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Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

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DEJARSE LLEVAR

Me he acostumbrado a conseguir mis citas a través del chat. Es divertido, y cómodo. Puedes conocer mejor a una persona después de unas cuantas conversaciones por el Messenger y saber, de antemano, si es agradable, inteligente, divertido, sexy, atractivo, sincero(?)… todo antes de encontrarme con él –que en realidad son las características que me hacen aceptar o no aceptar una cita-.

Mi sexto sentido me hace acertar bastante en mis elecciones, pues aunque tal vez me hayan fallado después, al menos esa noche o algunas más, han estado a la altura de las circunstancias y han sido agradables, inteligentes, divertidos, sexys, atractivos, sinceros (?)…

El sábado pasado no tenía intención de salir, con este frío ahí fuera… Pero me conecté y acepté a alguien que se me quería agregar. Después de unos minutos charlando, pocos minutos, me dijo de encontrarnos.

- ¿Tan pronto? –le dije sorprendida
- Creo que tengo tanta competencia por delante, que si no espabilo…

Nunca hasta ahora he aceptado salir con alguien con quien aun no haya podido detectar esas características necesarias para poder parecerme interesante, pero esta vez lo hice, quizá porque no quería quedarme en casa, no sé. Quedamos en que en una hora pasaba a recogerme.

Mientras intentaba pensar qué ponerme, qué estilo utilizar… me preguntaba si estaba haciendo bien, tal vez iba a encontrarme con alguien a quien no le supiera ver ningún atractivo esa noche, y ¿cómo debía comportarme entonces?, estaba algo acojonada, casi por primera vez. Sólo había una cosa que me llamaba la atención y que era decisioria: era negro, y … ¡cuántas ganas tenía de acostarme con un chico de color!.

Cuando me subí al coche –¡qué coche!- y me encontré a ese chicarrón –vaya pedazo de negro- se me pasaron todas las dudas, estaba segura de que había acertado en mi elección.

- ¿Dónde quieres ir? –me dijo
- Me da igual, te dejo elegir.
- Eso es muy peligroso decírselo a un hombre. Luego no te quejes.

No me quejé, pero me quedé algo cortada cuando se dirigió directamente a un hotel. “Así, ¿sin ni una charla, sin ni una copa?” pensé yo. Pero me dejé llevar, me apetecía.

Cuando salió de la ducha, con ese cuerpo moreno (parecía un armario de cuatro puertas), envuelto en la pequeña toalla blanca… acabé de estar segura de lo que estaba haciendo. Habíamos hablado poco, pero habíamos dejado claro que no estábamos buscando compromisos, ninguno de los dos, así que cuando después de todo me miró y me dijo: “¿Quieres tener algo serio conmigo?”, me quedé a cuadros, y se me hubiera caído el tanga al suelo, de haberlo llevado puesto.

No sé si volveré a verlo o no, pero lo cierto, es que por primera vez en estos encuentros –salvo Marcos- he sentido un cosquilleo al pensar en él al día siguiente.
 
Comentario:
una duda que tengo.lo del mito del tamaño.... es cierto o es un mito?
 
Comentario:
Supongo q más adelante, si volviste a verlo, lo sabré, pues estoy aun en los comienzos del blog.
Seguiré leyendo sin prisa pero sin pausa.
Saludos desde el Inframundo.
No