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La Cienaga
Escritos en barro...
El Ogro
Pase pero no haga ruido
Sindicación
 
El uno, el dos y el tres...

Entre te vi y me doble, y mire a la que siempre está sentada a tu lado…El dolor a veces es como esa termita repentina, que cuando llega te come el tiempo, te devora por dentro…


Como alguien de admirar dijo: “ hay que tener memoria para todo”…,…,…,para Todos…


Sigamos desterrando a quien regalo de su Tierra fértil más de la mitad de sus semillas cuando el terreno estaba mal arado…




...,...,...
 
Pentagrama...silencio y negra...


Hay días, momentos, que la lengua se confunde con el resto de los órganos de tu cuerpo, y ya no sabes, no distingues que parte de tu cuerpo interno habla, las vocales rebotan en el estomago y las consonantes necesitan de esa lengua que parece perdida en alguna esquina del calendario que va marcando el alma…,…,…

Yo sinceramente no se como es el alma…,…,…no la he visto,…,…, pero se que se puede tocar…y que entre otras muchas cosas a veces duele…

El alma…si…cuando notas como si ella fuese esa bayeta que retuerces y estrujas para que el agua salga y este dispuesta para limpiar lo que ensuciado quede…,…,…justo ese momento en el que se dobla y redobla y retuerce es...,...,...,es...


…supongo que para que el agua salga antes hay que mojar la bayeta…


…Desde este cielo gris-morado el mayor homenaje que se le puede hacer a la vida es Vivirla…


...Solo a veces una canción tiene el poder de...





…,…,… Con las palmas abiertas en todos los sentidos y alguno de mis dedos dislocados…,…,… no estas solo, no estas sola… No estamos solos

…,….,… Tómalas…,…,…
 
Como azucar para cafe...

Existe un lugar que de estar tan escondido se ha hecho mono-tono en busca del stereo que tararen unos buenos días sin voz de emisora, con la única recepción del que late, con el único mensaje que el que esta siempre por escribir o leer…

Esta en esa calle, puede que pases por ella todos los días, puede que tus pies en este mismo momento este encima de esa calle o puede que en tu calzado nunca se quede la marca de esa acera, porque si la huella deja marca, la marca también nace la huella…

El caso es que en esa calle en un rincón tan oculto como lo que quieras ver, existe un libro en blanco al que acompaña siempre la pluma y su tintero colocado en un pequeño atril de una plata tan antigua como la piel.
La tapa del libro es de un granate vino como teñido por el polvo y un grabado de madera oscura que dice: El encuentro del escondite perdido…

Eran las 8:03 de la mañana hora punta para todos los que salen a pasear sueños y pesadillas en forma de bostezo andante. Salió del portal se puso los cascos y sin mirar dio un par de vueltas al aparato de música solo por sorprender la mañana con alguna canción que le diese alguna pista de cómo iba a transcurrir el día. Tapo sus oídos con el gorro, y quiso esconder debajo de la barbilla todo lo que en las noches largas se echa de menos, subiendo el cuello de su abrigo hasta la nariz. 8:21 gran cola en la parada del autobús, con el currículum en la mano no voy a llegar a la entrevista pensó. Saco del bolsillo el paquete de tabaco y se encendió un cigarro, tras la mirada de el de al lado de cómo me eches el humo te muerdo el hombro, decidió caminar pensando que supuestamente esto no era lo que la canción predestinaba para su día. Semáforo en rojo ante un gran charco de gente ruido y restos del aguacero de anoche, parpadeaba el muñeco y la prisa de un coche que le dejo de paso todo el agua del charco en la ropa y un curriculum mas gris que nunca. Mierda, como coño me presento así, pensó.

A paso cabreado de calzado vulnerable camino hasta encontrar una cafetería cualquiera en la que desayunar las ganas de que sus días cambiasen. Un cortado y par de tostadas por favor le dijo al camarero que le estaba cobrando a la persona que a su lado rebuscaba en su monedero el precio de la mañana, desprendiendo del cuello su pañuelo gris metiéndolo en el bolsillo del abrigo por el sofoco de ver que no llevaba dinero encima.
Emmm, perdona podrías dejarme 70 céntimos que me faltan? Refunfuñando le dio el dinero mientras pensaba: genial…¿algo más?, con la suerte que tengo igual me ponen mermelada de ciruela…,…,

Tomó su desayuno agitando la cucharilla deseando que la mañana se disolviese como azúcar para café. Salió sin rumbo a casa, se tomo su tiempo para abrocharse el abrigo y al subir la vista vio como si alguien hubiese colocado delante un atril de una plata tan antigua como la piel, donde colgaba un pañuelo gris, y un libro de tapas dudosas acompañado de tintero y pluma, era el pañuelo de quien se había llevado sus 70 céntimos se dijo. Lo recogió y al meterlo en el bolsillo interior del abrigo su nariz quedo prendida de la mezcla del olor y sabor amargamente dulce de algún desayuno asustado que desprendía ese pañuelo pedigüeño.

Miro el atril y miró la tapa del libro de granate vino como teñido por el polvo y un grabado de madera oscura que decía: El encuentro del escondite perdido…

Como el que ojea algo de dudosa prohibición, lo abrió, algunas páginas estaban en blanco, pero otras alternas estaban escritas, por personas que justo en ese lugar habían perdido algo que otros encontraban y recogían. Rápidamente cogió la pluma y se puso a escribir: No se si tu pañuelo vale mis 70 céntimos, pero está en mi bolsillo, mañana a las 8:03 aquí?


Esta en esa calle, puede que pases por ella todos los días, puede que tus pies en este mismo momento este encima de esa calle o puede que en tu calzado nunca se quede la marca de esa acera…,…,… pero cuentan que a las 8:03 de una mañana cualquiera un camarero preparaba desayuno para dos…