Es más fácil llegar al sol
que a tu corazón... cantaba Maná, y es bastante aplicable a mí, aunque a veces defallezca en algunos momentos.
La canción de Maná me hizo pensar en mí después de mi cita con P8. Puedo decir que es super cariñoso, atento, amable, considerado, muy divertido, detallista .... y yo ... no siento nada. Pero no quiero hablar de P8 hoy, porque hace dos días tuve unas pequeñas conversaciones que hicieron tambalear esa letra de Maná tan acorde conmigo.

Marcos me llamó por teléfono. Fue una gran sorpresa, ya que es muy extraño que él me llame desde su país. Me dijo que había tenido un accidente. Ya conozco yo sus “accidentes”, porque se puede decir que es un chico un poco inquieto, inconformista, y algo “susceptible”. El domingo había sido su cumpleaños, habíamos hablado y le mandé una postal que le emocionó. Hizo una fiesta en su casa, y parece ser que estuvo muy afectado todo el tiempo, pues puso las canciones de los mp3 que yo le había regalado, y se pasó el cumpleaños llorando. Por lo visto, alguien se rió de él, y mucho más conociendo la actitud de chico duro que suele gastar. Al final hubo una pelea, alguien sacó un cuchillo... y por suerte, sólo le “arañó” en la pierna.
Lo que me tocó a mí fue el hecho de que estuviera tan sensibilizado que llorara durante su cumpleaños ante la presencia de los invitados a su fiesta, que después de todo esto no merecían estar ahí. Me tocó que me contara que si algo le pasara, él me donaba su corazón, pues ya era mío. Me tocó que me dijera que si vive sólo es por y para mí. En el fondo, me tocó el saber lo mucho que me quiere y el saber que su vida no tiene sentido si no estoy a su lado, aunque sea en la distancia (menuda contradicción, pero muy cierta).
El otro hecho que el mismo día me afectó, y me hizo pensar que tal vez sí que haya un corazón bajo esa gruesa capa de hielo, fue un e-mail de O. He hablado muy poco de él, porque no me ha dado la oportunidad de seguir adelante. Siempre he pensado que haría un post sobre O, pero creo que eso ya no va a ser. Una vez dije que cuando me enamoro dejo de ser yo, y hace que pierda el interés que parece que ahora despierto, y que me daba miedo enamorarme de él.
Hacía meses que no sabía nada de O, y cuando le veía en el Messenger desaparecía en el momento en que yo entraba, señal inequívoca de que no quería hablar conmigo. Al final, aunque no acostumbro a hacer estas cosas, le mandé un e-mail preguntándome si alguna vez me iba a contar qué es lo que había sucedido.
Tardó días en contestar, pero lo hizo. Lo más duro fue leer que no se fiaba de mí. Creo que hasta ahora nadie me había dicho algo así, y eso me dolió más que cualquier otra cosa. El hecho de que él creyera que soy algo así como una mentirosa, se me clavó profundamente. De poco me sirvió el final de su e-mail: ”(...) Seguramente me confundo (estoy casi seguro), y cada vez que pienso en ti, me vienen muy buenos recuerdos (...)”.
Me entraron ganas de llorar, igual que las tuve horas antes hablando con Marcos. Pensé que la muralla que había creado se tambaleaba, pero al mismo tiempo, pensé que quizá sí que había alguna posibilidad de que alguien consiguiera llegar a mi corazón.
La canción de Maná me hizo pensar en mí después de mi cita con P8. Puedo decir que es super cariñoso, atento, amable, considerado, muy divertido, detallista .... y yo ... no siento nada. Pero no quiero hablar de P8 hoy, porque hace dos días tuve unas pequeñas conversaciones que hicieron tambalear esa letra de Maná tan acorde conmigo.

Marcos me llamó por teléfono. Fue una gran sorpresa, ya que es muy extraño que él me llame desde su país. Me dijo que había tenido un accidente. Ya conozco yo sus “accidentes”, porque se puede decir que es un chico un poco inquieto, inconformista, y algo “susceptible”. El domingo había sido su cumpleaños, habíamos hablado y le mandé una postal que le emocionó. Hizo una fiesta en su casa, y parece ser que estuvo muy afectado todo el tiempo, pues puso las canciones de los mp3 que yo le había regalado, y se pasó el cumpleaños llorando. Por lo visto, alguien se rió de él, y mucho más conociendo la actitud de chico duro que suele gastar. Al final hubo una pelea, alguien sacó un cuchillo... y por suerte, sólo le “arañó” en la pierna.
Lo que me tocó a mí fue el hecho de que estuviera tan sensibilizado que llorara durante su cumpleaños ante la presencia de los invitados a su fiesta, que después de todo esto no merecían estar ahí. Me tocó que me contara que si algo le pasara, él me donaba su corazón, pues ya era mío. Me tocó que me dijera que si vive sólo es por y para mí. En el fondo, me tocó el saber lo mucho que me quiere y el saber que su vida no tiene sentido si no estoy a su lado, aunque sea en la distancia (menuda contradicción, pero muy cierta).
El otro hecho que el mismo día me afectó, y me hizo pensar que tal vez sí que haya un corazón bajo esa gruesa capa de hielo, fue un e-mail de O. He hablado muy poco de él, porque no me ha dado la oportunidad de seguir adelante. Siempre he pensado que haría un post sobre O, pero creo que eso ya no va a ser. Una vez dije que cuando me enamoro dejo de ser yo, y hace que pierda el interés que parece que ahora despierto, y que me daba miedo enamorarme de él.
Hacía meses que no sabía nada de O, y cuando le veía en el Messenger desaparecía en el momento en que yo entraba, señal inequívoca de que no quería hablar conmigo. Al final, aunque no acostumbro a hacer estas cosas, le mandé un e-mail preguntándome si alguna vez me iba a contar qué es lo que había sucedido.
Tardó días en contestar, pero lo hizo. Lo más duro fue leer que no se fiaba de mí. Creo que hasta ahora nadie me había dicho algo así, y eso me dolió más que cualquier otra cosa. El hecho de que él creyera que soy algo así como una mentirosa, se me clavó profundamente. De poco me sirvió el final de su e-mail: ”(...) Seguramente me confundo (estoy casi seguro), y cada vez que pienso en ti, me vienen muy buenos recuerdos (...)”.
Me entraron ganas de llorar, igual que las tuve horas antes hablando con Marcos. Pensé que la muralla que había creado se tambaleaba, pero al mismo tiempo, pensé que quizá sí que había alguna posibilidad de que alguien consiguiera llegar a mi corazón.
Comentario:
A lo mejor es q estoy loca, o a lo mejor es porq yo pasé por una expriencia demasiado parecida, pero creo entender en muy buena medida porq insistes en que lo de Marcos no tienen posibilidades a pesar de que claramente sientes y probablemente sientas por mucho tiempo muchas cosas por él... y ni que decir de lo q él siente. Ha tenido que ser un día al menos difícil, ninguna de las dos cosas, dichas por personas que son significantes en tu vida, son fáciles de asimilar.
La muralla algún día será traspasada por la claridad del sol y este terminará derrumbándola.
La muralla algún día será traspasada por la claridad del sol y este terminará derrumbándola.
Comentario:
A veces las lágrimas también endurecen la armadura del corazón. Pero poder verterlas confirma q debajo de ella sigue el corazón.
Saludos desde el Inframundo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
yo sé q alguien llegará a tu corazón pq lo tienes mucho más grande de lo q eres capaz de admitir.. ya sabes q sigo sin entender pq lo de marcos no pudo ser.. pr bueno.. besos grandes
Comentario:
Todos hemos sentido miedo alguna vez. El miedo es proporcional a la intensidad de los sentimientos que estamos dispuestos a entregar. Pero si el miedo nos paraliza y nos aleja de los demas, nunca podemos entregar, ni rtecibir claro...
Comentario:
Me temo que cualquier rendija es propicia para que se cuele un rayo de sol, pero sobre todo no temas.
1beso
1beso
Comentario:
Lo de construirnos una muralla para no sentir es una bonita forma arquitéctonica de engañarnos.
Saludos desde la Fortaleza
Saludos desde la Fortaleza
Comentario:
Es lo que tienen las murallas, y las fortalezas en general: no se sabe si están ahí para evitar que entren los de fuera o realmente su propósito es que no salgan los de dentro. Por eso no me gustan. Será que aún tengo poco vivido y me falta experiencia.
Comentario:
Es una historia extraña cuando menos. La de Marcos, la del desconfiado es más normal... en fin...
Cuando uno llora no llora por otra persona, llora por uno mismo...
Cuando uno llora no llora por otra persona, llora por uno mismo...





