Aunque ya pasó...
Hoy es el día de los enamorados... cantaban en una película en blanco y negro sobre el día de San Valentín. Entonces, está claro, que ese no es mi día.
Después de más de un año deambulando de aquí y allá, encontrando chicos majos, sí, sino... ¿de qué?, “los chicos del calendario que les llamé”, no hace demasiado dije que, por ahora, me iba a dedicar única y exclusivamente a tres nuevos amigos. Bueno, única y exclusivamente tampoco, porque si aparecen los otros tres Buscando al hombre perfecto..., pues... tampoco me importa quedar con ellos, pero sin agobios.

Eso de que me dedicaría a tres, lo dije en Tres eran tres. Pero a Jr lo eliminé en el primer round, así que tuve que sacar a Se-L del banquillo; por cierto, mucha mejor elección, más inteligente, más comunicativo, más atractivo, con más mundo, más inquieto...
Pero... que nadie se lleve a engaños. Se-L no es mi príncipe. Sí, es agradable, simpático, inteligente, individualista, tolerante, joven (18 años menos), incluso atractivo, sí, ya sé que todo esto ya lo he dicho y me repito, pero... pero no siento ningún tipo de cosquilleo especial, no es enamoramiento. Para nada. Me gusta salir con él, ir al cine, cenar, conversar, dormir... incluso tener sexo (ahora que ya lo tenemos). No siento las mariposas en el estómago de las que a veces hemos hablado, y puedo quedar con otras personas sin ningún síntoma de culpabilidad ni remordimiento. No siento que le engañe, pues desde el principio lo hemos dejado claro. El es libre, y aunque joven, ha vivido cuatro años fuera del país, y no deja de viajar de un lado a otro, no creo que esté hecho tampoco para una relación de pareja.
Pero también dije que me gustaría salir con E. Pues lo sigo diciendo, aunque desde que nos conocemos, digo conocernos por ordenador, porque en real.... ya hemos anulado la cita cuatro veces, la mayoría de las ocasiones por sus viajes de trabajo. E es 17 años menor que yo, lo encuentro inteligente, muy divertido y simpático, y de momento me parece muy-muy mono. Aunque conociéndome y conociendo lo que viene siendo la mayoría de “relaciones” que tengo, si me interesa mínimamente, va a desaparecer de mi vida en menos de lo que canta un gallo.
La semana pasada le mandé un sms preguntándole si había desistido de conocerme después de tantas anulaciones. Me contestó enseguida:
E: ¿Desistido?, ni hablar. Ahora estoy de viaje, pero cuando regrese quiero conocerte. Dime, ¿sí o sí?.
Pues sí, claro que sí. Esta espera lo hace aún más interesante.
También dije que estaba interesada en Cs. ¡Hombre!, por fin uno al que sólo sobrepaso en tres años. Pero... hablando el otro día empezó a hacer números: “si sales dos fines de semana al mes, son 24 fines de semana, si siempre sales acompañada, son 24 chicos en tu vida por año...”.
Que no se confunda, 24 salidas nocturnas no implican 24 chicos nuevos, como mucho podrían ser 24 polvos, pero si descontamos las noches con Se-L..., y las que me quedo en casa tranquilamente... digo yo que van a ser bastantes menos.
Luego se disculpó diciendo que no entendía porque había actuado así, pero... el subconsciente a veces nos descubre antes de tiempo. Y a veces me vienen ganas de decir, como diría Se-L: ¿Sabes contar?, pues conmigo no cuentes. Pero no, de momento aún me pica la curiosidad. Mal asunto.
Y para terminar esta pequeña relación de amigos-amantes (habidos y por haber) hablaré un poco de Marcos. Es cierto, tuvimos una muy bonita relación, movida más por el deseo y el conocimiento de nuevos mundos que por otra cosa, aunque también reconozco que por él sentí más que de cualquiera de los demás que he ido nombrando a lo largo de estas páginas.
Marcos y yo hemos terminado definitivamente, después de muchos “ahora sí, ahora no”, “ahora quiero, ahora no quiero”, una semi-relación que ha durado más de tres años, una semi-relación separada por 10.000 km y muchas diferencias sociales y culturales.
No hace mucho decidimos romper del todo este lazo que nos unía y que cada vez estaba más suelto. Después de una semana llamó por teléfono para que me conectara.
Lo hice. Primero: ataque. Me echó en cara que no me dignara a conectarme. Segundo: me dice que está con cargo de conciencia. “¿Por qué?” pregunto. Porque ayer estuve con una mujer. ¡¡¡Acabáramos!!!.
No me pareció a mi aquello una confesión de cargo de conciencia sino un “para que veas que no te necesito para nada”. Siempre he supuesto que él tenía sus cosas, al igual que yo las mías, y nunca hemos hablado de ello para nada. Ahora me llama por teléfono para que me conecte porque necesita contarme algo, y ese algo es eso.
- ¿Y por qué tienes cargo de conciencia?.
- Porque es la madre de mi amigo.
- Ahhhh, sí, eso es más peludo.
- Iba mareado (su manera de decir que iba borracho como una cuba).
- Ya.
- De repente la vi reflejada en ti (será más bien que me viste reflejada en ella, diría yo).
- Está bien, pero no le veo ningún problema en ello.
- Sí que hay uno, que me siento bien (otra vez destacándome que no me necesita para nada).
- Me alegro, eso es lo más importante, y si no te importa, ahora tengo cosas que hacer –dije dándome cuenta de que era un crío pensando que estaba hablando con una cría de su barrio.
- ¿Vas a dejarme? –murmuró.
Sí, voy a dejarle, de hecho hacía meses que le había dejado, hacía meses que mi corazón no sentía nada de lo que sintió alguna vez por él, hacía meses que había visto que lo que alguna vez nos unió (todo lo que nos diferenciaba) era lo que ahora nos separaba, un abismo mayor que los 10.000 km de distancia que teníamos entre los dos. Supongo que él alguna vez me quiso, supongo también que más que yo a él, pero ya no queda nada.
Ahora ha regresado, con el rabo entre las piernas –nunca mejor dicho- pero no hay nada que hacer ya.
Así que, de momento, el día de los enamorados sigue sin estar hecho para mí, pero cuando creen el día de los que no saben lo que quieren, entonces seré su representante ideal.
Después de más de un año deambulando de aquí y allá, encontrando chicos majos, sí, sino... ¿de qué?, “los chicos del calendario que les llamé”, no hace demasiado dije que, por ahora, me iba a dedicar única y exclusivamente a tres nuevos amigos. Bueno, única y exclusivamente tampoco, porque si aparecen los otros tres Buscando al hombre perfecto..., pues... tampoco me importa quedar con ellos, pero sin agobios.

Eso de que me dedicaría a tres, lo dije en Tres eran tres. Pero a Jr lo eliminé en el primer round, así que tuve que sacar a Se-L del banquillo; por cierto, mucha mejor elección, más inteligente, más comunicativo, más atractivo, con más mundo, más inquieto...
Pero... que nadie se lleve a engaños. Se-L no es mi príncipe. Sí, es agradable, simpático, inteligente, individualista, tolerante, joven (18 años menos), incluso atractivo, sí, ya sé que todo esto ya lo he dicho y me repito, pero... pero no siento ningún tipo de cosquilleo especial, no es enamoramiento. Para nada. Me gusta salir con él, ir al cine, cenar, conversar, dormir... incluso tener sexo (ahora que ya lo tenemos). No siento las mariposas en el estómago de las que a veces hemos hablado, y puedo quedar con otras personas sin ningún síntoma de culpabilidad ni remordimiento. No siento que le engañe, pues desde el principio lo hemos dejado claro. El es libre, y aunque joven, ha vivido cuatro años fuera del país, y no deja de viajar de un lado a otro, no creo que esté hecho tampoco para una relación de pareja.
Pero también dije que me gustaría salir con E. Pues lo sigo diciendo, aunque desde que nos conocemos, digo conocernos por ordenador, porque en real.... ya hemos anulado la cita cuatro veces, la mayoría de las ocasiones por sus viajes de trabajo. E es 17 años menor que yo, lo encuentro inteligente, muy divertido y simpático, y de momento me parece muy-muy mono. Aunque conociéndome y conociendo lo que viene siendo la mayoría de “relaciones” que tengo, si me interesa mínimamente, va a desaparecer de mi vida en menos de lo que canta un gallo.
La semana pasada le mandé un sms preguntándole si había desistido de conocerme después de tantas anulaciones. Me contestó enseguida:
E: ¿Desistido?, ni hablar. Ahora estoy de viaje, pero cuando regrese quiero conocerte. Dime, ¿sí o sí?.
Pues sí, claro que sí. Esta espera lo hace aún más interesante.
También dije que estaba interesada en Cs. ¡Hombre!, por fin uno al que sólo sobrepaso en tres años. Pero... hablando el otro día empezó a hacer números: “si sales dos fines de semana al mes, son 24 fines de semana, si siempre sales acompañada, son 24 chicos en tu vida por año...”.
Que no se confunda, 24 salidas nocturnas no implican 24 chicos nuevos, como mucho podrían ser 24 polvos, pero si descontamos las noches con Se-L..., y las que me quedo en casa tranquilamente... digo yo que van a ser bastantes menos.
Luego se disculpó diciendo que no entendía porque había actuado así, pero... el subconsciente a veces nos descubre antes de tiempo. Y a veces me vienen ganas de decir, como diría Se-L: ¿Sabes contar?, pues conmigo no cuentes. Pero no, de momento aún me pica la curiosidad. Mal asunto.
Y para terminar esta pequeña relación de amigos-amantes (habidos y por haber) hablaré un poco de Marcos. Es cierto, tuvimos una muy bonita relación, movida más por el deseo y el conocimiento de nuevos mundos que por otra cosa, aunque también reconozco que por él sentí más que de cualquiera de los demás que he ido nombrando a lo largo de estas páginas.
Marcos y yo hemos terminado definitivamente, después de muchos “ahora sí, ahora no”, “ahora quiero, ahora no quiero”, una semi-relación que ha durado más de tres años, una semi-relación separada por 10.000 km y muchas diferencias sociales y culturales.
No hace mucho decidimos romper del todo este lazo que nos unía y que cada vez estaba más suelto. Después de una semana llamó por teléfono para que me conectara.
Lo hice. Primero: ataque. Me echó en cara que no me dignara a conectarme. Segundo: me dice que está con cargo de conciencia. “¿Por qué?” pregunto. Porque ayer estuve con una mujer. ¡¡¡Acabáramos!!!.
No me pareció a mi aquello una confesión de cargo de conciencia sino un “para que veas que no te necesito para nada”. Siempre he supuesto que él tenía sus cosas, al igual que yo las mías, y nunca hemos hablado de ello para nada. Ahora me llama por teléfono para que me conecte porque necesita contarme algo, y ese algo es eso.
- ¿Y por qué tienes cargo de conciencia?.
- Porque es la madre de mi amigo.
- Ahhhh, sí, eso es más peludo.
- Iba mareado (su manera de decir que iba borracho como una cuba).
- Ya.
- De repente la vi reflejada en ti (será más bien que me viste reflejada en ella, diría yo).
- Está bien, pero no le veo ningún problema en ello.
- Sí que hay uno, que me siento bien (otra vez destacándome que no me necesita para nada).
- Me alegro, eso es lo más importante, y si no te importa, ahora tengo cosas que hacer –dije dándome cuenta de que era un crío pensando que estaba hablando con una cría de su barrio.
- ¿Vas a dejarme? –murmuró.
Sí, voy a dejarle, de hecho hacía meses que le había dejado, hacía meses que mi corazón no sentía nada de lo que sintió alguna vez por él, hacía meses que había visto que lo que alguna vez nos unió (todo lo que nos diferenciaba) era lo que ahora nos separaba, un abismo mayor que los 10.000 km de distancia que teníamos entre los dos. Supongo que él alguna vez me quiso, supongo también que más que yo a él, pero ya no queda nada.
Ahora ha regresado, con el rabo entre las piernas –nunca mejor dicho- pero no hay nada que hacer ya.
Así que, de momento, el día de los enamorados sigue sin estar hecho para mí, pero cuando creen el día de los que no saben lo que quieren, entonces seré su representante ideal.
Comentario:
Bueno, yo también prefiero el día de los q no saben lo q quieren, para mí el día de San Valentín no tiene mucho sentido.
Pero, respecto a las otras cosas q aquí cuentas, me parece bien q cortes definitivamente con Marcos; total, para lo q lo veías...
Saludos desde el Inframundo.
Pero, respecto a las otras cosas q aquí cuentas, me parece bien q cortes definitivamente con Marcos; total, para lo q lo veías...
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Al menos si sabes lo que no quieres. Es un buen principio,...
Comentario:
Pues yo lo que tengo es el corazón dividido...en fin, creo que tampoco me he identificado nunca mucho con ese día...
Tu disfruta y se feliz...
Besos.
Tu disfruta y se feliz...
Besos.
Comentario:
pues yo siempre pensé q estaba hecho para mí, pr nunca lo había disfrutado tanto como este anterior... pq a pesar de la distancia mi niño supo hacerme sentir querida... Yo creo q algún día tb te sentiras identificada con este dia. besos
Comentario:
Al final es cierto eso de que siempre vuelven...
1beso guapa
1beso guapa
Comentario:
pues nada tú aprovecha como mejor puedas todo lo que se te presente, sin forzar nada. Así seguro que las cosas van mejor
Nunca sabrán lo que quieren... nunca
Nunca sabrán lo que quieren... nunca
Comentario:
Me apunto a ese día !!!
besos
(y mientras sigamos dando vueltas)
besos
(y mientras sigamos dando vueltas)