Blogs.ya.com Quitar publicidad
Crónicas de desamor


Uno siempre duerme solo. Todo lo más, uno se duerme y se despierta en compañía
Acerca de

Soy Acuario y como tal, soy sincera, altruista, libre y activa. Intuitiva, fantasiosa, crítica, a veces divertida y agradable, siempre repleta de intereses y de ideas creativas. Simpatica, charlatana, aunque algo tímida, curiosa y moderna. Me gusta la cultura y viajar. Siempre estoy dispuesta a ayudar a los demás, lo que hace meterme en más de un lio. Defecto, uno entre demasiados: soy exageradamente libre.

Mi hombre ideal debe ser inteligente, tolerante, divertido, sincero y, básicamente, amigo.

Y siento adoración por los gatos, aunque creo que ya se nota.

Geo Visitors Map
 
La felicidad imposible
El miércoles por la noche llegué al lugar en cuestión. Llegué tarde, como siempre, porque quien me conoce, sabe mi poco nulo sentido de la orientación. Está claro que si fuera pájaro, me perdía en la primera migración. Lo peor es tener a dos niños en el asiento de atrás del coche preguntando ¿cuánto falta?, ¿falta mucho?, y tú estás pensando ¿dónde coño estaré?.

Llegué justo para una cena de mujeres. Once mujeres que dejaban a sus maridos y niños en casa para ir a cenar juntas. Yo estaba en la cabecera de la mesa, y me las miraba una a una. Como en el día de la fiesta, yo era la única que estaba en otro carril. Hablaban y reían con cosas que no iban conmigo. Todas felices por haber dejado el marido en casa, y sin ninguna prisa por regresar. Yo era la única que tenía ganas de terminar la cena para ver si conseguía ver a P8.

Cuando regresamos me encuentro a mi hijo mayor, de 11 años, preguntándome si ésas eran horas de volver a casa. Así que cogí mis trastitos (o sea, mis hijos) y nos fuimos al hotel.

Al levantarnos ellos ya estaban ansiosos por irse a la piscina. Llegamos pronto, y aún no me había sacado la camiseta, cuando P8 hacía su entrada. Vino directamente hacia mí , sus labios rozaron levemente los míos. Se sentó a mi lado. Yo le observaba. No tenía nada que ver con el tipo de chico que me suele gustar. Él no es atractivo, llevaba barba de algunos días; el pelo algo largo, se lo echaba hacia atrás.
- ¿Te apetece que nos bañemos?.
El se zambulló y subió rápidamente a la superficie, echándose hacia atrás el pelo para apartárselo de los ojos.
Yo me lancé tras él. El agua estaba fría, pero deliciosa.

A la hora del almuerzo me senté en la mesa de S y familia. Él compartía la mesa de al lado con la suya. Nuestras miradas se cruzaron más de una vez. Me guiñó el ojo, mientras alargaba su brazo para alcanzar el vino.

Nos sentamos juntos a tomarnos un café. Cuando regresé a la piscina, él volvió a sentarse conmigo y seguimos charlando.
- ¿Vas a irte de vacaciones?.
- No tengo nada planteado -contesté.
El me miraba con interrogantes contenidos, pero no decía más. S estaba con nosotros, así que la conversación era bastante intrascendental hasta que él se sentó a la sombra leyendo un libro.

Cuando fue la hora de irme, me acerqué. Él cerró el libro. Después de mirarme fijamente, me preguntó si querría ir a tomar algo la próxima semana, cuando él regresara a su casa.
- Sí, claro ¿por qué no?.
Aunque tampoco sé muy bien qué es lo que espero. Está claro que, una vez más, sigo sin sentir el cosquilleo que ando buscando, esa infelicidad imposible que, en el fondo, supongo que deseo. Volvió a besarme suavemente, rápido pero preciso, y nos despedimos.

Mis hijos me seguían.
- Oye mamá –dijo el pequeño de 8 años- creo que ese chico con el que hablabas, ¿cómo se llamaba, P8? está enamorado de ti.
- Sí –añadió el mayor- se le nota mucho.
Yo me reí.
- ¡Qué sabréis vosotros!.
 
El tacaño, el indeciso y el inesperado
Con el chico Junio, H poca cosa queda ya por hacer. Fuera de tema, no tenemos nada que decirnos. Si salimos a tomar algo, tengo que hablar yo continuamente; si hablamos por el msn, más de una vez nos hemos ido sin ni despedirnos porque hace rato que ya no nos estamos diciendo nada. Sí, el sexo va bien, pero no es eso lo que estoy buscando.


Además, es un rácano. No soy de las que da valor el dinero, de hecho, cuanto más tengo más gasto, y hasta ahora, he tenido la mala costumbre de enamorarme, o incluso, de sólo salir, con chicos con menos poder adquisitivo que yo. Mi madre ya me lo decía: ¿Por qué siempre te enamoras de los más pobres?, ¡cuánta razón tenía la pobre mujer!. Nunca me ha importado ese hecho, aunque yo no es que esté muy boyante, que siempre estoy en números rojos, pero lo que no soporto por nada del mundo es un tacaño.

La primera noche que salí con H fuimos a cenar. Mi sorpresa fue cuando al traernos la cuenta, tranquilamente deja la mitad del dinero en la bandejita. Estábamos en un restaurante italiano, no en el Ritz, así que creo que por ser la primera vez se podría haber marcado el detalle de invitarme. Cuando he salido con alguien bastante más joven que yo, como es el caso de C he hecho el ademán de pagar yo, o al menos mi parte, pero hasta él se había negado.

Este hecho de la primera noche con H no me gustó demasiado, pero tampoco quise darle demasiada importancia. La siguiente vez fuimos al cine, y él compró las entradas por Internet, así que cuando llegamos allí las sacó directamente del cajero. Me dio una, en ese momento no sabía si era para que la guardara de recuerdo, o más bien para que supiera cuánto le había costado. No hace falta decir que me la guarde en el bolsillo sin decirle nada acerca de si debía pagársela o no.

El colofón fue el último día. Estábamos tomándonos algo cuando nos trajeron la cuenta, no sé si nos vieron la cara porque la chica especificó el precio de cada una de las bebidas: 4 euros para mí, 8 para él. Como la otra vez, dejó 10 euros en la bandeja, y yo, seguidamente, puse 5. ¿Pues no va el tío y cuando nos traen el cambio, se queda hasta mi euro? jaja. Pensé que eso era ya el colmo. ¡¡¡¡Encima el coche lo puse yo, y el parking también !!!!.

El avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
Aristóteles
.

El chico Julio, S, en la misma línea de la semana anterior.

- Tenemos algo pendiente, ¿no?.
- Como siempre cambias de opinión...
- Que sólo he cambiado una vez.
(...)
- ¿Dónde iremos nosotros de vacaciones?
(...)
- A ver si puedes dejar alguna noche los niños con alguien, y quedamos para vernos...
- No sabes aún si quieres que nos veamos este sábado, y ya haces planes para agosto, jaja.
- Es que yo soy así, pero este sábado, no sé.
- Veo que este sábado tampoco toca.
- Mañana te digo algo, ¿vale?.
(....)
- ¿Y dónde te gustaría ir?.
- ¿En qué quedamos?, ¿te apetece o no?.
- Estoy bastante indeciso. Ayer lo tenía más claro, la verdad.
- Pues no quedemos, no pasa nada.
- ¿Ya está?, ¿así de fácil?.
(...)
- Mañana lo hablamos. Es que tengo dudas, porque lo que quiero es que estés bien conmigo...
- ¡¡Grrrrr!!. Mira, no hablemos más del tema. Ya quedaremos cualquier otro año de estos.
- ¿Perdí mi segunda oportunidad?. Ya la he cagado.
- Tienes demasiada poca confianza en ti mismo.
- Y eso no te gusta, supongo. Mira, el sábado me paso por tu casa.
- Te perderías. Además, está llena de pelos de gato, y mi perra te ladrará porque no te conoce, y querrá meterse entre los dos....
- Curiosa forma de decir que no vaya.
- Sí, prefiero que no quedemos. Seguiremos hablando, pero no de quedar. Adiós.

El que no sabe lo que quiere, acaba donde no quiere estar.
Bob Greene
.

Al llegar a la oficina abro mi correo. Mensaje de P8 :

"Hace tanto tiempo que no “hablamos” que después del último día casi lo echo de menos. Bueno, pues me voy mañana de vacaciones. Me preguntaba si habías pensado subir algún día a visitar a S y familia, y poder decirnos “hola, ¿qué tal?” (abro inciso mío: En clara alusión a que en 30 años es la única frase que hasta ahora habíamos balbuceado. Cierro inciso). Enróllate y sube, ¿no?. Besos. P8."

Le contesté que yo no tenía vacaciones hasta Agosto, y ni S ni él estarían ya entonces, pero que intentaría ver lo que hacía. Por un momento no pensé hacer nada.

Pero hice. Rápidamente me pedí un día de vacaciones en el trabajo, me reservé el mejor hotel de la zona (por una noche aún puedo permitírmelo) y allí que me presentaré el miércoles por la tarde hasta el jueves por la noche. ¡A ver qué es lo que pasa!.

Si encontraste algo, es porque no lo estabas buscando.
 
Mr. Dudas
Dije que el chico Julio era S. Dije que le veía indeciso, prudente, cambiante...

Primeros días
Para la amistad y el sexo no hay edad, siempre que estemos de acuerdo, ¿no crees? (...) Si en Agosto tienes vacaciones, tal vez podríamos irnos algún fin de semana juntos (...) Si los viernes por la tarde no trabajas, podríamos quedar alguno para vernos. (...) Quizá tendríamos que quitarnos la timidez juntos. ¿Eso es un sí?. (...) ¿Te gustaría quedar conmigo algún fin de semana de la segunda quincena de Agosto para ir a algún sitio chulo que nos gustara a los dos?. (...) Si sólo tienes un fin de semana cada dos, me conformo, con tal de verte. (...) ¿Te gustaría ir a la playa conmigo?. (...) ¿En vacaciones?, aún falta mucho, ¿por qué no cualquier día de éstos?. .

Lunes
Después de toda serie de invitaciones (porque eso es lo que me parece, ¿no?), soltó eso de: ¿Y si cuándo nos conocemos no nos gustamos nada?, eso me preocupa. Y ya tuve que decirle:
- Sólo estamos quedando para ir a la playa, no para casarnos.
- ¿Qué te parece salir este próximo sábado por la noche?. Y si va bien, podemos ir a la playa el domingo.
- Sí, a mí me parece bien.



Martes
- ¿Tú duermes con tu perro?.
- Es que sufre de ansiedad desde que murió su madre, y si no la tengo conmigo, ladra toda la noche.
- Uy, no sé, eso de tener el perro en la cama...
- Que es un perro pequeño, se pone a mis pies y ni se nota...
- Es que no quiero estar pendiente de un perro, que esos pequeños tienen muy malas pulgas... Mira de solucionarlo de alguna manera, porque si no... yo no sé.

Miércoles
- Cada día paso por delante de un hotel, no sé qué costará pasar la noche.
- ¿Y quién dice que querrás tener algo conmigo?.
- No sé, no lo sabré hasta que te vea, pero... no sé, también pienso que hay bastante diferencia de edad.
- Para mí eso no es un problema.
- No sé, me preocupa ser uno más, y que después de la primera vez pases de mí.
- No suelo pasar de la gente cuando alguien me gusta.
- ¿Y si sólo te gusto para probar?. Quizás no tengamos nada en común.
- Pues nos tomamos algo, charlamos como estamos haciendo aquí, y santas pascuas.
- No sé.

Toda la conversación se fue por estos derroteros. Un paso adelante, dos hacia atrás.
- Entonces no miramos lo que cuesta el hotel.
- Eres tú quien está super indeciso, yo prefiero no adelantar acontecimientos. Lo que sea, será.
- ¿Se me nota mi indecisión?, ¡qué mal!, no me gusta nada.
- No sé qué concepto tienes tú de mí.
- Muy bueno. Eres guapa, y se puede hablar muy bien contigo.
- Entonces.... ¿cuál es el problema?.
- No sé.

Jueves
Al día siguiente, después de hablar un montón y ya nos despedíamos, le digo si ya se ha decidido si quiere salir el sábado o no.
- Creo que todavía pienso en mi ex novia, no estoy bien todavía.
- Repito que sólo vamos a tomar algo, o a la playa, no estás pidiendo mi mano¡jolín con el tío!.
- Imagina, después de lo que me hizo, y yo aún así.
- Mira, yo no soy quien para decir nada, pero perseguir un imposible sólo es un gasto de esfuerzo y energía. Pero lo que está claro es que no quiero que salgamos a tomar algo y estés incómodo conmigo.
- Eso no pasaría, pero...
- No te preocupes, sigamos hablando como estos días y ya está. Tampoco es obligación quedar con todos los que hablo por el msn. Al menos, yo no lo hago.
- Mejor. Pero si no te veo el sábado por aquí es que tienes plan.
- Sí.
- No puedo pedir que me esperes. Buenas noches.
Y va y se larga.

Viernes
- Ñam, ñam.
-¿Hoy toca paso adelante?.
Rió.
- Pues eso, que ahora te comería. Quiero quedar contigo algún día, pero un poco más despacio. No sé como me tomaría el que ahora pasaras de mí.
- No tengo prisa ninguna, ya decidirás.
- Ñam, ñam...
- Ñam, digo.... chao.

Sábado tarde
- ¿Qué harás al final esta noche?.
- Salir a tomar algo.
- ¿Con tu amigo?.
- Sí, con el que voy últimamente.
- A mí me hubiera gustado verte esta noche, aunque sólo fuera por aquí, pero en real aún mejor.
- Te recuerdo que con quien había quedado para esta noche, era contigo.
- Sí, ya lo sé, tú tranquila, diviértete. Ahora tengo cosas que hacer, ya nos veremos.
- Grrrrrr. Sí, ya nos veremos.

¿Será cierto lo que dice algún comentario de que tengo un imán para atraer a los chicos raritos?. Aunque debo confesar que éste me llama bastaaaaaante la atención.



 
Para no perdernos ...
Siguiendo la estrategia de Mor, he pensado que quizá sea mejor hacer un pequeño glosario de los personajillos que por aquí aparecen, para que no nos perdamos en elocubraciones.

No están incluidos muchos de Los chicos del calendario, porque la inmensa mayoría han pasado a pertenecer a los anales de la historia, y mejor no remover lo que ahí se quedó. Solamente nombraré a los que es posible que siga mencionando en algunos de mis nuevos posts, aunque también estamos en época de renovación y reciclaje.

A – Quizá de los más antiguos (más de un año, uffff). Gracias a él tengo una surtida caja de herramientas con todos los artilugios sexuales imaginables. Últimamente estaba pidiendo más innovación. Sus sms pasaron de más de 10 todos los días, a un par cada tres días, para ir desapareciendo. Ha encontrado una nueva musa, y yo que me alegro.

Ax - Chico Marzo. Aún no sé si la relación de pareja que estaba buscando, la quería conmigo o no. Después de una serie de tira y aflojas por su parte, parece que al final ha tomado la decisión de finiquitar el tema.

C - Mi yogurin. Mi chico preferido. Por suerte, aun tengo la suficiente claridad en mi cabeza para saber dónde me encuentro, y qué papel jugamos.

H - Chico Junio. Sí, pero no. No, pero sí. Cuando nos encontramos, pues, bien. Fuera de contexto no tenemos nada que decirnos.

I - El alérgico a los gatos. Buen chico, pero con un problemón.

In - El que desea que se le cumpla su mayor deseo. Es de los que piensan que si creemos que al hombre se le conquista por el estómago, estamos apuntando muy alto.

J - Mi querido y amado (percíbase la ironía) ex jefe. La indecisión personificada, a quien le gusta más el tonteo y la provocación que lograr su objetivo. No le gusta que se lo pongas fácil, pero tampoco que le des calabazas (demasiada poca estima). Hay que saber mover las piezas.

Jok - Típico casado con el cuento de lo mío con “ésta” no funciona. Siempre pretende quedar conmigo, pero en el fondo, no se atreve. De todos modos, no me interesan estas situaciones.

Marcos - El único que me ha hecho sentir mariposas en el estómago. Las diferencias que un día nos atrajeron, son las que ahora me hacen ver claro que nunca podría funcionar.

O - El que nunca llegó a ser. Sus palabras más bonitas fueron: he conocido a una chica, pero muy mal, porque … no se parece en nada a ti. La última vez que hablamos me dijo que se estaba acojonando de lo que nos estaba pasando, y tenía miedo. Nunca más he sabido de él, y eso me ha dolido.

P - Sacado de un catálogo de tíos en pelotas (sí, lo confieso). Después de dos años de tonteo telefónico, sms y msn (vaya lío de siglas), cuando por fin le he conocido, ni el continente ni el contenido han coincidido con la idea que tenía de él. Ahora quiere arreglarlo, al menos por lo que hace al contenido.

P8 - Amigo conocido de toda la vida. El mejor amigo de mi mejor amiga. Nunca habíamos cruzado más de dos palabras seguidas. La penúltima vez, creo que llegamos a pronunciar una frase más o menos coherente. La última vez mantuvimos una larga conversación para sorpresa y pasmo de los allí presentes. No me imagino teniendo nada con él.

S - Mi nueva adquisición, chico Julio. Aun no nos conocemos en real, y tampoco sé si eso llegará a suceder (aunque, por ahora, tenemos una cita el sábado noche), porque lo veo cargado de dudas. Para mí que es buen chico. Demasiado para estar incluido en esta lista. Aunque debo reconocer que ayer tuve un pálpito, ¿y si todo es mentira, una estratagema, y me estoy dejando engañar?… a mí los pálpitos no me suelen fallar, y eso me asusta…

Sg - El Subdirector de mi penúltimo trabajo. Siempre le he dicho que es demasiado mayor para mí, pero aun así, a veces se atreve a insistir.

X - Mi record en diferencia de años (por debajo de mí, claro). No nos conocemos personalmente; aunque lo encuentro muy atractivo me da la impresión de que sería como cometer incesto, juas, juas.

Eso ha sido todo, y asín se lo hemos contado.
 
En el fondo, no soy tan mala
El otro día salí a cenar con mi amiga (?) M. Ella tenía ganas de hablarme de su affaire (?) con su jefe-mi exjefe. No creo que haya maldad en ella al quererme contar, precisamente a mí, toda esa historia; supongo que cuando te sucede algo así, lo que quieres es compartirlo con alguien, y yo soy la única persona que puede entenderla, porque soy liberal, y porque algún día –en un pasado no muy lejano- era yo quien ocupaba ese lugar.

Siempre creí que ella pecaba un poco de envidiosa, pero hasta ahora era una envidia sana (dentro de todo). Mi vida era más apasionante que la suya en todos los sentidos, incluso cuando me separé me salió bien; atraía a los chicos que nos rodeaban; era más rápida en el trabajo que ella, y me iban mejor las cosas (dejadme que me venda un poco, please). Yo soy decidida, no me lo pienso demasiado cuando quiero hacer algo: voy y lo hago; ella le daba a todo mil vueltas, lo planeaba, lo consultaba con todo el que la quisiera escuchar, lo explicaba al detalle, y luego, nunca lo hacía. Lo malo fue cuando descubrí que ya que ella tenía pocas cosas que contar, lo que se dedicaba a compartir con las demás, a la hora del desayuno, era mi vida particular, con pelos y señales, aunque no lo de J.

Ella sabía mi historia (?) con J, mi jefe, bueno, nuestro, aunque yo era la titular de la Secretaría, no ella. La sabía porque, aparte de que para mí era mi amiga, era ella quien se había dado cuenta de sus intereses hacia mí, mucho antes que yo.

Por cuestiones que no vienen al caso ahora, cambié de trabajo, y cuando aún estaba recogiendo mis cosas, a la espera de incorporarme al nuevo Departamento, ella ya estaba ocupando mi lugar (en ese momento, sólo en la oficina). A mí me tenían arrinconada y los dos me ignoraban; ella le había predispuesto un poco contra mí.

Todo este preludio viene a que después de casi dos años, últimamente ella ha regresado a mí para contarme que desde hace más de uno, ocupa más que mi lugar en la oficina. Bueno, ya lo he contado en otros posts Ataque de cuernos, y Fantaseando con la/s secretaria/s.

Ese día que fuimos a cenar me contó que estaba organizando una fiesta (siempre le ha encantado ser la prima dona de los eventos), con todo el personal de la empresa, incluso de fuera de nuestro territorio. ¿Por qué no vienes?, puede ser divertido... me dijo. Y sí, pensé que podía serlo, se me ocurrió una idea malévola.




Quería saber qué haría él ante la situación de encontrarse con nosotras dos. Conmigo sólo había tonteado, nos habíamos besado, y siempre cambiaba de opinión sobre lo que quería y no quería, nunca he visto a nadie con tan poca decisión. Con ella, lo mismo, pero peor, porque, por lo visto, iba bastante más embalado, la situación había llegado a ser más límite, pero cuando no era una cosa, era otra, y siempre se había echado atrás: que si no tengo preservativos, que si aquí no, que si en otro momento, que sí ahora ya no quiero más, que si te estoy confundiendo.... La cuestión era que yo quería ver qué es lo que pasaría cuando estuviéramos las dos ahí. Aunque también había pensado en la posibilidad de que él no me hiciera ni caso (hay que tenerlo todo controlado); al fin y al cabo, por lo visto, se pegaban el filete cada dos por tres, y aunque él me había sorprendido aquella noche con un sms en el móvil invitándome a salir (que yo no comenté con ella y quiero suponer que él tampoco), lo normal era que a mí, ni caso. Pero para eso tenía yo el plan B: el Subdirector, Sg. Yo siempre había sabido que él estaba interesado por mí, pero mientras trabajábamos, nunca me lo había dicho directamente. Después de dejar mi empleo, comimos juntos alguna vez, y cada una de las veces era más directo, hasta que en la última se me echó encima sorprendentemente, aunque no llegó la sangre al río, pero esta vez fui yo quien no quise, no como el otro que siempre se echaba atrás.

Así, ese era el plan B. Si J no me hacía ni caso, estaría por Sg, aunque sólo fuera para molestarle un poco, porque creo que eso que le hubiera indignado, ya que es de los que ni joden ni dejan joder. Es una niñería lo sé, pero a veces hay que darle un poco de emoción a la vida y, en el fondo, estaba molesta con M.

M me llamó tres veces esa tarde. Primero para decirme que él le había pedido que llevara puesto un vestido. Ella fue y se compró uno. También me dijo que él le había mandado un sms para ver cómo iban a hacerlo aquella noche para encontrarse para antes de la cena. Al poco rato me volvió a llamar. Él le había dicho que de 7 a 9 lo harían. Ella estaba nerviosa, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿qué debo hacer?..... Por fin, a la tercera me dijo que él la había llamado, que no harían nada es mala hora, es mal momento, se nos notará cuando lleguemos....
- Pero M, ¿cómo es tan impresentable?, se pasa las tardes de los viernes acorralándote detrás de la columna para meterte mano, y cuando tiene la posibilidad la deja pasar, y no ni una ni dos veces...
- Sí, ya lo sé –murmuraba ella- ya sabes como es.
- Precisamente, sé como es, y por eso me irrita tanto este juego.
- Yo es que se lo pongo a huevo...
- Quizá sea ese el problema, le gusta más fantasear con la idea que llevarla a cabo cuando ve que tiene la posibilidad. Pero es que lleváis así más de un año, por favoooooor...

Total, que cojo el coche y para allá que me dirijo. Embotellamiento total. Empiezo a pensar en la posibilidad de llegar tarde, encontrarlos a todos sentados, y yo teniendo que sentarme con alguien que no conozco, así que cojo el móvil.
- Sg, hola, ¿me vas a guardar sitio a tu lado, no?
- Hombre, BdG, estoy en un embotellamiento. Pero yo te pediría que nos escapáramos los dos y no fuéramos a esa cena.
Uiiii, no, ese no era mi plan.
- Quedaría un poco mal, mejor que nos encontremos allí y después... ya se verá.

Conseguí llegar, aparcar y allá que voy. Al primero que vi, a J haciéndome señas con las manos. Ella no estaba junto a él. Me dio dos besos y empezó a hablarme, un tema detrás de otro, sus ojos azules me miraban profundamente, pasaba su mano por mi cintura, me susurraba al oído... Vamos bien, pensé yo.

Al otro lado Sg. De M ni rastro.

Empezamos a pasar al comedor. Iba a sentarme con Sg, cuando la veo a ella a su lado. M me llama y me hace señas con la mano de que vaya hacia ellos.
- Puedes elegir, o sentarte a mi lado, o frente a mí –dijo él.
Me senté enfrente.
- Mejor, así puedo observarte bien –dijo sonriéndome y sin importarle que ella estuviera ahí.
Ella se sentó a su derecha, pero al poco rato vino a sentarse a la mía, ya que él apenas le hablaba. Ella se levantó un montón de veces, tonteaba a su lado, se le acercaba mucho, le rozaba enseñándole su escote, y él sólo me hablaba a mí.

Yo la miraba de reojo, ella lo devoraba con la mirada y se mordía la lengua en una intención de parecer seductora. Mientras tanto, él tocaba mi rodilla.

- Aun espero que me invites a comer –me dijo.
- No pienso hacerlo.
- Eres muy desagradable –sonrió con malicia.
- Lo sé –reí yo también.
- No, no lo eres, sólo lo pretendes.
- Y a ti te gusta...
- Mucho.

Ella seguía a mi lado, mirándole a él, pero no sé si le escuchaba. Yo empecé a violentarme un poco, quizá yo no sea tan mala después de todo. Estaba consiguiendo lo que había planeado, pero ahora me sabía mal por ella. Quizá se lo mereciera, pero ella se está enamorando de él (craso error), y puede que aún le esté haciendo yo un favor. Pero en ese momento me dió pena pensar que se estaban desmoronando todas las ilusiones que ella había puesto en esa cena.

La gente hacía grupitos, así que se repartieron papeles que cada uno tenía que escoger. Se hizo un plano de las mesas, y cada uno debía cambiarse de lugar según el resultado del papel que había elegido.
- Hace mucho tiempo que no la veo, y no pienso cambiarme de sitio –dijo él en voz alta.
De ella no dijo nada.
Cada uno escogió un número. Disimuladamente, el recortó dos números correlativos, y me dio uno de ellos.
- Nos sentaremos juntos.
A ella no le dio ningún número, así que quedó en otra mesa.

- ¿Qué día quieres que comamos juntos? –insistió.
- No vas a venir, que ya te conozco.
- Después de las vacaciones.
- Mejor me lo pones, más tiempo aún para que cambies de opinión.
- Te sorprenderé.
- Es tu especialidad, lo sé.

Cuando la cena terminó, la gente fue a bailar. Yo no bailo, él tampoco, y se puso junto a mí. Alargó su mano:
- Soy capaz de bailar sólo para bailar contigo.
- Pues va a ser que no, aunque reconozco que verte bailar debe ser todo un espectáculo.
- Antipática, ¿por qué me castigas siempre?.
- Porque lo echas de menos.

Sg se marchó, tenía prisa, dijo, espero que me llames algún día, dijo mientras se despedía.

M abandonó la pista de baile. Yo dejé a J y fui junto a ella. No sabía lo que pasaba por su cabeza, ni siquiera si era consciente de todo aquello, pero realmente yo me sentí mal. Él se acercó a nosotras, se puso a mi lado, y al final, también acabó por marcharse cuando se fue la gente que le llevaba a casa.

- ¿No ha pasado nada esta tarde? –le pregunté yo a ella, queriendo romper un poco el hielo.
- ¡Qué va!.
- Pero habéis venido juntos....
- Sí, incluso me he cambiado delante de él.
- ¿El vestido?.
- No, todo, incluso me ha desnudado...
- ¿Comooooooorrr?, ¿te ha desnudado y no habéis hecho nada?.
- No.
- Por Dioooooos, ¿cómo es posible que acabeis los dos siempre con tanto dolor de huevos?.

A mí me empezó a entrar sueño. La gente empezaba a marchar y me apetecía irme a dormir. El plan A no había salido mal, pero no sé porqué, no me sentía satisfecha. Tampoco sé si ella era consciente de todo esto, pero yo me sentía culpable. Quizá es que, en el fondo, bastante en el fondo, yo no sea tan malévola.
 
Extraña inquietud
La fiesta no fue tan mal, después de todo.

Aunque creo que no había casi nadie en mi carril.

Sí, había una chica, que aunque, por otras circunstancias, estaba igual o peor que yo. Había llegado con su marido J (que en su juventud había tenido algún escarceo con la anfitriona S, quien, a la vez, había sido vecino mío cuando, todavía adolescentes, vivíamos con nuestros padres). El y yo nos habíamos cruzado los típicos saludos en el ascensor, pero poca cosa más. Así que se puede decir que él sólo nos conocía a nosotras (al menos directamente), y ella a nadie.

Parecía que estaban poco acostumbrados a salir, así que él estaba disfrutando de la oportunidad que se le había brindado, saludando y conociendo a gente, que tal vez sólo conocía de pasada o de oídas. Ella, más tímida y reservada, se apoyaba en la escalera, viendo a los demás charlar animadamente, y bailar a los más atrevidos. Allí fue donde nos encontramos.

Estuvimos hablando un par de horas (es que yo, cuando empiezo…). La pobre no hacía más que decirme lo contenta que estaba de haberme conocido, ya que si no hubiera sido por mí hubiera estado sola toda la noche. Hubo un momento en que se levantó a saludar a un conocido, y su marido se sentó conmigo. Hablamos sólo unos minutos, pero noté una cierta mirada penetrante, más allá de la simple simpatía. Fueron tal vez diez minutos, pero en esos diez minutos nos dijimos muchas cosas, tantas, que al final me preguntó si salía con chicos casados. En cuanto su mujer regresó para sentarse conmigo, él volvió a desaparecer. Más tarde lo encontraría hablando con S. ”Oye, que me acaba de decir J que se ha quedado impresionado hablando contigo, que nunca se hubiera imaginado que fueras tan natural y divertida”. Ya sé que a veces doy una imagen nada acorde conmigo, pero todo es falta de confianza en mí misma.

Cuando ya iba a marcharme, pues en teoría había pensado quedarme sólo un par de horas máximo, y en realidad eran ya más de las 3 de la madrugada, al ir a despedirme, encontré a P8, creo que el único que estaba en mi carril. Se puede decir que nos hemos visto durante muchos años y nunca habíamos hablado nada. Mi amiga S, la anfitriona, había tenido una relación con él en su juventud, quizá es ahora su mejor amigo, y siempre ha dicho que si no estuviera casada, sería muy probable que estuvieran juntos.

Hablamos y hablamos. Me dijo que la última vez que nos habíamos encontrado, en la presentación del libro de S, que es novelista, había hablado conmigo unas palabras, pero que le había costado mucho porque soy distante y reservada. Le dije que desde la primera vez que nos habíamos encontrado, por medio de S, habían pasado seguramente 30 años, y que hasta ahora lo máximo que nos habíamos dicho era: hola, ¿qué tal?, y después de eso, sólo silencio.

Hasta S se acercó a ver qué pasaba, supongo que sorprendida de nuestra conversación. Su marido bromeaba al respecto, pues a esas horas estaban ya todos sentados, menos nosotros que estábamos de pie charlando animadamente. Yo me reía, pero en realidad, no sabía muy bien en qué situación me encontraba. Se hacía tarde, y los amigos con quienes había venido, ya se marchaban. Aproveché, y me fui yo también.

Al salir a la calle se me acercó lentamente, pero me besó con un beso rápido, y sin ni siquiera mirarnos, cada uno se fue por su lado. Me quedé con una extraña inquietud.

Hoy he recibido un correo:
Hola, tenía que escribirte pues a raíz de la conversación del sábado pasado me quedé con la sensación, un tanto angustiosa, de que no volvería a saber nada de ti hasta que S escriba un nuevo libro. Han sido muchos años de pasar uno al lado del otro sin apenas decirnos nada y caigo en la cuenta, estúpido de mi, de que me he perdido buenos momentos. Queda pendiente comentar la jugada del libro de S, acuérdate, página 72... Otro beso.
P8
Nota: tu dirección ha sido obtenida por métodos totalmente legales, bueno he tenido que ser un poco pillo, aunque espero que me lo disculpes."
.

Ahora sí que me he quedado con una extraña, muy extraña, inquietud.
 
Con pocas ganas de seguir
Este es uno de aquellos fines de semana en que no les ves sentido a nada de lo que haces. Hay días en los que me levanto eufórica, sintiéndome la persona más feliz de la tierra y disfrutando los días que me toca vivir; otros, como hoy, me siento sin ganas de nada, sólo de tumbarme en el sofá, dejar pasar el tiempo, y sobre todo... dormir.


Parece que mi agenda está empezando a desinflarse, y la verdad, tampoco sé si me importa demasiado.

Hablé con A después de más de un mes sin saber nada de él, después del episodio de las malditas bolas chinas. Me dijo que había conocido a una chica: bisexual y muy muy muy morbosa (esa es la definición que él me dio de ella). A mí me gustaría que si alguna vez alguien diera una definición de mí, fuera un poco más profunda, supiera valorar lo bueno que hay en mí, y pudiera darme algún calificativo positivo, aparte de ser o no morbosa. Está dispuesta a hacer un trío contigo, añadió. ¡Y dale con los tríos!, que noooo, que yo no quiero ningún trío, pero ¡hombre, gracias por el detalle de haberos acordado de mí!. ¡Será posible el tío!.

Bueno, me ha durado más de un año, que es mucho durar. Yo he tenido mis cosas, y él las suyas, pero me da a mí que esto ya no sigue; y lo peor de todo, es que me da igual.

También hablé con Ax. ¡Qué manía la suya de dejarme con la palabra en la boca!. Me encontró en el msn mientras yo estaba jugando con el ordenador.

Ax: ¿Jugando?, ¿alguna guarrería?.
BdG: No, hombre, no, un juego tranquilito, o ¿te crees que siempre voy de lo mismo?.
Ax: Pues que penita, porque yo te dejaba mi joystick para que hicieras con él lo que quisieras…
A un silencio mío siguió:
Ax: Lástima que le saques tan poco provecho.
Y a la que iba a contestarle un: la verdad es que no te entiendo... me aparece de nuevo el: Es posible que Ax no conteste, ya que su estado es No conectado. Mecagüennnnn tus m.... ¡Con lo fácil que sería decir: Bueno, tengo que dejarte, ya nos vemos... .

Hablé con X. Hace más de dos años que le conozco por el msn, pero nunca nos hemos atrevido a quedar en persona. A mí me es más fácil quedar con alguien que he conocido el día anterior que con él, con el que llevo tanto tiempo de charla virtual. Una vez me mandó un sms:
X: Aunque te sorprenda, estoy pensando en ti.
BdG: Aunque te sorprenda, no sé quien eres (aunque lo suponía).
X: Soy tu fan número 1, el coleccionista de tus fotos.
Nunca hemos hablado de encontrarnos, pero justo esta semana me ha preguntado si quería verlo.
BdG: Tengo una fiesta el sábado, pero si quieres acompañarme...
X: Yo paso de fiestas.
BdG: No me extraña, yo también lo haría si pudiera. Además, tampoco te acompañaría a una fiesta con tus amigos si me lo pidieras, es normal.
X: Pero ¿después de la fiesta podríamos vernos?.
Yo pensé en H, con el que había quedado que vendría a despertarme para ir a la playa.
BdG: Es que me va todo muy justo, pero cualquier otro día iría bien.
En realidad, creo que él no tenía mucha intención de quedar tampoco. Así que eso seguirá siendo una asignatura pendiente, que tampoco sé si quiero aprobar.

Respecto a H, al final decidimos salir el viernes para ir al cine. Yo no había ido al cine a ver una película que no fuera para niños, desde hacía dos años, cuando fui con Marcos, allá en su país. Saliendo del cine nos fuimos para casa; cayeron 4, dos ayer por la noche, y dos esta mañana. ¿Pido una ambulancia o me muero directamente?, le he dicho cuando he caído rendida después del último. Nos hemos reído, pero en realidad, ha empezado a sobrevolar por encima de mí el fantasma del vacío, de lo inútil de estas situaciones.

Sus palabras me han sacado del ensueño:
- El domingo no vendré para ir a la playa, creo que estoy demasiado cansado....
- Sí, no te preocupes, aun te me dormirías. Ya nos veremos cualquier otro día.
Y dándole un suave beso en los labios, le he cerrado la puerta a sus espaldas.

También hablé con In. Va y me dice que hoy es su cumpleaños, y que le gustaría que le hiciera un regalo especial.
- Ya sé por donde vas, pero no te lo voy a hacer.
- ¿Qué te iba a pedir?.
- Una buena comida, y no para el estómago, precisamente...
- ¡Qué bien me conoces!.
Sí, le conozco muy bien, pero sólo hemos hablado varias veces por el msn. ¿Cómo cree que voy a regalarle algo, y menos eso?. ¿Cree que le abriré la puerta de mi casa con un saludo de ”Hola, In, soy BdG, feliz cumpleaños, a ver como te sacas los pantalones y te demuestro lo que sé hacer cuando me pongo de rodillas?”. De verdad, que ya empiezo a alucinar en esta jungla.

Para rematar, Jok. Me pregunta si voy a ir a la playa mañana. A lo mejor te doy una sorpresa y te vengo a espiar. Le digo que estoy harta, que seguro que es de esos casados que va diciendo que tiene problemas, cuando en realidad, en su casa, todo funciona la mar de bien.
- ¡Y que más da! no me dirás que te estarás enamorando de mí....
¡Capullo!, ¡cómo voy a estar enamorándome de ti!, ¡los hay cretinos!.
- No, ¡cómo va a ser eso!, lo que pasa es que ni me gusta que me mientan, ni quiero tener nada con alguien que esté casado.
- No te lo vas a creer, pero me acabo de correr.
- ¿Ah sí?, ¿que estabas haciendo?.
- Solo mirarte mientras me hablabas.
- Pues tienes razón, no, no me lo creo
.
Y de nuevo el: Es posible que Jok no conteste, ya que su estado es No conectado.

¿Tendré que tomarme un año sabático?, o ¿unas semanas sabáticas, al menos?. Porque con todo este personal.... Así que nada, voy a arreglarme para ir a la fiesta. Si antes no me apetecía, ahora mucho menos, porque encima no voy ni contenta, ni feliz, ni con ganas de comerme el mundo, como es habitual en mí. Como dice H: lo peor de estas fiestas es cuando ves que todos están en un carril, y tú eres el único que vas por el carril contrario.