Extraña inquietud
La fiesta no fue tan mal, después de todo.
Aunque creo que no había casi nadie en mi carril.
Sí, había una chica, que aunque, por otras circunstancias, estaba igual o peor que yo. Había llegado con su marido J (que en su juventud había tenido algún escarceo con la anfitriona S, quien, a la vez, había sido vecino mío cuando, todavía adolescentes, vivíamos con nuestros padres). El y yo nos habíamos cruzado los típicos saludos en el ascensor, pero poca cosa más. Así que se puede decir que él sólo nos conocía a nosotras (al menos directamente), y ella a nadie.
Parecía que estaban poco acostumbrados a salir, así que él estaba disfrutando de la oportunidad que se le había brindado, saludando y conociendo a gente, que tal vez sólo conocía de pasada o de oídas. Ella, más tímida y reservada, se apoyaba en la escalera, viendo a los demás charlar animadamente, y bailar a los más atrevidos. Allí fue donde nos encontramos.
Estuvimos hablando un par de horas (es que yo, cuando empiezo…). La pobre no hacía más que decirme lo contenta que estaba de haberme conocido, ya que si no hubiera sido por mí hubiera estado sola toda la noche. Hubo un momento en que se levantó a saludar a un conocido, y su marido se sentó conmigo. Hablamos sólo unos minutos, pero noté una cierta mirada penetrante, más allá de la simple simpatía. Fueron tal vez diez minutos, pero en esos diez minutos nos dijimos muchas cosas, tantas, que al final me preguntó si salía con chicos casados. En cuanto su mujer regresó para sentarse conmigo, él volvió a desaparecer. Más tarde lo encontraría hablando con S. ”Oye, que me acaba de decir J que se ha quedado impresionado hablando contigo, que nunca se hubiera imaginado que fueras tan natural y divertida”. Ya sé que a veces doy una imagen nada acorde conmigo, pero todo es falta de confianza en mí misma.
Cuando ya iba a marcharme, pues en teoría había pensado quedarme sólo un par de horas máximo, y en realidad eran ya más de las 3 de la madrugada, al ir a despedirme, encontré a P8, creo que el único que estaba en mi carril. Se puede decir que nos hemos visto durante muchos años y nunca habíamos hablado nada. Mi amiga S, la anfitriona, había tenido una relación con él en su juventud, quizá es ahora su mejor amigo, y siempre ha dicho que si no estuviera casada, sería muy probable que estuvieran juntos.
Hablamos y hablamos. Me dijo que la última vez que nos habíamos encontrado, en la presentación del libro de S, que es novelista, había hablado conmigo unas palabras, pero que le había costado mucho porque soy distante y reservada. Le dije que desde la primera vez que nos habíamos encontrado, por medio de S, habían pasado seguramente 30 años, y que hasta ahora lo máximo que nos habíamos dicho era: hola, ¿qué tal?, y después de eso, sólo silencio.
Hasta S se acercó a ver qué pasaba, supongo que sorprendida de nuestra conversación. Su marido bromeaba al respecto, pues a esas horas estaban ya todos sentados, menos nosotros que estábamos de pie charlando animadamente. Yo me reía, pero en realidad, no sabía muy bien en qué situación me encontraba. Se hacía tarde, y los amigos con quienes había venido, ya se marchaban. Aproveché, y me fui yo también.
Al salir a la calle se me acercó lentamente, pero me besó con un beso rápido, y sin ni siquiera mirarnos, cada uno se fue por su lado. Me quedé con una extraña inquietud.
Hoy he recibido un correo:
Hola, tenía que escribirte pues a raíz de la conversación del sábado pasado me quedé con la sensación, un tanto angustiosa, de que no volvería a saber nada de ti hasta que S escriba un nuevo libro. Han sido muchos años de pasar uno al lado del otro sin apenas decirnos nada y caigo en la cuenta, estúpido de mi, de que me he perdido buenos momentos. Queda pendiente comentar la jugada del libro de S, acuérdate, página 72... Otro beso.
P8
Nota: tu dirección ha sido obtenida por métodos totalmente legales, bueno he tenido que ser un poco pillo, aunque espero que me lo disculpes.".
Ahora sí que me he quedado con una extraña, muy extraña, inquietud.
Aunque creo que no había casi nadie en mi carril.
Sí, había una chica, que aunque, por otras circunstancias, estaba igual o peor que yo. Había llegado con su marido J (que en su juventud había tenido algún escarceo con la anfitriona S, quien, a la vez, había sido vecino mío cuando, todavía adolescentes, vivíamos con nuestros padres). El y yo nos habíamos cruzado los típicos saludos en el ascensor, pero poca cosa más. Así que se puede decir que él sólo nos conocía a nosotras (al menos directamente), y ella a nadie.Parecía que estaban poco acostumbrados a salir, así que él estaba disfrutando de la oportunidad que se le había brindado, saludando y conociendo a gente, que tal vez sólo conocía de pasada o de oídas. Ella, más tímida y reservada, se apoyaba en la escalera, viendo a los demás charlar animadamente, y bailar a los más atrevidos. Allí fue donde nos encontramos.
Estuvimos hablando un par de horas (es que yo, cuando empiezo…). La pobre no hacía más que decirme lo contenta que estaba de haberme conocido, ya que si no hubiera sido por mí hubiera estado sola toda la noche. Hubo un momento en que se levantó a saludar a un conocido, y su marido se sentó conmigo. Hablamos sólo unos minutos, pero noté una cierta mirada penetrante, más allá de la simple simpatía. Fueron tal vez diez minutos, pero en esos diez minutos nos dijimos muchas cosas, tantas, que al final me preguntó si salía con chicos casados. En cuanto su mujer regresó para sentarse conmigo, él volvió a desaparecer. Más tarde lo encontraría hablando con S. ”Oye, que me acaba de decir J que se ha quedado impresionado hablando contigo, que nunca se hubiera imaginado que fueras tan natural y divertida”. Ya sé que a veces doy una imagen nada acorde conmigo, pero todo es falta de confianza en mí misma.
Cuando ya iba a marcharme, pues en teoría había pensado quedarme sólo un par de horas máximo, y en realidad eran ya más de las 3 de la madrugada, al ir a despedirme, encontré a P8, creo que el único que estaba en mi carril. Se puede decir que nos hemos visto durante muchos años y nunca habíamos hablado nada. Mi amiga S, la anfitriona, había tenido una relación con él en su juventud, quizá es ahora su mejor amigo, y siempre ha dicho que si no estuviera casada, sería muy probable que estuvieran juntos.
Hablamos y hablamos. Me dijo que la última vez que nos habíamos encontrado, en la presentación del libro de S, que es novelista, había hablado conmigo unas palabras, pero que le había costado mucho porque soy distante y reservada. Le dije que desde la primera vez que nos habíamos encontrado, por medio de S, habían pasado seguramente 30 años, y que hasta ahora lo máximo que nos habíamos dicho era: hola, ¿qué tal?, y después de eso, sólo silencio.
Hasta S se acercó a ver qué pasaba, supongo que sorprendida de nuestra conversación. Su marido bromeaba al respecto, pues a esas horas estaban ya todos sentados, menos nosotros que estábamos de pie charlando animadamente. Yo me reía, pero en realidad, no sabía muy bien en qué situación me encontraba. Se hacía tarde, y los amigos con quienes había venido, ya se marchaban. Aproveché, y me fui yo también.
Al salir a la calle se me acercó lentamente, pero me besó con un beso rápido, y sin ni siquiera mirarnos, cada uno se fue por su lado. Me quedé con una extraña inquietud.
Hoy he recibido un correo:
Hola, tenía que escribirte pues a raíz de la conversación del sábado pasado me quedé con la sensación, un tanto angustiosa, de que no volvería a saber nada de ti hasta que S escriba un nuevo libro. Han sido muchos años de pasar uno al lado del otro sin apenas decirnos nada y caigo en la cuenta, estúpido de mi, de que me he perdido buenos momentos. Queda pendiente comentar la jugada del libro de S, acuérdate, página 72... Otro beso.
P8
Nota: tu dirección ha sido obtenida por métodos totalmente legales, bueno he tenido que ser un poco pillo, aunque espero que me lo disculpes.".
Ahora sí que me he quedado con una extraña, muy extraña, inquietud.
Comentario:
Hey!! Que yo también me quedé con la duda de q pone la página 72!! Espero que lo aclares en alguna de las entradas posteriores... creo q llevo un año de tu blog de un tirón :P
Comentario:
Mira, al menos hiciste amigos. Nuevas historias se avecinan.
Saludos desde el Inframundo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
bueno pr esto puede sonar bien.. ten fe.. besos
Comentario:
que ponia en la paginaaaaaaaaaaaaa
vengaaaaaaaaaaaaaa
ups........no me extraña que tu te hayas quedado asi
ya nos contaras
vengaaaaaaaaaaaaaa
ups........no me extraña que tu te hayas quedado asi
ya nos contaras
Comentario:
Quizá sea lo que buscas, quizá no, pero en mi humilde opinión deberías darle una oportunidad...
Besitos
Besitos
Comentario:
¿Y qué decía la página 72? Puede ser un dato importante a tener en cuenta.
A mi me da buena espina, y el que no se arriesga no gana.
Un besote
A mi me da buena espina, y el que no se arriesga no gana.
Un besote
Comentario:
Pues fijate... a mi este me da mejor rollo que otros ejemplares que te rondan... pero vamos.. que no te fies de mi, que mira como me va!
jajaja
1beso
jajaja
1beso





