Todo tiene un principio y un final (I parte)
Hace dos años y medio que estamos conectados diariamente. El sale de donde esté para dirigirse al ciber y poder hablar conmigo justo a la hora en que sabe que yo me conectaré. A pesar de vivir a 10.000 km de distancia ya nos hemos encontrado 4 veces y hemos pasado juntos una semana en cada ocasión. Últimamente soy yo quien he ido distanciando nuestras conexiones, empieza a parecerme una rutina y, en cierto modo, un compromiso.
Hace 15 días discutimos. Supongo que yo ya estaba un poco “tocada” con el tema de que me asustaba el compromiso que últimamente él me estaba haciendo adquirir. La discusión –quizá exagerada por mi parte- hizo que me hiciera tomar la decisión de acabar definitivamente mi relación con él, a pesar de que tenía mi billete de avión hacia un paraíso del Pacífico. Aunque en un principio pensé en no ir, le mandé un correo invitándole a encontrarnos, para hablar, o acompañarme, o simplemente, a no venir si no le apetecía.
Cuando mi avión aterrizó no sabía yo lo que iba a encontrarme. En el aeropuerto todas las cabezas me parecían iguales, así que tampoco me esforcé mucho en buscarlo, ni siquiera sabía si él estaría ahí. Iba caminando entre la gente cuando alguien me coge de la mano y camina a mi lado. Miro a mi izquierda y allí estaba él con la mejor de sus sonrisas.
Me acompañó al hotel y pasamos la noche juntos. Al día siguiente partiríamos hacia la playa. Nos costó un poco llegar hasta ahí, y al principio estaba yo bastante malhumorada, aunque él hacía lo posible para que no fuera así. Al llegar a destino de disiparon todos mis malos humores. El bungalow estaba en la misma playa, tenía grandes ventanales desde donde se veía el mar y las olas rompiendo contra la playa. En la puerta había una hamaca colgando, y muy cerca, una pequeña piscina entre las rocas. El lugar no podía ser más idílico.

Pasamos los días entre la playa, la piscina, la cama, viendo la saga del Señor de los Anillos que yo me había llevado junto a un DVD portátil (una no deja de ser un poco urbanita), las comidas en el pueblo al que solíamos ir en una motocarro por un camino de baches y polvo, pero que no quitaba encanto al asunto. Ninguno de los dos habló de nuestra relación, sólo dejábamos hacer.
La última noche desperté y él no estaba junto a mí. La puerta del bungalow estaba abierta y se oía el mar allí mismo. Me levanté y me acerqué al umbral. Estaba tumbado en la hamaca, con su torso desnudo, bebiendo una limonada. Me sonrió.
- ¿En qué piensas? –le dije
- En todo y en nada.

Me miraba con esa mirada penetrante que tanto me había llamado la atención. Llevaba un collar de cordones que le llegaba hasta medio pecho, con una pluma al final. Su cuerpo era moreno, bien formado, sus dientes blancos y ojos oscuros. Nunca lleva ropa interior, así que con sus pantalones bajos se adivinaba el principio de su pelvis.
Yo llevaba la parte superior de bikini y un pantalón corto. Se levantó lentamente y abrazándome me besó. Entramos en el bungalow e hicimos el amor con una intensidad que aun no habíamos tenido desde que nos habíamos encontrado hacía ya 5 días.
Al terminar hablamos y hablamos, sabiendo que nos despedíamos, pero sin decirlo directamente. Era casi de madrugada cuando empezábamos a dormirnos. El me tenía abrazada hasta que dijo:
- Me ha faltado decirte algo.
- ¿El qué? –me incorporé súbitamente.
- Que te quiero.
Yo callé.
- ¿No vas a decirme tú nada?.
- ..... sí, yo también te quiero -murmuré con la boca pequeña.
Nota: La foto del bungalow es real.
Hace 15 días discutimos. Supongo que yo ya estaba un poco “tocada” con el tema de que me asustaba el compromiso que últimamente él me estaba haciendo adquirir. La discusión –quizá exagerada por mi parte- hizo que me hiciera tomar la decisión de acabar definitivamente mi relación con él, a pesar de que tenía mi billete de avión hacia un paraíso del Pacífico. Aunque en un principio pensé en no ir, le mandé un correo invitándole a encontrarnos, para hablar, o acompañarme, o simplemente, a no venir si no le apetecía.
Cuando mi avión aterrizó no sabía yo lo que iba a encontrarme. En el aeropuerto todas las cabezas me parecían iguales, así que tampoco me esforcé mucho en buscarlo, ni siquiera sabía si él estaría ahí. Iba caminando entre la gente cuando alguien me coge de la mano y camina a mi lado. Miro a mi izquierda y allí estaba él con la mejor de sus sonrisas.
Me acompañó al hotel y pasamos la noche juntos. Al día siguiente partiríamos hacia la playa. Nos costó un poco llegar hasta ahí, y al principio estaba yo bastante malhumorada, aunque él hacía lo posible para que no fuera así. Al llegar a destino de disiparon todos mis malos humores. El bungalow estaba en la misma playa, tenía grandes ventanales desde donde se veía el mar y las olas rompiendo contra la playa. En la puerta había una hamaca colgando, y muy cerca, una pequeña piscina entre las rocas. El lugar no podía ser más idílico.

Pasamos los días entre la playa, la piscina, la cama, viendo la saga del Señor de los Anillos que yo me había llevado junto a un DVD portátil (una no deja de ser un poco urbanita), las comidas en el pueblo al que solíamos ir en una motocarro por un camino de baches y polvo, pero que no quitaba encanto al asunto. Ninguno de los dos habló de nuestra relación, sólo dejábamos hacer.
La última noche desperté y él no estaba junto a mí. La puerta del bungalow estaba abierta y se oía el mar allí mismo. Me levanté y me acerqué al umbral. Estaba tumbado en la hamaca, con su torso desnudo, bebiendo una limonada. Me sonrió.
- ¿En qué piensas? –le dije
- En todo y en nada.

Me miraba con esa mirada penetrante que tanto me había llamado la atención. Llevaba un collar de cordones que le llegaba hasta medio pecho, con una pluma al final. Su cuerpo era moreno, bien formado, sus dientes blancos y ojos oscuros. Nunca lleva ropa interior, así que con sus pantalones bajos se adivinaba el principio de su pelvis.
Yo llevaba la parte superior de bikini y un pantalón corto. Se levantó lentamente y abrazándome me besó. Entramos en el bungalow e hicimos el amor con una intensidad que aun no habíamos tenido desde que nos habíamos encontrado hacía ya 5 días.
Al terminar hablamos y hablamos, sabiendo que nos despedíamos, pero sin decirlo directamente. Era casi de madrugada cuando empezábamos a dormirnos. El me tenía abrazada hasta que dijo:
- Me ha faltado decirte algo.
- ¿El qué? –me incorporé súbitamente.
- Que te quiero.
Yo callé.
- ¿No vas a decirme tú nada?.
- ..... sí, yo también te quiero -murmuré con la boca pequeña.
Nota: La foto del bungalow es real.
Comentario:
Bueno al menos el sitio fue genial.
Seguiré leyendo para conocer las conclusiones.
El leer con tanto retraso tiene sus ventajas, pues me entero de toda la historia a la vez.
Saludos desde el Inframundo.
Seguiré leyendo para conocer las conclusiones.
El leer con tanto retraso tiene sus ventajas, pues me entero de toda la historia a la vez.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
estás aterrada por el compromiso y perder tus grandes alitas que te dan libertad...pero hay que reconocer que eres feliz cuando estás con el... quizá el tiempo te ayude a decidir..recuerda que no tenemos muchas oportunidades en la vida de sentirnos plenamente bien con alguien.
besitos musicalesss
besitos musicalesss
Comentario:
¿y después?........ II parte ya. jajajaja .
Comentario:
Disfrutalo mientras puedas... y no lo acabes tu, dejalo... algún día acabará solo.
Comentario:
Ays todo tan romántico, tan idílico... tan de postal, que me he quedado con la duda de saber si es un relato o un hecho real. Pero da igual, sea como sea si follando en el paraíso no te dan ganas de seguir una relación es que ya estaba cadaver, así que adios muy wenas!
kisses!
kisses!
Comentario:
Estoy con Almu... porque coño querias (intuyo que está finiquitado ya) terminarlo????????????
Ays.... jamia yo a tanto paisaje idílico no llego, con el miedo que me sigue dando volar!!!!
1besazo
Ays.... jamia yo a tanto paisaje idílico no llego, con el miedo que me sigue dando volar!!!!
1besazo
Comentario:
Hay preguntas que no tienen respuesta. Y hay personas que al preguntar realmente no quieren oir tu respuesta sino la suya.
Saludines.
Saludines.
Comentario:
Joder...parece una novela de esas rosas...que bonito por diosss y que digo yo bonocadogelo...¿¿¿¿POR QUÉ COÑO QUIERES ZANJAR ALGO TAN BONITO POR FAVORRRR????? que complicado es el ser humano sin duda. Supongo que hay mucho más atrás de todo esto, así que tomes la decisión que tomes, que no sea por miedo. Un besito cielo!
Comentario:
Me da la impresión que esto no termina aquí, el título del post lo deja entrever, pero es la lectura entre líneas la que lo deja claro.
Creo que no asusta el compromiso en si, sino lo que se deriva de el.
Besos
Creo que no asusta el compromiso en si, sino lo que se deriva de el.
Besos
Comentario:
con la boca pequeña?
es que quizá fuera un poco precipitado y al preguntarte él si no le decías nada...
que compromiso!
es que quizá fuera un poco precipitado y al preguntarte él si no le decías nada...
que compromiso!





