Confusa..., pero acostumbrada
Ya sé que cada vez que un chico me interesa, la cosa sale mal. Lo llevo diciendo desde siempre, y el tiempo me sigue dando la razón.

He estado días sin escribir porque no me apetecía volver a empezar a hablar del interés que podía sentir por alguien, y que al cabo de un par de posts, como mucho, dijera que todo había terminado, que ya no sentía ninguna emoción –como hasta ahora ha venido siendo-.
Después de aquel domingo con Fk se puede decir que esta semana y media ha sido dferente para mí, porque he estado interesada por alguien, he sentido ese cosquilleo que tenía más que abandonado, y porque he tenido ganas de ver a alguien especialmente. Pero... ¿por qué me enamora?, ¿por qué un chico hecho en serie como todos, se convierte en algo absoluto y el único concebible?. Quizá porque es tímido, dulce, agradable, apacible... Lo cierto es que cuando uno estáenamorado interesado, cuando se siente medio correspondido, no se pregunta sobre el sentido de lo que está haciendo.
A la mañana siguiente de aquel domingo, cuando volvimos a coincidir por la noche en el Messenger, me dijo que había estado a punto de pasar por mi casa saliendo del trabajo. En cualquier otra ocasión, mi grito de espanto se hubiera oído cruzar toda la península, ¿a quién se le ocurre aparecer por mi casa sin avisar? ¿quién ha dicho que tengo ganas de volver a ver a alguien dos días seguidos?, pero en esa ocasión tuve que reconocer que me hubiera encantado abrir la puerta y encontrarlo allí con su media sonrisa diciéndome “pasaba por aquí”, cuando en realidad su trabajo está a 31 km de mi ciudad, y el vive en un pueblo intermedio, a 25 km de mi.
- ¿Y por qué ibas a hacer eso? –le dije.
- Porque aún estoy en una nube.
Las demás noches conversando fueron iguales. Todo eran palabras agradables hacia mí, pero al mismo tiempo, él me llamaba mucho la atención, por su timidez, ingenuidad, sencillez... Aquel domingo por la tarde, al saber él mi edad, miraba al techo y decía:
- Joder Bone, es que 17 años de diferencia son muchos.
- Tú me buscaste –le contesté.
- Tú me diste tu correo.
Pero ahora, cuando hablaba yo de eso, él me decía que olvidara el tema, que él tenía ganas de verme y que pensaba en mí. Me gustaba cuando me llamaba por teléfono y me decía “Hola, soy yo”, como si yo no hubiera visto su nombre en el móvil, pero cada vez que lo hacía, se me debía poner cara de gilipollas mientras me aferraba al teléfono.
No sabía yo qué tipo de relación estaba teniendo con él. Por primera vez, no fui capaz de contarle lo que normalmente yo hacía (todo eso de salir con los demás), pero sí que es cierto que tomé la decisión de dejarlo de hacer. No creo que él lo hubiera aceptado, pero realmente, tampoco me apetecía seguir con ello. Así que todos estos días, en los que estoy de vacaciones, he ido rechazando posibles citas, esperando solamente hablar o verme con él.
Me ha hecho gracia hablar con él estos días, mientras me contaba cosas tan sencillas como la cesta de Navidad que le habían dado en el trabajo, y se iba levantando continuamente para traerme cosas desde la cocina y mostrármelas por cámara, o los vinilos que se había comprado, que también me fue mostrando uno por uno.
- Me crees un crío, ¿no? –el me decía.
- Claro que no.
- Sí, lo crees, y te irás a ligar con otro.
Pues no, por una vez en la vida no quiero ir a ligar con otro. Quería verlo a él, y quedar con él.
Así que el día de Navidad, cuando ya era por la noche y volvimos a hablar, me insistió en que quería verme. Le dije que tenía a los niños, pero aún así me decía que quería venir, que sólo dormiría conmigo y se iría antes de que ellos despertaran. En casi tres años que llevo separada, nunca ha venido nadie a casa cuando mis hijos están, salvo C que había venido alguna vez, pero que nos habíamos quedado en el sofá, y después se había ido.
Después de varias llamadas y más mensajes, decidió venir. Estuvimos en el comedor, charlando y poca cosa más, pues el hecho de que estuvieran los niños en su cuarto, le cortaba bastante.
Fue a partir de ese día que las cosas cambiaron. Habíamos quedado para el jueves, salir a cenar, a tomar algo, y luego se quedaría en casa hasta el día siguiente, pues los dos teníamos fiesta. Y ojo al dato, que por primera vez digo que me alegraba de que se quedara a dormir alguien conmigo.
El día anterior a jueves estaba raro, y él mismo me dijo que no le hiciera caso, que estaba gilipollas. Yo le contesté que ya hablaríamos en otro momento, y apagué justo a tiempo de ver una ventanita que decía: “Espera...”. Pero no esperé, y me fui. Pasé todo el jueves pensando que no querría salir más conmigo, y que, una vez más, cuando alguien me interesaba mínimamente, yo había dejado de interesarle.
Por la noche se conectó. Al principio estuvo bien, me preguntó si tenía fiesta al día siguiente, y empezó a echar indirectas para ver si quedábamos.
- Disculpa que ayer estuviera tan gilipollas.
- ¿Quieres que nos veamos? –al final pregunté.
- No sé.
- Si no sabes, es que no quieres.
- Joder, no me digas eso. Ahora iré a cenar, luego hablamos.
¿A cenar?, ¿pero no era conmigo con quien tenía que cenar?. Bueno, yo soy de las que piensan que si las cosas tienen solución, ¿para qué preocuparse?, y si no la tienen... entonces, ¿para qué preocuparse?. Cuando volví a conectarme, él ya no me habló ni yo tampoco lo intenté. Y al poco rato desconecté. Por mí, yo pasaba página. Si hay algo que no soporto es un hombre vacilante, debatiéndose entre miles de dudas: "¿Quiero verla?, ¿no quiero verla?, ¿voy a casa a dormir?, ¿duermo en casa de ella?, ¿cómo se lo digo a mi madre?..."
A las 11, cuando me iba a acostar, un sms. Al ver aparecer su nombre en mi móvil, mi corazón dio un vuelco.
Fk: Bone, ¿estás? ¿qué haces?.
BdG: Nada, mirar la tele.
Fk: ¿Quieres que hagamos algo?.
BdG: Sí. Y tú, ¿qué es lo que quieres?.
Silencio.
Media hora después un nuevo sms:
Fk: No estoy bien. Mañana te llamo y hablamos. Lo siento. Un beso enorme, guapa.
Ojalá no hubiera recibido ningún sms aquella noche. Al menos entonces sabría lo que tenía que hacer.

He estado días sin escribir porque no me apetecía volver a empezar a hablar del interés que podía sentir por alguien, y que al cabo de un par de posts, como mucho, dijera que todo había terminado, que ya no sentía ninguna emoción –como hasta ahora ha venido siendo-.
Después de aquel domingo con Fk se puede decir que esta semana y media ha sido dferente para mí, porque he estado interesada por alguien, he sentido ese cosquilleo que tenía más que abandonado, y porque he tenido ganas de ver a alguien especialmente. Pero... ¿por qué me enamora?, ¿por qué un chico hecho en serie como todos, se convierte en algo absoluto y el único concebible?. Quizá porque es tímido, dulce, agradable, apacible... Lo cierto es que cuando uno está
A la mañana siguiente de aquel domingo, cuando volvimos a coincidir por la noche en el Messenger, me dijo que había estado a punto de pasar por mi casa saliendo del trabajo. En cualquier otra ocasión, mi grito de espanto se hubiera oído cruzar toda la península, ¿a quién se le ocurre aparecer por mi casa sin avisar? ¿quién ha dicho que tengo ganas de volver a ver a alguien dos días seguidos?, pero en esa ocasión tuve que reconocer que me hubiera encantado abrir la puerta y encontrarlo allí con su media sonrisa diciéndome “pasaba por aquí”, cuando en realidad su trabajo está a 31 km de mi ciudad, y el vive en un pueblo intermedio, a 25 km de mi.
- ¿Y por qué ibas a hacer eso? –le dije.
- Porque aún estoy en una nube.
Las demás noches conversando fueron iguales. Todo eran palabras agradables hacia mí, pero al mismo tiempo, él me llamaba mucho la atención, por su timidez, ingenuidad, sencillez... Aquel domingo por la tarde, al saber él mi edad, miraba al techo y decía:
- Joder Bone, es que 17 años de diferencia son muchos.
- Tú me buscaste –le contesté.
- Tú me diste tu correo.
Pero ahora, cuando hablaba yo de eso, él me decía que olvidara el tema, que él tenía ganas de verme y que pensaba en mí. Me gustaba cuando me llamaba por teléfono y me decía “Hola, soy yo”, como si yo no hubiera visto su nombre en el móvil, pero cada vez que lo hacía, se me debía poner cara de gilipollas mientras me aferraba al teléfono.
No sabía yo qué tipo de relación estaba teniendo con él. Por primera vez, no fui capaz de contarle lo que normalmente yo hacía (todo eso de salir con los demás), pero sí que es cierto que tomé la decisión de dejarlo de hacer. No creo que él lo hubiera aceptado, pero realmente, tampoco me apetecía seguir con ello. Así que todos estos días, en los que estoy de vacaciones, he ido rechazando posibles citas, esperando solamente hablar o verme con él.
Me ha hecho gracia hablar con él estos días, mientras me contaba cosas tan sencillas como la cesta de Navidad que le habían dado en el trabajo, y se iba levantando continuamente para traerme cosas desde la cocina y mostrármelas por cámara, o los vinilos que se había comprado, que también me fue mostrando uno por uno.
- Me crees un crío, ¿no? –el me decía.
- Claro que no.
- Sí, lo crees, y te irás a ligar con otro.
Pues no, por una vez en la vida no quiero ir a ligar con otro. Quería verlo a él, y quedar con él.
Así que el día de Navidad, cuando ya era por la noche y volvimos a hablar, me insistió en que quería verme. Le dije que tenía a los niños, pero aún así me decía que quería venir, que sólo dormiría conmigo y se iría antes de que ellos despertaran. En casi tres años que llevo separada, nunca ha venido nadie a casa cuando mis hijos están, salvo C que había venido alguna vez, pero que nos habíamos quedado en el sofá, y después se había ido.
Después de varias llamadas y más mensajes, decidió venir. Estuvimos en el comedor, charlando y poca cosa más, pues el hecho de que estuvieran los niños en su cuarto, le cortaba bastante.
Fue a partir de ese día que las cosas cambiaron. Habíamos quedado para el jueves, salir a cenar, a tomar algo, y luego se quedaría en casa hasta el día siguiente, pues los dos teníamos fiesta. Y ojo al dato, que por primera vez digo que me alegraba de que se quedara a dormir alguien conmigo.
El día anterior a jueves estaba raro, y él mismo me dijo que no le hiciera caso, que estaba gilipollas. Yo le contesté que ya hablaríamos en otro momento, y apagué justo a tiempo de ver una ventanita que decía: “Espera...”. Pero no esperé, y me fui. Pasé todo el jueves pensando que no querría salir más conmigo, y que, una vez más, cuando alguien me interesaba mínimamente, yo había dejado de interesarle.
Por la noche se conectó. Al principio estuvo bien, me preguntó si tenía fiesta al día siguiente, y empezó a echar indirectas para ver si quedábamos.
- Disculpa que ayer estuviera tan gilipollas.
- ¿Quieres que nos veamos? –al final pregunté.
- No sé.
- Si no sabes, es que no quieres.
- Joder, no me digas eso. Ahora iré a cenar, luego hablamos.
¿A cenar?, ¿pero no era conmigo con quien tenía que cenar?. Bueno, yo soy de las que piensan que si las cosas tienen solución, ¿para qué preocuparse?, y si no la tienen... entonces, ¿para qué preocuparse?. Cuando volví a conectarme, él ya no me habló ni yo tampoco lo intenté. Y al poco rato desconecté. Por mí, yo pasaba página. Si hay algo que no soporto es un hombre vacilante, debatiéndose entre miles de dudas: "¿Quiero verla?, ¿no quiero verla?, ¿voy a casa a dormir?, ¿duermo en casa de ella?, ¿cómo se lo digo a mi madre?..."
A las 11, cuando me iba a acostar, un sms. Al ver aparecer su nombre en mi móvil, mi corazón dio un vuelco.
Fk: Bone, ¿estás? ¿qué haces?.
BdG: Nada, mirar la tele.
Fk: ¿Quieres que hagamos algo?.
BdG: Sí. Y tú, ¿qué es lo que quieres?.
Silencio.
Media hora después un nuevo sms:
Fk: No estoy bien. Mañana te llamo y hablamos. Lo siento. Un beso enorme, guapa.
Ojalá no hubiera recibido ningún sms aquella noche. Al menos entonces sabría lo que tenía que hacer.
Comentario:
umm, siento volver y ver tanta indecisión, para alguien q te gusta... otra vez dudas... espero q todo mejore... besos y sigue adelante..
Comentario:
Feliz 2007!!!!
Madre mía, alguno hay q no tenga más dudas q mi gata cuando le doy a elegir entre el pienso o el jamón??? Joer, vaya panda de sosos.
Espero q en este 2007 no encuentres tantos sapos raros y tanta indecisión.
Saludos desde el Inframundo.
Madre mía, alguno hay q no tenga más dudas q mi gata cuando le doy a elegir entre el pienso o el jamón??? Joer, vaya panda de sosos.
Espero q en este 2007 no encuentres tantos sapos raros y tanta indecisión.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Estoy hasta los cojones de los cobardes!!! fusssss!!!
Se muy bien (por desgracia) lo que se siente en ese mismo tipo de situaciones.
Toma, un abrazo, seguro que te viene bien.
1beso
Se muy bien (por desgracia) lo que se siente en ese mismo tipo de situaciones.
Toma, un abrazo, seguro que te viene bien.
1beso
Comentario:
algunas cosas salen bien, quizá esté pasando un mal momento pero yo lo veo un poco raro esa indecisión... no sé...
espero que en el 2007 se cumplan todos tus deseos y seas feliz
un besazo
espero que en el 2007 se cumplan todos tus deseos y seas feliz
un besazo
Comentario:
Buenas...
antes que nada:
"Ya sé que cada vez que un chico me interesa, la cosa sale mal. Lo llevo diciendo desde siempre, y el tiempo me sigue dando la razón"
no sigas diciendolo, porque podemos tener el don de convertir en realidad, aquello que sale de nuestra boca. Asi que prueba a utilizar otro método.
Un beso INMENSO, y FELIZ AÑO 2007!!
antes que nada:
"Ya sé que cada vez que un chico me interesa, la cosa sale mal. Lo llevo diciendo desde siempre, y el tiempo me sigue dando la razón"
no sigas diciendolo, porque podemos tener el don de convertir en realidad, aquello que sale de nuestra boca. Asi que prueba a utilizar otro método.
Un beso INMENSO, y FELIZ AÑO 2007!!