La felicidad imposible
El miércoles por la noche llegué al lugar en cuestión. Llegué tarde, como siempre, porque quien me conoce, sabe mi poco nulo sentido de la orientación. Está claro que si fuera pájaro, me perdía en la primera migración. Lo peor es tener a dos niños en el asiento de atrás del coche preguntando ¿cuánto falta?, ¿falta mucho?, y tú estás pensando ¿dónde coño estaré?.
Llegué justo para una cena de mujeres. Once mujeres que dejaban a sus maridos y niños en casa para ir a cenar juntas. Yo estaba en la cabecera de la mesa, y me las miraba una a una. Como en el día de la fiesta, yo era la única que estaba en otro carril. Hablaban y reían con cosas que no iban conmigo. Todas felices por haber dejado el marido en casa, y sin ninguna prisa por regresar. Yo era la única que tenía ganas de terminar la cena para ver si conseguía ver a P8.

Cuando regresamos me encuentro a mi hijo mayor, de 11 años, preguntándome si ésas eran horas de volver a casa. Así que cogí mis trastitos (o sea, mis hijos) y nos fuimos al hotel.
Al levantarnos ellos ya estaban ansiosos por irse a la piscina. Llegamos pronto, y aún no me había sacado la camiseta, cuando P8 hacía su entrada. Vino directamente hacia mí , sus labios rozaron levemente los míos. Se sentó a mi lado. Yo le observaba. No tenía nada que ver con el tipo de chico que me suele gustar. Él no es atractivo, llevaba barba de algunos días; el pelo algo largo, se lo echaba hacia atrás.
- ¿Te apetece que nos bañemos?.
El se zambulló y subió rápidamente a la superficie, echándose hacia atrás el pelo para apartárselo de los ojos.
Yo me lancé tras él. El agua estaba fría, pero deliciosa.
A la hora del almuerzo me senté en la mesa de S y familia. Él compartía la mesa de al lado con la suya. Nuestras miradas se cruzaron más de una vez. Me guiñó el ojo, mientras alargaba su brazo para alcanzar el vino.
Nos sentamos juntos a tomarnos un café. Cuando regresé a la piscina, él volvió a sentarse conmigo y seguimos charlando.
- ¿Vas a irte de vacaciones?.
- No tengo nada planteado -contesté.
El me miraba con interrogantes contenidos, pero no decía más. S estaba con nosotros, así que la conversación era bastante intrascendental hasta que él se sentó a la sombra leyendo un libro.
Cuando fue la hora de irme, me acerqué. Él cerró el libro. Después de mirarme fijamente, me preguntó si querría ir a tomar algo la próxima semana, cuando él regresara a su casa.
- Sí, claro ¿por qué no?.
Aunque tampoco sé muy bien qué es lo que espero. Está claro que, una vez más, sigo sin sentir el cosquilleo que ando buscando, esa infelicidad imposible que, en el fondo, supongo que deseo. Volvió a besarme suavemente, rápido pero preciso, y nos despedimos.
Mis hijos me seguían.
- Oye mamá –dijo el pequeño de 8 años- creo que ese chico con el que hablabas, ¿cómo se llamaba, P8? está enamorado de ti.
- Sí –añadió el mayor- se le nota mucho.
Yo me reí.
- ¡Qué sabréis vosotros!.
Llegué justo para una cena de mujeres. Once mujeres que dejaban a sus maridos y niños en casa para ir a cenar juntas. Yo estaba en la cabecera de la mesa, y me las miraba una a una. Como en el día de la fiesta, yo era la única que estaba en otro carril. Hablaban y reían con cosas que no iban conmigo. Todas felices por haber dejado el marido en casa, y sin ninguna prisa por regresar. Yo era la única que tenía ganas de terminar la cena para ver si conseguía ver a P8.

Cuando regresamos me encuentro a mi hijo mayor, de 11 años, preguntándome si ésas eran horas de volver a casa. Así que cogí mis trastitos (o sea, mis hijos) y nos fuimos al hotel.
Al levantarnos ellos ya estaban ansiosos por irse a la piscina. Llegamos pronto, y aún no me había sacado la camiseta, cuando P8 hacía su entrada. Vino directamente hacia mí , sus labios rozaron levemente los míos. Se sentó a mi lado. Yo le observaba. No tenía nada que ver con el tipo de chico que me suele gustar. Él no es atractivo, llevaba barba de algunos días; el pelo algo largo, se lo echaba hacia atrás.
- ¿Te apetece que nos bañemos?.
El se zambulló y subió rápidamente a la superficie, echándose hacia atrás el pelo para apartárselo de los ojos.
Yo me lancé tras él. El agua estaba fría, pero deliciosa.
A la hora del almuerzo me senté en la mesa de S y familia. Él compartía la mesa de al lado con la suya. Nuestras miradas se cruzaron más de una vez. Me guiñó el ojo, mientras alargaba su brazo para alcanzar el vino.
Nos sentamos juntos a tomarnos un café. Cuando regresé a la piscina, él volvió a sentarse conmigo y seguimos charlando.
- ¿Vas a irte de vacaciones?.
- No tengo nada planteado -contesté.
El me miraba con interrogantes contenidos, pero no decía más. S estaba con nosotros, así que la conversación era bastante intrascendental hasta que él se sentó a la sombra leyendo un libro.
Cuando fue la hora de irme, me acerqué. Él cerró el libro. Después de mirarme fijamente, me preguntó si querría ir a tomar algo la próxima semana, cuando él regresara a su casa.
- Sí, claro ¿por qué no?.
Aunque tampoco sé muy bien qué es lo que espero. Está claro que, una vez más, sigo sin sentir el cosquilleo que ando buscando, esa infelicidad imposible que, en el fondo, supongo que deseo. Volvió a besarme suavemente, rápido pero preciso, y nos despedimos.
Mis hijos me seguían.
- Oye mamá –dijo el pequeño de 8 años- creo que ese chico con el que hablabas, ¿cómo se llamaba, P8? está enamorado de ti.
- Sí –añadió el mayor- se le nota mucho.
Yo me reí.
- ¡Qué sabréis vosotros!.
Comentario:
Los niños y los borrachos dicen la verdad eh? Así q no pierdas de vista las frases de tus niños.
Saludos desde el Inframundo.
(Vamos a por Agosto)
Saludos desde el Inframundo.
(Vamos a por Agosto)
Comentario:
pues haz caso a los niños q siempre saben mucho más q nosotros.. me gusta este chico dale tiempo.. besos
Comentario:
Hazle caso a tu niño.
Y felices vacaciones.
Y felices vacaciones.
Comentario:
Parece majo mujer, por las pintas me recuerda a alguien, en fin...que me ha caido simpático y a los niños por lo que veo ¡también!
Comentario:
A lo mejor las mariposas estan un poquito atontadas con este calor y debes espabilarlas tu...
Besitos
Besitos
Comentario:
exacto, iba a decir lo mismo...
los niños nunca mienten jaja
y tienen bastante intuicion
los niños nunca mienten jaja
y tienen bastante intuicion
Comentario:
Pues dicen que los borrachos y los niños nunca mienten, jejeje
1besote
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