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blog de Óscar Rodríguez
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El pueblo de Isaias y de “Txomin”



Nunca olvidaré la que probablemente haya sido la mayor manifestación que jamás haya vivido Arrasate-Mondragón. Realmente no fue una manifestación, fue una tenebrosa marcha para acompañar el cadáver de Domingo Iturbe Abasolo, “Txomin”.

Acaban de cumplirse 21 años de aquello, pero nunca conseguiré borrar de mi memoria aquella fea tarde en la que en Arrasate-Mondragón se apagó la luz. La marcha transcurría entre un silencio ensordecedor, sólo roto esporádicamente por “goras” a ETA. Imagino que todos los que no estaban en la calle aquel día, permanecían en sus domicilios, a oscuras, sin armar jaleo, apenas sin hablar, invadidos por una especie de miedo ante la avalancha de gente que tomó las calles de nuestro pueblo para homenajear a un sanguinario terrorista.

Recuerdo que mi prima Mónica y yo nos escapamos del calor de nuestra familia, que permanecía a oscuras agrupada en torno a la mesa de la cocina, a presenciar aquella marea humana por el pequeño hueco que quedaba entre las persianas cerradas del salón de su casa. Yo tenía 10 años y ella 9. Ella fue la que me llamó ayer a las 13.41h para decime “cariño, es Isaias, hay mucho jaleo. Por favor, cuídate”.

Sólo desde la realidad de este pueblo guipuzcoano, desde la terrorífica anormalidad y el silencio miedoso que la situación anteriormente descrita impone aún hoy a sus ciudadanos, se puede explicar que una persona de carne y hueso, sin especiales facultades, pero con muchos complejos, infinita cobardía y demasiado miedo a sí misma, pueda pegar tres tiros a quemarropa a otra persona y que aún no sepamos nada de quién ha podido ser.

No puedo dejar de pensar en la familia de Isaias. En su familia de sangre, en su mujer, en sus hijos. Y en la familia con la probablemente más horas pasó en los últimos años, la socialista. No puedo dejar de pensar en García, en Benítez, en Lanas, en Peña, en Rodríguez,… En tanta gente que ha dejado lo mejor de sí misma para sostener la democracia. Porque sin ellos hoy no habría democracia en Euskadi. Porque hoy hay democracia en Euskadi por gente que, como Isaias, ha sacrificado lo más preciado, sus familias, los mejores años de sus vidas, para garantizar que incluso quienes atentan contra la libertad o quienes les amparan tengan leyes justas dentro de un Estado de Derecho.

Ayer corrió la sangre en San Andrés. Ayer corrió la sangre en uno de los tantos barrios obreros que se levantaron en Euskadi, para los que tuvieron que abandonar su tierra natal en busca de un futuro mejor. Ayer corrió la sangre en un barrio de gente que ha sudado lo que no está escrito, para sacar a esta comunidad de la crisis que se cernía sobre ella a finales de los 70 y principios de los 80. Ayer corrió la sangre en un barrio de gente sin la que hoy Euskadi no sería lo que es.

Ayer corrió la sangre. Hoy correrán ríos de tinta. Espero que de verdad corran, en primer lugar, para glosar la figura de un currante que probablemente pensaba que sus años de dedicación altruista a la vida pública no significaron nada. Dedicación sin la que, como ya he dicho, hoy habría menos libertad en nuestra tierra. Espero que corran, en segundo lugar, para homenajear a su familia. Y espero que corran, en tercer lugar, para responsabilizar exclusivamente a esta banda de cobardes, que no se representa ni a sí misma, del drama que aún hoy vivimos en Euskadi y para hacer un llamamiento a la movilización unitaria contra sus pretensiones fascistas. Todo lo demás estará de sobra.
 
Comentario:
a ver si esto se acaba de una vez
 
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A ver si se acaba esto alguna vez
 
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Muchas gracias a los dos. Creo que no hacemos más que lo que nos toca. Uno no elige el lugar en el que nace. Lo que elige es la forma en la que afronta las injusticias, aquí o en el lugar que sea.

Os devuelvo el abrazo de todo corazón.
 
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Me pone los pelos de punta leerte. Gracias infinitas a todos los que en el día a día plantáis cara no ya a los pistoleros, sino a todos los que (como en esa repugnante marcha que recuerdas) les jalean, les protegen, les justifican, les ayudan... plantarles cara en el día a día, cuando salís a pasear, cuando vais a comprar el pan, en vuestros centros de trabajo... es un ejemplo de valentía y de dignidad para todos. Nunca os lo podremos agradecer lo suficiente.
 
Comentario:
Besarkada bat antipoda politikoetatik.
No