el blog de los palabros
Comentarios sobre el buen y mal uso de las palabras.
Cosas varias
Sindicación
VEAN LAS NUEVAS RECETAS EN EL BLOG "BUEN MENÚ".
 
Ha llegado el final
Queridos amigos:
Hoy quiero darle dos noticias , una mala y una buena. (Esto suena a más peliculero.)
la mala es que estoy HARTO de problemas con ya.com. Cuando por fin me decidí a continuar el blog en un arranque de energía (Que ya pasó.), me encontré que no había forma de entrar en los blogs, ni en el mio ni en el de los buenos amigos, así que me rindo y les digo: ME VOY, CIERRO ESTE BLOG.
Ahora la buena noticia: No me rindo del todo, ya tengo nueva casa, donde parecen más serios y no hay tantos problemas. Allí les espero a todos los que hasta ahora me han seguido o me siguieron. Espero verles por allí.
Poco a poco iré traspasando todos los artículos de aquí hacia allí. Lo que no traspasaré son los comentarios.
La nueva dirección es:
http://blogpalabros.wordpress.com
Aún no lo domino y por ejemplo, el tema de los comentarios debo aceptarlos antes de que aparezcan en el blog, pero no sé como hacerlo.
En fin, gracias por su apoyo hasta el momento y por los buenos ratos pasados. Les espero allí.
Cuiden su lenguaje y vengan a verme.
 
Una nueva "bêtise"
Pensaba que la invasión de bestialismos no alcanzaba a mi segundo idioma, el catalán, pero estoy viendo que aquí también nos llegan, a pesar del exquisito cuidado con que tratan el idioma las entidades públicas de comunicación.
La cosa es que el otro día hablaba, un locutor, de una nueva ley que estaba pendiente de aprobar por el senado norteamericano y que sería “publicitada” por el presidente.
Me extrañó el uso del verbo publicitar del que no tenía constancia alguna, ni en catalán, ni en castellano. Entiendo, pues, que su origen debe ser alguna idea “brillante” de algún geniecillo de los “Medias” (Otra burrada que nos viene de fuera).
Investigando me encontré este suelto en la página Web de ABRA, la Oficina de Corrección del Español, y cuyo autor Luis M. Duyos nos dice:
“Publicitar es otro invento lingüístico innecesario. Se supone que pretende significar dar a conocer, publicar, divulgar, anunciar, difundir… Es un caso más de esa mala costumbre, tan generalizada, de sacar un infinitivo de cada palabra; en esta ocasión, el pretexto puede haber sido el adjetivo y sustantivo “publicitario”.
La citada “verbomanía” viene generando disparates antológicos, como el leído hace poco en un periódico ilustre: “La exposición ha sido comisariada por…”.
Sí seguimos por esta pendiente de la dejadez en el lenguaje, pronto oiremos que las granjas son veterinariadas; las farmacias, boticariadas, y los congresos de los partidos, compromisariados.”

Y tanto es así, como que el otro día, en esa misma emisora catalana y en un programa de autoayuda, escuchaba a una profesional hablar de soluciones que “felicitaban” más, en el sentido de que daban mayor felicidad.
¡Ay Cervantes, suerte que estás muerto!
Por favor, hablen bien y hasta la próxima… Dios sabe cuando.



 
Adios mamá
 
Disculpas y un divertimento
Permítanme que comience con una disculpa a mis lectores por dos errores cometidos en un artículo de hace tiempo y que, en su momento, no vi.
Hace un par de días recibí un comentario al artículo “Atropellos casi mortales” que publiqué el 9 de Diciembre del 2006. Su autor, Carlos, no me dejó ni correo, ni Web. Por lo tanto no he podido contestarle directamente y espero que lea el artículo de hoy.
Pues quiero darle las gracias por descubrir y hacérmelo saber, lo errores que encontró. Uno era el uso de la conjunción y delante de una palabra que comenzaba con i y la otra era un que que le faltaba el acento.
Gracias pues Carlos y disculpen todos ustedes. Podría decir que lo hice a propósito, para ver si ustedes se daban cuenta, pero no, lo fueron y no tienen perdón.
En fin pasemos ahora al tema que pensaba para hoy y se trata de un divertimento que me envió ya hace un tiempo mi amiga Kurmia del blog “Elucubraciones”.
Se trata del siguiente texto:
“Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esetn ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden etsar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra en un tdoo. Presnoamelnte me preace icrneilbe. Tnatos aoñs de colgeio a la mredia.”Es curioso y realmente se lee bastante bien. Y el sentido real lo da el cerebro que interpreta lo que el ojo ve y es capaz de deducir lo que se quiere decir. Esa es la única explicación.
Espero que les guste el divertimento y ya volveremos con cosas más serias.
Entretanto vigilen su vocabulario.

 
¡Cuidado que vuelvo!
En Mayo del 2005 inicié, con mucho entusiasmo, este diario. Ese primer año fue bastante bien, durante el segundo ya empezaron a haber problemas que hicieron que no saliera tan regularmente como al principio.
El tercero fue ya el sumun, continuas arrancadas y paradas, hasta llegar a ese lapso de seis meses. No es sitio de explicar el porqué de esos lapsos y baste decir que pasado ese tiempo lo reinicio en este cuarto año con el deseo de ser constante y seguir ofreciéndoles mis pequeños conocimientos sobre la lengua. Quiera Dios que así sea.
Permitan que hoy comente una entrevista que El Periódico hizo el pasado 29 de Julio al filólogo y miembro de la RAE, Don José Antonio Pascual, una persona que, como dice el periodista, sabe combinar erudición y humildad.
Naturalmente no les pondré toda la entrevista, sino aquellos fragmentos que me interesaron dado el tema de este diario.
"— Qué pasa con Ibarretxe? ¿Comete un error cuando dice vascos y vascas?
— Es una expresión correcta, pero decir vascos y vascas es una horterada. En el castellano hay un género que lo engloba todo y no debería haber ningún problema en utilizarlo. En mi universidad también se dice profesores y profesoras. El tiempo acabará por corregirlo.”

Pienso lo mismo. Ya una vez comenté el hecho de que el idioma no es un ente propio y menos que sea sexista. El idioma está hecho por los hombres y refleja el sentir del momento. Por hacerlo “menos sexista” (Sea lo que sea lo que signifique eso.) no haremos que la sociedad cambie y haya menos violencia doméstica y una mayor igualdad entre hombres y mujeres. Las acciones para realizar ese cambio van por otro lado y tampoco es el de la discriminación positiva.
No le veo mucho sentido a esa forma de utilizar el lenguaje más allá de realizar un ejercicio de lenguaje políticamente correcto, pero que, la mayoría de las veces, suena mal.
El caso de Ibarretxe no es único, hay muchos políticos que lo utilizan, pero llega al despropósito total cuando habla de ciudadanos y ciudadanas vascos y vascas.
Perdonen si no tengo ganas de repasar lo dicho en aquella ocasión y quizás me repita, pero así como, genéricamente, se dice los hombres, en masculino, también se habla de la humanidad, en femenino. Aplicando la misma regla igualitaria deberíamos decir la humanidad y el humanidad. Afortunadamente nadie ha utilizado una consecuencia de esa forma de hablar, como sería hablar de los miembros y las miembras de algo.
Seamos coherentes y respetemos el lenguaje. Cuando la sociedad cambie, cambiara el lenguaje, no antes, ni después.
Un saludo a todos y espero que alguien lea estos fragmentos y por favor vigilen su vocabulario.
 
Listado nº último+1
Hacía tiempo que no les "deleitaba" con un listado de palabras encontradas en mis lecturas, así que aquí les hago entrega del último que he elaborado. El título es debido a que no recordaba el orden y no tenía ganas de buscarlo.
Espero que disfruten de él.
Del libro “Gatos sin fronteras” de Antonio Burgos:
Mandorla: Marco en forma de almendra que en el arte románico y bizantino, circunda algunas imágenes, especialmente las de Cristo Majestad.
Hético: Muy flaco y casi en los huesos.
Escamondár: Limpiar algo quitándole lo superfluo o dañoso.
Coscón: Socarrón, hábil para lograr lo que le acomoda o evitar lo que le disgusta.
Alipori: Vergüenza ajena.
Del libro “La felicidad de los ogros” de Daniel Pennac:
Guripa: Coloquialmente soldado. Coloquialmente golfo. Persona que mantiene el orden. (Del caló kuripa)
Del libro “Viento del sur” de Ian Gibson:
Facundia: Afluencia, facilidad en el hablar.
In loco parentis: Es una locución latina utilizada en Derecho que se podría traducir al castellano como En lugar de los padres. Se refiere a la toma de algunas responsabilidades legales paternas por una persona u organización. La corte americana aplicó primeramente la doctrina de In loco parentis a las instituciones educativas.
Carmen: (Del árabe hispano, kárm, y este del árabe clásico karm, viña) En Granada, quinta con huerto o jardín. (Como la masía catalana, el pazo gallego, etc.)
Otra acepción: (Del latín carmen) verso o composición poética.
En el libro Gibson da esta explicación:
Fue él quien me puso al tanto de que la palabra carmen procedía de una voz árabe que significaba viñedo, y que no tenía nada que ver, como se creía a menudo, con el latín carmen, canción.
A su juicio el carmen era la versión musulmana del “huerto encerrado” del Cantar de los cantares, un lugar creado para el amor y defendido de la mirada del mundo exterior.

Macasar: Cierto aceite que se utilizaba para el cabello.
Sarracina: Pelea entre muchos, especialmente cuando es tumultuosa o confusa.
Del libro “La exposición” de Claudio Magris:
Agon (O Agón.): En el antiguo teatro griego, particularmente en la comedia del siglo V a.c., el agon se refiere a una convención formal en virtud de la cual la lucha entre los personajes debe planificarse de tal manera que proporcione la base de la acción. El significado del término ha escapado de la circunscripción de sus orígenes clásicos para significar, de manera más general, el conflicto alrededor del cual gira una obra literaria.
Del libro “Noche de perros” de Hugh Laurie
Apologético: Relativo o perteneciente a la apología. Ciencia que expone las pruebas y fundamentos de la verdad de la religión católica.
Del libro “La vida sexual de Catherine M.” de Catherine Mollet:
Aporía: Enunciado que expresa o que contiene una imposibilidad de orden racional.
Vigilen su vocabulario y hasta la próxima.




 
¿Cuándo se acentúa que?
Con un poco de retraso contesto a una pregunta que me hizo hace poco un visitante:
¿Cuándo se acentúa que?
La pregunta puede dar lugar a un artículo bastante largo, así que de momento voy a explicarles lo esencial. Si alguien lo desea podemos extendernos en el tema.
Bien, empecemos hablando de las palabras interrogativas y de las exclamativas. Como su nombre claramente indica son palabras que se utilizan para introducir preguntas y exclamaciones respectivamente. Todas estas palabras son tónicas y por tanto llevan tilde.
Las formas de interrogativas y exclamativas son:
Qué
Quién, Quiénes
Cuál, cuáles
Cuándo
Cuánto, cuánta, cuántos, cuántas, cuán (Este de uso poético)
Dónde, dó (Forma arcaica de donde)
Cómo

Pongamos unos ejemplos:
¿Qué camisas te gustan? ¡Qué camisas te gustan!
¿Cuánto has tardado? ¡Cuánto has tardado!

En la primera columna estamos preguntando qué tipo de camisas le gustan o cuánto tiempo has tardado en hacer algo, mientras que en la segunda expresamos una opinión: qué camisas más raras te gustan, has tardado mucho en llegar.
Así pues todas estas palabras se acentúan cuándo forman parte de un enunciado interrogativo o exclamativo que está enmarcado por los correspondientes signos de puntuación. Son los llamados enunciados interrogativos o exclamativos directos:
¿Qué querías decir en realidad?
¡Cuánto habías estudiado!

Luego tenemos las oraciones indirectas, no van entre signos de puntuación y son oraciones subordinadas dentro de una oración mayor:
No sé qué querías decir en realidad.
No te imaginas cuánto había estudiado.

En ambos casos (Enunciados interrogativos o exclamativos directos y oraciones indirectas), los interrogativos y los exclamativos llevan tilde.
Sin que esto constituya una regla siempre cierta, podríamos decir que, por lo general, las oraciones indirectas podrían ser una respuesta a una pregunta o exclamación.
Así podríamos leer en, por ejemplo, el inicio de una novela o cuento: “No sé de dónde venía ni qué se traía entre manos….?
Nadie ha hecho la pregunta, pero por ser oración indirecta llevará tilde.
Espero haberle aclarado algo el tema, pues como dije al principio, hay más cosas.
Más cosas como por ejemplo:
Hay ocasiones en que las formas que, quien, cuando… no deben llevar tilde, aunque aparezcan detrás del sigo de interrogación, y es si son solo posibles las respuestas sí o no:
¿Que estáis leyendo? Sí o no
¿Quien lo acierte se llevará un premio? Sí o no.
Frente a:
¿Qué estáis leyendo? Una novela.
Como siempre vigilen su vocabulario y hasta la próxima.

 
Do you speak English?
Este verano La Vanguardia realizó una especie de concurso, en él se pedía a los lectores que escribieran relatos de no más de 100 palabras y tuvo un éxito grande. Dado que no compro ese diario con regularidad, de hecho solo lo hago los miércoles por el suplemento de libros, no sé cual fue el ganador.
Ustedes conocen mi aversión, compartida por mucha gente, o eso espero, por la inclusión en nuestro idioma de términos extranjeros que tienen su correspondiente palabra en nuestro rico idioma.
Bien, juntando estas dos premisas me permito copiar, espero que no haya repercusiones por invasión de derechos, uno de los cuentos que aparecieron. Su autor es Ernesto Frattarola Alcaraz y creo que ilustra perfectamente lo que trato de decir.
Espero que ni La Vanguardia, ni su autor se molesten por su uso en este diario. Ahí va pues dicho relato:
(Las negritas son mías)
TRANSLATION, PLEASE
La encontré en el pub. Estaba preciosa, con ese look tan fashion. Nos sentamos. Ella pidió un ice tea y yo una coke Light. El barman trajo las bebidas y unos snacks.
Empezamos a hablar, a ella pareció interesarle mi trabajo como product manager en una empresa de software. Fue un pequeño shock saber que ella trabajaba como stripper en un night club, pero me recuperé pronto.
Se hacía tarde, ella tenía una sesión de fitnnes. Intercambiamos besos y direcciones de e-mail. Fui al parking. Al ir a abonar el ticket, se me acercó un desconocido. “Speak English?”, me preguntó. “No”.

Bien ¿Qué les ha parecido? Creo que ilustra perfectamente a que me refiero.
Y para ejemplo de otras barbaridades cometidas con nuestro lenguaje les suministro un enlace a la página Web de “Abra-Oficina de corrección del español”:
http://www.abra.es/nw/editables/hispano.htm
El artículo es una maravilla y deben tomarlo en el sentido que tiene, es decir: “al revés te lo digo para que me entiendas".
Vigilen su lenguaje y continúen visitando mi diario, el de recetas y el de Lucien, que el pobre con que yo le hago de secretario está sin publicar hace tiempo.
 
Procrastinador. El regreso.
Como decíamos ayer….(Espero que reconozcan la frase), el idioma castellano es un idioma muy rico, dispone de palabras hermosas, otras no tanto, pero útiles y también palabros en la acepción que dábamos al inicio de este diario.
Recientemente se realizó, por Internet, una especie de encuesta para que la gente dijera su palabra favorita. Participó mucha gente, hasta el Presidente ZP y la gente descubrió infinidad de palabras que no habían oído hasta ahora.
No participé, pero de haberlo hecho habría escogido inmarcesible, es una palabra, para mí, con una sonoridad especial, no sé, la encuentro bonita.
Pero bueno no quería hablar de palabras hermosas o queridas, sino de algo diferente. Quería hablar de esas palabras que permanecen durante años en el limbo del desconocimiento y de golpe alguien la saca de ese limbo y empiezan a ser repetidas por muchos, hasta recuperar el lustre que habían tenido o tenerlo cuando nunca lo habían tenido.
Toda esta digresión cuasi-filosófica viene a cuento de una palabra que me encontré en la crítica de un libro y que me llamó la atención porqué no hacía mucho también la había visto. En esta última ocasión en uno de los diarios que visito y que me parece recordar era “Lector constante”.
La palabra en cuestión era procastinador, no me dirán que es extraña y nada común, pero de golpe me la encuentro en varias ocasiones. ¿Alguien intenta ponerla de moda?
Creo recordar que llegué a escribir algo sobre esa palabra, pero tengo pereza en releer el diario y buscar que dije, así que con el perdón de los presentes vuelvo a hablar de ella.
La definición que da el DRAE (Ya saben: Diccionario de la Real Academia Española.) es muy escueta, se reduce a: Aplazar, diferir. Su origen está en el afijo latino pro- que indica adelante y crastinación: del latín crastinus, del mañana, el día de mañana.
Por ello tuve que recurrir a otras fuentes y de ellas deduje que el sentido en que se emplea es el de aplazar una cosa para hacer otra o para no hacer nada.
En una de las fuentes utilizadas, Wikipedia, (Por cierto, no se fíen mucho de esta fuente. Según diversas noticias está contaminadísima y tiene multitud de referencias falseadas por diferente gente interesada, entre otros se apunta a la CIA y el Vaticano ¡¡¡) se explica que esa postergación de una acción se hacía porqué se consideraban desagradables y se substituían por otras más placenteras. Es decir que cuando procrastinamos estamos eludiendo alguna acción que deberíamos hacer, pero que por su pesadez física, intelectual o sicológica evitamos y nos dedicamos a otra acción que nos da más satisfacción.
Este articulillo de Wikipedia lo asociaba a trastornos de estrés y a “algún desorden psicológico, como depresión o TDHA (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad)”, demasiado para el cuerpo. Para mi es simplemente un síntoma de vagancia pura y dura.
Así como para cada vicio hay una virtud, para el vicio de procrastinar tenemos el hermoso refrán de: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
No procastinen y dejen sus comentarios, que así podré ver si he perdido todos mis asiduos o me queda alguno.
NOTA PARA AQUELLOS QUE NO HAN RECONOCIDO LA FRASE INICIAL:
Fray Luís de león, al igual que muchos otros personajes, fue perseguido por la Inquisición que llegó a condenarlo a seis años de cárcel.
Cuando pasó ese tiempo volvió a su cátedra de la Universidad de Salamanca y nada más entrar al aula empezó la clase con esa frase, como si nada hubiese pasado.
Vigilen su vocabulario y proclamen la buena nueva de mi regreso.

 
Segundo aniversario
Antes del artículo quisiera introducir una breve nota: Hace al menos diez días que tenía preparado este para publicarlo en la fecha adecuada, pero una indisposición me ha tenido esos días ingresado en el hospital. Ya hace tres días que estoy en casa y de momento bastante recuperado. Se trató de una insuficiencia cardiaca debida, quizás, a unos esfuerzos y a un corazón debilitado por un infarto de ya hace veinte años. Espero que no se repita y procuraré cuidarme más. Así pues ya ven que no se trataba de una desaparición, sino de una pausa obligada por el incidente. Sin más les dejo con el artículo en cuestión:

Queridos amigos, permitanme que en esta ocasión, que no es la primera, me salga del guión de este diario y me dedique a hablar de otro tema.
Y es que se trata de un tema importante: hace ya dos años que inicie este diario, ¡Como pasa el tiempo!
Naturalmente cuando lo empecé lo hice con vocación de que durara mucho tiempo, pero a la vista de cómo ha ido este segundo año dudaba de que continuara y es que llevo una temporada donde se han juntado épocas de mucho trabajo con otras de problemas y de desánimo moral. Todo eso generaba largas temporadas de silencio y grandes espacios temporales entre artículos.
También afectaban a mis visitas a sus diarios, les ruego que me perdonen, pues ya he recibido el castigo al perderme muchos de sus interesantes entradas. Hay ocasiones en que les visitado, pero no he dejado, por falta de tiempo, un comentario.
También en ese camino hemos visto la pérdida de muchos buenos amigos, que por algún motivo, han dejado sus diarios. La lista empieza a ser larga y espero que no aumente más. A todos ellos un sentido recuerdo y el deseo de que vuelvan pronto. Aunque hayan dejado de escribir yo los sigo visitando durante algún tiempo, pues pienso que a lo mejor atraviesan una mala racha como yo y esa espera a veces tiene la recompensa del regreso del interfecto como me ocurrió hace un par de días con la buena amiga Tastavins, pero pasado algún tiempo sin constatar su retorno los envío a mi limbo particular de amigos desaparecidos después de un breve responso.
En fin, no quiero prometerles, pues ya lo he hecho en varias ocasiones y no lo he cumplido, que voy a ser más regular, no quiero hacerlo porque estoy viendo que muchas veces no puedo cumplir esos compromisos. Así pues cuenten conmigo y con mi deseo de no abandonar este diario que me ha permitido conocerles y que ustedes me conozcan.
A los que se pasan por aquí sin dejar comentarios, sé que los hay por el contador de visitas, anímense a escribir algunas palabras y saber de su paso por este diario.
Visiten también el diario de recetas que, curiosamente, recibe muchas visitas (Más de 6000), pero casi nadie deja comentarios, ¿Tan malo es que solo pasan?
Aprovecho la ocasión para hacer un poco de promoción del diario, Una lectura crítica, de mi amigo Lucien.
Antes de la despedida agradecerles sus críticas a mis dos últimos relatos. El último estaba escrito con la intención de crear una atmósfera de lástima por el protagonista para, al final, descubrir que no la merecía y así ver que, por activa o por pasiva, los hechos engañan. No estaba muy trabajado, pues lo hice en una mañana. Espero continuar teniendo ideas para escribir alguno más. Tengo en cartera un cuento muy infantil que escribí para una persona cuando murió su perro, no se si lo publicaré porque es muy almibarado y apto solo para niños o personas muy sentimentales con los animales.
Ya por último declarar inaugurado este tercer año, espero contar con ustedes nuevamente y les convido a un refrigerio virtual “en acabando esta carta”, como decía el Tenorio.
¡Ah! Me olvidaba, vigilen su vocabulario.