Peaje para circular por la calle
Una niña apadrinada en Guatemala, una donación mensual a Intermon, donante de sangre, socia de Progat (Asociación de ayuda a los gatos de calle), donaciones ocasionales a personas necesitadas ... ¡si hasta mis puntos “estrella” de La Caixa los cambio por donaciones a ONGs! No estoy aquí ahora para detallar mis ayudas desinteresadas a ciertas causas, porque si se hace es porque así se siente, pero.... no puedo soportar la extorsión de mendigos, indigentes, vagos, y demás.
Esta mañana iba por la calle cuando una chica joven me ha increpado:
- Dame 30 céntimos...
¿Encima hay tarifa estipulada?. Sé que 30 céntimos no es nada, una ridiculez, es cierto, pero no estoy obligada a ello, ¿o sí?, porque al final parece que el que haga mal es el que no da (o al menos no da en ese momento).
He seguido mi camino, cuando me ha gritado:
- Gracias por todo, gracias por tu conversación, gracias por ser tan amable y simpática... ojalá ....
¿Qué sabe ella de mí? ¿qué derecho tiene a criticarme? ¿Amable y simpática? yo a ella no le he dicho nada que le pudiera sentar mal ni la pudiera ofender, solo me he limitado a no darle los 30 céntimos, no he hecho ningún ademán de desprecio ni nada por estilo. ¿Es que se ha convertido en una obligación el tener que pagar peaje por andar por la calle?.
Porque ya he cambiado más de una vez mi ruta con el coche para evitar a los limpiacristales, afincados en ciertas calles, que por mucho que les dices que no, que tienes el cristal limpio, ellos se abalanzan sobre el coche y lo dejan peor que estaba, o no, sólo que no hacía falta limpiarlo. Y supongo que tenemos derecho a decdirlo, ¿no?. Incluso he llegado a ver que te acaban escupiendo si les rechazas.
Cerca de donde trabajaba yo antes, había una mujer muy mayor. Cada día, a las 8 de la mañana, ya estaba sentada en los peldaños de la plaza. Su pelo blanco peinado hacia atrás, su bata –tanto en invierno como en verano-, y un botecito en la mano. Ella no hablaba, se sentaba y esperaba. La gente se detenía, se sentaba a su lado en los peldaños y le hablaba, dejando después alguna moneda. A la hora del desayuno, cuando el barrio estaba en plena ebullición, ella seguía allí, y siempre se le acercaba alguien con un vaso calentito con un café con leche. Yo también le dejaba dinero de vez en cuando, y ella sonreía. Cada día me sonreía por las mañanas, le diera algo o no. No cuesta nada ser amable, tanto para dar como también para pedir.
Esta mañana iba por la calle cuando una chica joven me ha increpado:
- Dame 30 céntimos...
¿Encima hay tarifa estipulada?. Sé que 30 céntimos no es nada, una ridiculez, es cierto, pero no estoy obligada a ello, ¿o sí?, porque al final parece que el que haga mal es el que no da (o al menos no da en ese momento).
He seguido mi camino, cuando me ha gritado:
- Gracias por todo, gracias por tu conversación, gracias por ser tan amable y simpática... ojalá ....
¿Qué sabe ella de mí? ¿qué derecho tiene a criticarme? ¿Amable y simpática? yo a ella no le he dicho nada que le pudiera sentar mal ni la pudiera ofender, solo me he limitado a no darle los 30 céntimos, no he hecho ningún ademán de desprecio ni nada por estilo. ¿Es que se ha convertido en una obligación el tener que pagar peaje por andar por la calle?.
Porque ya he cambiado más de una vez mi ruta con el coche para evitar a los limpiacristales, afincados en ciertas calles, que por mucho que les dices que no, que tienes el cristal limpio, ellos se abalanzan sobre el coche y lo dejan peor que estaba, o no, sólo que no hacía falta limpiarlo. Y supongo que tenemos derecho a decdirlo, ¿no?. Incluso he llegado a ver que te acaban escupiendo si les rechazas.
Cerca de donde trabajaba yo antes, había una mujer muy mayor. Cada día, a las 8 de la mañana, ya estaba sentada en los peldaños de la plaza. Su pelo blanco peinado hacia atrás, su bata –tanto en invierno como en verano-, y un botecito en la mano. Ella no hablaba, se sentaba y esperaba. La gente se detenía, se sentaba a su lado en los peldaños y le hablaba, dejando después alguna moneda. A la hora del desayuno, cuando el barrio estaba en plena ebullición, ella seguía allí, y siempre se le acercaba alguien con un vaso calentito con un café con leche. Yo también le dejaba dinero de vez en cuando, y ella sonreía. Cada día me sonreía por las mañanas, le diera algo o no. No cuesta nada ser amable, tanto para dar como también para pedir.
Comentario:
Y q me dices de los q deciden donde has de aparcar y luego te cobran? pero q dices tío!!! si ya había visto yo el sitio hace una hora y tú no me hacías falta para nada.
La verdad es q tienes razón.
Saludos desde el Inframundo.
La verdad es q tienes razón.
Saludos desde el Inframundo.
Comentario:
Comentario:
tienes mucha razón.. aquí en ceuta dejes el coche donde lo dejes siempre hay alguien pidiendote pq te lo va a cuidar y si dices q no te lo rayan.. pr lo peor es q cuando vuelves te siguen pa asegurarte q la vas a dar, y eso me pone muy nerviosa. besos
Comentario:
Totalmente de acuerdo contigo. En la puerta de mi oficina hay un idigente que cuando salgo el llega a dormir. No me cuesta nada traerle algo de comer o algo de abrigo o simplemente regalarle un cigarrillo y hablar con él...él me lo agradece todos los dias con una sonrisa y un adios bombón!!!!. Así puedo irme a descansar algo más tranquila...
P.D:Que curioso...yo tengo también una niñita apadrinada de Guatemala. Mi mamá es Guatemaleca y tienen una ONG de ayuda a Guatemala. Un beso desde España
P.D:Que curioso...yo tengo también una niñita apadrinada de Guatemala. Mi mamá es Guatemaleca y tienen una ONG de ayuda a Guatemala. Un beso desde España
Comentario:
esa viejecita se convierte en entrañable...
Estoy segura que el día que no se siente en el banco, le echarán de menos muchas personas!!
besitos
Estoy segura que el día que no se siente en el banco, le echarán de menos muchas personas!!
besitos
Comentario:
Me ha encantado recibir tu comentario gracias.
POR LO Q VEO NO SE TE VA DAR NADA MAL ME GUSTA TU BLOG
POR LO Q VEO NO SE TE VA DAR NADA MAL ME GUSTA TU BLOG





