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el blog de los palabros
Comentarios sobre el buen y mal uso de las palabras.
Cosas varias
Sindicación
VEAN LAS NUEVAS RECETAS EN EL BLOG "BUEN MENÚ".
 
Respuesta de la Real Academia
Estimados lectores, ante todo disculpas por tardar tanto en aparecer por este diario y por no poder visitarles, pero un trabajo urgente me ha tenido ocupado esta semana. Ahora ya estoy un poco más libre y puedo dedicar un ratito a continuar con el diario.
Veo que han gustado bastante los últimos artículos, no se malacostumbren que no todos serán así de interesantes o de bien escritos.
Hoy será cortito, sólo comentar que ya hace días recibí respuesta de la RAE sobre la consulta que les hice referente el tema del verbo parir. Me confirman que, efectivamente, el verbo es regular y por tanto la respuesta a mi pregunta sería yo paro, así pues no se porqué me explicaron, valga la expresión, la parida de yo pargo. Aunque bien mirado no estaría mal pues se evitaría la confusión con el verbo parar, pues no es descabellado una frase del tipo “yo paro a los niños guapos” por parte de una madre orgullosa, pero ¿a que se refiere? ¿pare niños guapos? o ¿los detiene, es decir los para?
Existen ejemplos de diferentes conjugaciones para evitar esas posibles confusiones.
Por ejemplo, el verbo Asolar puede significar, arrasar o secar un terreno o extensión. Para el primer caso la conjugación es yo asuelo (no vale yo asolo), tu asuelas, el asuela, etc. En cambio para la segunda acepción sería el asola, pues en este caso se trata de un verbo defectivo que sólo se utiliza en las terceras personas pues el sujeto siempre es el sol, el clima o la sequía.
Otro verbo es apostar que puede significar situar en lugar determinado o hacer apuestas. En el primer caso sería yo aposto y en el segundo yo apuesto. Otro más, este menos usual, es atorar de atascar o de cortar leña y que tendría la misma conjugación que apostar.
También comento el caso del verbo follar que puede significar lo que ustedes ya saben o puede usarse en el sentido de soplar (con el fuelle), aparte de que hollar en su forma antigua era follar también y también es componer algo en hojas. En el segundo caso (soplar) sería yo fuello.
Bueno, pues eso hay de los verbos. También me comentan en el mail que están introduciendo cambios en la página Web de la RAE y como ejemplo me dan este de los verbos. Si ustedes acceden a dicha Web, en el menú de la parte izquierda, encontrarán el diccionario. Si la palabra que ustedes solicitan ver es un verbo, les aparecerá dicho verbo con su explicación y un pequeño cuadradito azul a la izquierda, pulsando el botón aparecerá la conjugación del verbo de marras. Pruébenlo.
Ahora dos precisiones. La primera es que, siguiendo de Leodegundia y otros el ejemplo, pasaré a contestar los comentarios con un nuevo comentario. Aunque tengo la sensación de que los lectores no acostumbran a volver a la sección de comentarios de un artículo ya leído y comentado. Pero como ahora están ustedes avisados, mírenselos por si hay alguna respuesta a los susodichos.
La segunda es la adición, en la sección de enlaces “Recursos” de la Web de la Fundéu, una Fundación creada por la agencia EFE y el BBVA, que entre sus tareas está el estudio del castellano, resolver dudas con palabras, etc. Es muy interesante porque aparecen gran cantidad de neologismos y permite aclarar muchas dudas en ese sentido así como en el de las palabras más conocidas. A destacar su sección “Vademécum” y las secciones de “Consultas” y Recomendaciones”. Mírensela también.
Nada más, ahora empiezo la temporada alta de trabajo y las clases de francés (las recibo), por lo que me tengo que organizar bien y así poder tener tiempo de escribir estos artículos y pasar revista a mis favoritos, así como a la gente simpática y a todos aquellos que aparezcan por este diario, como caboblanco y Valentina.
José Sans
 
El nuevo lenguaje, parte 3 y última.
Antes de nada bienvenidos los nuevos y a todos gracias por los comentarios, parece que el tema genera adhesiones y que casi hay un consenso. Discúlpenme los habituales, pero últimamente ando escaso de tiempo y casi no puedo visitar sus diarios. Tan pronto me organice les iré visitando con más regularidad, no como ahora que un día veo uno y otro día el otro.
Pero sigamos con el tema. Hemos visto lo referente al tema de masculinos y femeninos, también el de masculinas y femeninas. Otro aspecto es la reciente utilización de “eufemismos” (según el DRAE: Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.) para disminuir (al menos esa es la impresión) el fondo de la palabra, así, además de los ejemplos señalados de asistentas del hogar y “técnico en combustibles forestales”, asistimos al uso de sustitutos, aparentemente, menos “denigrantes”. Un ejemplo claro es que ya no existen “minusválidos”, ahora son “discapacitados”. En cambio si que estoy de acuerdo con la utilización de “disminuido psíquico”, pues realmente “subnormal” era denigrante, ¿Dónde está la normalidad? Pero, no le veo la minusvaloración en el uso de minusválido, si se me permite la redundancia rebuscada.
Podríamos poner muchos ejemplos de este tipo, pero abrevio para que el artículo no quede muy largo.
Esta utilización de eufemismos en el lenguaje, sobretodo en el MPD (¿Recuerdan, metalenguaje, etc.?), se utiliza mucho en economía, ya no hay despidos, sino ajustes de plantilla o redimensionar plantillas, no se contrata personal sino que se recluta, etc.
A este respecto me voy a permitir transcribirles un artículo que apareció en El Periódico hace ya tiempo. Fue a consecuencia de una huelga general y la aparición de, otro eufemismo, los “piquetes informativos”, su autor Joan Busquet:
POR QUÉ EL PIQUETE ES “INFORMATIVO”
Antes que el sistema capitalista se hubiese reinventado a si mismo, los trabajadores que iban a la huelga llamaban a los piquetes por su nombre. Ahora con el final de la historia, la economía se precariza y el comportamiento del mercado lleva a la industria al crecimiento cero. Es por eso que los excedentes laborales obligan a las corporaciones a implementar descontractaciones y desreclutamientos, inclusive sin que haya incentivaciones de ocupaciones alternativas. Redimensionar los efectivos laborales permite, sin duda, reducir las deslocalizaciones i optimizar el tejido productivo, aunque eso no impide remodelar los cuadros tarifarios ni ajustar las prestaciones futuras, No es extraño, pues, que los agentes sociales sobredimensionen la protesta i recurran a los piquetes informativos. Al menos tienen la decencia de seguir llamándolos piquetes.

¿Qué les parece?
Por último tenemos en ese nuevo lenguaje actual el uso, más bien el mal uso, de palabras de procedencia extranjera, cuando aquí tenemos palabras que significan lo mismo, esto ya lo comenté en uno de mis primeros artículos. Cada vez se utilizan más, pues dan “un nuevo sentido” a la expresión, como más moderno, más “a la page”.
Así, como se comentaba en el artículo de aquel amigo mío venezolano, ya no se abren cuentas en los bancos sino que se aperturan, no decimos no habrá tolerancia con los infractores, sino que se dice que habrá tolerancia cero. En fin los ejemplos se harían interminables.
Quiero acabar dándoles la referencia de dos artículos aparecidos tiempo atrás en la página El Trujaman (El enlace a esta página lo tienen en la sección de recursos) donde ya se habla del tema, allí se refiere a este tema como espanglish, pero creo que no es el nombre adecuado, los enlaces son:
Aprenda espanglish en un santiamén, parte 1
Aprenda espanglish en un santiamén, parte 2
Su autor Xosé Castro Roig.
Nada más, doy por concluido el tema, lo cual no significa que volvamos a él si la ocasión lo requiere.
José Sans

 
Continuación del artículo anterior, o sea 2ª parte
Como decía en mi anterior artículo, quiero hablar del “lenguaje políticamente correcto”, expresión en la cual se engloban diferentes aspectos.
De hecho ya hace tiempo que existe esa corriente, aunque no es sino hasta tiempos recientes que aparece esa expresión.
Yo recuerdo que hace años leía una revista satírica americana que se llamaba y se llama “Mad” (Durante cierto tiempo se editó una versión en castellano). En uno de los números aparecía una familia formada por los padres y dos adolescentes, estos no querían que se les llamase “teenagers” (Como llaman en inglés a los adolescentes), pues lo consideraban denigrante y reivindicaban que se les llamara “subadultos”.
Aquí mismo tuvimos ya hace tiempo la conversión de “criadas” o “chachas” a “asistentas del hogar”, cambio producido más por los empleadores que reivindicado por las empleadas.
Hace ya diez años apareció un libro llamado “Cuentos para niños y niñas políticamente correctos” (Que tal redactado no deja claro quienes son políticamente correctos, los niños y las niñas o los cuentos), su autor James Finn Garner. Uno de los cuentos era “Caperucita roja” y en esta versión el lobo no se comía a la abuela, pues la violencia era “políticamente incorrecta”, el leñador no era tal sino “técnico en carburante forestal” y absurdidades de ese calibre. Naturalmente el libro no era para niños.
Aquí en Cataluña el libro fue traducido por Quim Monzó, quien en un reciente artículo aparecido en La Vanguardia, habla de ese tema debido al crecimiento actual de ese lenguaje. Explica que, para traducir correctamente el libro, recurrió a “The oficial politically correct dictionary & handbook” de Beard y Cerf, una sátira de esa corriente lingüística en USA. En ese manual, del cual debiera existir una versión en castellano, se proponía, a modo de ejemplo, la sustitución del termino “history” por el de “herstory” y de esa forma eliminar el tinte machista de la palabra original (His es el pronombre posesivo masculino y her el femenino).
También en USA, país pionero en muchas cosas buenas y otras malas, surgió hace ya tiempo una polémica sobre el uso del tratamiento de Señor, Señora y Señorita. Se quejaba parte del movimiento feminista de la clara discriminación que ocurría, pues solo era en el sexo femenino donde se hacía una distinción en función del estado civil. Como allí se utilizan las iniciales de “Mr” (Señor), “Miss” (Señorita) y “Mrs” (Señora), se llegó a la solución de crear una nueva abreviatura, “Ms”, para las mujeres y así se resolvió el tema, cabe decir que su implantación no ha sido definitiva. Aquí en España surgió la polémica en el Congreso y fue, rápidamente, zanjada por una ministra con la frase de “aquí todas somos señoras”.
Ya vemos, pues, que dentro de ese concepto y como comenté, podemos englobar diferentes aspectos del lenguaje actual y por tanto vamos por partes (como decía Jack el destripador según Cruz y Raya).
Cada vez más existe una corriente a rechazar aquellas palabras que, a parecer de determinados colectivos, hacen una discriminación de sexo. Hablamos del uso de hombres para referirnos a las personas en general (pero nadie se queja de que se diga la humanidad), ciudadanos para referirse a los miembros de un pueblo o país (pero nadie se queja de que se diga la ciudadanía), etc.
En un artículo que me envió un amigo mío de Venezuela, lo atribuía a una cierta dominación feminista, yo no creo que ese sea el caso.
Hace años, recientemente también ocurrió, se pidió, desde diferentes sectores, al gobierno que actuará ante la Real Academia para suprimir esos términos discriminatorios y se eliminasen aquellos que fueran vejatorios. Miren ustedes, el lenguaje no es una cosa viviente por si misma, es vivo en el sentido de que evoluciona, pero no algo que apareció y ya está. El lenguaje es reflejo de la sociedad que lo ha ido creando y modificando y, aún hoy en día, la sociedad ha sido machista. Por tanto no se trata de cambiar el lenguaje, pues eliminando palabras no cambiará la gente. La gente cambia luchando contra esas prácticas sexistas y entonces, solo entonces, irá cambiando el idioma.
Por eso creo que es un poco, no sé como decirlo, ridículo llegar a los extremos del Sr. Ibarreche cuando habla de los “ciudadanos vascos y las ciudadanas vascas”. De siempre se han utilizado esas palabras genéricas que no creo que aparecieran para discriminar, simplemente en aquel momento de la historia surgieron y ya está. Ya he hecho la insinuación de que si las quejas vienen del uso de hombres, diputados, ciudadanos, etc., ¿Por qué nadie se queja de lo dicho anteriormente, humanidad, ciudadanía, etc.?
En el circuito catalán hacían un programa humorístico donde aparecía un personaje, (supuestamente doctor en psicología) donde sensibilizado, dicho personaje, ante el tema del uso de hombre solamente, recurría al eufemismo, muy en boga y que no encuentro mal, de “persona humana”. Pero el rizaba el rizo y hablaba de “persona humana masculina” y “persona humana femenina”.
Como decía el artículo de este amigo venezolano quizás acabemos hablando de “los medios y las medias de comunicación”, “los problemos y las problemas”. Vale, ya sé que estoy exagerando, pero repito la discriminación no está en las palabras esta en los hombres, perdón, en los hombres y en las mujeres.
Continuará.
José Sans

 
Un comentario a petición del público
El amigo Josemari (Desdemizanja) me pide que comente las tres últimas estrofas de una canción de Serrat que aparece en su último artículo, lo hace porque entiende que está relacionado con el último mío sobre los políticos. Con gusto recojo el envite, pues me servirá para iniciar unos artículos sobre el lenguaje actual y que ya hace días quería hacer.
Confieso que desconocía esa canción de Serrat, pero es que tiene tantas (Y tan buenas) que no es de extrañar la ignorancia. Por cierto, en mi primer año de universidad coincidí con él en nuestra clase.
La intención de la canción parece ciertamente hacer referencia a los políticos, también podría tratarse de hombres de negocios o algo similar, pero lo seguro es que trata de personas que se encuentran en las “altas esferas del poder”.
Esas tres últimas estrofas son, indudablemente, llevada a un extremo paródico, la típica fraseología del poder político, donde se trata de que con el mayor número de palabras y expresando el máximo de buenos propósitos, no decir nada o no comprometerse a nada. Es lo que yo llamo el “metalenguaje político difuso” (Vaya aires me doy inventando expresiones calificativas). Debería existir algún tipo de diccionario o manual de traducción, a partir del cual poder saber con más precisión que nos quieren decir. Sin ir más lejos acabo de escuchar al Sr. Bono decir que dado que las elecciones afganas ya se han realizado hoy (domingo se refiere; pues este artículo está escrito el domingo, pero publicado el lunes) ha ordenado que el martes se replieguen inmediatamente los efectivos allí desplazados para ese cometido, con lo cual para el 12 de octubre estarán aquí, todo ello es un curiosa definición de inmediatez.
Hace tiempo hicieron en el circuito televisivo catalán (no se si ha pasado por otras autonomías o cadenas nacionales) una serie inglesa, de humor, que trataba de políticos y burocracia. Se llamaba “Si, ministro”, luego, en la segunda temporada, pasó a llamarse “Si, Presidente” y acabó con “No, presidente”.
Era una demoledora sátira del sistema político inglés y de la burocracia que al aparato estatal lleva aparejada, con las luchas entre el poder “de iure” (los políticos) y uno de los poderes “de facto” (los burócratas ministeriales).

Al estilo de Pilimindrina, hago un inciso:
Inciso primero:
La expresión “de iure” quiere decir “por derecho” y sería aquel poder que se obtiene, en este caso, a través de los votos. El otro, “de facto”, quiere decir “de hecho”, hace referencia a aquellos poderes que sin estar definidos como tales lo ejercen, sería el caso de ciertas multinacionales, oligarquías, la Iglesia años ha,etc.
Fin del inciso.

A pesar del localismo de la serie podría extenderse fácilmente a cualquier país europeo con pequeños cambios. Allí, en Inglaterra, no existen tantos “cargos de confianza” (o sea nombrados a dedo) como aquí y, prácticamente, por debajo del ministro todos son funcionarios. Eran desolipantes y desternillantes las alocadas situaciones en que se movían los personajes, siempre oscilando entra la inepcia y “candidez” del político y la resistencia del funcionario al cambio y la efectividad.
En uno de los episodios el funcionario jefe del ministerio (Secretario permanente lo llaman) escribe un comunicado para enmendar un resbalón de su jefe político. Resulta un comunicado extenso y que, después de leerlo hace exclamar al ministro:
Pero si no dice nada
Ante lo cual el funcionario responde:
Gracias, ministro
Tomándose la observación como un cumplido, pues de eso se trataba a su entender.
Como muestra un botón, que se dice, a continuación transcribo una de las cartas que aparecen en esta serie y es un claro ejemplo del MPD (Metalenguaje Político Difuso, otro día hablaremos de iniciales y acrónimos):
Querido Presidente:
Cuando dije que X no estaba demasiado cargado de tareas, lo decía, por supuesto, en el sentido de una carga acumulativa total globalmente considerada y no en el de ciertas responsabilidades individuales y esencialmente anómalas que no son, en términos lógicos, consonantes ni armoniosas con el amplio espectro de la relación y las funciones inseparables; y que sí podría considerarse que ponen una carga excesiva y costosa sobre esas tareas si se las analiza en relación con las ventajas, comparativamente exiguas, de su consideración general.
Atentamente suyo…”

En otro episodio explica como cambiando las preguntas de una encuesta, se podía obtener de la opinión pública un sí o un no a determinada propuesta.
Posteriormente fueron editados unos libros con el contenido de la serie (con algunos añadidos para paliar la falta de efecto visual), los guionistas y autores de los libros fueron Jonathan Lynn y Anthony Jay. Aparecieron tres volúmenes con los mismos títulos de la serie, fueron editados por Ultramar. Imagino que actualmente están descatalogados, lo cual es una lástima, pues, a más de su diversión, eran un tratado, burla burlando, de ese mundo político-funcionarial.
(Si el clamor es popular les pondré un par más de ejemplos de redactados funcionariales)
Cumplida la solicitud con el comentario pertinente (más largo de lo deseado) y habiendo, nuevamente, hablado de libros cuanto no tocaba, vamos al tema que quería comenzar.
Se trata de hablar de ese lenguaje actual que se ha venido en llamar o englobar, el “lenguaje políticamente correcto”, es decir, el uso de términos, palabras, expresiones, modos que no puedan ser interpretados como infravaloración, menosprecio de personas, colectivos, etc. También para suavizar expresiones demasiado duras o que puedan asustarnos al personal.
Dada la larga extensión de este artículo y visto que queda mucho tema por delante, voy a realizar una parada técnica hasta el próximo, pues creo que artículos largos, sí que asustan al personal y los lectores escapan (Norma nosequenúmero del decálogo del buen bloguista), o sea, corto y cierro.
José Sans
 
El lenguaje de los políticos
Aunque hoy no toca hablar de libros y autores hablaremos de uno. Se trata de un libro que he leído durante las vacaciones, su título “Dos visiones de España”.
Es un libro más que oportuno, oportunista y lo digo porqué se trata de un libro que recoge dos discursos realizados en las Cortes de la segunda república española sobre el tema del Estatuto de Cataluña de aquella época y que entonces ya denominaban “el problema catalán”. Por la actual situación política sobre ese tema es que me atrevo a llamarlo oportunista, pero también es oportuno pues refleja que, hoy en día, los conceptos y argumentos siguen siendo los mismos. Los dos discursos corresponden a José Ortega y Gasset, que representa la derecha de entonces y la oposición a ese estatuto y por el otro lado, Manuel Azaña, representando a la izquierda que creía en la conveniencia del Estatuto de entonces.
Como no quiero entrar en una discusión política sobre ese asunto, aparco la controversia y voy a la cuestión de la que quería hablar. Y la cuestión es el lenguaje de los políticos. Actualmente no tenemos, de largo, ningún buen orador entre nuestros políticos, todos basan sus alegatos en los mismos conceptos y la repetición machacona de frases como hacía Aznar y como, ahora, hace Zapatero o el estilo ametralladora de un Fraga. No hablemos de elementos como el señor Zaplana y similares. Pero esto es un tema que se arrastra de hace tiempo, quizás en estos últimos tiempos los que destacaría serían Roca Junyent que tenía gran facilidad por la oratoria y hasta cierto punto Alfonso Guerra en cuanto a su extensa cultura, pero que echaba a perder con esa mordaz ironía e incluso sarcasmos, llegando a veces al insulto descarado.
Lo cierto es que comparando los discursos de este libro y los que ahora podemos escuchar, hay una gran diferencia. Diferencias que no solo están en el contenido con una mayor y mejor argumentación, sino, también, en el vocabulario empleado.
Por ello voy a dar algunos ejemplos entresacados de ambos discursos.
De la parte de Ortega y Gasset:
“….como no consideremos tales (refiriéndose a discursos que ha escuchado anteriormente) las constantes expectorativas a que nos tiene acostumbrados la bellida barba de Don Antonio Royo Villanova….” Entiendo que expectorativas está utilizado en torno sarcástico y lo de bellida quiere decir hermosa.
“¿Qué es el nacionalismo particularista? Es un sentimiento de dintorno vago, de intensidad variable…..” Dintorno es "la delineación de las partes de una figura, contenidas dentro de su entorno", es palabra de origen italiano.
“pero no; aquel instinto de apartarse continúa somormujo, soterráneo, y más tarde, cuando menos se espera, como el Guadiana, vuelve a presentarse su afán de exclusión y de huida”. Preciosa frase llena de alegorías, somormujo hace referencia a un ave palmípeda que tiene la capacidad de mantener la cabeza oculta en el agua y por eso, coloquialmente, se utiliza para decir ocultamente, con cautela.
Refiriéndose a la parte económica a traspasar dice: “Se os da una copa que crecerá conforme crezca el hontanar que brote en vuestra tierra.” No me digan que no es una hermosa frase, hontanar es un lugar donde hay manantiales.
Amén de estas frases existe un vocabulario rico, con palabras que, ciertamente, han caído en desuso, pero que enriquecen el áspero alegato.
De la parte de Manuel Azaña:
“Ya sé yo que las Cortes no son el Sinaí, y que no vamos aquí a promulgar un decálogo con pretensiones de eternidad; pero tampoco sería lícito que, pensando que nos tenemos todos que morir, aguardásemos a que en el Valle de Josafat se nos revelara el secreto de la historia…” Una frase así en el Congreso de hoy haría decir a muchas señorías ¿Mande?
“Sería mucho más sagaz, sería una felicidad sobrehumana, perforar el suelo aparente de la política, llegar hasta los esplendidos manantiales y alumbrarlos antes que ellos, por si mismos, surgieran al exterior….” Que diferente del lenguaje actual.
Finaliza su discurso con: “Pecho al porvenir y revestíos de arrojo para ensayar, del arrojo grave de los hombres responsables que saben para lo que están en la vida, y estad vigilantes para saludar jubilosos a todas las auroras que quieran despegar los párpados sobre el suelo español.”
No vea nadie en este alegato un querer decir "todo tiempo pasado fue mejor", simplemente es la constatación de que no tenemos políticos con una cultura de oratoria y que además no se hace política constructiva, sino que nos movemos en un constante reproche y descalificación del contrario.
José Sans
 
Zapatero a tus zapatos
Perdonen ustedes el retraso en aparecer, pero la gripe aún no la tengo dominada, ya pasó la infección, pero me ha dejado una bronquitis que me está fastidiando.
Bien, aquí estoy sentado delante del ordenador, tomándome un té, Lapsang Souchong “of course” y un chupito de ron, de las Barbados (aunque no debiera por los antibioticos) , que sibaritas y epicúreos habemos más de uno por estos lares.
Con esos acompañantes pensaba en que estoy haciendo yo, un químico, escribiendo un diario sobre el uso correcto de las palabras sin ser filólogo, ni gramático, ni de letras. ¿Por qué?
La respuesta es rápida, me gusta el idioma y sus palabras. Ver una palabra mal usada o mal escrita me hace daño a la vista y, casi, al alma. Pienso que también lo hago por lo mismo que todos lo hacemos, me refiero al escribir, nos gusta y disfrutamos en explicarle a la gente cosas. ¿Habrá algo de exhibicionismo?
En fin toda esta reflexión ¿a cuento de qué? Pues que queriendo hacer una gracia me he colado y he metido la pata hasta….
Verán, mi última entrada iba de irregularidades y queriendo dar un toque de no se qué, les propuse una pregunta. La idea es que se diesen cuenta de que, ese fue mi error, proponía un verbo irregular, y para ayudar daba otro que servía de modelo, también creía yo.
Resulta que de joven, cuando estudiaba bachillerato creo (hace tanto tiempo que ya empiezo a confundir fechas), me explicaron que parir era un verbo irregular y la primera persona del presente del indicativo se decía “yo pargo” y así no confundirlo con el verbo parar, “yo paro”. Bien con esa creencia planteé mi pregunta, que solo uno, y más bien por intuición contesto como yo pensaba. Pero una duda me corroía y buscando en un diccionario me encuentro que parir se conjuga como vivir y por tanto es regular y la respuesta correcta es la que dieron los otros dos que se atrevieron a contestar. ¿Habrán cambiado la gramática? Parece que sí, al menos en algunas cosas. La última gramática que editó la Real Academia es de 1931, en 1973 apareció un libro llamado “Esbozo de una nueva gramática de la lengua española”, donde aparecían algunos cambios. ¿Recuerdan que antes las mayúsculas no se acentuaban y ahora si que hay que hacerlo?
La cuestión es que ruego perdón por el dislate y felicitar a los que contestaron correctamente. De todas formas, no es broma, he enviado una consulta a la Real Academia a través de su Web, si contestan ya les diré el que.
Sobre esas irregularidades me pregunta Josémari, Desdemizanja, sobre el participio de imprimir y ya le contesté por mail, pero quiero reflejarlo aquí, a saber, al igual que de resolver es resuelto, para imprimir es impreso y de morir es muerto, no vale resolvido ni morido.
A Bogato comentarle que ha habido y hay grandes escritores que han hecho traducciones, bellas traducciones por cierto, sin ir más lejos García Márquez e Infante Cabrera, pero también hay traductores infames, no famosos, como un caso de uno que tradujo obras de Tarzán y a la titulada “Tarzan of the apes” le puso “Tarzán de los Alpes”.
Para horribles traducciones, pero horribles, horribles a más no poder las que aparecen en muchos utensillos que provienen del extranjero y que queriendo dar facilidades dando instrucciones de uso hacen autenticas paridas. Ahí si que hay un filón impresionante.
Para cerrar una joyita. Al intentar acceder a una página Web, www.gratis4all.de, me encontré con el siguiente texto:
¡Acceso prohibido!
Usted no tiene permiso para accesar a la dirección solicitada.
Habrán visto que, en la sección de enlaces de recursos, he puesto un enlace a la lista de autores comentados, que, a su vez, enlazan con los artículos correspondiente.
Abrazos a todos, besos no, no sea que los infecte.
José Sans


 
Los derivados, o sea los que derivan
“Sí, lo único que habría tenido que hacer habría sido convencerle de que Athos no recibió su material. El interrogatorio lo habría dejado claro, si su inmiscusión no hubiera despertado sus recelos”.
Este párrafo, con el que he querido empezar el artículo de hoy, lo encontré en otro de los libros que he leído estas vacaciones, se trata de “Ethan de Athos” de Lois McMaster Bujold y es una obra de ciencia-ficción bastante buena y que forma parte de un ciclo. Sí, ya lo sé, mucha gente considera este género como menor, pero no es así y puedes encontrar libros bastante buenos y, si más no, entretenidos, además, ya se sabe, todos tenemos defectos y "nadie es perfecto", Billy Wilder dixit.
Uno de los errores más frecuentes en la escritura y en lo hablado es la construcción de derivados. Mucha gente parte de la base que existen unas reglas para la formación de los mismos, pero no recuerdan que el castellano, no tanto como otras lenguas, está lleno de irregularidades y es en este campo donde más aparecen.
Quizás en los verbos sucede más. Siguiendo las reglas parecería que de resolver derivaría resolvido, pero no, esta es una de esas irregularidades y se dice resuelto. En otro orden, de pescado viene pescadería y pareciera que de carne vendría carnecería, como muchas veces se ve por la calle, pero nuevamente no es correcto y el derivado es carnicería. Así encontraríamos muchos ejemplos, algunos rarillos como el que en vez de inmarchitable se diga inmarcesible y otros de ese estilo (Esto último de marchitar ve viene de joven, ahora el DRAE admite inmarchitable).
Por ello conviene tener muy en cuenta esas irregularidades y es que a veces no existen esos derivados que queremos hacer entrar con calzador y que el caso que nos ocupa lo correcto hubiese sido intromisión, que viene de entrometer.
Es triste que se cometan esos errores que denotan un escaso conocimiento de la lengua, pero más triste es que lo cometa un traductor y que recaiga en el error el revisor (si lo hubo), más teniendo herramientas tan eficaces como el ordenador con sus procesadores de textos y los correctores ortográficos y sintácticos que llevan incorporados. Es fácil que escribiendo rápidamente cometamos algunos errores, olvidando un acento, apretando una tecla que no era, etc., por eso yo, antes de publicar un artículo, lo escribo en el Word, de esa forma puedo ver con el corrector si he cometido algún error y corregirlo.
Pero si en un escrito informal esos errores no tienen tanta importancia, en cambio, cuando estamos escribiendo para un gran público (eso es lo que yo quisiera) debemos ser muy cuidadosos, por eso digo que errores de ese calibre son imperdonables en un traductor. Hace poco leía en un artículo sobre traducción, que el buen hacedor debe tener presente que la relación entre los idiomas que utiliza debería ser un 60% de la lengua original de la obra y un 140% el castellano, pues muchas veces cambia la forma de expresar, en forma escrita, un mismo concepto y que no basta con traducciones literales, pero tampoco demasiado literarias. Traducir es un ejercicio de difícil equilibrio entre lo que el autor quiere decir en su idioma original y como lo diría si lo dijera en nuestro idioma.
También, en la traducción que estoy leyendo de "Por la parte de Swann" ("En busca del tiempo perdido", libro primero), me encontré con la frase "sutilizó las finuras de la amabilidad hasta los guiños de la convivencia..." y pensé que habia encontrado otro error, pero no, existe el verbo sutilizar, debe ser de reciente adquisición.
Hablando de irregularidades verbales, ¿saben ustedes como se conjuga la primera persona del presente de indicativo del verbo parir?
José Sans
PS: Una pista, verbo erguir.
 
De regreso con otro autor
Se acabaron las vacaciones y ya estoy de vuelta aquí para presentarles mis dislates sobre la lengua castellana, espero recuperar a mis fieles y antiguos lectores (Un saludo muy cordial a todos vosotros) y que se vayan añadiendo de nuevos. He comenzado un poco tarde porque el último día pillé una gripe bastante fuerte y he tenido que estarme en camita todos estos días.
En fin reanudamos la historia y como siempre, al ser primer día de mes, tocaban libros.
Durante estas vacaciones he comenzado a releer una obra que, la primera vez que la leí, me había gustado mucho. Se trata de la famosa “En busca del tiempo perdido”.
Su autor Marcel Proust (1871-1922) nació en París en el seno de una familia acomodada, empezó a estudiar derecho, pero abandonó esos estudios para dedicarse a su gran afición: la literatura. Fue una persona con una forma de vida muy particular, a veces estrambótica y a veces extraña debida a los acontecimientos.
Sufría asma, que se convirtió en crónica a los treinta y cinco años, a partir de entonces se recluyó en su casa y prácticamente no salía. Se cuenta que era muy friolero y cuando se casó su hermano acudió a la boda con tres abrigos.
Así mismo parece demostrado que era homosexual y que algunos de sus personajes femeninos, en la realidad, eran hombres con los que mantuvo alguna relación real o deseada.
Durante esos años que pasó casi encerrado en su casa escribió su obra maestra, la célebre obra que he comenzado a releer. Consta de siete libros y se empezó a publicar en 1913 y finalizó el 1927. En ella Proust trata de reconstruir toda su época a base de explicar la vida, el entorno y las relaciones de unos personajes, algunos reales y otros imaginarios. Todo ello es explicado por un narrador que en el fondo es el mismo Proust, pues la obra es muy autobiográfica, se basa en muchos hechos de sus recuerdos de niñez y de juventud. Es un esplendido retrato del momento en que vivió y como era una parte de la sociedad de esa época, la alta sociedad. Técnicamente cada libro es independiente, pero su lectura se hace difícil si se quiere leer por tomos sueltos, excepto el último.
El gran éxito de esta obra es la minuciosa descripción de los momentos en que transcurre la vida del narrador. El primer tomo “Por la parte de Swann”, comienza con un montón de páginas en las que describe las sensaciones que tiene en el momento de despertarse. En otra parte de la obra ocurre una de las anécdotas más conocidas de la novela, el momento en que al desayunar una magdalenas le evocan toda una serie de recuerdos. Ese es uno de sus grandes méritos: la evocación de ese tiempo pasado que quiere recuperar y que le permiten al narrador, y a nosotros los lectores, recordar esos pequeños momentos que parecen insignificantes, pero que constituyen una gran parte de nuestras vidas.
Uno de los personajes relevantes de la obra se llama Angeline, según algunos cronistas el personaje está basado en un gran amor de Proust, su chofer Ángel.
Hace años que la había leído en una edición que hizo Alianza Editorial (traducida por diferentes personas, los primeros por Pedro Salinas, los siguientes por Consuelo Bergues) y que aún se puede encontrar, ahora la vuelvo a leer porqué han salido dos nuevas traducciones, una de Lumen que también ha sido editada por Debolsillo (Es la que estoy leyendo y de la cual han aparecido los tres primeros tomos, está traducida por Carlos Manzano) y la otra de Valdemar que publica dos partes en cada tomo y hasta ahora han aparecido los dos primeros tomos, o sea las cuatro primeras partes.
No fue un escritor prolífico en cuanto a obras, aparte de esta que es la que le ha dado fama universal, escribió “Los placeres y los días” en 1896, creo que no ha sido editada en castellano, y “Jean Santeuil” también publicada, hace tiempo, por Alianza y hoy descatalogada.
Disfruté mucho leyéndola la primera vez y vuelvo a disfrutar mucho con esta segunda lectura, por eso la recomiendo encarecidamente. Se nota el ritmo de escritura muy diferente del actual, pero la obra es deliciosa. Quizás a ratos se hace pesada, pero resistan y se verán compensados. Pienso que leerla en francés debe ser muy enriquecedora del vocabulario.
Recientemente ha aparecido un libro, que no he leído, llamado “Monsieur Proust” escrito por Celeste Albaret que fue su criada durante muchos años, ella conservó alguno de los manuscritos de su jefe y en él explica como era el verdadero Proust. Próximamente aparecerá otro sobre la madre del autor que parece que fue una persona que influyó mucho en la vida y personalidad de Proust. También André Maurois escribió una obra titulada “En busca de Marcel Proust”.
José Sans