logotipo

img_google
Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

Geo Visitors Map
 
Todo tiene un principio y un final (II parte)
Al día siguiente ya teníamos que salir hacia la ciudad. Aprovechamos la mañana en la playa, recogiendo piedras de colores, y después bañándonos en la piscina en las rocas frente a nuestro bungalow. Todo eran risas y abrazos, aunque los dos sabíamos lo que estaba sucediendo. Me hubiera gustado poder inmortalizar ese momento, ya que el recuerdo se basa en eso, en memorizar los buenos momentos para poder recordarlos siempre que se quiera, pero días antes se nos había estropeado la cámara que yo había llevado.

Aun nos quedaba bastante viaje por hacer ese día. Primero, nos recogió una motocarro para llevarnos al pueblo. Puso la maleta en la parte trasera, atada con una cuerdecita. Ibamos pegando saltos entre los baches, llenándonos de polvo, y yo no quitaba ojo a la maleta, en cualquier momento nos salía disparada montaña abajo.

Una vez en el pueblo paramos una combi, que ellos llaman. Esas pequeñas furgonetas, con capacidad para unas 10 personas, con uno que asoma a cada momento por la ventanilla gritando el destino, y para ante la llamada de los pasajeros. Nos subimos a una, pusieron nuestra maleta en la parte superior, en la baca, también atada con cuerdas, y nos metimos dentro. Yo veía que no cabíamos, aunque tuvimos la suerte de encontrar dos asientos vacíos, ya que después la furgoneta llegó a llenarse hasta unas 20 personas, de pie, en un trayecto que iba a durar dos horas. Nos costó 3 $, cuando el viaje de ida lo habíamos hecho en taxi por un valor de 53 $ (el timo del turista, supongo). Me pareció estar en una película española de los años 60.

Los asientos eran de plástico, yo estaba sudando. Me había hecho tatuar con henna un pájaro precolombino allí donde se me acaba la espalda, y con ese calor se me estaba derritiendo. La furgoneta era estrecha, la música de bachata a toda pastilla, pero me sentía bien, él me sonreía y apoyaba su cabeza en mi hombro. A veces me sorprenden estos gestos de complicidad viniendo de él, tan seco para con los demás.

Yo suelo marearme en coche, así que me había tomado una pastilla para el mareo, de esas que te quedas frita, ¡vamos!, pero durante las dos horas que duró el trayecto no conseguí dormir, no sé si por la música, los baches, los calores… Una vez en el pueblo teníamos hambre, y nos metimos en un restaurante. Menú ejecutivo decía; entramos allí, pero no sé a que venía el nombre, pues más parecía un almacén que un restaurante. Nos ubicaron bajo un tejado de uralita y la chica, en voz bien baja, nos cantaba lo que había. Yo no entendía prácticamente nada, y acabé pidiendo lo mismo que siempre: arroz con marisco. A mí empezó a afectarme la pastilla que había tomado, así que acabé casi durmiendo recostada en la mesa.

Decidimos irnos hacia el aeropuerto, allí al menos estaríamos más cómodos. Bueno, eso creíamos nosotros, pero aquello parecía un desierto. El edificio era como un rectángulo de piedra dejado caer desde un quinto piso, no había nada alrededor, sólo polvo. Entramos y tuvimos que sentarnos en el suelo, pues no había ni sillas. El escuchaba música, había descubierto a Melendi y estaba entusiasmado. Yo leía un libro que había comprado en su país y que estaba prácticamente terminando.

Al poco tiempo llegaron tres supuestas azafatas. Se pusieron a limpiar el mostrador con un paño y un spray tipo Pronto de Johnson, y cuando estuvieron seguras de que estaba bien limpio, empezaron a llamar a los pasajeros. Yo era la primera.

Allí no había ordenador ni nada, así que entre las tres se encargaban de todo: una colocaba la tarjeta (atada con una gomita) a la maleta, la otra corroboraba el pasaporte y la otra el pasaje, así que la cola que se formaba era considerable; y aún había que pagar el impuesto de salida. Pero por fin, el avión despegó. Yo tengo pánico al avión, pero aún más viendo lo tercermundista del aeropuerto (¡¡¡parecía que no hubiera ni pista!!!).

Yo me había tomado otra pastilla, esta vez por el miedo, así que mi sopor era cada vez más considerable.

- ¿Te das cuenta que es la primera vez que volamos juntos? –me dijo (el viaje de ida lo habíamos hecho en un bus).
- Sí, es cierto.
- Y parece que la última, ¿no?.
- … Sí, eso parece.

Me cogió de la mano y así pasamos todo el vuelo, aunque yo estaba totalmente dormida.

- Cuando lleguemos al hotel te dedicaré todo mi tiempo –murmuró a mi oído.
- No creo que pueda ser, no puedo ni abrir los ojos.
- Ya no eres la misma que antes, estás distinta.
- Sí lo soy, pero es la situación la que es distinta. De todos modos, el problema es que ahora tengo mucho sueño, no otra cosa.

Efectivamente, cuando llegamos al hotel se fue a tomar un baño, y cuando salió yo estaba durmiendo profundamente. El se recostó a mi lado y no quiso despertarme, pero cuando amaneció estaba fuertemente abrazado a mí.


Nota: Aun queda una tercera parte, para no hacer éste muy largo. Gracias por todos vuestros comentarios, es muy alentador recibirlos, pero quisiera decir que aunque es cierto que es una muy bonita historia de amor, lo es para unos días, no para toda una vida. No quisiera volverme a equivocar otra vez.
 
Comentario:
Pues sabiendo q hay una tercera parte, seguiré leyendo. Pero es una pena de historia, por como parece q va a acabar.
Saludos desde el Inframundo.
 
Comentario:
Ciertamente es una historia preciosa... es una lastima que no pueda durar para siempre, porque tal y como la estas contando da la impresión de ser la luna de miel de un par de enamorados.
Petonets maca
P.d.: Supongo que al estropearse la camara no tienes fotos de las playa ¿verdad?
 
Comentario:
jo, y nos dejas así..?? bueno a ver como acaba.. aunq yo q soy una romántica me gustaría q no acabase se os veía tan bien.. (por tus palabras claro) Pero entiendo eso q dices q hay cosas q funcionan un tiempo y además es fácil q todo funcione en un paraiso idilico.. besoss
 
Comentario:
Lo de "para un día, pero no para tida una vida" me ha gustado. demuestra que eres relaista, aunque eso en ocasiones no sea lo que más nos "apetezca".
Saludos.
 
Comentario:
jo es bonita,aunque sea solo por unos dias
 
Comentario:
Pero no es cuestion de equivocarse o no... y ya sabes.. quien no se embarca no se marea, o en tu caso (y también el mio), quien no vuela... no se marea, jajaja.

Casi casi te imagino medio desmontada entre tanto bache.

1beso enorme.

p.d. ayssss, no se si prodré aguantar hasta la siguiente entrega
 
Comentario:
ayyyyy...que me dejas con la miel en la boca...aunque ya sé el final no puedo evitar pensar que es una cómedia romántica de esas que a mí tanto me gustan y que siempre terminan por hacerme llorar...snif...en la última entrega vendré preparada con clinex!
 
Comentario:
ayyyyy...que me dejas con la miel en la boca...aunque ya sé el final no puedo evitar pensar que es una cómedia romántica de esas que a mí tanto me gustan y que siempre terminan por hacerme llorar...snif...en la última entrega vendré preparada con clinex!
 
Comentario:
ayyyyy...que me dejas con la miel en la boca...aunque ya sé el final no puedo evitar pensar que es una cómedia romántica de esas que a mí tanto me gustan y que siempre terminan por hacerme llorar...snif...en la última entrega vendré preparada con clinex!
No