad
Acerca de
Soy apenas una campanilla que tintinea al paso constante del viento, una sonrisa que procura el instante exacto, una borboleta que un dia decidió mirar a la libertad cara a cara, y volar...doravante...siempre doravante. No soy la misma que era hace un segundo, porque hay algo que siempre cambia en mí, no soy esta ni aquella, no soy la que conocisteis ni la que quizás un dia conocereis. No soy una porque soy todos los reflejos al mismo tiempo... O quizás no pueda decir quien soy...
Sindicación
 
Uma voz longe de um corpo


Corpo:
não me habites
eu ainda não estou pronta
para a densa seriedade que tu exiges.

A voz.

Ondjaki
 
Raices
Ayer descubrí esta pintura de David Tineo y me fascinaron sus colores, la expresividad y fuerza de los rostros, espero que os guste...

 
Dos (des) cuentos para no tan niños...
Peluso llegó al atardecer al país de Siap, allí donde todas las plantas crecen al revés. El sol se ocultaba entre cientos de raices polvorientas, que extendían sus brazos desnudos y retorcidos hacia el cielo. Esperanzado al no descubrir entre lo que el creía ramas, un solo brote verde, Peluso se durmió junto a un pequeño arroyo.
A la mañana siguiente le despertó un crujido, abrió un ojo, lo cerró, después abrió ambos de par en par.
- ¿Quién eres? - preguntó asombrado.
- Soy Yala, ¿Y tú? - contestó una pequeña ardilla que olfateaba sin descanso las puntas de todas las raices.
- Yo soy Peluso, soy un golondrino que...
- ¡Ajá! Aquí está, ¡Te encontré! - gritó Yala batiendo palmas.
- ¿Qué has encontrado? - preguntó Peluso, asustado ante el extraño comportamiento de la ardilla.
- El avellano, ¡Menos mal!, porque ya empezaba a tener hambre.
Peluso miró sorprendido, primero a las raices vacías y después a Yala, preguntándose donde conseguía ver un avellano. Yala dió tres vueltas a la raiz, dos volteretas en el aire, cinco palmas y gritando muy fuerte missangaaaaa desapareció baja la tierra sin dejar rastro.
El golondrino Peluso no podía creer lo que acababa de ver. "¿Pero a qué extraño país he llegado?, se preguntó, y gritó con el pico pegado al suelo:
- Yalaaaaaaa, ¿Dónde estás?
Un eco profundo le llegó al cabo de unos segundos.
- Estoy aquí Peluso, baja a comer avellanas conmigo, sólo tienes que repetir la ceremonia secreta, recuerda: tres vueltas, dos volteretas en el aire, cinco palmas y grita con todas tus fuerzas missangaaaaaaaa, no olvides esta última parte.
Peluso dio tres vueltas a la raiz, dos volteretas voladas en el aire e intentó cinco torpes batidas de plumas. En el mismo instante en que el eco de la missanga aún penduraba, el suelo se abrió y Peluso entro en la profunda oscuridad. Durante unos instantes cayó, cayó y cayó, sin poder reemprender el vuelo, hasta que a lo lejos comenzó a divisar una suave luz verde...
(Cont.)

 
Un (des)cuento para no tan niños...
Peluso era un golondrino rebelde, él solito quería hacer la Primavera. Un día se despertó cuando él sol aún dormía en este lado del mundo. Iba a comenzar un largo viaje y debía prepararse para todos los peligros que le aguardaban en el camino. Viajaria siempre hacia el Norte, allá donde los hielos aún cubren la tierra, volaría en el viento frío y polar para conseguir llegar antes que los verdes brotes nacieran en los árboles. Llegaría cansado por el esfuerzo, las plumas alborotadas, el pico dormido de tanto cortar el aire, pero llegaría siendo el héroe que trae consigo la Primavera.
Peluso se miró al espejo de una gota de rocío, coqueto, porque uno nunca sabe en que rincón le espera una bella golondrina. Comió los restos de la noche anterior, que áun daba los últimos coletazos en el rayar del día y mirando al horizonte alzó el vuelo. Cuando extendía las alas y planeaba, dejándose arrastrar por la corriente, su cuerpo tomaba la forma de un corazón negro. Los animales aferrados a la tierra lo observaban con una mezcla de desdén y envidia: "mirad, allá va de nuevo el cabezota de Peluso".
Y Peluso no escuchaba sus voces, porque desde el cielo se dejaba embargar por la belleza de la tierra lejana, de los ríos dibujándose entre los bosques aún vacíos, era su parte favorita del volar.
- Peluso, ¿Qué haces tan temprano por aquí? - preguntó la tortuga Marcelina, que hacía años y años vivía junto al arroyo.
- Marcelina, ¿Lo has visto? por favor, dime si ya lo has visto...
- Ah, el brote... - Sí, Peluso, nació ayer, allí justo a la esquina del primer almendro - contestó la vieja tortuga con una cierta tristeza agarrada a la voz.
- Entonces he llegado tarde... - pero sin perder el valor. - Debo continuar mi viaje...
- ¿Hacia dónde vas Peluso?
- Al Norte, siempre hacia el Norte... - contestó el joven y rebelde golondrino, extendiendo de nuevo sus alas y perdiéndose entre la segunda nube a la derecha.
(cont.)

 
Relato de una mañana
En el mirador de "Nossa Senhora da Graça" los pájaros hoy cantaban escondidos entre los pinos. Una paloma, macho, perseguía a otra paloma, hembra, a lo largo de una rama cortada. Su sorpresa ha sido mayúscula cuando, pensando que la tenía acorralada, la presa ha volado planeando sobre la ciudad que se extendía bajo sus alas. En ese preciso momento la iglesia daba doce campanadas, 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12...y el eco del último sonido se ha quedado pairando en el aire. Bajo el pórtico de la Iglesia unos vagabundos se despertaban, encendían la radio y charlaban sobre: "Ahhh...el mundo...el mundo parece que cada vez está más loco".

Los turistas, pocos pero suficientes, llegaban al mirador, hacia una foto, miraban y se iban. Como si la ciudad pudiera entenderse con una simple mirada, como si una fotografía apresurada "corre, que aquí hace mucho frío..." pudiera explicar las casas, calles, balcones y vidas que se observan desde aquí.

Una mujer escribía sentada en una mesa del café, a veces levantaba la vista, miraba una ventana, un pedazo azul de río, escuchaba este pájaro o aquel y después volvía a su mundo de letras y sueños. A su lado un hombre con sombrero y cabellos grises leía el diario.

Yo, simplemente miraba...
!-- Begin Nedstat Basic code -->