Todo tiene un principio y un final (III y última (?) parte)
Por la noche me desperté varias veces, o me despertó, mejor dicho. Primero fue porque dijo que yo estaba llorando, pero al abrir los ojos, no recordaba cual había sido mi sueño. La segunda vez fue él quien hablaba en sueños:
- El anillo, ¿no has traído el anillo?, ¿por qué no lo has traído?.
A finales de año, cuando en un momento de debilidad mío, Marcos me preguntó si estaba dispuesta a compartir mi vida con él, y yo, después de mucho meditarlo, le dije que sí, habíamos empezado a hablar, entre otras cosas, de un anillo de compromiso (él lo había sugerido). Antes de mi viaje, cuando aun yo no había tomado la decisión de no complicarme la vida en una historia que, de bien seguro, terminaría mal, le había dicho que yo se lo llevaría, uno para cada uno, y no nos lo quitaríamos nunca (incluso ya los había visto y pensaba comprarlos antes de mi partida).
Cuando llegué allí, naturalmente, aunque le llevé diversos regalos, no llevaba conmigo el anillo. Él no dijo nada sobre eso, pero ahora, en sueños, me lo reclamaba. Al día siguiente me dijo que no recordaba haber soñado nada.
La tercera vez que me desperté fue ya de madrugada, me decía que se sentía mal. Se despertó con fiebre, pero aún así quiso acompañarme. Era casi mi último día allí y quería practicar mi deporte favorito: ir de compras. Nos fuimos a un centro comercial al lado del mar, era pequeñito, pero agradable, sin embargo, cuando estábamos allí empezó a sentirse peor y decidimos regresar al hotel.
Así que sin comer ni nada, y después de pasar por una farmacia, volvimos a la habitación del hotel ya que él estaba con mucha fiebre. Allí pasamos todo el resto del día. Él en la cama, envuelto con la manta cual gusano de seda, sudando y desprendiendo un calor exagerado; yo, a su lado, pues en el cuarto no había nada más, leyendo y tragándome un programa tras otro de la tele. Así, aparte de ver alguna película que ni recuerdo, me tragué uno tras otro diversos programas que suelo ver aquí en versión española, ya que allí son en inglés y subtitulados. Así ví Medium, otro de una mujer que es Presidenta de los EEUU –quizá el mundo funcionaría mejor si así fuera-, Mujeres desesperadas -que allí se llama Amas de casa desesperadas, CSI, pronunciado allí si, es, ai y una serie de cosas más, terminando con los productos comestibles de la nevera, ya que no habíamos comido nada desde el desayuno. Tuve la brillante idea de comer patatas fritas de bolsa, y luego fui incapaz de encontrar el abridor para las botellas, así que encima de televisiva, estuve muerta de sed.

Antes de mi viaje había pensado dedicar ese día –y así se lo había comentado- a visitar otros amigos que tengo en ese país, especialmente a C y a J. A los dos les había avisado de que viajaría y de que haría lo posible por verlos, pero que tampoco era seguro, sobre todo a C, que se conocía con Marcos y le asustaba la idea de que supiera que él también me conocía. Pero al verlo así, ardiendo y tan desamparado, no me atreví a dejar la habitación ese día, y decidí quedarme sólo con él.
Al día siguiente amaneció mucho mejor, cubriéndome de besos y abrazos.
- Veo que estás totalmente recuperado –le dije divertida
- Yo soy así, siempre sorprendente.
Y empezamos lo que los dos sabíamos que sería la última vez que haríamos, ya que esa misma tarde salía mi avión, y habíamos de dejar la habitación a las 12.00 del mediodía.
- Quiero que sea inolvidable -él había dicho-, aunque contigo siempre lo es –añadió-.
Se tumbó a mi lado, aun cogiéndome de la mano.
- ¿Vas a pasar el día conmigo? –le dije
- ¿Tú lo quieres?.
- Me gustaría, pero también entiendo que debes ir a trabajar, ya llevas una semana conmigo.
- El trabajo puede esperar, el que tu estés aquí no se va a repetir –murmuró.
El resto de la mañana estuvimos correteando por la ciudad, sin tener en cuenta lo que iba a pasar después de comer. Lo peor fue a la hora del almuerzo, pues nos sentamos en una pequeña mesa en una esquina del restaurante. Habían puesto un video que repetían una y otra vez, sonaba Marco Antonio Solís un cantante que yo había descubierto gracias a él, que aunque le gustaba más escuchar música de rock duro, siempre grababa baladas para mí.
No hay nada mas difícil que vivir sin ti
sufriendo en la espera de verte llegar
el frío de mi cuerpo pregunta por ti
y no sé donde estás, si no te hubieras ido sería tan feliz ....
Nos pasamos casi toda la comida en silencio. El ya es de pocas palabras, pero yo tampoco sabía que decir sabiendo que nos quedaban pocas horas ya. Al final habló él.
- Te vas.
- Sí.
- Y no vas a volver.
- No.
- ¿Y que va a ser de mi vida ahora?.
Yo le miré en silencio, no tenía palabras para contestar a esa pregunta.
Al terminar la comida salimos a la calle.
- Quizá mejor que no me acompañes al aeropuerto –será demasiado triste.
- Sí, mejor que nos quedemos así.
Y me dio un beso que se lo podría haber dado a cualquiera, sin ningún atisbo de que era el último que nos íbamos a dar en la vida.
- ¿Seguiremos hablando? –le dije.
- ¿A ti te gustaría?.
- A lo mejor ya no tenemos nada que contarnos –contesté.
- Lo probaremos. Démonos una semana, a ver que tal. El próximo lunes, a la hora de siempre.
Nunca había visto una despedida menos despedida. Subí al taxi y le indiqué hacia el aeropuerto. No miré atrás, me sentía triste, pero segura de lo que estaba haciendo.
28 horas más tarde entraba en mi casa. Recién dejé la maleta en el suelo, de pie ante el teléfono, éste sonó:
- Aló, soy yo, solo quería saber si habías llegado bien.
- Sí, aunque muy cansada, pues el vuelo de Madrid se ha retrasado un montón, pero bien.
- Ahora me quedo más tranquilo, cuídate y hasta el lunes… amor.
- El anillo, ¿no has traído el anillo?, ¿por qué no lo has traído?.
A finales de año, cuando en un momento de debilidad mío, Marcos me preguntó si estaba dispuesta a compartir mi vida con él, y yo, después de mucho meditarlo, le dije que sí, habíamos empezado a hablar, entre otras cosas, de un anillo de compromiso (él lo había sugerido). Antes de mi viaje, cuando aun yo no había tomado la decisión de no complicarme la vida en una historia que, de bien seguro, terminaría mal, le había dicho que yo se lo llevaría, uno para cada uno, y no nos lo quitaríamos nunca (incluso ya los había visto y pensaba comprarlos antes de mi partida).
Cuando llegué allí, naturalmente, aunque le llevé diversos regalos, no llevaba conmigo el anillo. Él no dijo nada sobre eso, pero ahora, en sueños, me lo reclamaba. Al día siguiente me dijo que no recordaba haber soñado nada.
La tercera vez que me desperté fue ya de madrugada, me decía que se sentía mal. Se despertó con fiebre, pero aún así quiso acompañarme. Era casi mi último día allí y quería practicar mi deporte favorito: ir de compras. Nos fuimos a un centro comercial al lado del mar, era pequeñito, pero agradable, sin embargo, cuando estábamos allí empezó a sentirse peor y decidimos regresar al hotel.
Así que sin comer ni nada, y después de pasar por una farmacia, volvimos a la habitación del hotel ya que él estaba con mucha fiebre. Allí pasamos todo el resto del día. Él en la cama, envuelto con la manta cual gusano de seda, sudando y desprendiendo un calor exagerado; yo, a su lado, pues en el cuarto no había nada más, leyendo y tragándome un programa tras otro de la tele. Así, aparte de ver alguna película que ni recuerdo, me tragué uno tras otro diversos programas que suelo ver aquí en versión española, ya que allí son en inglés y subtitulados. Así ví Medium, otro de una mujer que es Presidenta de los EEUU –quizá el mundo funcionaría mejor si así fuera-, Mujeres desesperadas -que allí se llama Amas de casa desesperadas, CSI, pronunciado allí si, es, ai y una serie de cosas más, terminando con los productos comestibles de la nevera, ya que no habíamos comido nada desde el desayuno. Tuve la brillante idea de comer patatas fritas de bolsa, y luego fui incapaz de encontrar el abridor para las botellas, así que encima de televisiva, estuve muerta de sed.

Antes de mi viaje había pensado dedicar ese día –y así se lo había comentado- a visitar otros amigos que tengo en ese país, especialmente a C y a J. A los dos les había avisado de que viajaría y de que haría lo posible por verlos, pero que tampoco era seguro, sobre todo a C, que se conocía con Marcos y le asustaba la idea de que supiera que él también me conocía. Pero al verlo así, ardiendo y tan desamparado, no me atreví a dejar la habitación ese día, y decidí quedarme sólo con él.
Al día siguiente amaneció mucho mejor, cubriéndome de besos y abrazos.
- Veo que estás totalmente recuperado –le dije divertida
- Yo soy así, siempre sorprendente.
Y empezamos lo que los dos sabíamos que sería la última vez que haríamos, ya que esa misma tarde salía mi avión, y habíamos de dejar la habitación a las 12.00 del mediodía.
- Quiero que sea inolvidable -él había dicho-, aunque contigo siempre lo es –añadió-.
Se tumbó a mi lado, aun cogiéndome de la mano.
- ¿Vas a pasar el día conmigo? –le dije
- ¿Tú lo quieres?.
- Me gustaría, pero también entiendo que debes ir a trabajar, ya llevas una semana conmigo.
- El trabajo puede esperar, el que tu estés aquí no se va a repetir –murmuró.
El resto de la mañana estuvimos correteando por la ciudad, sin tener en cuenta lo que iba a pasar después de comer. Lo peor fue a la hora del almuerzo, pues nos sentamos en una pequeña mesa en una esquina del restaurante. Habían puesto un video que repetían una y otra vez, sonaba Marco Antonio Solís un cantante que yo había descubierto gracias a él, que aunque le gustaba más escuchar música de rock duro, siempre grababa baladas para mí.
No hay nada mas difícil que vivir sin ti
sufriendo en la espera de verte llegar
el frío de mi cuerpo pregunta por ti
y no sé donde estás, si no te hubieras ido sería tan feliz ....
Nos pasamos casi toda la comida en silencio. El ya es de pocas palabras, pero yo tampoco sabía que decir sabiendo que nos quedaban pocas horas ya. Al final habló él.
- Te vas.
- Sí.
- Y no vas a volver.
- No.
- ¿Y que va a ser de mi vida ahora?.
Yo le miré en silencio, no tenía palabras para contestar a esa pregunta.
Al terminar la comida salimos a la calle.
- Quizá mejor que no me acompañes al aeropuerto –será demasiado triste.
- Sí, mejor que nos quedemos así.
Y me dio un beso que se lo podría haber dado a cualquiera, sin ningún atisbo de que era el último que nos íbamos a dar en la vida.
- ¿Seguiremos hablando? –le dije.
- ¿A ti te gustaría?.
- A lo mejor ya no tenemos nada que contarnos –contesté.
- Lo probaremos. Démonos una semana, a ver que tal. El próximo lunes, a la hora de siempre.
Nunca había visto una despedida menos despedida. Subí al taxi y le indiqué hacia el aeropuerto. No miré atrás, me sentía triste, pero segura de lo que estaba haciendo.
28 horas más tarde entraba en mi casa. Recién dejé la maleta en el suelo, de pie ante el teléfono, éste sonó:
- Aló, soy yo, solo quería saber si habías llegado bien.
- Sí, aunque muy cansada, pues el vuelo de Madrid se ha retrasado un montón, pero bien.
- Ahora me quedo más tranquilo, cuídate y hasta el lunes… amor.
Comentario:
Suena a final a medias. No es un adiós definitivo, sólo un hasta luego retomable. Pero eso sólo es mi visión de las cosas.
Saludos desde el Inframundo.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Supongo mi querida bonocadogelo, que cuando zanjas una historia tan bonita como está es porque lo tienes realmente claro y porque existen motivos más que suficientes, pero aún así debe ser duro renunciar a una historia de amor y más, cuando la decisión es tuya. Besos mi niña!!
Comentario:
jo, de verdad q no puede ser=??? con lo bonito q suena.. besos
Comentario:
Yo creo que no quiso despedirse en toda regla para que la despedida no fuera definitiva, porque a veces cuando damos forma a las cosas estas acaban por materializarse. Todavía recuerdo una historia de esas televisivas en la que un matrimonio explicaba que un día el chico dejó a la chica y esta hizo como si no lo había oído y acabaron casandose!! igual Marcos hizo lo mismo... no darle iimportancia para que no la adquiriera
kisses!
kisses!
Comentario:
Muy bonito tu post, recordando todo eso. Gracias por hacernos partícipes de la historia.
Besos
Besos
Comentario:
No se puede dejar de querer a alguien de la noche al día, hacen falta pequeñas dosis para terminar de desengancharse.
1besazo
1besazo
Comentario:
Bueno, lo importante es lo que ocurre, no durante cuanto tiempo.
Un besete.
Un besete.
Comentario:
Has sabido disfrutar de los momentos, eso es lo que te queda, eso es lo que te llevas... el tiempo dirá si es un adios o es un hasta pronto.
Besitos
Besitos
Comentario:
Es una lastima que no pueda ser, porque desde luego por lo que nos has contado ha sido una semana preciosa.
En fin... la vida a veces es así...
Petonets maca
En fin... la vida a veces es así...
Petonets maca
Comentario:
No leí la segunda parte porque quería esperar a que pusieras la última para luego leerlas todas. Me preparé un bolsón de palomitas (las más grasientas que conseguí) y me senté a leer... la historia está hermosa... pero aún no entiendo una cosa... ¿Porqué terminó? Y ahora a ver que pasó el lunes...
Comentario:
y qué pasó el lunes¿¿¿¿ ya nos dejas con la intriga!! tiene q existir una cuarta y ultima por lo menos!!! jajaja





