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Diario de una universitaria en apuros
Mi vida en la universidad y fuera de ella
Acerca de
Charming es el apodo que me pusieron unas personas muy especiales en una época trascendental de mi vida; y acertaron con el apodo, que me define como persona. Porque yo intento ser "charming" con el mundo que me rodea...
Sindicación
 
De vuelta...
La verdad es que mentiría si dijera que estos días sin escribir han sido por causas de fuerza mayor, puesto que mi vida sigue igual de monótona que siempre, no nos engañemos:
-principio de semana: bus, clase, comida, estudio
-finales de semana: clase, comida, bus, ¡casa!
-fin de semana: súper, dormir, hacer como que estudio… y así vuelta a empezar en este ciclo de mi vida que parece no cambiar, pero mejor, así está bien.
Lo verdaderamente cierto del tema es que no tengo ni idea de cómo se me han pasado estos días, que ya estamos en noviembre, y no me he enterado, ¿alguna explicación? Claro, la relatividad del tiempo… o será que estoy empaná.

Desde luego, empaná estoy. De un tiempo acá, me preocupo a mí misma. ¿Motivos? Más que suficientes:
Primero: no paro de escuchar a RBD… ¿¿es esto lógico?? ¿Estamos tontos o qué? ¿Retrocedo en el tiempo y me vuelvo a plantar con 15 años y un montón de pósters en la puerta del armario, comprando a saco la BRAVO o la Superpop en lugar de la QUO o la Muy Interesante? En fin, supongo que ya se me pasará… (pero las canciones son tan bonitas... “sólo quédate en silencio cinco minutos, lalalalala… y soy rebelde…” jajaja uuufff me perdone el mundo entero por esto, que no tiene nombre).
Segundo: se me olvidan cosas tan importantes como las clases de prácticas. Yo que ya pensaba en el puentazo que me voy a pegar, calculaba que me iría mañana a las 3 para casa… y resulta que a las 4 tengo prácticas, dos horas, así que de llegar a las cinco y media a casa ni hablar, por lo menos a las nueve y media, hay que joderse…
Tercero: tengo mucho sueño. Y si duermo 10 horas seguidas aun quiero más. Tampoco es lógico joe, que he leído que dormir más de 9 horas engorda. (Nota: ¿Por qué hacen públicos esos descubrimientos, y nos hacen sentir culpables y que nos remuerda la conciencia después de levantarnos a las 11 y pensar: ¡hala, otro kilo más!?).
Cuarto: me olvido de hacer las fotocopias de las clases. Bueno, eso ya va mejorando, estoy más al día… ¡pero menudo fajo de fotocopias que me estaban esperando en reprografía!
Y quinto pero no por ello menos importante (y sobretodo preocupante): ¡¡el jueves me equivoqué de clase!! Ahora sí pregunto: ¿es normal? ¿Acaso padezco alguna enfermedad mental precoz que me afecta a la memoria? Nunca, lo juro, nunca en mi vida me había sentido tan estúpida como esa mañana. Pero (sstchssst) todo tiene una explicación: resulta que había gente (poca, gracias a dios) pululando por ese aula, y yo, con el nivel de conciencia que me caracteriza siempre a primera hora de la mañana, me metí en ella. Al rato la gente de mi clase desaparece y en su lugar entra un tío con bigote y maletín que saluda con cara de extrañado sin dejar de mirarme. Yo pensando: uy, un sustituto y me mira, ¿será el peinado, el jersey, la carpeta? Cuando la parte de mi cerebro encargada de fabricar pensamientos coherentes me grita “¡¡Sal de ahí!!”. Llegué tarde a mi clase, y sospecho que más de uno (más de una, en concreto, tres) se reirían bastante de mí… pero seguro que no más que yo porque hay que buscarle un lado bueno a todo ¿no? Y me descojoné de la risa yendo para mi clase.

Yo no sé si sea la edad, la época, la alineación de los planetas que no me favorece o un mal de ojo… lo que sé es que como no espabile me veo fatal. La vejez, que es mu mala. Pero bueno, sea lo que sea, yo seguiré poniéndole al mal tiempo buena cara…