Los chicos del calendario
Mis amigas se ríen de mi porque en este último año cada mes me he dedicado a escoger a un chico por Internet, y si escogía bien (la mayoría de veces así era), quedaba con él, salíamos a la playa, a cenar, a tomar algo, a lo que surgiera. Así me preguntan: “¿cómo está el chico agosto, o el chico noviembre...?”.En este juego no entran C (a quien ya conocía antes de esto), al gilipollas aquel que me dejó plantada (aunque después de aquel día hemos vuelto a hablar por msn y se ha deshecho en mil disculpas y lamentos, pero que ahora no vienen al caso), ni tampoco O (quien al final se quedó sólo en eso, un instante previo para deleitarnos, pues no llegamos a encontrarnos nunca, y ahora ni tan siquiera coincidimos en el msn, aunque me gustaría dedicarle un post algún día).
Así, desde hace un año, he tenido el chico marzo, abril, mayo.... lo que no quiere decir que sólo me hayan durado el tiempo de su reinado; de hecho, con alguno aún sigo viéndome. Así, en Abril tuve a E, con pareja, enamorado (de ella, claro), quien huyó espantado cuando le destrozaron los remordimientos.
En Mayo tuve a M, mañoso pero martirizado por el despecho de su mujer, a quien había pillado con otro, lo que le obligó a separarse, marginador de clases, quien aunque no le importaba lo que yo hiciera por aquí, en el momento en que supo de mi viaje a Sudamérica, me eliminó, no quería que tuviera nada con un sudamericano.
En Junio, fue D, divertido y despreocupado, pero que se
Agosto fue M, mimoso y meloso. Septiembre, O, ocasional para mí y algo opuesto a mi carácter.
En Octubre fue I, inteligente, pero inexperto, hasta el punto de dejarme insatisfecha, lo cual es un inconveniente porque parece que él está en la inopia y no se da cuenta de mi inquietud.
Noviembre fue D, de color, trabajador sin descanso, tanto que me tenía desatendida y acabé decantándome por otras cosas. Diciembre, fue J, y aunque todo empezó como jarana, al final terminó sin justificación alguna porque jamás nadie dió el brazo a torcer.
Enero y Febrero de este año han sido de descanso, pues a pesar de haber encontrado a J, jocoso, joven y con mucha jovialidad, no me atreví a salir con él. Lo mismo me sucedió con J de Febrero (¿por qué tantos nombres tienen que empezar con J?, ¡jopé!).
Ayer salí con el chico Marzo, con Ax: amoroso, amable, animoso y astuto. Sabe que es el chico Marzo.
- Espero durarte un poco más de lo que dura el mes –me dijo.
A mí ya me gustaría que así fuera, pero como ya dije en otro post, no consigo enamorarme. Quizá, por un lado sea mejor, porque... a veces me pregunto si es peor enamorarse y no ser correspondido, o no enamorarse jamás.
Con O me sucedió algo parecido, creí sentir algo por él, y al final no llegó a suceder nada. Mis amigas me dicen que ese sentimiento hacia él lo tengo justo por eso: porque no ha llegado a pasar nada.
- En cuanto lo tengas, tururú, como te pasa siempre –me dijo mi amiga.
Puede que tenga razón. Pero, de momento tampoco tengo ganas de buscarme al chico Abril.
Ahora, actriz de cine
Esto de Internet cada vez está peor, por una joya que encuentras, la cantidad de quincalla que te cae encima.

Estaba yo hablando tranquilamente por el messenger con un amigo peruano con el que llevo hablando ya casi un año, y nos estábamos viendo por cam. De repente, apareció la ventanita gris en la parte superior izquierda, alguien quería agregarse. No le di importancia y seguí hablando.
- Cuida quien está por detrás tuyo porque se me quieren agregar y seguro que son de tu ciber –le dije.
Al poco rato, otra ventanita, y otra, y otra, así hasta siete.
Ya no acepto a desconocidos, pero el hecho de que fueran siete los interesados, me hizo sentir curiosa; a parte de un mensaje de uno de ellos diciendo lo bien que había estado en la película y que tenía mucho interés en hablar conmigo. Pero, ¿de qué me estaba hablando ese tío?.
Así que cuando mi amigo se marchó les agregué, y enseguida me apareció uno.
- Oye, que estuviste genial en la película, es lo más.
- Pero, ¿qué dices?.
- Que he visto todas tus películas.
- Ah sí?, ¿cómo cuáles?.
- Mañana te cuento.
- ¿Mañana?, ¿y por no hoy?.
Se produjo un silencio, porque resulta que ese es el título de la película. Pero él, sin amedrentarle el hecho de que ni conociera el título, cuando se supone que soy una de las protagonistas, siguió.
- Estabas tan sexy...
- A ver, ¿tú crees que si yo fuera una actriz de cine estaría aquí sentadita hablando contigo?.
- Mmmmm, pero me han prometido que este era su correo, y mi amigo no me engaña.
- No, claro, la que te engaño soy yo, bobo, ¡serás tonto!.
- Y cuéntame, ¿estás preparando otra película?.
- Mecaguen... no te digo que no soy actriz !!!!!!.
- ¿Y cómo fue el rodaje?.
- Grrrrrrrrr.
En eso que se conecta otro de los que acababa de agregar.
- Hola, ¡qué suerte encontrarte en línea!, soy un admirador tuyo.
- Otro que tal. Pero, ¿cómo puedes habértelo creído?
- A mí no se me engaña fácilmente.
- No, claro que no, ya lo veo. Pero a ver, ¿tú me has visto por cámara?.
- Claro.
- ¿Y soy una de las protagonistas?.
- Claro, muy guapa.
- Bueno, y ¿de qué película estamos hablando?.
- Mañana te cuento.
Otra vez. Mientras estaba él en línea me puse a buscar en Internet. Y encontré que la película Mañana te cuento es una película peruana que narra las correrías sexuales de cuatro amigos del colegio que se proponen pasarlo bien en una noche de juerga, como aquellas que protagonizan infinidad de muchachos culposos y despreocupados a la vez en tantas películas de adolescentes. Para ello contratan un servicio de chicas VIP, que como es inevitable, entran en escena para exaltar las hormonas de los amigos (y parece que del público masculino en la sala que luego se pasea por Internet buscando a las protagonistas).

Parece que también he hecho otras películas, como Ojos que no ven y Un día sin sexo . En esta última sale también otra actriz llamada Vanessa Saba (la de la foto de la derecha), que quizá sí que tiene algún parecido conmigo, pero lo que es Melania Urbina (actriz peruana), que parece ser por quien fui confundida, no tenemos nada en común. Esos pobres chicos, a parte de jóvenes, inocentes, ingenuos y algo tontos, encima, los pobres, estaban fatal de la vista.
Está claro que no fue necesario hablar con los otros cinco. Los eliminé a todos en ese mismo momento, aunque parece que ellos me siguen teniendo agregada, quizá esperando que algún día, la famosa y sexy chica de la película se digne a hablar con ellos.

Estaba yo hablando tranquilamente por el messenger con un amigo peruano con el que llevo hablando ya casi un año, y nos estábamos viendo por cam. De repente, apareció la ventanita gris en la parte superior izquierda, alguien quería agregarse. No le di importancia y seguí hablando.
- Cuida quien está por detrás tuyo porque se me quieren agregar y seguro que son de tu ciber –le dije.
Al poco rato, otra ventanita, y otra, y otra, así hasta siete.
Ya no acepto a desconocidos, pero el hecho de que fueran siete los interesados, me hizo sentir curiosa; a parte de un mensaje de uno de ellos diciendo lo bien que había estado en la película y que tenía mucho interés en hablar conmigo. Pero, ¿de qué me estaba hablando ese tío?.
Así que cuando mi amigo se marchó les agregué, y enseguida me apareció uno.
- Oye, que estuviste genial en la película, es lo más.
- Pero, ¿qué dices?.
- Que he visto todas tus películas.
- Ah sí?, ¿cómo cuáles?.
- Mañana te cuento.
- ¿Mañana?, ¿y por no hoy?.
Se produjo un silencio, porque resulta que ese es el título de la película. Pero él, sin amedrentarle el hecho de que ni conociera el título, cuando se supone que soy una de las protagonistas, siguió.
- Estabas tan sexy...
- A ver, ¿tú crees que si yo fuera una actriz de cine estaría aquí sentadita hablando contigo?.
- Mmmmm, pero me han prometido que este era su correo, y mi amigo no me engaña.
- No, claro, la que te engaño soy yo, bobo, ¡serás tonto!.
- Y cuéntame, ¿estás preparando otra película?.
- Mecaguen... no te digo que no soy actriz !!!!!!.
- ¿Y cómo fue el rodaje?.
- Grrrrrrrrr.
En eso que se conecta otro de los que acababa de agregar.
- Hola, ¡qué suerte encontrarte en línea!, soy un admirador tuyo.
- Otro que tal. Pero, ¿cómo puedes habértelo creído?
- A mí no se me engaña fácilmente.
- No, claro que no, ya lo veo. Pero a ver, ¿tú me has visto por cámara?.
- Claro.
- ¿Y soy una de las protagonistas?.
- Claro, muy guapa.
- Bueno, y ¿de qué película estamos hablando?.
- Mañana te cuento.
Otra vez. Mientras estaba él en línea me puse a buscar en Internet. Y encontré que la película Mañana te cuento es una película peruana que narra las correrías sexuales de cuatro amigos del colegio que se proponen pasarlo bien en una noche de juerga, como aquellas que protagonizan infinidad de muchachos culposos y despreocupados a la vez en tantas películas de adolescentes. Para ello contratan un servicio de chicas VIP, que como es inevitable, entran en escena para exaltar las hormonas de los amigos (y parece que del público masculino en la sala que luego se pasea por Internet buscando a las protagonistas).

Parece que también he hecho otras películas, como Ojos que no ven y Un día sin sexo . En esta última sale también otra actriz llamada Vanessa Saba (la de la foto de la derecha), que quizá sí que tiene algún parecido conmigo, pero lo que es Melania Urbina (actriz peruana), que parece ser por quien fui confundida, no tenemos nada en común. Esos pobres chicos, a parte de jóvenes, inocentes, ingenuos y algo tontos, encima, los pobres, estaban fatal de la vista.
Está claro que no fue necesario hablar con los otros cinco. Los eliminé a todos en ese mismo momento, aunque parece que ellos me siguen teniendo agregada, quizá esperando que algún día, la famosa y sexy chica de la película se digne a hablar con ellos.
Otro que tal
Al conectarme en el messenger veo aparecer la ventana gris en el margen superior yito...(y hasta ahí puedo leer)@hotmail.com te ha agregado a su lista de contactos. Y después veo un correo.
“Hola , ¿cómo estás?, tal vez tú no me conozcas, pero yo sí algo de ti. Sé que tienes un hijo (entonces me conoces a medias), que tienes como unos treinta y pocos años (veo que no me conoces tanto), que tu nombre es M......., aunque no sé si lo escribí bien (no, no lo has escrito bien), y que eres española (hombre, ahí le has dao).
Te enviaría una foto pero en estos momentos no tengo ninguna (tranquilo, yo sí que la tengo), bueno, sólo para que no haya tanto misterio. Lo que pasa es que si te digo quien soy, podría tener problemas (estoy convencida de que los tendrías).
Espero estar en contacto contigo, ya que me gustaría ser tu amigo, bla bla bla, bla bla bla...
Yito”
¡Aiiiiiiiinssss, parece que te conozco más yo a ti que tu a mí!. Ya he visto una foto tuya en la playa, así que misterio no hay mucho. En lo que sí tienes razón (aunque creo que no sabes hasta qué punto porque nadie te lo habrá dicho) es en que tendríamos problemas. Porque no sé si te has fijado, pero en la cabecera de tu correo pone tu nombre y dos apellidos, y la verdad, con haberme acostado con tu hermano gemelo creo que he tenido suficiente.

“Hola , ¿cómo estás?, tal vez tú no me conozcas, pero yo sí algo de ti. Sé que tienes un hijo (entonces me conoces a medias), que tienes como unos treinta y pocos años (veo que no me conoces tanto), que tu nombre es M......., aunque no sé si lo escribí bien (no, no lo has escrito bien), y que eres española (hombre, ahí le has dao).
Te enviaría una foto pero en estos momentos no tengo ninguna (tranquilo, yo sí que la tengo), bueno, sólo para que no haya tanto misterio. Lo que pasa es que si te digo quien soy, podría tener problemas (estoy convencida de que los tendrías).
Espero estar en contacto contigo, ya que me gustaría ser tu amigo, bla bla bla, bla bla bla...
Yito”
¡Aiiiiiiiinssss, parece que te conozco más yo a ti que tu a mí!. Ya he visto una foto tuya en la playa, así que misterio no hay mucho. En lo que sí tienes razón (aunque creo que no sabes hasta qué punto porque nadie te lo habrá dicho) es en que tendríamos problemas. Porque no sé si te has fijado, pero en la cabecera de tu correo pone tu nombre y dos apellidos, y la verdad, con haberme acostado con tu hermano gemelo creo que he tenido suficiente.
Juventud, divino tesoro
Debo reconocerlo, me gusta C
Como dice Lucía Etxebarría, en “Los diez mandamientos de una relación (más o menos) feliz”, el quinto mandamiento es: Plantea las reglas antes de jugar: Si lo que quieres es compromiso, no te embarques en relaciones que sólo te ofrezcan sexo pasajero. Y viceversa. (...) Debes mostrar claramente y desde el principio tus expectativas. Así no te defraudarán ni esperarán de ti algo que no puedes darles”. Y viceversa, vuelvo a añadir yo.

Estaba en que me gusta C. Ya me gustaba hace casi dos años cuando le conocí, y me sigue gustando ahora. Lo que aún no sé es porqué le gusto yo.
Para empezar, tiene 20 años menos que yo. Cuando le conocí por Internet, y estaba casi recién separada, sólo me había encontrado en real con Marcos, pero ése era un caso diferente digno de otros posts. A los pocos días de conversar, me invitó a salir. Yo hablaba por msn para pasar el tiempo, no para quedar con nadie, y menos con alguien con quien me llevara tanta edad (aunque Marcos también es 20 años menor), pero vuelvo a repetir que ése es un caso diferente.
C insistía en conocerme. Era verano y yo estaba trabajando en una peluquería canina.
- Ya veo que tendré que comprarme un perro para llevártelo a la peluquería, y así poder conocerte en persona -siempre me decía riendo.
Nos habíamos visto por cam y me parecía simpático y agradable, y aunque nos pasábamos horas conversando, no le veía yo mucho el sentido el hecho de llegar a encontrarnos en real. Pero fue tanta su insistencia que al final acabé aceptando para ir a la playa. Mis amigas me decían: "¿A la playa?, ¿para que te vea tus chichas a plena luz del día?".
Cuando pasó a buscarme y salí a la calle, lo encontré apoyado en su coche. Al verlo, se me cayó el mundo encima, ¿era posible que ese chico me estuviera esperando a mí?. Rubio, ojos verdes, musculado, y .... ¡tan joven!.
- Por fin he conseguido salir con la chica más deseada y difícil de toda Barcelona –musitó después de sonreír.
Después de los dos besos de rigor, me acurruqué en el asiento del coche, empequeñecida total. Yo siempre he estado un poco acomplejada. Cuando tenía 18 años no me comía un rosco, y ahora que estoy peor (al menos no estoy tan tersa como antes, alguna arruguilla y kilo de más) ligo mucho más y con chicos que años atrás ni hubiera imaginado. “Con la cantidad de chicas guapas que debe haber en su gimnasio, y aquí estoy yo, sintiéndome ridícula”, pensaba yo mientras lo miraba de reojo, aun alucinando.
El día con C pasó genial. Estuvimos en la playa, nos bañamos, tomamos el sol, hablamos sin cesar, fuimos a comer juntos, y nos reímos un montón. Por la tarde me volvió a dejar en casa. Otra vez los dos besos. “Ahora que ya me conoce, no querrá verme más” fue lo que pasó por mi cabeza.
- Bueno, si te has divertido, podemos quedar el martes otra vez -fue lo que en realidad dijo.
Supongo que se me puso sonrisa de gilipollas, y acepté.
Lo que pasó el martes, el miércoles y unos cuantos días más, lo dejo para más adelante. Eso fue hace casi dos años. Después pasó el verano, y todo se desvaneció como suelen desvanecerse estas cosas. Pero.... ahora ha regresado.
Me gusta C y aunque soy fiel al quinto mandamiento para una relación (más o menos) feliz del que antes he hablado, no me importa embarcarme en una "pseudo-relación amigo-amante", por llamarle de alguna manera, que no me va a llevar a ninguna parte, porque aún estoy lo suficientemente lúcida como para darme cuenta de la realidad, pero... siguiendo con Lucía Extebarría: he caído en la trampa de este sistema que sobrevalora la juventud. Porque a mí, ¿qué le vamos a hacer? me gustan más jóvenes que yo.
Como dice Lucía Etxebarría, en “Los diez mandamientos de una relación (más o menos) feliz”, el quinto mandamiento es: Plantea las reglas antes de jugar: Si lo que quieres es compromiso, no te embarques en relaciones que sólo te ofrezcan sexo pasajero. Y viceversa. (...) Debes mostrar claramente y desde el principio tus expectativas. Así no te defraudarán ni esperarán de ti algo que no puedes darles”. Y viceversa, vuelvo a añadir yo.

Estaba en que me gusta C. Ya me gustaba hace casi dos años cuando le conocí, y me sigue gustando ahora. Lo que aún no sé es porqué le gusto yo.
Para empezar, tiene 20 años menos que yo. Cuando le conocí por Internet, y estaba casi recién separada, sólo me había encontrado en real con Marcos, pero ése era un caso diferente digno de otros posts. A los pocos días de conversar, me invitó a salir. Yo hablaba por msn para pasar el tiempo, no para quedar con nadie, y menos con alguien con quien me llevara tanta edad (aunque Marcos también es 20 años menor), pero vuelvo a repetir que ése es un caso diferente.
C insistía en conocerme. Era verano y yo estaba trabajando en una peluquería canina.
- Ya veo que tendré que comprarme un perro para llevártelo a la peluquería, y así poder conocerte en persona -siempre me decía riendo.
Nos habíamos visto por cam y me parecía simpático y agradable, y aunque nos pasábamos horas conversando, no le veía yo mucho el sentido el hecho de llegar a encontrarnos en real. Pero fue tanta su insistencia que al final acabé aceptando para ir a la playa. Mis amigas me decían: "¿A la playa?, ¿para que te vea tus chichas a plena luz del día?".
Cuando pasó a buscarme y salí a la calle, lo encontré apoyado en su coche. Al verlo, se me cayó el mundo encima, ¿era posible que ese chico me estuviera esperando a mí?. Rubio, ojos verdes, musculado, y .... ¡tan joven!.
- Por fin he conseguido salir con la chica más deseada y difícil de toda Barcelona –musitó después de sonreír.
Después de los dos besos de rigor, me acurruqué en el asiento del coche, empequeñecida total. Yo siempre he estado un poco acomplejada. Cuando tenía 18 años no me comía un rosco, y ahora que estoy peor (al menos no estoy tan tersa como antes, alguna arruguilla y kilo de más) ligo mucho más y con chicos que años atrás ni hubiera imaginado. “Con la cantidad de chicas guapas que debe haber en su gimnasio, y aquí estoy yo, sintiéndome ridícula”, pensaba yo mientras lo miraba de reojo, aun alucinando.
El día con C pasó genial. Estuvimos en la playa, nos bañamos, tomamos el sol, hablamos sin cesar, fuimos a comer juntos, y nos reímos un montón. Por la tarde me volvió a dejar en casa. Otra vez los dos besos. “Ahora que ya me conoce, no querrá verme más” fue lo que pasó por mi cabeza.
- Bueno, si te has divertido, podemos quedar el martes otra vez -fue lo que en realidad dijo.
Supongo que se me puso sonrisa de gilipollas, y acepté.
Lo que pasó el martes, el miércoles y unos cuantos días más, lo dejo para más adelante. Eso fue hace casi dos años. Después pasó el verano, y todo se desvaneció como suelen desvanecerse estas cosas. Pero.... ahora ha regresado.
Me gusta C y aunque soy fiel al quinto mandamiento para una relación (más o menos) feliz del que antes he hablado, no me importa embarcarme en una "pseudo-relación amigo-amante", por llamarle de alguna manera, que no me va a llevar a ninguna parte, porque aún estoy lo suficientemente lúcida como para darme cuenta de la realidad, pero... siguiendo con Lucía Extebarría: he caído en la trampa de este sistema que sobrevalora la juventud. Porque a mí, ¿qué le vamos a hacer? me gustan más jóvenes que yo.
Pónselo
Estuve trabajando en un centro oficial donde había policías en la puerta. Cada vez que entraba y salía me pedían la acreditación, pues el cambio de guardia era continuo y parece que no retenían las imágenes del personal que día a día pasábamos hasta seis veces por allí.Una de las mañanas me detuvo el guarda:
- ¿Dónde va?
- Trabajo aquí.
- Acreditación...
Metí la mano en el bolso, y al sacar la tarjeta, voilà, sale despedido un preservativo, más conocido como condón. Después de una leve trayectoria ante los asombrados ojos de los dos, cae a nuestros pies, a los del policía y a los míos. Diosssssssssssss (No sé ni porque lo llevaba..., por si por casualidad…, por si se daba el caso.... por si caía esa breva... vaya chorrada). En ese tiempo no tenía yo ocasión de muchos encuentros furtivos, más bien estaba de secano, y a malas... pues podía haber comprado una caja en cualquier farmacia... Pero yo, moderna como la que más, lo llevaba en el bolso.
El policía me miró a mí, yo miré al policía, los dos miramos al suelo, nos volvimos a mirar... Pero... ¡¡a ver si aún lo iba a dejar ahí !!. Levanté una ceja y me agaché a recogerlo musitando: Ummmm, vaya, que mal rollo.
Sólo nos faltaba habernos agachado los dos y mirarnos con cara de bobos de película. El sonrió lo justo, pero sonrió lo que le permitía el protocolo. Yo, que no acostumbro a ruborizarme, en ese momento lo hice, y mientras lo volvía a echar de cualquier manera dentro del bolso, él contestó:
-¿Mal rollo?, al contrario, muuuuuuy bueno.