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Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

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Pilladoooo
Ya tenía ganas yo de pillarlo y no sabía cómo hacerlo. A J, naturalmente.

Por lo visto, mentir, en un sentido amplio, no es algo exclusivo de los humanos. Se sabe que hay plantas con flores que parecen avispas hembra para atraer a los machos y que las polinicen (madre mía, lo que hay que hacer para echar un polvo aunque sea floral), y también serpientes que fingen ser venenosas, así como peces macho que imitan a las hembras, entre muchos otros casos del reino animal.

Las personas mienten porque es una característica básica de los seres vivos, aunque lo hacen mucho mejor que otros animales, porque su inteligencia es poderosa y son capaces de hablar. Lamentablemente, no todas las personas tienen la misma inteligencia.

Alguien ha señalado que mentimos para obtener algún beneficio, poder, estatus, dinero, sexo. La gente miente en sus currículos para conseguir trabajos, para evitar pagar impuestos, para tener relaciones extramatrimoniales, y los políticos para mantenerse en el poder.

Mentir supone un esfuerzo enorme: hay que ser capaz de comprender el pensamiento del otro, suprimir las propias emociones o regularlas para no parecer nervioso, además hay que suprimir la verdad y, sobre todo, tener una memoria prodigiosa. Engañar de forma patológica es una compulsión provocada por el deseo de causar admiración en los demás y atraer su atención y aprecio.

Los embusteros compulsivos se imaginan una vida diferente a la que tienen. Quien miente patológicamente nunca disfruta de la admiración que recibe porque está consciente de que no se dirigen a él sino al personaje inventado. El mentiroso es como un actor que interpreta un papel que debe resultar creíble, lo que requiere un gran esfuerzo para que el "personaje" no se confunda con su realidad.

Dicen de mí que soy muy sincera. Lo que soy es una vaga. No tengo ganas de inventarme un personaje, y tampoco me veo capaz de mantenerlo. No tengo ganas de pensarme cada una de las palabras que digo para ver si no meto la pata. Tengo buena memoria e imaginación y me considero inteligente, pero a mí, personalmente, me caería la cara de vergüenza usurpar la personalidad de alguien, y ver como el que me escucha se lo está creyendo. Mostrar una foto de una modelo y al escuchar: “pues eres muy atractiva” y quedarme tan pancha al contestar que muchas gracias.

Bueno, vamos a J, que es de lo que se trata. Aunque la última vez se despidió deseándome lo mejor y afirmando que nunca más volvería a saber de él, lo cierto es que al día siguiente volvió a ponerse en contacto conmigo.

- Te voy a explicar. Mira, no por ser guapo, y no es que lo diga yo, porque de eso no me gusta hablar, tienes más ventajas o ligas más. Yo buscaba a alguien con quien tener una amistad, pero nada me convencía hasta que te conocí a ti. No sé lo que ha surgido contigo, no me lo esperaba.
- Es que aún no lo entiendo. Me sorprende que me quisieras poner a prueba.
- Empecemos de cero, por favor. Te aseguro que ese de la foto soy yo. Lo que pasa es que había perdido la confianza después de todo lo que me ha pasado. Reconozco que me equivoqué contigo y no sé cómo subsanarlo.
- Sólo necesito saber que no mentiste, que eres el chico con el que he estado hablando una semana, el de la foto, no un desconocido para mí –dije al final.
- Sí que soy el de la semana, el que puso la foto, el mismo que te escribía y te contaba cosas –mintió de nuevo.

Seguimos hablando los demás días, me mandaba correos, postales con flores. Seguía alimentando su historia, y yo, palabra que él decía, la examinaba de arriba abajo. Tenía en mi mente dos tablas: chico A / chico B. Según lo que contaba, yo analizaba si esta conversación podía venir de un chico de 30 años o de uno de 50, y lo iba anotando en mi tabla mental. Supongo que me interesaba creer que no mentía, y había más items en la columna A que en la columna B.

- ¿Te importa si dejamos esta conversación y hablamos de otra cosa?.
- ¿Qué pasa?.
- Nada, que te echo de menos.

Pero como se coge antes a un mentiroso que a un cojo, por fin pude pillarlo.
El último día volvió a repetirme que quería verme en persona.
- Creo que será mejor si vengo yo a verte.
- Ya lo hablaremos, de todos modos, hasta Enero no me es posible –le dije.
- Y si nos gustamos, podemos vernos más a menudo, yo vendría los fines de semana. Para no incomodarte me quedaría en un hotel cerca de tu casa cuando tuvieras los niños.
- ¿Quieres que me líe contigo o que pasa? –me reí.
- Estoy segura de que en cuanto te vea, aun me gustarás más.

Yo tenía una foto puesta en la ventanita del Messenger.
- ¿Por qué no me la mandas? –dijo- me gustas mucho en esta foto.
- Hacemos una cosa: un intercambio, yo te mando la mía y tú la tuya.
- ¿Te gusto?.
- En esa foto sí.
- ¿Puede ser que te estés enamorando?.
Aaaarrrg... ¡será cretino!.
- Lo siento, hace muchos años que no me he enamorado.

Pensé que si me mandaba esa foto quizá de ahí podía sacar alguna información suya. Era sólo cuestión de suerte, pero acerté; fue mucho más fácil aún de lo que había pensado. Porque el individuo, además de mentiroso plus-ultra, era tonto.

¿No va y me manda una foto cuyo nombre es el nombre de un actor?. Inmediatamente me puse a buscar en Internet. La verdad es que me costó un poco, pues encima el apellido estaba mal escrito, y tanto uno como otro eran desconocidos para mí. Mientras buscaba quería convencerme de que no la encontraría, de que realmente yo era una desconfiada y una mal pensada, que el pobre muchacho sólo había tenido un mal momento. Pero con las maravillas de Internet y con lo que a mí me gusta indagar, pronto di con él.
Sí, se parecía bastante, pero yo quería encontrar la foto en cuestión.

Entrando en varias páginas web di con la que pone en el portal (léase portal de la gran mentira). Ahora ya estaba segura. En otra página encontré la que tanto me gustaba. Lo más curioso del caso es que también encontré una foto que había visto en otro portal y que se atribuía un chico con el que no quise contactar porque me había parecido excesivamente guapo, y ahora resulta que también, una vez más, era falsa.

Él, al mandarla, ni se dio cuenta del error (porque imagino que cuando la buscó para enviarla, vio cuál era el nombre de la foto, y aún así la mandó, lo cual me sorprende todavía más). Una vez apareció el nombre en pantalla se le cortó la transmisión. Circunstancia que aproveché para desconectarme y, evidentemente, no volver a dirigirle la palabra.

Ya veo que tendré que ir más al cine para que no me pasen estas cosas.

Nota. Aún que parezca increíble, después de esto aún hubo más. No puedo ni creer mayor desfachatez. Pero no quiero aburriros con el tema.
 
Una de ping-pong

Bueno, las cosas con J no acabaron aquí, aunque sí me suscripción al maldito portal.




Aquella misma noche me mandó un e-mail:




Para: BdG
De: J
Fecha: 19/11/2006 – 21:45
Asunto: No sé si te llegará o leerás este correo


Sé que has depositado tu confianza y sinceridad en mí, y comprendo que te sientas mal y engañada, pero las cosas habían ido demasiado lejos y no deseo jugar con las personas. Es por eso que he tenido que parar la cosa y decir la verdad, pues de lo contrario, y a pesar de que tú ya imaginaras algo, me hubiera CALLADO, y así la cosa hubiera podido durar más, pero no era posible, ya que cada vez me sentía peor por obrar así de esta forma.

Sé que no contestarás al correo, pero es sólo para pedirte perdón y disculpas, que tampoco llevan a nada, aunque sé que no las aceptarás.
(…)
No necesitas que te dañen, a ti ya te basta con lo que has sufrido y sufres. Lo siento muchísimo.
(…)




¡Pero vaya si contesté!, encima tiene que ir de bueno y perdonavidas.
Yo no soy una desgraciada, un poco boba a veces, sí, lo reconozco, pero no me considero para nada una desgraciada, y no necesito la compasión de nadie.




Para: J
De: BdG
Fecha: 19/11/2006 – 23:30
Asunto: RE: No sé si te llegará o leerás este correo


En fin, J o como quiera que te llames.

No me siento mal ni engañada. Bueno, engañada lo he estado, pero no por ello me siento mal.
(…)
No necesito que pidas perdón ni disculpas, porque cuando uno es mentiroso, lo es para todo.
(…)
No estoy muy dolida, ni me siento la persona más desgraciada del mundo por saber que me has estado mintiendo durante toda la semana. Y sobre todo, no quiero que te quedes con que soy una mujer desgraciada que ha sufrido mucho en la vida. Yo soy una mujer feliz, lo era esta semana y lo sigo siendo esta noche. Haberme encontrado un capullo más en mi vida no cambia mi estado de ánimo.




Para mí aquí había terminado esta historia. Y a otra cosa, mariposa.

Pero no, al día siguiente, cuando estaba saliendo de la oficina me llega un nuevo e-mail. No lo leí entonces, esperé a llegar a casa. Era un poco largo, pero su contenido me dejó a cuadros. ¿Puede alguien ser tan rebuscado?. ¿Por qué a la gente le gusta tanto complicarse la existencia?. ¿Se trata de un trastorno de doble personalidad?. ¿Es mentiroso compulsivo?.





Para: BdG
De: J
Fecha: 20/11/2006 – 18:13
Asunto: RE: RE: No sé si te llegará o leerás este correo


Ya sé que no me vas a creer y no confiarás más en mí, pero me gustaría que lo entendieras y es lo que voy a intentar.

Cuando te dije que tendría que decirte la verdad, sólo lo hice para ver que responderías si te dijera que no era la persona que estabas viendo (…).

Te puedo asegurar que sí soy el de la foto, y que nunca en mi vida encontré a alguien semejante a ti. (…)

Puede que una imagen demuestre muchas cosas, que creas que por ser así lo tenga y lo consiga todo, pero también está lo contrario, que me encuentre solo, que no tenga el éxito que los demás piensen, “seguro que no te cuesta nada ligar” me dicen, pero en verdad estoy muy solo. Dejé de salir porque todo me cansaba, y terminé por estar en casa un día, un fin de semana… te vas acomodando, y pasa un mes, y otro.

Sé que por mucho que te diga, nada cambiará, dirás: “¿cuántas veces tiene que decir la verdad, y cuál de ellas es la verdadera?. Quiero que sepas que lo hice sólo con este propósito: ver como actuarías. Pero no me veo capaz de poner una foto que no sea yo, no tiene sentido.
(…).




Ahora os preguntaréis si es que soy imbécil o que, y que por qué me tomo la molestia de leerlo, y lo que es peor, contestarle. No, no lo soy, pero sí soy curiosa, y quería ver hasta donde llegaba la cosa; y, además porque sí, porque no podía dar la callada por respuesta.

Pues voy y le contesto. Y también porque no me voy a quedar yo sin decir la última palabra.




Para: BdG
De: J
Fecha: 20/11/2006 – 19:27
Asunto: Hola


(…)
A ver si me entero bien. ¿Tengo que entender que me has puesto a prueba?. ¿Querías ver como reaccionaba si me decías que eras una persona totalmente diferente a la que supuestamente yo estaba conociendo?. ¿Cómo quieres que reaccione una persona al decirle que le han mentido en el 100% de las cosas que le han dicho durante una semana?.
(…)
Como muy bien dices, no sé donde está la verdad en todo esto. No sé si eres uno el otro, no se si tienes 28 años o 30 más, no sé a qué te dedicas y qué versión tengo que creerme. ¿Querías ver como reaccionaba si me decías que eras otro?, ¿cómo hubieras reaccionado tú si te sintieras completamente engañado?.
(…)
Si es cierto que tú eras el del principio, puedes comprarte una cam (si es que no la tienes ya) y demostrármelo. No tienes porqué hacerlo, claro, como bien has dicho vas a desaparecer, pero yo siempre me quedaré con la idea de que me engañaste durante toda una semana. De todas formas, lo que es cierto es que las dos cosas me saben mal: o que me hubieras mentido haciéndote pasar por alguien que no eras, o que me quisieras poner a prueba a ver cual era mi reacción.




Al poco rato, la respuesta:





Para: BdG
De: J
Fecha: 19/11/2006 – 19:39
Asunto: RE: Hola


(…)
Te pido por favor si eres capaz de olvidar lo ocurrido y empecemos de nuevo. Por una vez que encuentro a alguien sincero me hizo dudar a mí. Me gustabas. Por favor, olvidemos lo ocurrido, te aseguro que ya no habrá más desconfianza ni más engaños (…). Te repito, por favor, si es posible olvidar esto y empezar de nuevo… Por favor, Bone….




Y bueno, así que “retomamos” nuestras conversaciones porque la intriga podía más que yo. ¿Hasta dónde quería llegar con sus mentiras?, o realmente ¿era tan tonto como para haberse metido en este lío sin ninguna necesidad?. Pero, ¿cómo puedo hablar con alguien si no sé con quien estoy hablando?. No, lo peor no es saber quien está al otro lado, si no tener dos imágenes bien distintas en la cabeza y no poder unificarlas en una sola.

- Si necesitas aclararte, lo mejor es que dejemos de hablar unos días, y te lo piensas –me dijo.

¿Qué tengo que pensarme?, dentro de unos días estaré igual: sin saber con quién estoy hablando. Así se lo he intentado hacer saber. No me explico bien, no me entiende y/o no me quiere entender.

- Es que ya no actúas como antes, estás distinta. Sé que es culpa mía, pero te echo de menos.

¿Cómo voy a ser la de antes?. Me ha engañado: sea porque no es quien decía o simplemente porque puso una estúpida prueba que no le llevaba a nada. Pero, ¿puedo contarle lo mismo a un chico de 28 años que a un señor de 58?. Al primero no me hubiera importado conocerle en persona, al segundo es evidente que no tengo ninguna intención. ¿Qué debo creer? ¿A quien me debo imaginar?.

- Hacemos una cosa –le dije el otro día- si no te va bien comprarte una cámara, vete a un ciber, sales en pantalla 5 minutos y tengo suficiente para saber quién eres. Entonces ya no dudaré más.
- Entonces mejor que dejemos pasar un tiempo sin hablar –fue la respuesta.
- Vale. Adiós.

A las pruebas me remito.
 
Premio al más mentiroso
Definitivamente, este es el último mes en el que estaré abonada a ese portal que ofrece el encuentro del amor, del que estuve hablando hace unos días. Se trataba un poco de hacer un estudio, probar una experiencia nueva. ¡Y pensar que mis amigos me decían que yo no estaba hecha para inscribirme en un portal así, que allí sólo había personas que buscaban una estabilidad, una formalidad que yo no tenía intención de dar!. En menos de tres meses he llegado a la conclusión de que la persona más estable y lúcida de ese portal debo ser yo.

Antes estuve en otro portal, pero ése era sólo de sexo, lo confieso. Allí los mensajes que la gente deja en su perfil para llamar la atención son del tipo: Caliente, sensual... (...) Busco relaciones de alto voltaje (...) Sólo busco sexo, sexo y más sexo, nada más (...) . Mi mensaje era más comedido, lo que sí decía, y bastante claro, era sin compromisos ni fidelidades.

En ese portal la gente pone sus fotos, algunos de cara (los menos), los más, de sus partes en sus mejores momentos. Nunca contesté a ninguno que pusiera este tipo de fotos, al fin y al cabo siempre he dicho que lo importante no es cómo se tiene, sino cómo se usa. Yo tampoco puse ninguna foto, de ningún tipo. Estaba claro que eso era lo de menos, allí lo más fácil era ser chica y estar dispuesta. Tuve más de 1.200 mensajes. Lo cierto es que allí, como en todas partes, había de todo, pero al menos la gente era sincera.

Se trataba solamente de saber escoger. Hice amigos, aún sigo viéndome con alguno, con I, con A, que aunque ya cumplió su fantasía con otra, sigue insistiendo de que es conmigo con quien quiere hacerla, y con H, que por cierto, el otro día pagó el cine. Aunque en teoría en ese portal se buscaba sexo por sexo, D quiso una relación formal desde el primer día, y también Ax con el que me encontraba muy a gusto, pero no tanto como para acceder. Ahora me doy cuenta de que en ese portal había más sinceridad que en estos otros donde la gente dice que va en búsqueda del amor, la amistad, la fidelidad...

En el portal que estoy ahora el funcionamiento parece ser que es que uno de los dos manda un guiño, o ya directamente un e-mail demostrando que está interesado. El otro, si quiere, decide devolvérselo, y se supone que a partir de ahí se empiezan las conversaciones. Yo decidí responder con e-mail a algunos de los que supuestamente estaban interesados, pues previamente me habían mandado un guiño (¿se entiende lo que digo?, ya que parece ser que yo no he entendido bien el funcionamiento), porque luego resulta ser que no responden. Entonces, ¿para qué coño mandan un guiño?.

Los que sí contestaron, ya lo comenté: uno, que aunque sí que me ha agregado, nunca ha llegado a hablar conmigo; otro, con el que me quedé a media conversación, pues le debió entrar alguien con quien le interesaba más hablar que yo; otro, que parecía que teníamos mucho en común, pero eso sólo lo debí pensar yo, ya que nunca más me ha vuelto a decir nada...

La gente de estos portales debería ser merecedores de un premio. Eso sí, el tercer premio para K, que al menos es sincero, ya que de entrada me dice que lo que quiere es sexo, y que tiene unas sandalias de vértigo para que me las ponga cuando nos pongamos a ello. Hemos hablado sólo dos veces, pero parece que para él es suficiente. Este viernes me mandó un sms: ¿Estás sola?. A mí respuesta de No, con los niños, se dio la callada por respuesta.

Segundo premio, Q, quien hasta ahora parecía que se iba a llevar el máximo galardón, el que por una vez anuló mi sexto sentido y caí de cuatro patas. Quien me dejó plantada diciendo que era un pervertido... jaja, ¿y él qué sabe como soy yo?. Y quien, un mes después me deja un sms preguntándome si me asusté mucho. ¡Hay que joderse!.

Pero... señoras y señores, el primer premio, y sin ninguna duda, es.... tachaaaan .... para J. Quería hablar de él estos días, pero estaba esperando a ver como iban las cosas, ya que esta vez el sexto sentido me decía que no me fiara, que había algo extraño en todo eso. Iba a empezar a hablar de él esta semana, de los pálpitos de desconfianza que sentía, pero las cosas se han desencadenado de golpe esta tarde, y no me puedo estar de otorgarle el primer premio, el premio de honor y el accésit si hiciera falta.

Le devolví el guiño que previamente él me había hecho llegar. Me mandó un e-mail con su correo y le di el mío, así que nos agregamos mutuamente. Los primeros días no coincidimos, así que me mandó un par de correos. A mí me extrañó el excesivo interés, sobre todo después de ver cómo había funcionado con los demás.

Por fin, el sábado pasado coincidimos. En el portal él había puesto únicamente una foto. Ni bien ni mal, sino todo lo contrario, pero creí que podía ser interesante. Cuando empezamos a hablar, me colocó en la ventanita del Messenger una foto de un chico bastante atractivo, ¿para qué engañarnos?. De hecho, tenía la sonrisa más bonita que había visto nunca.

Ya hablando ese día, me dio la impresión de que se contradecía un poco. Decía que lo había dejado con su novia hacía 4 meses porque... atentos al motivo: Ella quería más sexo que él.
-Eso sí que me sorprende –le dije yo- es la primera vez que oigo que el chico deja a la chica por exceso de sexo.
-Es que quería 4 y 5 veces al día...
¿Es que esa chica no trabajaba?, ¿o es que él no trabajaba?, porque dudo yo que quisiera 4 ó 5 veces en plena noche.

Le pregunté si había conocido a alguien en real que hubiera conocido por Internet. Primero me dijo que no, luego que sí, y luego que había una chica con la que estaban hablando de encontrarse y pasar el puente de Diciembre juntos, pero que todavía no se conocían.
-¿No os conocéis aún y no la has visto ni en cam y te arriesgas a pasar varios días con ella?.
-Si voy y no me gusta, me regreso.

Bueno, había muchas cosas extrañas en él. Desde ese día me mandaba, y yo le respondía, largos e-mails contándome las cosas que había hecho durante el día, pero algo en mí me hacía dudar de todo ello.

Me contaba que no le gustaba salir con amigos porque bebían, y él no. Y que la última vez le habían hecho unas fotos con una chica, con la que él ni recordaba haber estado. Primero dijo que se enfadó tanto que las rompió nada más verlas. Luego acabó mandándome un par de ellas, que por lo visto se recompusieron por generación espontánea (por la tesitura del momento, muy borracho no parecía estar, ya que parecía que le estaba funcionando, su aparatillo, digo).

Me decía que no tenía cam, pero yo estaba convencida de que sí. Le preguntaba si había conocido a alguien más en el portal y me decía que no había entrado más, cuando resulta que hacía unos momentos le había visto conectado. En fin, que yo tenía la mosca detrás de la oreja, pero él seguía engordando sus mentiras cada vez más, y yo quería ver hasta donde quería llegar.

Esta misma tarde me ha dicho que quería conocerme. Que viajara a su ciudad en Diciembre. Después, inmediatamente, me ha dicho que mañana me mandaría un e-mail contándome la verdad de todo. Le he dicho que me lo resumiera en ese momento, que tampoco estaba yo para tener que esperar a ver cuál sería la sorpresa.

Se ve que el hombre, porque se había sacado 30 años de encima, se había creado una vida totalmente ajena a la suya, y parecía que se la creía bastante, ya que cada vez complicaba más la historia, aunque le quedaban bastantes cabos sueltos, todo hay que decirlo. Se había inventado un aspecto, una edad, una profesión, incluso una madre que le preparaba las mejores paellas, evidentemente nada de lo que decía en el perfil del famoso portal era cierto... ¡Y encima me había pedido sugerido, que dejara de ver al resto de mis amigos!.

Yo le leía sin ningún tipo de extrañeza, bueno, lo confieso, un poco sí. Ya veía que era un tipo raro, pero no creí que usurpara la personalidad de otro. Pero no estoy dolida –como él cree- ni voy a cortarme las venas por la desilusión, sólo estoy un poco pasmada, porque aunque algo me temía, no creía que iba por esos derroteros. En fin, que sin ningún tipo de duda se merece el más preciado galardón.

Estoy pensando ahora, ¿qué tal debo verme con unas sandalias transparentes?, quizá debo intentarlo, al fin y al cabo, éste lo ha dicho sin embudos.


 
Ya ha pasado un año


Hoy mi blog cumple 1 año. No es el mejor momento en mi vida, pero simplemente quería felicitarme. No por la calidad del blog ni nada por el estilo, si no, solamente, porque no creí que llegaría hasta aquí. Empecé un 16 de noviembre a escribir algo que dejaría de ser sólo para mí. Desde que tengo uso de razón (si es que lo he tenido alguna vez) he escrito. Tenía esos diarios donde, con mi mejor letra, escribía lo desgraciada que me sentía, la “manía” que me tenían en el colegio, y mi rebeldía contra el mundo entero. Pasé después a escribir en cuadernos de cuadros grandes (siempre me han gustado así), mis desgraciados amoríos, después los no tan desgraciados, un cuaderno tras otro. Sólo escribía cuando me sentía mal, y aún así no dejaba de llenar cuadernos.

Aún casada seguía escribiendo, pero sólo cuando me enfadaba con él. Cualquiera que los leyera, podría pensar que tenía una vida muy desgraciada, pero no era así, lo único que cuando estaba feliz no sabía reflejarlo tan bien como cuando todo era negativo. De todos modos, hacía años que no había escrito nada.

Un día decidí ponerme a escribir aquí con la esperanza de que alguien lo leyera. Sinceramente, no confiaba mucho en ello, y ahora, un año después, viendo que me han leido más de 11.200 veces me llena de sorpresa y, cómo no, de satisfacción. Supongo que no he gustado a todos, pero sólo saber que hay algunos que sí me siguen, ya es suficiente para mí.

De todos modos, como he leído otras veces en otros blogs, no escribo para que me lean, sino para desahogarme, y algún día poder reírme con todo ello. No es que se me amontonen los comentarios, pero los que recibo, ya de un grupo conocido, los espero. Porque realmente me importa lo que piensen de mí. También estoy agradecida porque a pesar de que no debo haber gustado a muchos de los que alguna vez me han leído, no han dejado comentarios desagradables u ofensivos (dos o tres en un año).

Han sido 69 posts, 70 fotos (Oren, una vez, no hace mucho, me preguntaste de donde sacaba esas fotos. No tengo inconveniente en confesarlo: www.go.to/funpic), 538 comentarios, que como decía antes, no se me acumulan, pero que se agradecen.

En este año he contado mis desamores, pero de una manera distinta a como lo sentía cuando era más joven y garabateaba mis cuadernos. Entonces me sentía infeliz. Ahora no, ahora, con más experiencia, lo encuentro hasta divertido. Hay quien ha dicho que a veces me repito mucho, es cierto, pero es lo que hay. No invento. Así que muchas veces es darle vueltas a lo mismo, son historias parecidas con distintas caras.

También en este año he conocido a muchos chicos, demasiados tal vez, lo he contado aquí. De la mayoría de ellos me he acabado desilusionando, pero no agriamente. Incluso pensé haber hecho algún amigo. Ahí me equivoqué de pleno. Eso me duele más, porque mientras que de un amigo espero algo, de un amante no.

Muchas veces he hablado de que tal vez quisiera enamorarme, pero realmente no estoy tan segura, pues siempre he acudido a mis citas con esa coraza de hielo que hace muchos años acarreo, estando convencida de que aquello no iba a ir más lejos. También he dicho que he hecho de la canción Contigo de Joaquín Sabina mi leiv motiv.
(...)
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres,
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
(...)


En este último año no me he enamorado. Igual que tampoco lo hice el año anterior, antes de ponerme a escribir. Y seguramente, igual que había hecho diez años antes, cuando me casé.

A pesar de todo esto, de mis desamores, de mi poca confianza en el amor o, al menos, en el amor verdadero, sigo aquí, y soy feliz. No me puedo quejar, se puede decir que tengo la vida que quiero, o la vida que me merezco (eso me dijeron una vez).

Tengo a mis gatos.
“Tengamos animales domésticos. Muchos imbéciles asocian a las dueñas de gatos con solteronas crónicas y patéticas. Te imaginan como una maniática vestida de violeta y con un broche enorme, sentada en un sillón mientras un número incontable de gatos atigrados o manchados invaden la sala de estar” .
Extraído de Seamos estupendas, de Elizabeth Wurtzel.

Una vez, al mostrar una foto de mi habitación a través del Messenger, me dijeron: ¿Este es tu cuarto?, ¡qué bonito!, me lo imaginaba oscuro y sucio.. Se ve que el hecho de tener cuatro gatos pululando por la casa esperando mis mimos, es sinónimo de vivir en una pocilga llena de pelos y excrementos de gatos.

Ya me estoy dispersando. Sólo quería decir que, a pesar de ser incapaz de amar a un hombre como creo que debería ser el amor verdadero, sí que tengo mi corazoncito, helado o no.

Y me gustaría poder agradecérselo de alguna manera a quienes me leen y me siguen. Ahí va esto por vosotros: free hugs, abrazos gratis para todos los que queráis acercaros.




Nota: Gracias hnh por tu ayuda.
 
Parece que lo de hibernar va en serio
Siguiendo mi teoría de la hibernación, hacía quince días que no había salido de casa si no era para ir a trabajar o con los niños.

Este fin de semana mandé un mail a P8. Con él no solemos salir, viene a casa, y aquí que nos quedamos hasta el día siguiente. Creo que se lo mandé el lunes o martes pasado, me contestó un jueves diciéndome que ya me diría algo. Muy seco viniendo de él, pero no le culpo. El sábado aún no me había dicho nada.

Ofertas había tenido, está claro que cuando menos las quiero, más las tengo.

I conectó conmigo a través del Messenger. Hablamos un buen rato, de mi trabajo, de su nuevo piso, de los niños...
- Bueno, ¿y te lo pasaste bien el otro día? –al final dijo.
- ¿Cuándo?, ¿contigo?.
- Sí... no te pregunto por los demás, jaja.
- Claro que me lo pasé bien, cuando empezamos a hablar no callamos, especialmente yo. Y sexualmente... también fue un poco mejor, ¿no?.
- Sí, yo me lo pasé muy bien en todos los aspectos. Cuando quieras repetir sólo tienes que avisarme, saldremos a tomar algo por ahí.

I es muy agradable, y ahora que tiene piso nuevo, no tendremos que pasar por el mío como una exhalación después de que yo haya pasado el aspirador veinte veces intentando eliminar cualquier rastro de que en esa casa convivan los cuatro gatos.

H me mandó un sms y al, mismo tiempo, un mail con el mismo contenido: “¿Vamos al cine esta noche?”. ¿Y quien paga?, jaja. Yo me conformo si sólo tengo que pagar el mío.

La sorpresa fue K (el de las sandalias transparentes). A la una y media de la madrugada me manda un sms.
K: Hola bella, ¿que tal?, ¿por casualidad estás sin hacer nada y sola esta noche?. Si es así dime algo, un besote.
Vaya horas de aparecer, y así, de repente. No le conozco en persona, lo he visto por cam y me parece muy atractivo, pero no acabo de entender qué quiere conmigo. Bueno, lo que quiere sí que lo sé, pero no la razón de que me busque a mí.

A esa hora estaba despierta porque P8 había venido a casa. Habíamos cenado y nos habíamos puesto a ver la tele. Mientras cenábamos me había vuelto a cuestionar si buscaba algún tipo de relación seria y estable. Me fue bien que lo preguntara, pues no quiero dar falsas esperanzas a nadie.
- Con lo bien que estás tú siempre sola en el sofá con tus gatitos y ahora viene ese mamotreto y no te deja espacio –dijo mientras mirábamos la película.
- No me importa compartir mi espacio con ese mamotreto –reí- siempre que sea de vez en cuando.
- Pues yo lo echo de menos.
- Tú eres el único al que preparo la cena, nos sentamos a ver la tele y dormimos juntos (bueno, dormir es un decir, porque sus ronquidos no me dejan pegar ojo).
- ¿No te gusta que se queden a dormir?.
- No, no me gusta. A veces se queda uno (H), aunque hace mucho que no le veo, pero yo preferiría que se fuera, sólo que no sé cómo echarlo.
- ¿Y cómo sé que quieres que yo me quede?.
- Ya te digo que contigo hago muchas cosas que no hago con los demás.

Cuando nos fuimos a dormir, me abrazó llamándome tonta un par de veces. Luego susurró un te quiero, pequeñaja. La gente a veces suelta esa frase aunque no las sienta, después de una agitada noche de pasión. Nosotros no tuvimos sexo esa noche, así que me dejó helada. Sin embargo, la ignoré totalmente, y sólo le dije: ¿por qué me llamas tonta?.

Domingo por la mañana, ¿cómo no? P y sus interminables sms. Cuando ya llevábamos tres o cuatro, a la pregunta de dónde y cómo estoy, le respondo que en casa, tranquilita y sin calenturas.
P (12:47): Entonces te dejo tranquila, que no quiero molestar.
No respondí.
P (13:17): ¿Sigues tranquila?.
P (13:18): ¿Muy tranquila?, ¡qué pena!.
Dos mensajes después me llama por teléfono.
- Así que has estado ocupada esta mañana?. Bueno, sólo llamaba para saludarte.
- Eso está muy bien, todo un detalle por tu parte.
- No seas mala conmigo. Ya hablaremos. Cuídate.

Ayer, miércoles por la noche. Mi noche libre, mensaje de A: ¿Cómo va el frío?, necesitas que te lo quite?. No, no me apetecía nada moverme de mi sofá. Incluso C se conectó, lo oí desde el sofá, por el timbre bien fuerte que le he asignado, pero incluso sabiendo yo lo rápido que nos liamos, ni tan siquiera me moví.

A las 10 estaba en la cama, pero para dormir. Definitivamente, ha llegado mi época de hibernar.



 
A saco paco
El fin de semana pasado me dediqué a ser una buena madre y una excelente ex esposa. Sabiendo que mi ex marido cumplía años, tenía a su novia lejos (mucho mejor para mí porque no la puedo ni ver), e iba a pasarlo solo, le invité a comer el domingo en casa, junto con una amiga de su país y de su misma ciudad que había estado compartiendo piso con él estos últimos tres meses (para cabreo de su novia), ya regresaba y quería despedirse de mí. Mis hijos encantados, claro, dijeron que por fin me iba a tomar la molestia de cocinar algo decente y que nos volveríamos a sentar en la mesa, dejando de comer comida pre-fabricada pre-cocinada mal sentados en el sofá. Así que me dediqué a “mis comiditas”.



El viernes, pero, un mensaje de P, el que está enriqueciendo a su compañía de telefonía móvil, y a la vez hace que yo haga lo mismo con la mía.
P: El lunes estoy ahí.
Silencio por respuesta.
P: ¿Trabajas por la tarde?
BdG: Si.
P: ¿Y en la hora de comer?
BdG: Sólo tengo una hora libre, y además tendría que desplazarme.
P: Da tiempo para todo. ¿Por la tarde, podrías estar a las 6? o si no, a las 5 y a las 6 fuera.
BdG: Yo no tengo ganas de ir con prisas. Tú siempre vas así, y no me interesa.
P: Llámale pasión.
BdG: Yo le llamo a saco paco.

Como siempre, los mensajes se fueron sucediendo.
BdG: Déjalo, luego resulta que lo acabas anulando y no vienes.
P: ¿Y si estoy?. Anda dime.
Será de tanto darle a la tecla que mi móvil no funciona demasiado bien, así que se me apaga y yo ni me doy cuenta. Mejor. Cuando lo encendí de nuevo el sábado por la mañana, había dos o tres mensajes más y dos llamadas perdidas. Estaban hechas de madrugada. Será que el chico no duerme.

Cuando conocí a P va a hacer ahora ya dos años, conectamos muy bien. Hablábamos por el Messenger, por teléfono y, ¿cómo no? vía sms, que viene siendo lo que más le gusta. Yo le había conocido a través de unas fotos suyas, que ahora él dice que son antiguas, y yo me decanto más por lo de que no es él. Apenas se le veía la cara, pero sí el cuerpo, y aunque no tenía nada de especial, aparte de tener un piercing allí donde más duele, a mí me gustó.

Después de muchas conversaciones, una vez decidimos encontrarnos a medio camino de nuestras respectivas ciudades. La noche anterior me lo anuló alegando que tenía trabajo, habían venido unos clientes a los que tenía que atender. Yo le creí (es la posición más fácil: creérselo todo), al fin y al cabo, ¿qué más me daba?. Si era cierto, bien, si no, también.

Después me alegré de que así hubiera sido pues me dijo que igualmente sólo hubiera estado unas horas. ¿Unas horas?, no me hago yo más de 500 km por unas horas. Ya se ha visto que no soy una romántica, y tampoco es que esperara una declaración de amor, pero una cena, unas copas... como mínimo. Pero él no, él lo que quería era ir a saco paco, aquí te pillo aquí te mato. Y eso es lo que le dije, que realmente para eso ya tenía un vibrador que me hacía las mismas funciones, y sin tener que moverme de casa.

A pesar de ello seguíamos hablando. Una noche me llamó de madrugada. Yo había quedado con un amigo en Zaragoza, y pensaba coger el tren por la mañana. La llamada me despertó, descolgué adormilada.
- Coge el coche y vete a Zaragoza, yo también salgo ahora.
- ¿A Zaragoza? –balbucée- no puedo.
- ¿Y por qué no puedes?.
- Pues porque mañana ya he quedado.
- Pues desqueda.
- Sí, claro, cuando a ti te vaya bien.
- Bueno, ¿y dónde has quedado?.
- En Zaragoza.
- ¿Cómo que en Zaragoza?.
Parecía un diálogo de besugos.

Lo que estaba claro es que no pensaba quedar con él, al menos no esa noche.

Así, continuando nuestras conversaciones a través de los tres medios que he dicho antes, pasó un año. Fue en Enero, más o menos, cuando me llamó una tarde. Eso ya lo conté en De rebajas (segunda oferta). Esa noche se presentó en casa, fue visto y no visto, ni siquiera un maldito beso. Sí, eso, que fue a saco paco. Desde ese momento decidí pasar de él.

Sus sms se hicieron cada vez más seguidos, pero yo no contestaba ni a la mitad de ellos, y si lo hacía era para darle negativas. Cuando me llamaba por teléfono, la cosa cambiaba, porque me dejaba envolver por la dulzura de su voz, aunque debo reconocer que tal vez era lo único que tenía dulce. Una vez colgaba, yo volvía a mi dureza anterior.

Así llegó Agosto, y fue cuando empezó a camelarme con sus sms y sus llamadas, hasta aquella noche en la que mi móvil no dejó de sonar con incesantes mensajes. Me decía que le diera una oportunidad para resarcir lo que había sucedido aquella noche, que partiéramos de cero. Quería que me acercara hasta Alicante donde él había ido por una comida familiar. Me negué. Más tarde me sugirió Castellón, a lo que tampoco acepté. Me dejé convencer para llegar hasta Tarragona. La historia ya la sabéis. Nos encontramos en un cruce de carreteras, bajamos de los respectivos autos, y me dio un fugaz beso en los labios.
- ¿Eso es lo que querías? –me dijo en clara referencia a los reclamos que le había hecho de la noche que estuvo en mi casa.
Durante todo el viaje me había estado acribillando con la idea de que buscara un hotel. En pleno mes de Agosto la cosa supongo que no estaba fácil. Digo supongo, porque, afortunadamente, no lo hice. Una vez nos adentramos caminando bosque adentro, me salió con que había empezado a salir con una chica y tenia “remordis”.

Aquel día, sin embargo, hablamos bastante, al menos la media hora que duró nuestro encuentro. Al contrario de la vez que estuvo en casa, lo miré con otros ojos. Me pareció un chico inteligente, a la vez que muy simpático y divertido. Es cierto que tenía unos kilos de más, pero ese día eso no me importaba nada.
- Muchas tapitas.... –le dije.
- ¡Qué cabrona eres! –él rió.
Cuando volvimos a subirnos a nuestros respectivos coches, el me abrazó, ni besos ni nada, sólo un abrazo.
- Si algún día paso por tu ciudad me gustará verte, aunque sea para tomarnos unos vinos –dijo.
Lo vi marcharse y me quedó una triste sensación.

Yo lo di por finiquitado, pero ahora parece ser que esa relación hizo aguas, así que sigue bombardeándome con sus interminables sms.

Lunes a las 6.30 de la madrugada. Un timbre. Alargo la mano, aunque no sé si es la puerta, el despertador, el teléfono fijo, el móvil… Miro la hora, sí, efectivamente, las 6.30. Definitivamente, este chico no duerme.
P: Voy para ahí. ¿Entonces….?
Una vez más me convence.
BdG: Podría intentar arreglar algo al mediodía.
P: Supongo que me llevarán a comer. Podría luego.
¿Cómoooo?, ¿ya empezamos con los cambios?. No contesto.
P: ¿Te apetece? ¿cómo te gustaría?.

Apagué el móvil. Hombre, que son las 6.30 de la mañana, aún me queda una hora y media para dormir y no me apetece entrar en la línea de los veintitantos mensajes para hablar de dónde, cuándo y, principalmente, cómo.

Después de la comida volvieron a repetirse los mensajes: ”¿a las cinco?” (…) “ponte enferma…” (…) “en una hora estoy libre” (…) “venga, vamos, que me apetece mucho”.

A ver, ¿por qué tengo que tomarme yo tantas molestias cuando él ha tenido oportunidades que no ha sabido aprovechar?. Sobre todo cuando estuvo todo un fin de semana en mi ciudad, y pasó un rato, para conocerme, dice; mucho no me conoció pues realmente fue a saco paco. Fue visto y no visto, porque ahora que lo pienso… después de dos años no sé ni como se llama, yo siempre le llamo P debido al piercing que llevaba en las fotos que yo tenía de él.

Alrededor de las cinco le mando yo un mensaje:
BdG: ¿Dónde estás ahora?.
A las siete me contesta:
P: Estoy en Madrid ya. No me digas que al final podías. Mira que yo he insistido.

En fin... sin palabras.