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Diario de una universitaria en apuros
Mi vida en la universidad y fuera de ella
Acerca de
Charming es el apodo que me pusieron unas personas muy especiales en una época trascendental de mi vida; y acertaron con el apodo, que me define como persona. Porque yo intento ser "charming" con el mundo que me rodea...
Sindicación
 
Spread these wings and fly...
Aquí estoy de nuevo, haciendo tiempo mientras espero a la cumpleañera de mi amiga (y este mes hay más de una cumpleañera... ;P). Hace media hora estaba duchándome y ya estoy vestida, solo falta peinarme... rápida ¿no? ¿Quién dijo que todas las mujeres somos lentísimas para prepararnos? Yo soy la excepción que confirma la regla jejeje.

A lo que iba: empieza el curso. Esto... quiero decir, empezó el curso. Nueva clase, nuevos profesores, mismos compañeros y amigos, mismo piso, nuevas compañeras... De momento la cosa pinta bien... Ya veremos de aquí a junio.

Y misma historia del año pasado. De nuevo a preparar la maleta, los nervios, los dolores de cabeza y de estómago, los miedos, las sonrisas y por supuesto las lágrimas. Mi hermana me decía: "¿Es que vamos a tener todos los años la misma historia?". Pues sí, mucho me temo que sí. Me cuesta más despegarme de mi casa, spread my wings and fly (como diría Bon Jovi)... No sé qué será de mí cuando me vaya definitivamente de mi casa en un futuro muy lejano (aunque preferiría no hacerlo nunca, claro está). Claro que el curso se pasa volando y de aquí a nada ya estoy otra vez reponiendo en el súper (siempre y cuando no encuentre otra oferta de trabajo mejor).

En fin... seguiremos informando de los apuros universitarios y no universitarios de esta pequeña universitaria en apuros. Mientras tanto, procuraremos disfrutar al máximo lo que podamos, y eso es precisamente lo que voy a hacer esta noche. Así que nena, si llamas y no contesto es porque ya me he ido, no te preocupes.

PD: Mañana, puede ser, quizá y tal vez, tengas una sorpresita pequeñita.

PD2: Laurita, aunque no te lo creas, la reponedora acabó en el médico con ataques de pánico y de ansiedad o de todo junto. Mu fuerte.
 
La maldición de las reponedoras
Parece el título de una película de terror, y en cierto modo ése ha sido el éxito del verano... para mí, siendo yo misma la protagonista.
Como el final del verano ha llegado (exactamente a las 06:03:22 hora oficial) y como durante este (cortísimo) verano no he actualizado nada (¡gandula! gritad), voy a contar un poco cómo me ha ido en estos meses de "vacaciones".
Mi verano (como el de todos los estudiantes) comenzó con mis últimos exámenes. Volví a casa el 5 de julio con un piso apalabrado y llena de alegría. El lunes siguiente, empecé a trabajar, día en el que llamé al dueño del piso para comunicarle que no me quedaría allí. Y bueno, mi primer día fue bien y el resto también (comentarios del encargado aparte) hasta que me salió diferencia en la caja (creo que me faltaron 10 euros). Y me siguió descuadrando siempre que el encargado tocaba mi cambio (un día sobraron 50 euros y todo!). Unas cuantas peleas con la clientela y varios días de hacer caja más tarde, con un estrés impresionante por culpa del puto dinero y la gente coñazo, me cambiaron de sitio. No porque yo quisiera, la verdad. Ninguna otra quería ir a reponer y claro, la que "está de paso" tendría que hacerlo; por eso tenía miedo. Me mandaron al mural en un principio, con todo lo que eso conlleva (responsabilidad de fechas, orden del género, buena apariencia...) y la verdad es que no fue tan difícil. No tenía que aguantar al misógino del encargado y mi sub-jefa me trataba súper bien, ya digo que me reía montón con ella; no tenía el estrés del dinero y me cansaba lo mismo físicamente pero mucho menos mentalmente. La panadera me advirtió de que todas las reponedoras tenían una maldición y a todas les pasaba algo, que tuviera cuidado...
...y curiosamente, parece que tenía razón. Las desgracias comenzaron un día que bajamos el otro chico, ella y yo a las cámaras y me tropecé y me metí un porrazo en la del frío. Yo sólo me acuerdo de verme partiéndome de la risa junto con ella, mientras me miraba la raja de la falda que se había hecho de un tamaño ya considerable (suerte que llevaba un pantalón corto debajo porque ya de por sí la falda es algo corta) y el chico me decía con aire preocupado si me llamaba a un médico. La panadera, logrando aguantar la risa unos segundos, me lo advirtió de nuevo: "Cariño, es la maldición de las reponedoras; la que había en tu lugar terminó en el psicólogo... ya veremos tú...". Al día siguiente me dolía todo el brazo izquierdo. Lo siguiente ya fue el hombro derecho y fue más serio, tuve que ir al médico porque era insoportable. Y no curada aun del todo del brazo, una tarde hablando con mi gato (sí, yo hablo con ellos, no es tan raro ¿no?) mientras fregaba los platos, se me resbaló un vaso y ¡ras! tajo en toa la mano, y por supuesto susto considerable. Yo parecía una "vampira", sangre por todas partes y blanca como la cal. En urgencias me curaron, no me dieron puntos ni nada (afortunadamente), y me indicaron cómo debía curarme yo. Debieron pensar de mí lo peor (de hipocondriaca de mierda no bajarían, pero es que efectivamente lo soy). Volví a casa con un vendaje escandaloso para, ahora que lo pienso, un corte de unos 2 cm de largo.
Por si esto fuera poco, discutí con el ogro porque quería que me quedara más días de lo que habíamos convenido en junio y estuve a punto de largarme a mi casa. Mi sub-jefa me dijo que ni se me ocurriera preocuparme por él; "¿Quién te paga? Desde luego que él no, pasa" fueron sus palabras. Uno de los últimos días, almorzando, se sentó con nosotras y entre bromas me dijo que tenía ganas de que me fuera ya a estudiar. Le miré a la cara con rostro serio y le dije "Ahora... ¿Qué te parece si me voy ahora?". "No te puedes ir porque ya has firmado que te vas tal día". "Y qué vas a hacer, ¿me vas a denunciar?". Sub-jefa me "suplicó" que ni se me ocurriera hacer eso, pero las ganas no me faltaron. Cabronazo... es que me hace ser hasta malhablada!
Días más tarde me despedí de todos no sin antes echar unas lagrimillas. Soy así de gilipollas, lo reconozco. Me iba a estudiar, sobretodo a estudiar lo que me gusta, me despedía de un sitio donde he trabajado como una mula, me han respetado lo justo... y donde he hecho muy buenas amigas y me lo he pasado súper bien en momentos inolvidables.
Y ahora sólo espero que el curso que empieza sea igual de bueno o mejor que el pasado. Y para los que volvéis al cole, los mismos deseos. Y, de paso, ya que el otoño lleva poco más de 5 horas entre nosotros, darle la bienvenida (que aunque no mole tanto como la primavera, también mola empezar a sacar ya los gorros y las bufandas [o no, nena?]).
Desde este humilde rinconcito os mando mil besos otoñales. Disfrutad del otoño, que mola! :D
 
Mirando el calendario...
Hay que ver cómo pasa el tiempo... Hace dos días escribía un post anunciando triunfal que ya era libre, por fin libre... y ya estamos en septiembre. Esto de que el tiempo pasa muy rápido es una ruina total, sobretodo si no has podido hacer todo lo que te propusiste al terminar junio.

Aunque, realmente, ¿qué es el tiempo? ¿Podríamos definirlo de la misma manera que definimos un objeto, una casa, una mesa, una pelota...? Yo creo que no, sencillamente porque es algo tan súmamente relativo que cada cual lo considera de una manera, aunque en rasgos generales todos coincidiremos en que el tiempo es una forma de ordenar lo vivido. Sea como sea, es una ruina. Nunca seremos libres del todo, siempre esclavos del reloj y el calendario... En fin, qué remedio.

Y después de esta ralladura mental, a lo que íbamos. Otra vez septiembre, y de nuevo a lo mismo. Con perdón de a quien le guste, para mí es un mes fatal. Pero es normal ¿no? Es el mes de las readaptaciones, los traumas, las depresiones post-vacacionales, los divorcios, los gastos extra y lo peor: ¡la vuelta al cole! (por mucho que El Corte Inglés se empeñe en quitarle importancia con tanto glamour). Para mí siempre fue lo peor del año. Y lo sigue siendo. Aunque luego a los dos días te adaptes de nuevo a la rutina y las vacaciones pasen como algo que nunca ha existido, un simple sueño* que se repetirá algún día lejano... Pero los primeros días no dejan de ser traumáticos. Yo, lo confieso, por lo menos hasta 5º de EGB entraba el primer día de cole con ganas de llorar. No llegaba a hacerlo porque estaba con mis amiguitos y tal... pero me daba una pereza horrible volver a coger unos libros (aunque me encantaba cómo olían los libros nuevos, me encantaba ponerles mi nombre y una señal, qué ilu...). Y creo que la pereza aun me dura, aunque confieso que no me desagrada la idea de volver a estar como este curso pasado. Es cierto que preferiría estar en mi casa, eso es lo único que no me apetece: volver a vivir sola, pero de momento estoy tan contenta donde estoy que no me importa volver al cole (por cierto, no sé si dije que sigo estando en el mismo piso que este año pasado, ¡más contenta que na!).

Pero bueno, de momento procuraré disfrutar de estos últimos días que me quedan de vacaciones, ya que he mandado al súper y a todo lo que tiene dentro (encargado incluido) un poquito lejos a tomar viento, y me queda aun una semanita para descansar de las "vacaciones" (tengo la playa al lado y no la he pisado ni un solo día, no tengo perdón; por consiguiente, mi color de piel es absolutamente blanco rozando ya casi el fosforito, temo despertar una noche y ver que brillo en la oscuridad).

Espero volver a escribir más a menudo, aunque no prometo nada. Y espero que vuestras vacaciones hayan sido geniales y los traumas mínimos, y que volvais al cole descansaditos y con ganas y fuerzas renovadas. ¡A por otro año más!

*Cuando despertamos después de haber tenido un sueño, creemos haber estado toda la noche viviendo aventuras o gastándonos el dinero de la lotería que nos ha tocado, pero he leído que en realidad los sueños duran apenas segundos o como mucho un par de minutos... ¿Es o no relativo el tiempo?