De vuelta con el latín
Como bien dice Adrià en su comentario, también tenemos muchas palabras procedentes del griego y es que estas nos han llegado a través del latín que las asimiló. Hemos de tener en cuenta que los romanos adoraban la cultura griega y siempre quisieron imitarlos.
Así pues tenemos influencia del latín y del griego. Del latín aparte del idioma, hemos recibido una gran cantidad de locuciones que aún se utilizan. Es en el campo del derecho y el de la ciencia donde más encontramos y así tenemos sub iudice (bajo juicio o bajo secreto de sumario), habeas corpus (derecho del detenido a ser juzgado inmediatamente), in dubio pro reo (en caso de duda a favor del reo). En el científico toda la clasificación de los seres vivos. Pero también en el lenguaje normal encontramos otras como lapsus linguae (confusión de una palabra por otra), in situ (en el sitio), in extremis (al final), sui generis, quid pro quo, (que muchas veces lo encontramos como qid pro quo) etcétera. También nos han llegado frases celebres, como la de Julio Cesar, Veni, vidi, vinci (Llegué, vi, vencí. Supongo que por cuestión fonética muchas veces se escribe mal y ponen vini, vidi, vinci), también del mismo, Alea jacta est (La suerte está echada), que según un compañero navarro de la facultad me explicaba que quería decir: ya has caído pajaro (Así, sin acento esdrújulo), Cogito ergo sum (Pienso, luego existo) y muchas otras.
Para casi acabar con el tema voy a explicar cinco curiosidades, tres de origen griego y dos latinas:
Hecatombe: En época de grandes penurias los griegos realizaban un gran sacrificio, mataban cien (heca) bueyes (tombe). Naturalmente eso representaba un fuerte golpe para la economía del pueblo y así devino a significar una gran desgracia.
Holocausto: Nuevamente el tema de sacrificios, era aquel donde la victima sacrificada era quemada completamente.
Nike: la famosa marca de ropa deportiva, que todos decimos naik y es niké, la victoria de los griegos. O esa otra marca de disquetes y CD's, Verbatim que quiere decir palabra por palabra.
Las latinas quizás no sean tan conocidas:
Deus ex máchina: Literalmente el dios de la máquina. El teatro en la antigüedad presentaba en ocasiones unos argumentos complicados y que a veces el pueblo no entendía. A veces el tema se complicaba tanto, como en los culebrones actuales, que la única forma de resolverse era mediante la intervención de un dios. En el teatro romano ese dios bajaba al escenario por medio de una máquina y así se le conocía al personaje. De ahí pasó a ser una locución latina que expresa una persona que acaba resolutivamente con una situación, por lo general con destrucción.
Eccehomo: El origen viene de la expresión que Pilatos pronuncia cuando presenta a Jesús al pueblo judío para que elija entre él y Barrabas y dice Ecce (he aquí) homo (el hombre), como en aquel momento Jesús presentaba un aspecto deplorable, ha pasado a utilizarse en expresiónes del tipo: lo dejaron hecho un eccehomo, es decir, unos zorros.
Encontraríamos más de curiosidades de ese tipo como desastre que viene de la partícula negativa dis y aster que quiere decir estrella, o sea tener mala estrella.
Y para remachar el clavo decir que el latín no es una lengua muerta, pues es el idioma oficial del Estado del Vaticano. Pero claro, han tenido que actualizarlo, pues han aparecido muchos términos que no existían entonces. Unas perlas de neologismos latinos:
Water: cella intima
Slalom: Descencio flexuosa.
Ovni: Res inexplicata volans (que vendría a ser: la cosa inexplicable que vuela)
Playboy: Iuvenis voluptarius
Y el remate:
Motocicleta: Birota automataria.
Nada más, buen fin de semana y hasta el lunes que hablaremos de libros.
(Por vergüenza no he hablado de felación ni de cunnilingus, ojo va con dos enes)
José Sans
El latín y las lenguas romances o románicas
Todos conocemos que son las lenguas romances o románicas. Si alguien no lo sabe le informo que son aquellas que derivan del latín. Son: el castellano, el francés, el italiano, el catalán, el gallego, el portugués, el sardo, el retorrománico (A veces llamado romance y que se habla en una parte de Suiza y norte de Italia) y el rumano. El bable se considera dialecto del castellano y el aranés como una variante del gascón. En las costas de Dalmacia se hablaba el dálmata, también lengua románica y que hace tiempo desapareció.
Sin embargo, como decía en la miscelánea, nos encontramos con diferencias importantes entre ellos.
La razón es muy sencilla. Al final del imperio romano se hablaban dos tipos de latín, el latín culto y el latín vulgar. De la misma forma que ahora tendríamos el castellano académico y el castellano corriente. La mezcla de ese latín con los idiomas que se hablaban en las regiones romanizadas, ha dado lugar a esas lenguas románicas actuales.
El castellano deriva, en gran parte, del latín culto, mientras que el francés, el catalán y otros lo hacen del latín vulgar. Por eso daba aquellos ejemplos. En castellano, de la palabra latina ventus, deriva ventana. Mientras que la fenêtre francesa o la finestra catalana derivan de la palabra fenestra del latín vulgar. Sin embargo al castellano llego defenestrar que tiene el mismo origen.
Por otro lado, el castellano recibió mucha influencia del árabe y por eso encontramos la palabra aceite y aceituna, que vienen del árabe. En cambio en catalán es oli, en francés huile y en italiano olio que derivan todas de oleum y olei. Curiosamente se mantiene, en castellano, el nombre de olivo para designar el árbol que produce la aceituna y aceitunero para quien las recoge. Otras palabras castellanas que vienen del árabe, son aquellas que empiezan, no todas, por al, que no es más que el artículo el o la. Por ejemplo, alelí, almohada, almazara, almadraba, etc. Por cierto la abreviatura etc. o la palabra etcétera derivan del latín et cetera, que quiere decir y todo lo demás.
Como veis el origen de las palabras es un tema muy interesante y que a veces nos depara sorpresas. Por ejemplo, ostracismo viene de la palabra ostracon (de origen griego, pues, a su vez, el latín fue muy influenciado por esa cultura) que significa pedazo de cerámica, pues cuando se condenaba a alguien al ostracismo o exilio, se hacía por votación y la gente escribía si o no en un trozo de cerámica. La célebre democracia griega. Duraba diez años. Igualmente del griego nos llega tirano, que también era elegido por votación popular para hacer frente a un periodo excepcional, generalmente guerras y que se suponía que una vez pasado ese perído, devolvia los poderes asumidos a la asamblea popular. No como ahora que se autodesignan y ejercen el poder hasta su derrocamiento.
Procuraré ir dando algún ejemplo más y también dedicaré un artículo a la gran cantidad de expresiones latinas que utilizamos, en ocasiones, de forma erronea en su uso o escritura.
La lectura y los signos de puntuación.
Ante todo una previa, como dicen en el Congreso. Llevo dos días con problemas en Internet. No podía entrar a las páginas de ya.com y por eso no he publicado nada hasta hoy. También tuve problemas para dejarles un comentario a Bogato y a Pilimindrina. En cambio no los tuve con María, Leo y Adrià. Así pues debía ser cosa de mi ordenador.
Vamos con el artículo.
Estoy contento porque, parece, que por fin se pone en marcha la nueva ley de educación. Esta ley se basará en tres ejes principales, son la lectura, la escritura y las matemáticas. Ya era hora. En estos últimos años, en toda la educación, se han dejado de banda, sobretodo, los dos primeros. La juventud no sabe redactar y llegan a la universidad sin saber hacerlo y los catedráticos se escandalizan al leer las tesis o los trabajos de sus alumnos. Leía hace poco, en una revista, un artículo sobre el tema y ponía el ejemplo de la carta de un médico con la siguiente oración: “no pude escribirte antes porque en agosto mi casa estaba ausente de mi…”.
Con la lectura ocurre igual, muchos jóvenes y no tan jóvenes, no leen bien. No es que no conozcan las palabras, no, el problema es que desconocen el ritmo de lectura. Justamente para eso, para facilitar la lectura y la comprensión del texto leído, se utilizan los signos de puntuación.
Desde pequeño me enseñaron que, cuando uno lee un texto, debe respetar las pausas que dan sentido al texto. Estas pausas se establecen con las comas, la conjunción y, los puntos, seguido y aparte. Al desconocer estas normas básicas la gente lee atropelladamente, paran a respirar cuando lo necesitan y no cuando deben, cortando el ritmo de la lectura.
Por ejemplo este párrafo no contiene ningún signo de puntación con la cual cosa si usted quiere leerlo en voz alta siguiendo las normas correctas de lectura no podrá llegar al final porque le faltará aire usted lo entenderá porque imaginará donde deberían haber estado los signos de puntuación que le permitirián respirar así como distinguir los diferentes conceptos.
En cambio, (pausa) si lee este otro párrafo y (pausa más corta) marca las pausas que le indico, (pausa) verá como la lectura es fluida. (pausa, un poco más larga que con la coma) No tendrá que interrumpirse a mitad de una frase, (pausa) la gente le entenderá mejor y (pausa más corta) usted no se verá obligado a asfixiarse.
No hay mejor ejercicio, para saber si la puntación es correcta, que leer el texto en voz alta, así vera si se puede leer fácilmente, sin obligar al lector a tener que adivinar las distintas oraciones y conceptos.
Tampoco se trata de llenar el texto con ellas, hay que buscar un equilibrio. A veces pienso que yo utilizo demasiadas. Las comas nos servirán para separar conceptos o para agregar, por ejemplo este, un comentario relativo al tema. Utilizaremos el punto seguido para abrir un nuevo concepto, siempre que este relacionado con el anterior. El punto aparte se utiliza cuando cambiamos de tema, o, siendo el mismo tema, abordamos un concepto algo diferente (Observen ustedes, caros lectores, que se escribe y se dice, punto seguido y punto aparte). Los paréntesis nos servirán casi como las comas, pero nos permitirán introducir citas, títulos o, simplemente, decir algo relacionado con el tema en cuestión, como he hecho antes con el comentario de punto seguido y punto aparte. Los dos puntos para indicar que, a continuación, viene una cita. Las comillas para abrir y cerrar un texto que no es nuestro, también la podemos utilizar para enfatizar algo, o para dar a entender que no estamos muy de acuerdo con eso.
Por ejemplo, leía en un texto sobre el tema, el ejemplo de un menú de un restaurante donde decía: Croquetas “caseras”. Se entiende que esas comillas quieren enfatizar el hecho de que están hechas como en casa, que no son congeladas. En cambio si decimos: ayer comí en casa de un amigo unas croquetas “caseras”. Aquí, más bien, es como si dijéramos que de caseras solo tenían el nombre. Por tanto ojo con las comillas. Antes de pero y de pues, se acostumbra a poner coma.
Además de los signos de puntuación se utilizan, también, los tipos de letras. Por ejemplo, es costumbre escribir las palabras extranjeras o expresiones extranjeras (como tour de force, sine qua non, etc.) en cursiva. Es como si quisiéramos hacer notar que son expresiones que utilizamos a sabiendas, a sabiendas de que no pertenecen a nuestro idioma. En cambio se usa la negrita para resaltar alguna palabra o concepto, que queremos destacar.
Hace algún tiempo no se acostumbraba a poner una coma antes de y, ahora lo veo frecuentemente. Parece ser que el uso ha hecho que se acepte como correcto.
Espero que estos consejos les sean de utilidad. No se preocupen y piensen que, porque me dedico a hablar de escribir y leer correctamente, les estoy vigilando o censurando. Hablo, o escribo, por que me apetece, si además es de utilidad para alguien, mejor que mejor.
Nada más, ahora me voy a ver si puedo dejar los comentarios que, en días pasados, no pude hacer.
Miscelanea
Hoy no tengo ganas de hablar de palabras, quiero hablar de otras cosas y por eso el título de miscelanea, pero seguro que acabaré hablando de palabras. Ay, señor, ¿porqué no será verdad aquello de que las palabras se las lleva el viento?
Quiero empezar por agradecimientos, ya agradecí a Leodegundia y a Buscato por ser mis primeros lectores, ahora quiero agradecer a los que han ido viniendo. En especial a María que me ha hecho el honor de leerse todos los artículos. Se nota que es una chica de buen gusto.
Además de ser de mis primeras lectoras, quiero agradecer a Leodegundia que me animase a recorrer otros diarios para promocionarme, eso me ha permitido llegar a sitios interesantes. Por mencionar a algunos citaré a la ya nombrada María (Elucubraciones), Adrià Puntí de “Nobleza obliga”, a Javierdebe con su “Hoy me siento como ayer” (me he reído mucho con sus teorías evolucionistas), a Catedral de humo (todos ellos aparecen en mi sección de enlaces). Y aún espero conocer a muchos más que me han devuelto la confianza en estas páginas, pues, en un recorrido que hice una vez, lo que encontré fueron pobres muestras de tonterias repetitivas y que para mi desgracia, apuñalaban de forma trapera, contumaz y alevosa el idioma.
Dos lectores me han aportado una versión diferente del origen de la palabra gringo, no estoy muy de acuerdo por cuestión cronológica, Texas y California fueron anexionadas antes de la guerra de secesión, Arizona y Nuevo México bastante después, así pues no veo de donde salieron esos ejércitos sureños citados, además el color de los uniformes confederados era gris, podría ser algún tipo de milicia voluntaria o similar. De todas formas el diccionario de la Real da como incierto su origen y se refiere a idioma o grupo de personas que hablan una lengua diferente de la nuestra, en especial la inglesa, pero, según el DRAE, en Uruguay llaman así a los rusos.
En fin seguro que su origen se puede atribuir a muchos hechos y que lo que expliqué yo y lo que dicen mis lectores, seguramente no son más que leyendas urbanas, como esas que hablan de cocodrilos blancos gigantes pululando por las alcantarillas de Nueva York, o la mujer que se aparece a los conductores para avisarles de un peligro, o de una tienda de lencería en Barcelona donde las mujeres desaparecían en los vestuarios, o de aquellos que entraban en una gasolinera de Texas y al salir estaban en Perú. En fin historias de esas que todo el mundo cuenta y que las cuenta porque un amigo de un primo del novio de una chica que vivía no se donde lo vio, pero nadie ha conocido a esa persona de verdad. Por contar, hay quien cuenta que en la red existe una página que pretende corregir a quienes no usan bien las palabras. Paparruchadas.
Respecto a post, disiento algo en la diferencia entre entrada y artículo. Admito que entrada podría entenderse como un texto corto, pero artículo no necesariamente ha de ser algo erudito o extenso, faltaría más y ahí están los periódicos para corroborarlo, pues artículos son los textos allí impresos, artículos de noticias, artículos de opinión, artículos deportivos, etc. Para mí creo que pueden servir tanto entrada como artículo, pero estoy abierto a cualquier otra sugerencia que seguro que entre todos la encontramos.
Hablando de diferencias idiomáticas entre los distintos países de habla castellana, me dejé un caso simpático y es de Colombia. Le pasó a un compañero mío de trabajo la primera vez que fue a aquel país en visita de negocio. Le recibió nuestro representante, le saludó y le dijo “¿Le provoca un tinto?", mi amigo pensó "¿Quién me provoca, que he hecho?", finalmente entendió que era que si le apetecía un tinto, a lo cual pensó que siendo las diez de la mañana era muy pronto para un vino y resulto que era un café.
Todas estas diferencias las explico como curiosidades y por ser simpáticas, no pretendo herir o molestar a nadie haciendoles creer que son errores, ni mucho menos, son esas chispas que alegran la vida.
Seguro que, al igual que las leyendas urbanas, todos podríamos contar diferencias y diferencias.
Para terminar una joya hallada en el diccionario mientras buscaba otra cosa, catizumbazo, en El Salvador y Nicaragua quiere decir montón, cantidad considerable.
Próximos artículos: los signos de puntuación y su utilidad para la lectura, porqué en español decimos ventana y en catalán es finestra o en francés fenêtre y porqué decimos aceite y en catalán oli o en francés huile. Este último será corto.
Por fin: ¿Qué pasa con "post"?
¿Han visto la hermosa frase de Mark Twain?
Vamos allá con el postergado artículo sobre la palabra post. Atención amigo Bogato.
Este artículo es casi continuación de los que escribí al principio y donde hablaba del tema de bitácora si, bitácora no, blog si o blog no.
Ya en ellos definí mi parecer sobre los términos adecuados para esta actividad que realizamos en la red. Expliqué el uso incorrecto de bitácora como substituto de blog, pues lo adecuado sería cuaderno de bitácora, si bien decía que para mi entender no dejaba de ser un diario.
En cuanto a los escritos que ponemos en esos diarios yo soy partidario de llamarlos artículos, pues la otra palabra que me parece adecuada, comentario, ya la utilizamos para los idems que nos hacen al nuestro. Podría ser, también, entrada.
Sin embargo, y comprensiblemente dado el origen de todas estas cosas, la terminología que se utiliza proviene del inglés.
Vuelvo a repetir que no me opongo a la entrada de nuevas palabras en nuestro idioma, provengan de donde provengan, siempre que no tengamos una que se pueda adecuar sin forzar el sentido.
Aquí podríamos entrar en la polémica que se ha generado con la búsqueda de términos adecuados para software y hardware, no solo en el castellano sino también en el catalán y , con gran ardor, el francés, muy suyos son los franceses con su idioma a pesar del gran número de extranjerismos que han dado cobijo. Lo dejo para otro día, si no lo hiciera me lo recuerdan.
En aquellos artículos me dejé, sin querer, el uso que se hace de post para denominar las entradas que hacemos en nuestro diario. Evidentemente el origen está en el inglés. Si buscamos en el Merriam-Webster Online Dictionary encontraremos una de las entradas que dice: 2: to affix to a usual place (as a wall) for public notices (Fijar en un sitio usual, como una pared, para noticias públicas).
Es decir se refiere a ese letrero o cartel que fijamos en algún sitio. De aquí deriva la palabra póster. Y en ese sentido se usa también en esas notas tan populares que son los Post-it, que, literalmente, quiere decir engánchalo.
Primer inciso: muchas veces ocurre que la marca de un producto acaba siendo la denominación del producto. Todos decimos pon un postit (castellanizando la expresión), no decimos pon una nota adhesiva. O, aquí en España, decimos un minipimer (marca de Braun) en vez de varilla mezcladora o llamamos turmix a la batidora, en Venezuela era la osterizer (de la marca Oster), aunque el objeto en cuestión sea de otra marca. Sería la utilización de una figura retórica llamada sinécdoque.
Segundo inciso: además del origen de las palabras también es curioso conocer el origen de las cosas. El Post-it, un producto de la casa 3M (Por Minnesota Mining Manufacturing) es uno de los ejemplos que siempre aparecen en los seminarios de creatividad. Uno de los técnicos de dicha casa se empeño en obtener el pegamento más poderoso y le salio una cola que apenas enganchaba y que fácilmente se desenganchaba. Más tarde apareció la idea de utilizar ese pegamento para realizar uniones ligeras como la de un papel sobre otro y que, además, se pudiera cambiar. Así nació el Post-it. Su color amarillo era para llamar la atención, pues por lo general eran para recordatorios o avisos.
Volvamos a la cuestión, así pues su uso, en el mundo de los blogs, quiere dar a entender la colocación de esa nota que añadimos a nuestro diario.
Por tanto y según nuestro “código de pureza idiomático”, debemos rechazar, tajantemente, y desterrar el uso de post (perdonen la dureza de los términos, es una pequeña broma) y utilizar bien entrada o bien artículo. Dejaremos como tal los comentarios. Para reforzar la anterior teoría veremos que en los servidores de blogs ingleses utilizan la frase Post your comment.
Me olvidaba, bienvenidos aquellos nuevos lectores.
José Sans
Conscripto. Parte 2 y última
Hete aquí la segunda parte del artículo. Por cierto que en uno de los comentarios recibidos se me hacen patentes esas diferencias y me comentan que una palabra que para él era corriente fuese exótica en otros lares, así que, como a veces, incluso en el mismo país ocurre. Y tiene razón, por ejemplo, la palabra borde, aquí en Cataluña se refiere a una persona zafia o con mala leche, mientras que en Aragón es sencillamente hijo de .... Vamos ya con el resto.
Como digo existen bastantes diferencias en el castellano hablado en España y el de esa zona de influencia de nuestro idioma. Las principales yo diría que son:
El uso de palabras que España ya no se utilizan, pero que provienen del castellano antiguo. Sería el caso de pollera que en Colombia significa falda (¿recuerdan la canción “La pollera colorá”?) y es como se conocía aquí, según el DRAE a la “falda que las mujeres se ponían sobre el guardainfante y encima de la cual se asentaba la basquiña o saya” . Toma ya!
En Venezuela, a la americana o chaqueta (por cierto, eso de americana referida a la chaqueta es de uso exclusivo en España) se le llama paltó, que viene de paletó (Gabán de paño grueso, largo y entallado, pero sin faldas como el levitón, DRAE dixit).
Otra de las diferencias es el significado diferente de algunos términos, principalmente con fuertes connotaciones sexuales, que aparece en los diferentes países. Por ejemplo, en Venezuela tanto tirar como coger se refieren al acto sexual, nadie dirá que coge un autobús, que tira la basura o que tira de una cuerda , se agarra un autobús o se bota la basura o se jala el mecate. Pero en otro país no tendrá ese significado. Recuerdo mi regreso a España para comenzar la Universidad, cuando salía de clase y me iba hacia casa, decía lo de agarrar el autobus y enseguida saltaba la rechifla, "agarralo fuerte que no se escape", pero era tanta la costumbre.
Por último, no menos importante, está la influencia del inglés americano y es que, toda esa zona, ha devenido en un área de influencia tremenda en cuanto al idioma, la economía y otras áreas. Ni hablar de Puerto Rico, donde el, allí llamado, spanglish hace horrores como ver un letrero de “ATENCIÓN. Salida de trucks” o en Venezuela que al vigilante de una obra o de una instalación se le llama guachimán, palabro este recogido ya por el DRAE y que viene de Watchman o, los todoterrenos, llevaban, en su parte delantera, un güinche, también en el DRAE, para solventar algunos accidentes y que viene de winch (torniquete).
No solo del inglés vienen las influencias, por ejemplo, en Venezuela al extranjero inmigrante se le dice, en tono despectivo, musiu, que no es más que una corrupción del francés monsieur. Había una palabra, flux, que no consegui nunca averiguar su origen, pues incluso allí estaba perdido en el olvido. Su significado, el traje de caballero, o sea, el conjunto de americana y pantalón. Si alguien lo sabe que me lo diga.
Una última curiosidad, no comprobada pero parece bastante verosímil, parece ser que la palabra gringo viene del hecho que, durante la invasión de colonos americanos a los estados norteños de México (ahora estados sureños de USA), cabalgaban cantando una canción que empezaba con “Green growth the grass in the meadows" (verde crece la hierba en los prados) y de ahi lo de gringos..
Conscripto. Parte 1
Antes que nada debo informar que el artículo de hoy me ha salido un poco largo y, me parece, que eso perjudica la lectura (hoy en día tenemos prisa, no tenemos tiempo para leer mucho rato), he decidido partirlo en dos partes. Perdonad y aquí va la primera.
He acabado de leer un libro de historia que está muy bien. Se trata de “El día D”, su autor Stephen E. Ambrose.
El libro es una obra muy documentada sobre los prolegómenos de ese día, 6 de junio de 1944, lo que ocurrió el mismo día y algunos hechos de los días posteriores. Como digo está muy bien documentada, se trata de un autor que ha escrito diversos libros de historia referida a la segunda guerra mundial y es muy prolijo en los detalles y en las informaciones. Me gustó, pero, a mi parecer, le sobraban unas 250 páginas, pues a menudo la acumulación de anécdotas personales es repetitiva. Es horrible ver como se enviaban a jóvenes a una acción donde se sabía que iban a producirse un número elevado de bajas.
Menciono el libro porque en sus primeras páginas encontré una palabra poco conocida aquí en España, no así en Sudamérica, y admitida por la Academia. Además me trajo recuerdos de años pasados.
La palabra es conscripto (según el DRAE: Soldado mientras recibe la instrucción militar obligatoria. Y si miramos conscripción dice: Arg. Bol. Ecu. Servicio militar. 2 Ven. Cuartel en el que los conscriptos realizan el servicio militar obligatorio).
Viene del latín conscriptus y este de conscribo que, en sentido militar era alistar, inscribir. Como digo es una palabra que se utiliza en Sudamérica y en España nunca la he visto usada, pero su significado es clarísimo: recluta, ni más ni menos.
Me tropecé, por primera vez, con esta palabra en una serie de televisión que se emitía en TVE, la primera (entonces era la única), que, en aquella época, venían dobladas de Sudamérica. Hablo de la segunda mitad de los años sesenta. Uno ya empieza a tener añitos (el pasado lunes llegué a los 58, ¿se pensaban que era más joven?).
Yo ya estaba acostumbrado a esas traducciones realizadas, por lo general, en México o Puerto Rico, en lo que se llamaba español neutro, es decir, un castellano sin ningún tipo de acento regional y evitando el uso de palabras que podrían ser mal sonantes en algunos países. Tenía experiencia porque hasta el año 64 había vivido en Venezuela. Aquí, España, eran los primeros años de la televisión y, como no había aún estructura propia, se emitían con ese doblaje que, para los españolitos de aquella época, resultaba sumamente pintoresco.
Palabras como golpiza (pronunciada con ese naturalmente y que deriva de paliza) u occiso (muerto) no eran frecuentes aquí y es que todo y ser, el castellano, un idioma hablado en un montón de países, existen algunas diferencias notables.
La serie en cuestión se llamaba “Arresto y juicio”, recuerdo otra en que los “chicos” eran dos policías de una patrulla, “Área 12”, en la que mientras aparecían los títulos (créditos en aquella área) se oía una voz que figuraba la central llamando a las patrullas para informar y se oía “en la calle X hay una pelea con cadenas y macanas (una especie de garrote)”.
Mañana la segunda parte y perdón si dejo a alguien en ascuas esperando.
José Sans
El rapto de las palabrinas
Nuevamente recorriendo la red buscando cosas encontré algo interesante.
Estaba buscando información sobre una expresión, percepción del quórum, con la que había tropezado leyendo una novela de ciencia-ficción.
Otro día hablaré de la novela y de la expresión, hoy me quiero centrar en el hallazgo, pues es harto interesante.
Una de las fuentes que encontré fue una revista digital sobre biología, en ella había una sección llamada “El rincón de la lengua” y en dicha sección aparecía un artículo titulado “El rapto de las palabrinas” y su autor es Xosé Castro Roig. Este artículo, a su vez, provenía de la sección “El Trujamán” del Centro Virtual Cervantes (por cierto, estoy creando una serie de enlaces a páginas de recursos del idioma y una de ellas será esta, allí encontrarán el sentido de Trujamán).
No copiaré el artículo completo, pero si un par de párrafos interesantes sobre el desconocimiento de nuestra lengua y que hacen que utilicemos muy mal las palabras.
Primer párrafo:
— Hace poco, la hija de un amigo mío, que tiene doce años, volvió del colegio con sus deberes: tenía que construir frases empleando varios términos correctamente. Uno de ellos era el adjetivo ecológico, así que escribió la frase: Aprobar un examen es ecológico. Su padre le preguntó: « ¿Pero qué significa para ti ecológico?», «Pues ‘que es guay’, ‘que está bien’, ¿no?», respondió ella. Sin comentarios. —
El otro párrafo, conste que, en aras del espacio dejo sin copiar otros dos de muy jugosos, es:
— Y soportar, ese término que se cacarea de continuo en contextos informáticos, no era más que algo que servía de soporte o sostén, pero ahora parece que significa ‘ayudar’, hasta el punto de que algunas empresas informáticas de renombre, en lugar de atender al cliente, lo soportan. Cousas veredes…, que dicen por mi tierra. —
¿Qué más se puede agregar?
De vuelta y con un "mea culpa"
Ya estamos de vuelta de este breve descanso y ya veremos si, debido a ello, queda alguno de los amables y fieles lectores que tenia. Ya lo veremos, tengo que instalarme un contador de visitas para ver cuanta gente manifiesta algún interés en visitarme.
En fin aquí estamos de nuevo y entonando un mea culpa, pues recorriendo la red he encontrado una cosa interesante y que, en parte, deshace alguno de mis argumentos de un artículo anterior.
Se trata de “deslocalizar”. He encontrado lo siguiente:
En el “Simon & Schuster’s International Dictionary English-Spanish” la siguiente traducción:
Delocalize: Sacar o mudar de su lugar o localidad.
En el “Merriam-Webster Online”:
“To free from the limitations of locality; specifically: to remove (a charge or charge carrier) from a particular position”.
Es decir, entiendo yo después de una generosa interpretación, que la primera entrada sería: “liberar de las limitaciones de la localización”, esta sería la definición perfecta para todo aquello que hablamos de los electrones en general y de los enlaces orbítales “deslocalizados” en particular.
La segunda acepción, la que da como específica, vendría a ser como un traslado o destitución, en el caso de personas, de un puesto en particular.
En “MSN Encarta – Dictionary” aparecen dos acepciones:
1 move from local area: to remove something from its locality.
O sea sacar (to remove) alguna cosa de su sitio.
2 take something beyond local sphere: to remove something from local influences, and broaden its range or scope.
Si no fuese que habla de “something” (alguna cosa), la primera traducción que se me ocurrió de esta entrada fue la de “sacar del arroyo a alguien”. Saben aquello de “lo saco del medio donde recibía las influencias de aquel ambiente y ensancho sus miras y ambiciones”.
También se adaptaría al caso de los orbítales “deslocalizados” donde, al estar fuera de la influencia de la molécula, amplían su acción.
Por último y la más importante, una noticia que encontré también en la red, el titular decía:
British famous garments factory to delocalize industry to Morocco.
Después en la noticia hablaba de trasladar (move) 420 puestos de trabajo y que se había visto forzada a esta acción para reducir costos.
Realmente esta es la forma en que hemos visto utilizar este verbo en castellano. Pero permítanme hacer una consideración importante. Observen el uso de la preposición “to” (a o hacia) que hace que su traducción sea: “deslocalizar a” en vez de, como así se usa en castellano (subdialecto económico) “deslocalizar de España”.
En resumen el verbo de marras existe y un posible uso (en traducción directa) sería el que se hace. Es decir, cuando una empresa decide cerrar una factoría en un sitio para trasladarla a otro.
Pero yo sigo teniendo la opinión de que, aparte del mal uso preposicional que se hace aquí, tenemos palabras, en castellano, que describen esa acción y por tanto no necesitamos importar de nuevas.
Por tanto, tal y como ya apunté, lo mejor sería decir “tal empresa cierra sus instalaciones en España para trasladarse a Eslovaquia” o si se quiere hacer más corto “tal empresa se traslada a Eslovaquia” u otro sitio, pero últimamente estas “deslocalizaciones” se están produciendo hacia esa zona.
Quede pues expresado este “mea culpa” parcial.
Olimpíadas y electrones deslocalizados
Hoy doble comentario.
Pero ante todo mi más sentida muestra de pesar por el horrible atentado de Londres que tan desagradables recuerdos nos trae a los españoles. No existe justificación para estos atentados contra victimas inocentes. Se que muchos me llamarán radical y otras cosas, pero para estos asesinos debería existir la pena de muerte.
Vamos con los comentarios. El primero es hablar de un tema que cada cuatro años se repite machaconamente en los medios de comunicación españoles y que, dada su cortedad, más que medios son cuartos, como aquella vieja radio que era tan mala que en vez estaciones sólo permitía coger apeaderos.
Señores, olimpíada era el periodo entre dos juegos olímpicos, así la primera olimpíada (también está admitido olimpiada) era el tiempo transcurrido entre los primeros juegos olímpicos y los segundos. Por ello no podemos hablar de las próximas olimpíadas de Londres, sino de los juegos olímpicos de Londres. Pero siempre repiten lo mismo, ¿es qué no tienen un libro de estilo? ¿O quizás es que ni se lo miran?
El segundo tema es volver a la “deslocalización”. Una de mis lectoras, de la cual me siento orgulloso que me lea, pues su diario me gusta mucho y denota sabiduría, me apunta que ha encontrado “deslocalizar” referida a los electrones constituyentes de un enlace.
Me llamó mucho la atención porque resulta que soy químico y no rrecordaba que en mis años de carrera se hablara de electrones “deslocalizados”. Recorriendo la red (han visto el uso de recorrer, hay que ser consecuente con las propuestas que uno hace) encontré un par de artículos que hacían referencia a ese término hablando de electrones compartidos.
Nuevamente creo que se trata de un error de interpretación del término original y que, desgraciadamente, no consigo encontrar.
Trataré de explicar el tema de una forma sencilla. Los elementos químicos cuando se combinan comparten electrones a fin de completar sus orbitas. Todo en la naturaleza tiende a un estado de equilibrio.
Por ejemplo, el agua está compuesta por dos átomos de hidrogeno y uno de oxigeno, los átomos de hidrogeno tienen cada uno un electrón en su orbita exterior y en este caso única, al oxigeno le faltan dos electrones para completar su orbita externa. Lo que hacen es compartir, cada átomo de hidrogeno, su electrón con el átomo de oxigeno. De esa forma cada átomo de hidrogeno aparenta tener dos electrones en su capa externa llegando así a su estado ideal (capas llenas) y el oxígeno con esos dos electrones completa los seis de su capa externa. Estos enlaces son muy usuales en química. El problema viene de la física atómica.
Por el “Principio de indeterminación de Heisenberg” (consiste en que no se pueden determinar simultáneamente y con exactitud la posición y el momento de un electrón), ese electrón compartido no ocupa una posición determinada en el espacio, podíamos decir que más que “deslocalizado” está ilocalizable. Entonces se habla de “orbitales” que, a la pata llana, podríamos definir como una nube de probabilidad donde se encuentra ese electrón compartido, sin que podamos determinar el lugar especifico.
Es cierto que ya en un libro que utilé en cuarto de carrera, "Valencia y estructura molecular" de Cartmell y Fowles de Editorial Reverte, 1965, (por cierto aún tiene marcado el precio, 200 pesetas, poco más de un euro) se habla de "orbitales moleculares deslocalizados" para referirse a cierto tipo de orbitales que implican más de dos electrones. El uso sigue siendo el mismo, más que deslocalizar se habla de ilocalización.
El tema es bastante complicado y difícil de explicar sencillamente, por eso pido disculpas si las explicaciones más que aclarar confunden. Pero vuelvo a insistir que, a mi parecer, se trata de un uso erróneo de alguna palabra inglesa mal traducida o mal empleada. Seguiré recorriendo la red, pues me gustaría encontrar el original que provoca esos, para mi, errores.
Aviso que a partir de mañana sábado voy a estar una semana sin conexión a Internet, pues me desplazo unos días a descansar. Lamento dejarles toda una semana sin estos suculentos, instructivos y bonitos comentarios (modestia me sobra, al revés te lo digo para que me entiendas), a la vuelta hablaré de “post” y otros elementos.
Outsourcing, ¿ou, qué?
La última de economía, por el momento. Tamaño palabro quiere decir, en su idioma original, el proceso mediante el cual una empresa subcontrata a otra la realización de un servicio intangible. Por ejemplo, una empresa de software subcontrata el servicio de postventa con otra empresa porque le sale más barato. Esto está sucediendo mucho con aquellas empresas que tenían un “call centre”, o sea un teléfono de atención al cliente. Lo están, utilizando el término del que hablamos ayer, “deslocalizando”. Muchas empresas americanas con ese servicio lo están trasladando a la India donde el coste de personal les sale más barato, incluso siendo a veces, en el caso de empresas de software, ingenieros o informáticos cualificados.
De siempre ha existido, en el sector manufacturero, algo similar. Las empresas subcontratan a terceros, generalmente en países pobres, para que realicen los procesos que requieren mucha mano de obra. Este es el caso de Inditex (Zara, Berska y cia) y otras multinacionales como la danesa HM, la sueca Ikea, etc. Antes se iban a Marruecos, ahora van a la omnívora China o Adidas a Africa. Este proceso tiene una palabra bien definida en castellano, pero que ha caído en desuso en España, no así en México donde aún se utiliza, pues hay muchas empresas que realizan esos procesos para empresas norteamericanas
El término es “maquila” (no máquila como a veces se dice), quiere decir, según el DRAE, “producción de manufacturas textiles para su exportación”.
El término (de origen árabe) viene de la parte que se quedaba el molinero por moler el grano. De ahí pasó a usarse, insisto sobre todo en México y Centroamérica, para las industrias que trabajaban lo que aquí, en el textil, se llamaba “trabajar para terceros” en contraposición al "proceso vertical".
Pero su uso se restringía a los procesos manufactureros, por ejemplo, existen muchas empresas americanas que fabrican camisas y, en su país, solo se hace el tejido y se cortan las piezas, las cuales son enviadas, por lo general, a Guatemala donde las cosen por unos centavos o también hay empresas que hacen trajes a medida que se limitan a tomar las medidas del cliente y el traje se confecciona en Hong Kong. Por lo general las empresas “maquiladoras” solo ponen la mano de obra.
Ahora ocurre que también se esta haciendo con los procesos no manufactureros o de fabricación, sino que también se hace con los servicios, como hizo telefónica con el servicio de información que de hacerse en cada provincia pasó a Canarias (no se ahora donde se hace) o ¿Se han fijado ustedes que muchas veces, cuando llaman a un teléfono de atención al público, siempre contestan personas con acento argentino? Como decía todas las empresas americanas de software, (ya hablaremos otro día de software y hardware) han trasladado sus centros de soporte a India o Pakistán, muchas tarjetas de crédito también.
Para este proceso no tenemos palabra, todavía. Se ha propuesto y en muchos medios económicos se utiliza, el termino “externalización”, que siendo benevolente viene a ser lo que significa el vocablo en su idioma original. No lo encuentro mal, siempre que se tenga en cuenta que, al igual que la “deslocalización”, lo que se hace es subcontratar una empresa para hacer ese servicio, pero eso es muy largo y hoy hay prisa, para decir más tonterías y pisotear el idioma.
Deslocalizando que es gerundio
Otro termino proveniente del mundo de la economía.
Se dice que una empresa se deslocaliza o se va a deslocalizar cuando dicha empresa traslada sus instalaciones y procesos a otro país, generalmente por razones económicas.
Pero veamos, localizar admite diferentes acepciones, podemos decir que una cosa o una persona está localizable en tal sitio, que un pueblo o una ciudad o lo que sea, está localizada en una región o un país, que se puede localizar a una persona en un determinado sitio o a una hora determinada. Todo eso y más.
Pero no existe el verbo, ni el nombre deslocalizar o deslocalizado. Desconozco el término original en inglés, pues por lo general, casi siempre, viene del inglés, aunque a veces es del francés. El inglés es un idioma con unas normas más flexibles que el castellano y permite, por ejemplo, la creación de verbos a partir de un sustantivo sin prácticamente limitación. El castellano no admite esa flexibilidad, pero, sobretodo en Latinoamérica, se copian esos verbos y es fácil oír “faxeame la factura”, verbo este, faxear, inexistente.
Y son ganas de complicar la cosa, pues, por lo general, disponemos de los términos adecuados. Por eso insisto que no es estar en contra de la introducción de nuevos términos, se trata de utilizar los que ya tenemos y si, realmente, no tenemos nada para utilizar, pues lo adaptamos y no hay problema.
Por tanto lo correcto sería: “la empresa X traslada sus actividades a tal país”, o “la empresa X cesa en sus actividades en España y se traslada a tal país”.
Pero no parece que deslocalizar es más dramático, pero uno no puede por ahí diciendo tamañas tonterías. Por ejemplo, hace algunos años me fui a vivir fuera de Barcelona, por ello podría decir que me deslocalicé de Barcelona recientemente.
Por Dios, cosas vederes…
Invertir y estar invertidos
Durante mis desplazamientos en coche suelo escuchar una emisora de radio que únicamente habla de economía y principalmente de bolsa. Este es un tema que me apasiona, pero que no acabo de entender su lógica. Cada vez más pienso que no la tiene, que se mueve por impulsos, la mayoría de veces, no racionales. Pero atrae a mucha gente por la posibilidad de ganar dinero rápida y fácilmente, pero has de trabajar muy duro para conseguir ese objetivo. Seguir las cotizaciones diarias, conocer la situación del mercado, posibles hechos relacionados con las empresas en las que piensas invertir y, lo más importante y definitivo, tener suerte.
A lo largo de la emisión hacen entrevistas a personas relacionadas con el tema en cuestión, una de ellas hablaba sobre la situación en aquel momento y concluía con que “la situación en este momento no es muy propicia y por lo tanto no deberíamos estar invertidos.”
Me sonó horrible y ciertamente lo es. Invertir tiene dos sentidos básicos, uno que es cambiar algo de posición por la contraria que tenía originalmente, sería invertir una botella, darle la vuelta a algo, colocar las cartas invertidas, etc., inclusive, en un sentido abstracto podríamos invertir algo intangible como en la expresión invertir la tendencia. La otra acepción es la de colocar, emplear o gastar un caudal. Esto es, invertir dinero en bolsa, invertir tiempo en un empeño, etc.
Según la primera acepción y empleando el participio, invertido, podemos decir que una cosa está invertida respecto a su posición original, que la tendencia esta invertida Pero esto no lo podemos hacer con la segunda acepción, cuando hemos invertido un dinero en bolsa no estamos invertidos en bolsa, ni estamos invertidos en un empeño, es nuestro dinero el que esta invertido, no nosotros. Lo correcto sería decir que dada la situación en bolsa no deberíamos tener mucho invertido.
Más confusión genera la acepción de invertido, totalmente homofóbica, de persona homosexual, especialmente la masculina. Con la cual tampoco podríamos decir que están invertidos, sino que son invertidos.
Pero ya os decía y veremos más ejemplos, los economistas y su jerga, por lo general plagada de extranjerismos, una fuente casi inagotable de ejemplos de asesinato alevoso del idioma.
Hablemos de libros
Dado que en mis comentarios a veces hablo o hablaré de libros quisiera dedicar el correspondiente a cada primer día de mes a este tema.
Trataré en cada uno de un libro o de un autor que me haya gustado especialmente.
Ya dije que había leído y leo mucho, al comienzo de una forma anárquica, leía de todo, ciencia-ficción de todo tipo, novela histórica, novela clásica, etc. Más adelante empecé a seleccionar a autores, bien por recomendación de amigos o bien por que comencé a leer suplementos y revistas literarias.
Quisiera empezar con un autor que conocí hace poco, aunque sus libros ya hace años que fueron escritos. Se trata de Sándor Márai, aunque su nombre verdadero era Sándor Grosschmid.(Kassa 1900 – San Diego, California 1989).
Este escritor húngaro (aunque actualmente su pueblo natal pertenece a Eslovaquia) empezó a escribir desde muy joven, a los 34 años escribió un libro “Confesiones de un burgués” que muchos consideran que contiene mucho de autobiográfico. Tuvo una vida muy agitada, en su juventud viajó mucho por centroeuropa y trabajó en diferentes periódicos. Durante los años veinte se exilió voluntariamente a Francia y Alemania. Después del advenimiento del comunismo en Hungría tuvo muchos problemas y finalmente emigró en 1948 a Estados Unidos, allí murió su mujer y un hijo y finalmente se suicido sumido en el olvido. Cuando marchó de Hungría sus obras fueron prohibidas aún siendo un reconocido autor centroeuropeo.
Sus obras fueron casi olvidadas y hace unos años se reeditaron en Italia donde gozaron de un inesperado éxito y de ahí llegaron a España.
La primera que se editó, es la que más me ha gustado, fue “El último encuentro”, después han venido “La herencia de Ester”, “Divorcio en Buda”, “El amante de Bolzano”, la ya nombrada “Confesiones de un burgués” y recientemente “La mujer justa”. Este ha sido el orden en que han sido editadas en España, pero no en el que fueron escritas.
Márai es, a mi entender de lego, un escritor que sabe construir muy bien los personajes, sus novelas son más descripciones y reflexiones de los personajes que no novelas de situaciones. Se ha dicho que su escritura tiene un ritmo teatral muy acusado y ciertamente es así, hay pocos escenarios.
Son novelas con pocos personajes, de características fuertes y sólidamente construidos. Todos son personajes ficticios, excepto en “El amante de Bolzano” donde el personaje principal es Casanova.
Dicen que gusta mucho a las lectoras femeninas, pues sus personajes de ese sexo están bien diseñados y se mueven con soltura sin que se note que son fruto de un escritor masculino. Pero yo creo que gusta a todo el mundo, a mí me han gustado mucho todas las que he leído, si bien aún no he acabado “la mujer justa”. Por cierto esta novela consta de tres partes, las dos primeras fueron escritas y publicadas en Hungría en 1941 y la tercera, escrita posteriormente, apareció en una edición alemana de 1949.
Gracias a ese éxito que supuso su redescubrimiento empezaron a editarse otros autores centroeuropeos, como Deszo Kosztolany, considerado como maestro de Márai, con sus novelas “Alondra” y “Ana la dulce” o Magda Szabo y su novela “La puerta”.
En resumen, aconsejo leer a Márai y deleitarse con esos personajes, muchas veces atormentados, que atraen y hacen su lectura apasionante.
Si así lo hacen espero que les guste tanto como a mí.