En el fondo, no soy tan mala
El otro día salí a cenar con mi amiga (?) M. Ella tenía ganas de hablarme de su affaire (?) con su jefe-mi exjefe. No creo que haya maldad en ella al quererme contar, precisamente a mí, toda esa historia; supongo que cuando te sucede algo así, lo que quieres es compartirlo con alguien, y yo soy la única persona que puede entenderla, porque soy liberal, y porque algún día –en un pasado no muy lejano- era yo quien ocupaba ese lugar.
Siempre creí que ella pecaba un poco de envidiosa, pero hasta ahora era una envidia sana (dentro de todo). Mi vida era más apasionante que la suya en todos los sentidos, incluso cuando me separé me salió bien; atraía a los chicos que nos rodeaban; era más rápida en el trabajo que ella, y me iban mejor las cosas (dejadme que me venda un poco, please). Yo soy decidida, no me lo pienso demasiado cuando quiero hacer algo: voy y lo hago; ella le daba a todo mil vueltas, lo planeaba, lo consultaba con todo el que la quisiera escuchar, lo explicaba al detalle, y luego, nunca lo hacía. Lo malo fue cuando descubrí que ya que ella tenía pocas cosas que contar, lo que se dedicaba a compartir con las demás, a la hora del desayuno, era mi vida particular, con pelos y señales, aunque no lo de J.
Ella sabía mi historia (?) con J, mi jefe, bueno, nuestro, aunque yo era la titular de la Secretaría, no ella. La sabía porque, aparte de que para mí era mi amiga, era ella quien se había dado cuenta de sus intereses hacia mí, mucho antes que yo.
Por cuestiones que no vienen al caso ahora, cambié de trabajo, y cuando aún estaba recogiendo mis cosas, a la espera de incorporarme al nuevo Departamento, ella ya estaba ocupando mi lugar (en ese momento, sólo en la oficina). A mí me tenían arrinconada y los dos me ignoraban; ella le había predispuesto un poco contra mí.
Todo este preludio viene a que después de casi dos años, últimamente ella ha regresado a mí para contarme que desde hace más de uno, ocupa más que mi lugar en la oficina. Bueno, ya lo he contado en otros posts Ataque de cuernos, y Fantaseando con la/s secretaria/s.
Ese día que fuimos a cenar me contó que estaba organizando una fiesta (siempre le ha encantado ser la prima dona de los eventos), con todo el personal de la empresa, incluso de fuera de nuestro territorio. ¿Por qué no vienes?, puede ser divertido... me dijo. Y sí, pensé que podía serlo, se me ocurrió una idea malévola.

Quería saber qué haría él ante la situación de encontrarse con nosotras dos. Conmigo sólo había tonteado, nos habíamos besado, y siempre cambiaba de opinión sobre lo que quería y no quería, nunca he visto a nadie con tan poca decisión. Con ella, lo mismo, pero peor, porque, por lo visto, iba bastante más embalado, la situación había llegado a ser más límite, pero cuando no era una cosa, era otra, y siempre se había echado atrás: que si no tengo preservativos, que si aquí no, que si en otro momento, que sí ahora ya no quiero más, que si te estoy confundiendo.... La cuestión era que yo quería ver qué es lo que pasaría cuando estuviéramos las dos ahí. Aunque también había pensado en la posibilidad de que él no me hiciera ni caso (hay que tenerlo todo controlado); al fin y al cabo, por lo visto, se pegaban el filete cada dos por tres, y aunque él me había sorprendido aquella noche con un sms en el móvil invitándome a salir (que yo no comenté con ella y quiero suponer que él tampoco), lo normal era que a mí, ni caso. Pero para eso tenía yo el plan B: el Subdirector, Sg. Yo siempre había sabido que él estaba interesado por mí, pero mientras trabajábamos, nunca me lo había dicho directamente. Después de dejar mi empleo, comimos juntos alguna vez, y cada una de las veces era más directo, hasta que en la última se me echó encima sorprendentemente, aunque no llegó la sangre al río, pero esta vez fui yo quien no quise, no como el otro que siempre se echaba atrás.
Así, ese era el plan B. Si J no me hacía ni caso, estaría por Sg, aunque sólo fuera para molestarle un poco, porque creo que eso sí que le hubiera indignado, ya que es de los que ni joden ni dejan joder. Es una niñería lo sé, pero a veces hay que darle un poco de emoción a la vida y, en el fondo, estaba molesta con M.
M me llamó tres veces esa tarde. Primero para decirme que él le había pedido que llevara puesto un vestido. Ella fue y se compró uno. También me dijo que él le había mandado un sms para ver cómo iban a hacerlo aquella noche para encontrarse para antes de la cena. Al poco rato me volvió a llamar. Él le había dicho que de 7 a 9 lo harían. Ella estaba nerviosa, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿qué debo hacer?..... Por fin, a la tercera me dijo que él la había llamado, que no harían nada es mala hora, es mal momento, se nos notará cuando lleguemos....
- Pero M, ¿cómo es tan impresentable?, se pasa las tardes de los viernes acorralándote detrás de la columna para meterte mano, y cuando tiene la posibilidad la deja pasar, y no ni una ni dos veces...
- Sí, ya lo sé –murmuraba ella- ya sabes como es.
- Precisamente, sé como es, y por eso me irrita tanto este juego.
- Yo es que se lo pongo a huevo...
- Quizá sea ese el problema, le gusta más fantasear con la idea que llevarla a cabo cuando ve que tiene la posibilidad. Pero es que lleváis así más de un año, por favoooooor...
Total, que cojo el coche y para allá que me dirijo. Embotellamiento total. Empiezo a pensar en la posibilidad de llegar tarde, encontrarlos a todos sentados, y yo teniendo que sentarme con alguien que no conozco, así que cojo el móvil.
- Sg, hola, ¿me vas a guardar sitio a tu lado, no?
- Hombre, BdG, estoy en un embotellamiento. Pero yo te pediría que nos escapáramos los dos y no fuéramos a esa cena.
Uiiii, no, ese no era mi plan.
- Quedaría un poco mal, mejor que nos encontremos allí y después... ya se verá.
Conseguí llegar, aparcar y allá que voy. Al primero que vi, a J haciéndome señas con las manos. Ella no estaba junto a él. Me dio dos besos y empezó a hablarme, un tema detrás de otro, sus ojos azules me miraban profundamente, pasaba su mano por mi cintura, me susurraba al oído... Vamos bien, pensé yo.
Al otro lado Sg. De M ni rastro.
Empezamos a pasar al comedor. Iba a sentarme con Sg, cuando la veo a ella a su lado. M me llama y me hace señas con la mano de que vaya hacia ellos.
- Puedes elegir, o sentarte a mi lado, o frente a mí –dijo él.
Me senté enfrente.
- Mejor, así puedo observarte bien –dijo sonriéndome y sin importarle que ella estuviera ahí.
Ella se sentó a su derecha, pero al poco rato vino a sentarse a la mía, ya que él apenas le hablaba. Ella se levantó un montón de veces, tonteaba a su lado, se le acercaba mucho, le rozaba enseñándole su escote, y él sólo me hablaba a mí.
Yo la miraba de reojo, ella lo devoraba con la mirada y se mordía la lengua en una intención de parecer seductora. Mientras tanto, él tocaba mi rodilla.
- Aun espero que me invites a comer –me dijo.
- No pienso hacerlo.
- Eres muy desagradable –sonrió con malicia.
- Lo sé –reí yo también.
- No, no lo eres, sólo lo pretendes.
- Y a ti te gusta...
- Mucho.
Ella seguía a mi lado, mirándole a él, pero no sé si le escuchaba. Yo empecé a violentarme un poco, quizá yo no sea tan mala después de todo. Estaba consiguiendo lo que había planeado, pero ahora me sabía mal por ella. Quizá se lo mereciera, pero ella se está enamorando de él (craso error), y puede que aún le esté haciendo yo un favor. Pero en ese momento me dió pena pensar que se estaban desmoronando todas las ilusiones que ella había puesto en esa cena.
La gente hacía grupitos, así que se repartieron papeles que cada uno tenía que escoger. Se hizo un plano de las mesas, y cada uno debía cambiarse de lugar según el resultado del papel que había elegido.
- Hace mucho tiempo que no la veo, y no pienso cambiarme de sitio –dijo él en voz alta.
De ella no dijo nada.
Cada uno escogió un número. Disimuladamente, el recortó dos números correlativos, y me dio uno de ellos.
- Nos sentaremos juntos.
A ella no le dio ningún número, así que quedó en otra mesa.
- ¿Qué día quieres que comamos juntos? –insistió.
- No vas a venir, que ya te conozco.
- Después de las vacaciones.
- Mejor me lo pones, más tiempo aún para que cambies de opinión.
- Te sorprenderé.
- Es tu especialidad, lo sé.
Cuando la cena terminó, la gente fue a bailar. Yo no bailo, él tampoco, y se puso junto a mí. Alargó su mano:
- Soy capaz de bailar sólo para bailar contigo.
- Pues va a ser que no, aunque reconozco que verte bailar debe ser todo un espectáculo.
- Antipática, ¿por qué me castigas siempre?.
- Porque lo echas de menos.
Sg se marchó, tenía prisa, dijo, espero que me llames algún día, dijo mientras se despedía.
M abandonó la pista de baile. Yo dejé a J y fui junto a ella. No sabía lo que pasaba por su cabeza, ni siquiera si era consciente de todo aquello, pero realmente yo me sentí mal. Él se acercó a nosotras, se puso a mi lado, y al final, también acabó por marcharse cuando se fue la gente que le llevaba a casa.
- ¿No ha pasado nada esta tarde? –le pregunté yo a ella, queriendo romper un poco el hielo.
- ¡Qué va!.
- Pero habéis venido juntos....
- Sí, incluso me he cambiado delante de él.
- ¿El vestido?.
- No, todo, incluso me ha desnudado...
- ¿Comooooooorrr?, ¿te ha desnudado y no habéis hecho nada?.
- No.
- Por Dioooooos, ¿cómo es posible que acabeis los dos siempre con tanto dolor de huevos?.
A mí me empezó a entrar sueño. La gente empezaba a marchar y me apetecía irme a dormir. El plan A no había salido mal, pero no sé porqué, no me sentía satisfecha. Tampoco sé si ella era consciente de todo esto, pero yo me sentía culpable. Quizá es que, en el fondo, bastante en el fondo, yo no sea tan malévola.
Siempre creí que ella pecaba un poco de envidiosa, pero hasta ahora era una envidia sana (dentro de todo). Mi vida era más apasionante que la suya en todos los sentidos, incluso cuando me separé me salió bien; atraía a los chicos que nos rodeaban; era más rápida en el trabajo que ella, y me iban mejor las cosas (dejadme que me venda un poco, please). Yo soy decidida, no me lo pienso demasiado cuando quiero hacer algo: voy y lo hago; ella le daba a todo mil vueltas, lo planeaba, lo consultaba con todo el que la quisiera escuchar, lo explicaba al detalle, y luego, nunca lo hacía. Lo malo fue cuando descubrí que ya que ella tenía pocas cosas que contar, lo que se dedicaba a compartir con las demás, a la hora del desayuno, era mi vida particular, con pelos y señales, aunque no lo de J.
Ella sabía mi historia (?) con J, mi jefe, bueno, nuestro, aunque yo era la titular de la Secretaría, no ella. La sabía porque, aparte de que para mí era mi amiga, era ella quien se había dado cuenta de sus intereses hacia mí, mucho antes que yo.
Por cuestiones que no vienen al caso ahora, cambié de trabajo, y cuando aún estaba recogiendo mis cosas, a la espera de incorporarme al nuevo Departamento, ella ya estaba ocupando mi lugar (en ese momento, sólo en la oficina). A mí me tenían arrinconada y los dos me ignoraban; ella le había predispuesto un poco contra mí.
Todo este preludio viene a que después de casi dos años, últimamente ella ha regresado a mí para contarme que desde hace más de uno, ocupa más que mi lugar en la oficina. Bueno, ya lo he contado en otros posts Ataque de cuernos, y Fantaseando con la/s secretaria/s.
Ese día que fuimos a cenar me contó que estaba organizando una fiesta (siempre le ha encantado ser la prima dona de los eventos), con todo el personal de la empresa, incluso de fuera de nuestro territorio. ¿Por qué no vienes?, puede ser divertido... me dijo. Y sí, pensé que podía serlo, se me ocurrió una idea malévola.

Quería saber qué haría él ante la situación de encontrarse con nosotras dos. Conmigo sólo había tonteado, nos habíamos besado, y siempre cambiaba de opinión sobre lo que quería y no quería, nunca he visto a nadie con tan poca decisión. Con ella, lo mismo, pero peor, porque, por lo visto, iba bastante más embalado, la situación había llegado a ser más límite, pero cuando no era una cosa, era otra, y siempre se había echado atrás: que si no tengo preservativos, que si aquí no, que si en otro momento, que sí ahora ya no quiero más, que si te estoy confundiendo.... La cuestión era que yo quería ver qué es lo que pasaría cuando estuviéramos las dos ahí. Aunque también había pensado en la posibilidad de que él no me hiciera ni caso (hay que tenerlo todo controlado); al fin y al cabo, por lo visto, se pegaban el filete cada dos por tres, y aunque él me había sorprendido aquella noche con un sms en el móvil invitándome a salir (que yo no comenté con ella y quiero suponer que él tampoco), lo normal era que a mí, ni caso. Pero para eso tenía yo el plan B: el Subdirector, Sg. Yo siempre había sabido que él estaba interesado por mí, pero mientras trabajábamos, nunca me lo había dicho directamente. Después de dejar mi empleo, comimos juntos alguna vez, y cada una de las veces era más directo, hasta que en la última se me echó encima sorprendentemente, aunque no llegó la sangre al río, pero esta vez fui yo quien no quise, no como el otro que siempre se echaba atrás.
Así, ese era el plan B. Si J no me hacía ni caso, estaría por Sg, aunque sólo fuera para molestarle un poco, porque creo que eso sí que le hubiera indignado, ya que es de los que ni joden ni dejan joder. Es una niñería lo sé, pero a veces hay que darle un poco de emoción a la vida y, en el fondo, estaba molesta con M.
M me llamó tres veces esa tarde. Primero para decirme que él le había pedido que llevara puesto un vestido. Ella fue y se compró uno. También me dijo que él le había mandado un sms para ver cómo iban a hacerlo aquella noche para encontrarse para antes de la cena. Al poco rato me volvió a llamar. Él le había dicho que de 7 a 9 lo harían. Ella estaba nerviosa, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿qué debo hacer?..... Por fin, a la tercera me dijo que él la había llamado, que no harían nada es mala hora, es mal momento, se nos notará cuando lleguemos....
- Pero M, ¿cómo es tan impresentable?, se pasa las tardes de los viernes acorralándote detrás de la columna para meterte mano, y cuando tiene la posibilidad la deja pasar, y no ni una ni dos veces...
- Sí, ya lo sé –murmuraba ella- ya sabes como es.
- Precisamente, sé como es, y por eso me irrita tanto este juego.
- Yo es que se lo pongo a huevo...
- Quizá sea ese el problema, le gusta más fantasear con la idea que llevarla a cabo cuando ve que tiene la posibilidad. Pero es que lleváis así más de un año, por favoooooor...
Total, que cojo el coche y para allá que me dirijo. Embotellamiento total. Empiezo a pensar en la posibilidad de llegar tarde, encontrarlos a todos sentados, y yo teniendo que sentarme con alguien que no conozco, así que cojo el móvil.
- Sg, hola, ¿me vas a guardar sitio a tu lado, no?
- Hombre, BdG, estoy en un embotellamiento. Pero yo te pediría que nos escapáramos los dos y no fuéramos a esa cena.
Uiiii, no, ese no era mi plan.
- Quedaría un poco mal, mejor que nos encontremos allí y después... ya se verá.
Conseguí llegar, aparcar y allá que voy. Al primero que vi, a J haciéndome señas con las manos. Ella no estaba junto a él. Me dio dos besos y empezó a hablarme, un tema detrás de otro, sus ojos azules me miraban profundamente, pasaba su mano por mi cintura, me susurraba al oído... Vamos bien, pensé yo.
Al otro lado Sg. De M ni rastro.
Empezamos a pasar al comedor. Iba a sentarme con Sg, cuando la veo a ella a su lado. M me llama y me hace señas con la mano de que vaya hacia ellos.
- Puedes elegir, o sentarte a mi lado, o frente a mí –dijo él.
Me senté enfrente.
- Mejor, así puedo observarte bien –dijo sonriéndome y sin importarle que ella estuviera ahí.
Ella se sentó a su derecha, pero al poco rato vino a sentarse a la mía, ya que él apenas le hablaba. Ella se levantó un montón de veces, tonteaba a su lado, se le acercaba mucho, le rozaba enseñándole su escote, y él sólo me hablaba a mí.
Yo la miraba de reojo, ella lo devoraba con la mirada y se mordía la lengua en una intención de parecer seductora. Mientras tanto, él tocaba mi rodilla.
- Aun espero que me invites a comer –me dijo.
- No pienso hacerlo.
- Eres muy desagradable –sonrió con malicia.
- Lo sé –reí yo también.
- No, no lo eres, sólo lo pretendes.
- Y a ti te gusta...
- Mucho.
Ella seguía a mi lado, mirándole a él, pero no sé si le escuchaba. Yo empecé a violentarme un poco, quizá yo no sea tan mala después de todo. Estaba consiguiendo lo que había planeado, pero ahora me sabía mal por ella. Quizá se lo mereciera, pero ella se está enamorando de él (craso error), y puede que aún le esté haciendo yo un favor. Pero en ese momento me dió pena pensar que se estaban desmoronando todas las ilusiones que ella había puesto en esa cena.
La gente hacía grupitos, así que se repartieron papeles que cada uno tenía que escoger. Se hizo un plano de las mesas, y cada uno debía cambiarse de lugar según el resultado del papel que había elegido.
- Hace mucho tiempo que no la veo, y no pienso cambiarme de sitio –dijo él en voz alta.
De ella no dijo nada.
Cada uno escogió un número. Disimuladamente, el recortó dos números correlativos, y me dio uno de ellos.
- Nos sentaremos juntos.
A ella no le dio ningún número, así que quedó en otra mesa.
- ¿Qué día quieres que comamos juntos? –insistió.
- No vas a venir, que ya te conozco.
- Después de las vacaciones.
- Mejor me lo pones, más tiempo aún para que cambies de opinión.
- Te sorprenderé.
- Es tu especialidad, lo sé.
Cuando la cena terminó, la gente fue a bailar. Yo no bailo, él tampoco, y se puso junto a mí. Alargó su mano:
- Soy capaz de bailar sólo para bailar contigo.
- Pues va a ser que no, aunque reconozco que verte bailar debe ser todo un espectáculo.
- Antipática, ¿por qué me castigas siempre?.
- Porque lo echas de menos.
Sg se marchó, tenía prisa, dijo, espero que me llames algún día, dijo mientras se despedía.
M abandonó la pista de baile. Yo dejé a J y fui junto a ella. No sabía lo que pasaba por su cabeza, ni siquiera si era consciente de todo aquello, pero realmente yo me sentí mal. Él se acercó a nosotras, se puso a mi lado, y al final, también acabó por marcharse cuando se fue la gente que le llevaba a casa.
- ¿No ha pasado nada esta tarde? –le pregunté yo a ella, queriendo romper un poco el hielo.
- ¡Qué va!.
- Pero habéis venido juntos....
- Sí, incluso me he cambiado delante de él.
- ¿El vestido?.
- No, todo, incluso me ha desnudado...
- ¿Comooooooorrr?, ¿te ha desnudado y no habéis hecho nada?.
- No.
- Por Dioooooos, ¿cómo es posible que acabeis los dos siempre con tanto dolor de huevos?.
A mí me empezó a entrar sueño. La gente empezaba a marchar y me apetecía irme a dormir. El plan A no había salido mal, pero no sé porqué, no me sentía satisfecha. Tampoco sé si ella era consciente de todo esto, pero yo me sentía culpable. Quizá es que, en el fondo, bastante en el fondo, yo no sea tan malévola.
Comentario:
Yo estoy con Ilusa, lo de J es un caso de impotencia de los más severos...
Comentario:
a veces, cuando la venganza se sirve muy fría, no sabe a nada o tiene mal gusto.
Saludos desde el Inframundo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
bueno creo q actuaste bien y ya sabía q no eras tan mala.. pr ellos se merecían eso y más.. besos
Comentario:
No me entero de ná. (Sufro una) Permanente discapacidad para entender este tipo de historias, pero por esta no me van a dar ningún tipo de baja médica....
Comentario:
aisssssss...yo hubiese hecho exactamente lo mismo!!! jajaja he disfrutado con cada uno de tus actos en este relato y es que...tarde o temprano a todos les llega su hora,no creo que el tal J sea un hombre ni la tal M una amiga sinceramente. Besos Bone!! que auque esté perdia...sigo leyéndote mi niña!!!
Comentario:
Solo veo una estrategia con un fin, el de que ella se de cuenta de que ese hombre no vale la pena. Es mi percepción del asunto.
Besitos
Besitos
Comentario:
Será impotente este hombre?
Besis
Besis
Comentario:
Mala noooo, simplement era el juego no?
además tú sabías q en el fondo solo era por joderle a él, en cuanto viste q ella podía sentir algo más t sentist mal por ello
este hombre tiene un problema no???? demasiado fuerte
además tú sabías q en el fondo solo era por joderle a él, en cuanto viste q ella podía sentir algo más t sentist mal por ello
este hombre tiene un problema no???? demasiado fuerte
Comentario:
Aaaaaaaa que se me olvidaba, de mala nada, más bien divertida...jeje
Comentario:
Una cosa que no deja de sorprenderme es la cantidad de tios raros que hay por el mundo,. O por lo menos eso parece por lo que contais muchas chicas. La duda que me surge es si yo seré un ejemplar tan extraños como estos que presentas. Mis rarezas tengo, eso si, pero de ahí a cosas como las del susodicho J pues no se. Tambien me llama la atención que Sg que parece a priori más normalito queda como un poco mediocre y sin interes,...Curioso si...
Besos
Besos
Comentario:
Solo eres mujer, y me encanta cómo te planteas las cosas, ole que si, vaya ovarios!
1beso
1beso





