Blogs.ya.com Quitar publicidad
Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

Geo Visitors Map
 
La cadena del momento
Ya he entrado en varios blogs donde me encuentro la cadena del momento. Y muchos de ellos, en lugar de nombrar a los que quieren que las sigan, nos dan a elegir libremente a contestarla o no, y como eso es lo que me gusta a mí, que me dejen elegir, dejaré por un dia las crónicas del desamor para darme un poco a conocer. Ahí va:

1º) ¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
Desde noviembre del año pasado.

2º) ¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y empezaste a bloguear?
Algunos amigos del Messenger tenían el Spaces, que viene a ser lo mismo, y mis amigas siempre me habían dicho que debería escribir un libro con la de cosas que me pasan. Quise hacerlo, pero de una manera anónima, ya que en el Spaces se me identificaba, y así, aparte de dos de mis amigas, nadie que me conozca sabe de la existencia de este blog (espero).
Y he tenido que aprender un poco de HTML porque no tenía ni la más mínima idea de cómo podía quedar un poco "mono".

3º) Dime cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia.
Si es que tengo tiempo, leo todos los que tengo enlazados en los dos primeros bloques.

4º) ¿Eres lector anónimo de algún blog?
Sí. Me gusta dejar comentario porque reconozco que, al menos a mí me gusta que me los dejen. Pero hay alguno que leo ocasionalmente y no me acaba de gustar, o simplemente, a veces no sé que decir. Cuando tengo tiempo entro en blogs ocasionales y no suelo dejar comentario, al menos que me inspiren a dejar algo escrito.

5º) ¿Algunos autores que te despierten especial simpatía?
Sin duda Mor, porque tenemos muchas cosas en común y nos reímos bastante una con la otra. A veces me da la impresión de que lo que escribe ella podría escribirlo yo igualito, igualito. Almudena, a quien he echado de menos este tiempo que ha estado “agotada”. Me gusta lo que escribe y cómo lo hace.
Cenicienta o Natalia, me gusta por su sencillez al contar las cosas, por su juventud y por la dedicación e ilusión que pone en su trabajo.
hnh, porque fue una de mis primeras lectoras y me llenaba de emoción su buena predisposición a dejarme un comentario. Su antiguo bloc lo leí desde el principio en cuanto lo descubrí, y me apareció apasionante lo que ella vivió.

6º) ¿Qué blogs consideras de mayor calidad?
Cada uno escribe a su estilo, pero creo que Xienra; Elvira, que escribe tan profundamente y con unos sentimientos tan a flor de piel que a veces me quedo sin palabras para comentarla; y Amanda, que aunque no estoy muy segura de la veracidad de sus historias, escriben muy pero que muy bien.

7º) ¿Con qué cinco blogueros te irías de borrachera?
Con el que quisiera acompañarme, pero si tuviera que escoger, me iría con Mor, y hnh, que parece que son más de mi quinta. Pero no tendría ningún inconveniente en hacerlo con cualquier de los que me leen.

8º) ¿Con qué tres blogueros pasarías una noche de locura sexual?
Oren me atrae mucho por el misterio que irradia desde su Fortaleza ya desde la primera vez que lo leí.
Xienra me parece un romántico y un sentimental, que es lo que muchas veces estamos deseando encontrar.
Memnoch se ve muy dulce, y también me gusta esa autodefinición de tímido y sincero. Y que conste que ya lo había pensado antes de encontrar mi nombre escrito en la respuesta a esta pregunta de este cuestionario en su blog.

9º) ¿Te has enamorado alguna vez de un bloguero?
No, todavía no.

10º) Y, ¿has conocido a alguno más allá del teclado?
A ninguno, aunque no sé si me gustaría y así perder ese misterio, porque me gusta imaginar cómo son y cómo hacen.

11º) ¿Estás satisfecho con tu blog?
Sí, es una manera de desahogarme de lo que siento, y quizá algún día recordarlo y poderme reír de todo esto.

12º) Y, por último, elige entre 3 y 5 blogueros para que contesten a estas preguntas en sus blogs
No elijo a nadie porque sé que hay mucha gente que no le gustan las cadenas. A mí la primera, pero creo que contestar a ésta hace que nos conozcamos un poco más. De todas formas, como esto de las cadenas corre que se las pela, pronto a todos les llegará la posibilidad de poder seguirla, como ya sucedió en una que había al principio de escribir yo mi blog, y que por ser novata en todo esto, no me atreví a seguir.
 
¿Una sirena?

Está terminando Agosto, y con él, el verano. Si me pongo a hacer balance... puede que no sea muy fructífero. En mi cabeza se acumulan los sucesos acontecidos en estos días, mi mente se rebota contra ese ser incomprensible e incomprensivo, torpe y casi siempre doloroso, al que llamamos hombre.

Lo de P hizo rebosar el vaso. ¿Para qué 200 mensajes y 10 llamadas telefónicas en menos de 12 horas?, ¿para qué tantos km recorridos por las dos partes, sobre todo para él, desviándose de su camino?, a la larga le salió hacerse más de 500 km de la cuenta. Lo que pretendía no lo sé, lo que le pasaba por la cabeza, tampoco, pero que me dejó una sensación agridulce, sí que lo sé, sobre todo agria.

Y de ahí he pasado a recordar a Ax con quien hablé al regresar. Ese que había pasado de querer tener una relación sólo conmigo a buscar aventuras en camas redondas, ahí donde “cuantos más seamos, mejor”. No voy a explicar la metedura de pata que tuvo conmigo el otro día, porque parece increíble y no quiero entrar en detalles. Yo le mandé un mensaje tomándome a risa esa metedura de pata hasta el fondo. Hoy me he dado cuenta de que me ha eliminado.

Igual que A, que después de un año me ha cambiado por otra que también se apuntaba a las multitudes, y encima estaba dispuesta a que yo también participara.

Y de O que se enfadó conmigo hasta el punto de cortar por lo sano lo que parecía poder ser una bonita historia, sólo por el hecho de que decía que el primer día le mentí en lo que él mismo reconoce como una tontería sin ninguna importancia. Pero JC de quien no he hablado aún, ni pienso hacerlo, estuvo suplantando durante dos años el aspecto de otro, ya que me pasó una fotografía de alguien a quien ni tan siquiera él conoce. Cuando le comenté que la había perdido no tuvo ningún problema en mandarme otra distinta del mismo tipo en cuestión. Ahora que tiene cámara, descubro que me ha mentido. ¡Hay que joderse, ni que tuviera yo 15 años!.

Y de H que sólo se acuerda de mí cuando le pica. ¡Ah!, eso sí, en su casa o en la mía, que eso siempre sale más barato.

Y ¿para qué perder el tiempo hablando de los impresentables de In o Jok? que a esos, al menos, se les cala a simple vista.

Borrón y cuenta nueva.

Con S nos hemos encontrado cada día de este mes de Agosto en línea. Uno de los días le vomité todo mi odio y desprecio. Se sorprendió de verme tan negativa, y más sabendo que le estaba incluyendo dentro de esa lista de desánimos que me habían producido.
- Lo que pasa es que tú siempre escoges mal.
- ¿Y cómo voy a escoger si ésta es la oferta que hay?.
- ¿Cómo se llamaban esos seres mitológicos que atraían a los marineros? –dijo.
- ¿Las sirenas?.

Las sirenas, ninfas del océano, que con sus canciones seducían a los marineros, volviéndoles locos, y los llevaban a la destrucción.

- Tú eres como una sirena, atraes a los hombres, y están locos cuando llegan a ti. Mejor dicho, tú los vuelves locos.
- No es así, la mayoría ya eran raros cuando les conocí.
- Yo también soy raro, ¿no?.
- Un poco raro, pero de buen rollo. ¿Crees que hago encallar tu barco?.
- De momento, sólo zozobrar. A mí sólo me gustaría que tuvieras algo serio conmigo, pero tengo que aceptar tu decisión.

¿Cómo va a querer algo serio conmigo alguien que no me conoce en persona, que no le parece bien mi modo de ser y que se ha echado atrás ya cuatro veces?. Es el pez que se muerde la cola.
- Vale, vale, no me cuentes tu teoría que ya la sé –dijo al final, molesto.
- Y yo me sé la tuya, y lo malo es que son contradictorias.
Al final se fue a dormir enfadado.
- No hace falta que me digas lo que yo ya se, que mi mes de vacaciones ha sido una puta mierda.
- Sí, encerrado todo el día, y parecía que quisieras que el mío fuera lo mismo. Y ahora te molesta que haya salido por ahí.
- Te dejo tranquila, me voy a dormir.
Y así terminó lo que viene siendo la conversación de la mayoría de las veces.

Mañana saldré de nuevo con P8. Hemos salido ya dos veces, y las dos hemos estado en casa, hablando, riendo, porque eso sí que lo tiene, que es muy divertido. Hemos visto la tele, cenado, ¡e incluso me ha lavado los platos!. Se ha quedado a dormir las dos veces, aunque yo no he podido pegar ojo porque no estoy acostumbrada a compartir mi cama más de algunas horas. Al despertarse, después de algunos besos y caricias que han llevado a más, se ha ido a trabajar, dejándome desnuda en la cama y murmurando... Hasta pronto, pequeñaja”.

Después de darle muchas vueltas a todo, me doy cuenta de que el único que me altera el corazón es Marcos.
- Un día, hace casi 3 años, pusiste tu caña de pescar y caí como un vulgar pececillo –le dije ayer.
- No hay caña para pescarte a ti, porque sí pesqué algo fue una sirena.
¿Dónde habré oído yo esto antes?.
- Sólo que no puedo salir de tu red por muchos coletazos que esté dando.
 
Cara y cruz
Cruz
No hay dos sin tres, ni por lo visto, tres sin cuatro. Aunque parezca increíble, S volvió a darme con la puerta en las narices.

El viernes le vi un poco como preparando el terreno. Que si no lo tengo claro, pero claro no lo tendré nunca hasta que te vea ... Que si no estoy en uno de mis mejores momentos ... Que si hace seis meses que no salgo de casa. A mi pregunta de si ya empezaba a anularme la cita, me contestó que no, que no entendía a que venía esto, ¡¡¡¡¡¡que nosotros habíamos quedado!!!!!!.

Cara
P me mandó un sms a ver si quería salir con él este sábado, porque estaba cerca de mi ciudad. Le conté que había quedado con S (de quien ya le había hablado) y me contestó otro sms:
- ¿Una apuesta a que se raja otra vez?. Si gano, yo seré tu premio.

Cruz
Estaba convencida de que esta vez no iba a ser así. Es cierto que el viernes tuvo esos momentos de duda, pero lo habíamos hablado ya bastante, y el fin de semana anterior, cuando yo salí con P8 porque me había invitado antes que él, estuvo lamentándose todo el tiempo, diciendo que ese día lo tenía muy claro. Es evidente que lo tenía claro porque sabía que mi respuesta era un NO esa noche.

Sábado por la mañana. Nos conectamos. Empezamos a hablar de diferentes cosas cuando empieza a soltarme que no entendía porque le daba una oportunidad a él teniendo otra gente interesada en mí. Empezó a soltarme que debía buscar a alguien a quien yo quisiera, que él era muy indeciso, que a todo le daba muchas vueltas .... Ei, ei, tuve que pararle.
- ¿Te estás preparando para decirme que no saldrás conmigo esta noche?.
- Yo no sirvo para estar contigo. No estoy preparado para salir con ninguna chica (hace 6 meses que la chica de la que estaba enamorado –y está claro que ella no de él- le ha abandonado). Necesito alguien que me de lo que ella no me dio.
- Entonces haces bien de no querer salir conmigo. De todas formas, creo que aunque pudiera, no estás preparado para aceptar a nadie por ahora.
- Me siento fatal y... lo siento mucho.

Tengo que reconocer que las dos primeras veces me afectó el que me anulara la cita el día anterior, pero una se acostumbra a todo, y supongo que en el fondo es lo mejor. ¿Ya he tocado fondo?.

Cara
Me tumbé en el sofá a las 4.30 de la tarde, estaba cansada. Sonó el sms.
P: ¿Se ha rajado?, no me lo puedo creer.
Me estuvo mandando sms uno detrás de otro: Estoy a 6 horas de tu casa, ¿hacemos 3 cada uno?. Me pareces una chica increíble, y tengo ganas de verte. ¿Qué es lo que te pone de mí? Tus ojos y tu voz, aunque no creo que eso es lo que me estés preguntando -le contesté. Tengo una comida-cena y no podré salir hasta pasadas las 10, muy tarde, ¿no? (...)..

Cruz
Dejé por un rato el móvil y me senté en el ordenador. S seguía allí. Apenas hablamos, sólo me preguntó si ya tenía planes. Yo no tenía ganas de hablar y más bien le dije que me iba a tumbar en el sofá, a ver si conseguía dormir un poco.

Cara
Justo estaba intentando dormir cuando el móvil volvió a sonar con la melodía de los mensajes. Eran las 5 de la tarde. Volvía a ser P. Estuvimos mandándonos un mensaje tras otro, el último, a las 11.30 de la noche. Debieron ser como 150 mensajes cada uno o más, tuve que borrarlos porque la tarjeta SIM estaba al completo.

Cruz
Volví al ordenador, eran las 11.30 de la noche cuando apareció S. Después de unas cuantas palabras banales, soltó:
- Entonces hoy dormiremos solos.
- Parece que sí, pero como todas las noches.
- La noche es larga.
- Como todas las noches –repetí.
- Bueno, depende de lo que se haga, no es lo mismo dormir que...
Me callé un rato. Al final añadí:
- Pero nosotros sólo vamos a dormir, y cada uno en su cama.
- Sólo fue un intento.
- Pues intento fallido.
Al poco rato de seguir hablando, siguió:
- No creo que de todas formas quisieras entrar en mi cueva, estoy hecho un guarro.
- No es por eso que no quiero entrar, además... supongo que te ducharías.
- Si me dices lo que vas a tardar...
- Toda una vida. Segundo intento, por favor, que no haya más.
- Vale
Y después de esto le dije buenas noches y me acosté.

Cara
Me di cuenta de que el móvil se había quedado sin batería. Lo enchufé y de nuevo empezaron a entrar mensajes, uno detrás de otro. El último: Pilla un avión a Madrid y mañana pasamos el día juntos. Los mensajes se sucedieron hasta las 3 de la mañana en que yo dejé de contestar.

A las 9 ha vuelto a sonar el móvil. Miré, otro mensaje: ¿Vamos?. Me he reído, le he contestado algunos más y he vuelto a dormirme. A las 11 ha sonado, pero esta vez no era un mensaje.
- Buenos días, ¿Cómo has dormido? ¿Eres capaz de hacer 150 km?.
- Pero aun así estamos lejos.
- No tantos, yo ya llevo recorridos más de 200. Estoy subiendo, quiero verte.
Después de 40 mensajes más por su parte, he cogido el coche.

Con la música a toda pastilla, cruzando carreteras de montaña, mi corazón latía emocionado, me sentía nerviosa e inquieta, pensando que en cualquier momento un coche verde se me cruzaría en la carretera haciéndome señas para que parara.

Yo he llegado primero y me he detenido en el cruce. No habían pasado diez minutos cuando le veo pasar tocando el claxon. Le sigo, hacemos unos metros y se adentra en un camino. Aparcamos los coches.

El baja con su sonrisa radiante, su pelo moreno enmarañado.
- ¿No querías un beso? –me dice, rozándome levemente los labios.
Empezamos a caminar un poco separados el uno del otro.
- Mira como me tienes hace 24 horas –dice enseñándome el bulto que sin dificultad se percibía bajo su pantalón.
Yo río y llegamos a una construcción abandonada. Me abraza. Tenemos un muy muy fugaz encuentro, pero no necesito nada de eso, parece que él tampoco. Sólo hablar.

- ¿Te gusta nuestro humilde hogar? –se rie
Salimos fuera y nos sentamos uno frente al otro.
En sus ojos increíblemente verdes se percibía un brillo de satisfacción. Hacía gala de una seguridad intimidadora.
- Hoy hablando contigo te he visto más dulce, menos fría, ¿has decidido, por fin, buscar al hombre de tu vida?.
- No existe, y si existe no sé dónde encontrarlo.
- Pues yo ya la he encontrado, tengo algo.
En esos momentos he querido que no se notara que mi alma, con todo su peso, había caído hasta mis pies. Ni siquiera se ha movido un ápice del suelo cuando ha añadido:
- Pero tú me erotizas, y no he podido hacer otra cosa que venir.
- Eso está bien –sólo he podido balbucear- será nuestra despedida.
¡Nuestra despedida, justo ahora que mi corazón había sentido unos momentos de júbilo!.
- Me encanta hablar contigo, eres divertida, inteligente, con personalidad, y con un sex appeal increíble. Has conseguido que me desvíe 400 km de mi ciudad sólo para verte unos minutos.
Era el mismo chico que había estado en casa una noche hace unos meses, pero ahora me parecía distinto, y su atractiva sonrisa y sus chispeantes ojos claros me hinoptizaban.
- Es que cuando oigo tu voz y pienso en tu mirada... me pones malo.
Yo seguía callada, sin saber que decir, cuando he visto que se sacaba las llaves del coche del bolsillo.
- Sí, ya hemos de irnos –le he dicho poniéndome en pie.
Hemos caminado hasta el coche, hablando. He tenido el loco impulso de coger su mano, pero no lo he hecho. El se ha acercado y me ha abrazado.
- No será la última vez que nos veamos –ha musitado.

En el coche, de regreso a casa, la estúpida sonrisa se ha borrado de mi rostro. Mi corazón, una hora antes palpitando de alegría, se había vuelto a convertir en hielo. Sólo que en él había una nueva muesca de una herida más.



 
¿Dónde estan las mariposas?
Han empezado la segunda parte de mis vacaciones. 15 días de vacaciones sola y sin niños. Ya me convenía un poco aunque no tengo nada planeado, como siempre.


Esta mañana me ha despertado un sms. He alargado la mano hacia el móvil. Era H: Tengo unas ganas de fol--- increíbles. Es el cuarto mensaje que me manda en dos días, ¡cómo se nota que sabe que ya no tengo los niños!, 15 días sin tener noticias de él, un mensajito en el móvil el primer día, supongo para despistar un poco, y nada más. En ese momento, y después de unos días de relajo en este aspecto, me han hecho entrar ganas de mandarle otro “Ven, lo hacemos y te vas. Porque, lamentablemente, una vez hemos terminado, yo ya tengo suficiente. No me gusta que se quede a dormir cada vez que viene a mi casa. No me gusta que se quede nadie. ¿No queremos sólo sexo?, pues eso.
No le he mandado otro sms, en su lugar, me he dado media vuelta y he seguido durmiendo.

Después ha sonado el teléfono de nuevo. Era P8 preguntándome si nos veríamos algún día. Yo ya trabajo, pero tengo tantas ganas de verte, que me amoldaré a lo que me digas. Bohemio, 42 años, soltero, trabajando para él mismo, ahora busca a la mujer de su vida, quiere tener hijos, una familia. Ya se lo dije, ni quiero compromisos, ni quiero ni puedo tener más hijos... Yo sí quiero seguir como estoy. Bien, sí, ya le llamaré.

Ayer a las 12 de la noche me llamó mi Admirador secreto. Me ha llamado tres días seguidos.
- Me gustaría dejar de ser secreto para poder hacer realidad mis deseos....
- ¿Por qué me llamas todos los días?
- Ayer fuiste muy mala conmigo, me colgaste...
- Pues hoy lo volveré a ser.

Tu... tuuuuu .....
Cuando le sigo la corriente deja de llamar en al menos un mes. Ahora llevo días colgándole, e insiste día tras día. ¿No será más peligroso?. No me gusta que me hable así: niña mala .... me engañas con otros ...., de momento no me asusta, pero no quiero tener un obseso desconocido al otro lado del teléfono.

También P me ha mandado un montón de sms. Al final, al no tener respuesta, decidió llamar:
- Voy a estar en tu ciudad el fin de semana, ¿te gustaría que nos viéramos?.
- No lo sé.
- Me caes muy bien y me gustas mucho.
- Ya, a mí también me caías muy bien, pero la otra vez fue nefasta.
- Empecemos de cero, ¿vale?.

No lo sé, no sé si quiero intentar nada.

En realidad, este fin de semana he quedado con S.
- Lo pondré en mi agenda, pero a lápiz por si decides cambiar de opinión de nuevo –le dije.
- Hablas como si me estuvieras dando hora para el médico, como si no te importara si voy o no.
- Me importa, pero no se acabará el mundo si al final no quieres quedar. No eres prioritario.
- No hacía falta ser tan sincera.
.

Sí, es cierto, demasiado clara. ¿Siempre ha sido así?. Hace muchos años que sí.

Hablando con P8 me he acordado de su hermano R. Me contó que cuando él tenía ese rollete con mi amiga-su amiga S él ya se había fijado en mí, pero yo estaba semi-liada con R. R era distinto a los demás, era muy divertido y siempre me hacía reir y era el único que se preocupaba de que no me sintiera desincluida en ese grupo tan cerrado que ellos formaban desde hacía tantos años. Ahora estoy rebobinando 17 años atrás.
- Cuando escucho a Luz Casal, con la canción: No me importa nada, siempre pienso en ti. ¿Tú me quieres?.
Mi cara fue la respuesta.
-No hace falta que contestes, ya veo lo que piensas. Toma.
Y alargándome la mano me dio una flor a punto de abrirse unida a otra más estrujada que tenía apretada fuertemente.
-¿Qué es esto?.
- Una flor, que es lo que eres tú, y un capullo, que es lo que soy yo
.

 
Es más fácil llegar al sol
que a tu corazón... cantaba Maná, y es bastante aplicable a mí, aunque a veces defallezca en algunos momentos.

La canción de Maná me hizo pensar en mí después de mi cita con P8. Puedo decir que es super cariñoso, atento, amable, considerado, muy divertido, detallista .... y yo ... no siento nada. Pero no quiero hablar de P8 hoy, porque hace dos días tuve unas pequeñas conversaciones que hicieron tambalear esa letra de Maná tan acorde conmigo.

Marcos me llamó por teléfono. Fue una gran sorpresa, ya que es muy extraño que él me llame desde su país. Me dijo que había tenido un accidente. Ya conozco yo sus “accidentes”, porque se puede decir que es un chico un poco inquieto, inconformista, y algo “susceptible”. El domingo había sido su cumpleaños, habíamos hablado y le mandé una postal que le emocionó. Hizo una fiesta en su casa, y parece ser que estuvo muy afectado todo el tiempo, pues puso las canciones de los mp3 que yo le había regalado, y se pasó el cumpleaños llorando. Por lo visto, alguien se rió de él, y mucho más conociendo la actitud de chico duro que suele gastar. Al final hubo una pelea, alguien sacó un cuchillo... y por suerte, sólo le “arañó” en la pierna.

Lo que me tocó a mí fue el hecho de que estuviera tan sensibilizado que llorara durante su cumpleaños ante la presencia de los invitados a su fiesta, que después de todo esto no merecían estar ahí. Me tocó que me contara que si algo le pasara, él me donaba su corazón, pues ya era mío. Me tocó que me dijera que si vive sólo es por y para mí. En el fondo, me tocó el saber lo mucho que me quiere y el saber que su vida no tiene sentido si no estoy a su lado, aunque sea en la distancia (menuda contradicción, pero muy cierta).

El otro hecho que el mismo día me afectó, y me hizo pensar que tal vez sí que haya un corazón bajo esa gruesa capa de hielo, fue un e-mail de O. He hablado muy poco de él, porque no me ha dado la oportunidad de seguir adelante. Siempre he pensado que haría un post sobre O, pero creo que eso ya no va a ser. Una vez dije que cuando me enamoro dejo de ser yo, y hace que pierda el interés que parece que ahora despierto, y que me daba miedo enamorarme de él.

Hacía meses que no sabía nada de O, y cuando le veía en el Messenger desaparecía en el momento en que yo entraba, señal inequívoca de que no quería hablar conmigo. Al final, aunque no acostumbro a hacer estas cosas, le mandé un e-mail preguntándome si alguna vez me iba a contar qué es lo que había sucedido.

Tardó días en contestar, pero lo hizo. Lo más duro fue leer que no se fiaba de mí. Creo que hasta ahora nadie me había dicho algo así, y eso me dolió más que cualquier otra cosa. El hecho de que él creyera que soy algo así como una mentirosa, se me clavó profundamente. De poco me sirvió el final de su e-mail: ”(...) Seguramente me confundo (estoy casi seguro), y cada vez que pienso en ti, me vienen muy buenos recuerdos (...)”.

Me entraron ganas de llorar, igual que las tuve horas antes hablando con Marcos. Pensé que la muralla que había creado se tambaleaba, pero al mismo tiempo, pensé que quizá sí que había alguna posibilidad de que alguien consiguiera llegar a mi corazón.

 
No me veo capaz
No me veo capaz de mantener una relación estable. Ya se lo dije en su momento a D, y más tarde también a Ax, aunque el chico parecía interesante. También se lo dije a Marcos, y ése fue el que más me costó. Ahora vuelvo a decirlo a S, y parece que no me entiende.

Por tercera vez me dio plantón. Pero una que ya empieza a conocer a la gente, no se había planteado nada. Con este calor tanto me daba igual salir que no salir, así ya le avisé que si cambiaba de opinión (cuando aún me había dicho que sí), no iba a pasar nada. Aquí paz y después gloria.
- Me siento mal por volver a decir que no.
- Por mí no te preocupes, no tengo prisa ninguna, y una lista bastante larga de gente que sí que quiere –tuve que decirle.
- Pero, por favor, no me cierres la puerta por si acaso el sábado me decido a salir contigo.

Y sí, volvió a cambiar de opinión en cuanto a quedar. Pero cuando más pienso, más me asusta. Primero me pide que sólo seamos dos. Para mí eso es una relación, o al menos, se parece mucho. Si todos los días que tengo libres salgo con él, si hablamos casi todos los días, si sólo tengo relaciones con él.... ¿eso no es ser pareja?. No te pido que te enamores de mí, ni mucho menos. No, claro, y cuando llevemos unos meses así, si él pide más le tengo que recordar que habíamos quedado en que yo no iba a enamorarme.

- Es un pez que se muerde la cola -le digo-. Parece que, entre otras cosas, tú no quieres quedar conmigo porque tengo varios amigos-amantes, y lo que quieres es exclusividad. Y yo no quiero darte exclusividad si ni tan siquiera te conozco en persona.
- ¿Quieres que vayamos mañana a la playa?.
- A ver, me has plantado hoy sábado por tercera vez porque no lo tienes nada claro, y ahora me pides que vayamos a la playa mañana. ¿Qué diferencia hay entre ayer y hoy?. Ninguna. Si hoy no estás preparado, mañana tampoco.
- Eso es un no, veo.
- Pues sí, lo es, porque no te aclaras, y a mí no me gusta la gente así, tan indecisa.

Aún así hemos seguido hablando día tras día. Ahora he sido yo quien ha empezado a pensar, y me da la impresión de estarme metiendo en la boca del lobo. Así empecé con mi ex marido, que si un día se queda a dormir porque ha perdido el Metro, que si no le gusta que salga con mis amigas pudiendo salir con él, y ya no hablemos con mi amigos, que ni hablarme podían..., que si un día le puedo dar las llaves de casa porque trabaja cerca, que si viene a cenar todas las noches cuando sale del trabajo.... y un día me encontré casada con él sólo porque tuve un momento tonto en que le dije que sí. Y no es que no estuviera enamorada de él, que sí que lo estaba, pero no como ingenuamente creo que debe estarlo alguien cuando se casa. Digo ingenuamente, porque después de hablarlo con la gente, parece que sólo yo busco a un príncipe azul y no me conformo con lo primero que me ponen delante.

Me empecé a ver con los mismos problemas y agobios que tuve cuando tenía pareja. Me dice si prefiero a mi perro que a él. Pues claro, ahora sí. ¿Cómo no voy a querer más a mi perra de 12 años, que nació en la mesa del comedor, a quién ayudé a salir y le limpié la placenta, y que lleva conmigo todo ese tiempo?. ¿Por qué tengo que renunciar a dormir con ella sólo porque un chico que aún no conozco en persona no le gusten los perros?. Se molesta si no le abro ventana en el Messenger o no le pido que me ponga la cam, dice que siempre lo tiene que hacer él. ¿Y qué más da?, lo importante es que le hable cuando me abra ventana o acepte la cam si me lo pide, ¿por qué tiene que dar importancia a quién es el primero?.

Empecé a darme cuenta de que si me separé porque me faltaba aire, S me lo quiere volver a quitar. Empecé a pensar en cuando discutía con mi ex marido porque él quería ir a dormir y yo ver la tele; o al contrario, yo quería acostarme y él ver la película. A veces me quedaba con él, y entonces discutíamos porque yo leía un libro y no estaba por la película. No era libre ni para tomar mis propias decisiones en casa. Me sentía agobiada y presa. Y eso que mi ex marido es un tipo encantador, sólo que no estábamos hechos el uno para el otro. La verdad, no creo que yo esté hecha para nadie, necesito mi libertad, y nadie está dispuesto a dármela. Y yo lo he aceptado así.

Así que este sábado he quedado para salir con P8. Recibí otro e-mail suyo:
(...) Hace días que no sé de ti y me apetece verte. No sé qué piensas tú, pero yo sí que he pensado, y me gustaría volver a escuchar tu voz (...)”.

Esta mañana, S me dice que este sábado lo tenía libre.
- Sí, y los tres anteriores también –le he dicho-, y yo también, y aún así tuve que quedarme en casa.
- No me lo eches más en cara, pero si te viera conectada esta noche, sería todo un detallazo.
- No me marques, que es algo que no soporto.
- No entiendo, ya me lo explicarás.

No, ese es el problema, que no entiende. Y no estoy preparada para hacerme entender.