Aco***ada total
Otra vez estoy por aquí, en esta tarde apacible afortunadamente sin clase ni prácticas que la estropeen; delante de libros y apuntes desafortunadamente para estropearla. Y es que estoy haciendo cálculos y estoy acojonada. Sí, sí, acojonada. Y eso me pasa por dejarme las cosas para el último momento...
Este finde quería matarme a estudiar, pero al final sábado porque es sábado, domingo porque es domingo... na' de n'a. Una ruina.
Por cierto que el domingo me despedí del súper (ahora es cuando me levanto con los brazos en alto y grito "¡Sí!"). La bruja-number-one se quedó un tanto pillada.
B: ¿Y usted hasta cuándo trabaja?
C: Hasta hoy (to' seca)
B: ¿Y ya no regresa?
C: No (to' seca)
B: ¿Y por qué? ¿Ya se cansó?
C: Hija mía, es que tú cansas a dios y a la virgen. (Miento, no dije eso porque como dice el refrán, pa' lo que me queda en el convento, me cago dentro, le contesté que tenía exámenes y tal, y me fui como una reina de la educación y la eficiencia, algo de lo que ella no puede presumir)
El lunes de vuelta al madrugón del autobús. Clase de 10 a 18 (con intermedio para comer, claro). Visita al súper para reponer provisiones y emperramiento total en el sofá.
Y ayer martes nos fuimos al centro comercial a despedirnos de las tardes libres, comimos allí y nos fuimos al cine. Querían ver El Código Da Vinci (qué impredecible ¿no?) y yo pues no es que me llamara mucho la peli, desde luego (después de ver que el protagonista no tiene nada que ver con mi imagen idealizada de Robert Langdon [confieso que estaba enamorada de él durante los dos libros, tan fuerte, tan culto, tan listo... ¡uf! jajaja perdón por esta chorrada]), pero tenía curiosidad por ver el puesto del ránking de cagadas en el que la colocaría (película fiel al libro- película ligeramente cagada- película cagada- cagada total [jajaja perdón por esto último también, me estoy volviendo muy vulgar o sea]). Y sorprendentemente no me pareció tan mal. No me decepcionó tanto pues (sí, ya sé que pensaréis que sucumbo a las grandes producciones, pero me mató la curiosidad).
Y cuando llego al piso y me meto en la página de la universidad ¿qué descubro? ¡Aprobada! Sólo falta un control y uff, bye bye physics.
Y ahora que acabo de recibir un correo de esos chorras a lo Aramis, me doy cuenta de que es sorprendente ver cómo a veces las casualidades hacen que nos identifiquemos con ellos. Veamos:
MARZO: Personalidad interesante (claro que sí, no quepa duda). Cariñosos (eso sí, mucho mucho). Tímidos y reservados (clavao). Honestos, generosos y simpáticos (también lo soy, el problema es que muchos no son como yo... ya haré otro post). Les gusta la paz y la calma (fundamental en el mundo). Sensibles hacia los demás (el problema es saber quién se merece tu sensibilidad...). Les gusta servir a las personas (cualidad de l@s tont@s como yo). Les da rabia y se enojan fácilmente (que se lo digan a mi madre...). Personas en las que se puede confiar (confía confía... jajaja). Amables (varios veranos de experiencias laborales de cara al público nos avalan). Buenos observadores (cualidad necesaria de un buen científico, ¿no?). Vengativos (pues sí, para qué engañarnos, la venganza vive en mí, pero pocas veces sale a pasear). Les gusta soñar e imaginarse cosas (aquí está mi lado Amèlie). Les encanta viajar (pero a ser posible lejos de mis destinos rutinarios). Toman decisiones a la ligera eligiendo pareja (jajaja ahí no sé si han acertado...). Les encanta decorar casas y ambientes (con lo bien que iba...no, la decoración desde luego no es lo mío). Tienen talento para la música (si tocar la flauta desafinante de 5º es talento para la música, pues sí). Caprichosos (pero no mucho, lo justo).
Perdón por esto último, es una chorradilla, pero me ha hecho gracia, aunque estoy ya de estos mails hasta las narices.
Sin nada más interesante que contar, volveré a sumergirme en el fascinante universo de la geología a ver si avanzo y me cunde algo. Un besote para todos y ánimo a los estudiantes del mundo. Pensad en lo bien que saben los aprobados cuando todo ha terminado...
¡¡Hasta pronto!!
PD: 41 días para ser libre...
Este finde quería matarme a estudiar, pero al final sábado porque es sábado, domingo porque es domingo... na' de n'a. Una ruina.
Por cierto que el domingo me despedí del súper (ahora es cuando me levanto con los brazos en alto y grito "¡Sí!"). La bruja-number-one se quedó un tanto pillada.
B: ¿Y usted hasta cuándo trabaja?
C: Hasta hoy (to' seca)
B: ¿Y ya no regresa?
C: No (to' seca)
B: ¿Y por qué? ¿Ya se cansó?
C: Hija mía, es que tú cansas a dios y a la virgen. (Miento, no dije eso porque como dice el refrán, pa' lo que me queda en el convento, me cago dentro, le contesté que tenía exámenes y tal, y me fui como una reina de la educación y la eficiencia, algo de lo que ella no puede presumir)
El lunes de vuelta al madrugón del autobús. Clase de 10 a 18 (con intermedio para comer, claro). Visita al súper para reponer provisiones y emperramiento total en el sofá.
Y ayer martes nos fuimos al centro comercial a despedirnos de las tardes libres, comimos allí y nos fuimos al cine. Querían ver El Código Da Vinci (qué impredecible ¿no?) y yo pues no es que me llamara mucho la peli, desde luego (después de ver que el protagonista no tiene nada que ver con mi imagen idealizada de Robert Langdon [confieso que estaba enamorada de él durante los dos libros, tan fuerte, tan culto, tan listo... ¡uf! jajaja perdón por esta chorrada]), pero tenía curiosidad por ver el puesto del ránking de cagadas en el que la colocaría (película fiel al libro- película ligeramente cagada- película cagada- cagada total [jajaja perdón por esto último también, me estoy volviendo muy vulgar o sea]). Y sorprendentemente no me pareció tan mal. No me decepcionó tanto pues (sí, ya sé que pensaréis que sucumbo a las grandes producciones, pero me mató la curiosidad).
Y cuando llego al piso y me meto en la página de la universidad ¿qué descubro? ¡Aprobada! Sólo falta un control y uff, bye bye physics.
Y ahora que acabo de recibir un correo de esos chorras a lo Aramis, me doy cuenta de que es sorprendente ver cómo a veces las casualidades hacen que nos identifiquemos con ellos. Veamos:
MARZO: Personalidad interesante (claro que sí, no quepa duda). Cariñosos (eso sí, mucho mucho). Tímidos y reservados (clavao). Honestos, generosos y simpáticos (también lo soy, el problema es que muchos no son como yo... ya haré otro post). Les gusta la paz y la calma (fundamental en el mundo). Sensibles hacia los demás (el problema es saber quién se merece tu sensibilidad...). Les gusta servir a las personas (cualidad de l@s tont@s como yo). Les da rabia y se enojan fácilmente (que se lo digan a mi madre...). Personas en las que se puede confiar (confía confía... jajaja). Amables (varios veranos de experiencias laborales de cara al público nos avalan). Buenos observadores (cualidad necesaria de un buen científico, ¿no?). Vengativos (pues sí, para qué engañarnos, la venganza vive en mí, pero pocas veces sale a pasear). Les gusta soñar e imaginarse cosas (aquí está mi lado Amèlie). Les encanta viajar (pero a ser posible lejos de mis destinos rutinarios). Toman decisiones a la ligera eligiendo pareja (jajaja ahí no sé si han acertado...). Les encanta decorar casas y ambientes (con lo bien que iba...no, la decoración desde luego no es lo mío). Tienen talento para la música (si tocar la flauta desafinante de 5º es talento para la música, pues sí). Caprichosos (pero no mucho, lo justo).
Perdón por esto último, es una chorradilla, pero me ha hecho gracia, aunque estoy ya de estos mails hasta las narices.
Sin nada más interesante que contar, volveré a sumergirme en el fascinante universo de la geología a ver si avanzo y me cunde algo. Un besote para todos y ánimo a los estudiantes del mundo. Pensad en lo bien que saben los aprobados cuando todo ha terminado...
¡¡Hasta pronto!!
PD: 41 días para ser libre...
En un día como hoy...
Hoy es un día normal, pero yo voy a hacerlo intenso.
Hoy puede apagarse el sol pero no la luz de mi alma.
En un día como hoy, caminaré más despacio.
En un día como hoy, defenderé mi verdad.
En un día como hoy, te amarraré con mis brazos.
En un día como hoy...
Porque nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes...
Lamentablemente nunca vuelve...
No importa en dónde estés, yo desde aquí te besaré en mis sueños.
Mi sangre arderá por ti hasta que me pierda por tu cuerpo.
En un día como hoy, caminaré más despacio.
En un día como hoy, defenderé mi verdad.
En un día como hoy, te amarraré con mis brazos.
En un día como hoy...
Porque nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes...
Lamentablemente nunca vuelve...
Preciosa canción de Juanes que define mi estado anímico hoy.
Porque nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, y yo te perdí. Porque ya no vuelve, y tú no volverás.
En un día como hoy... hace nueve años... Charming cambió; su vida cambió.
Hoy hace nueve años que nos dejaste. Nueve años que no te veo, que no me hablas, que no me abrazas. Nueve largos años en los que he tenido que aprender a cambiarle el nombre a las cosas, en los que hemos tenido que seguir solos, sin el resorte que significabas para todos y cada uno de nosotros. Y te echamos de menos. Y no sabes cuánto.
Te diría muchas cosas, pero tú las sabes de sobra, y acabaría llorando para variar..., algo que sé que tú odias porque nunca quisiste que lloraramos por ti. Pero sabes que no puedo evitarlo, me conoces mejor que nadie. Así que no lloraré. Te adoro y para decírtelo no hace falta que llore.
Y para terminar, un fragmento de otra canción de Juanes:
La irreemplazable,
la indispensable.
La incomparable,
la inolvidable, tú... La única
Hoy puede apagarse el sol pero no la luz de mi alma.
En un día como hoy, caminaré más despacio.
En un día como hoy, defenderé mi verdad.
En un día como hoy, te amarraré con mis brazos.
En un día como hoy...
Porque nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes...
Lamentablemente nunca vuelve...
No importa en dónde estés, yo desde aquí te besaré en mis sueños.
Mi sangre arderá por ti hasta que me pierda por tu cuerpo.
En un día como hoy, caminaré más despacio.
En un día como hoy, defenderé mi verdad.
En un día como hoy, te amarraré con mis brazos.
En un día como hoy...
Porque nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes...
Lamentablemente nunca vuelve...
Preciosa canción de Juanes que define mi estado anímico hoy.
Porque nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, y yo te perdí. Porque ya no vuelve, y tú no volverás.
En un día como hoy... hace nueve años... Charming cambió; su vida cambió.
Hoy hace nueve años que nos dejaste. Nueve años que no te veo, que no me hablas, que no me abrazas. Nueve largos años en los que he tenido que aprender a cambiarle el nombre a las cosas, en los que hemos tenido que seguir solos, sin el resorte que significabas para todos y cada uno de nosotros. Y te echamos de menos. Y no sabes cuánto.
Te diría muchas cosas, pero tú las sabes de sobra, y acabaría llorando para variar..., algo que sé que tú odias porque nunca quisiste que lloraramos por ti. Pero sabes que no puedo evitarlo, me conoces mejor que nadie. Así que no lloraré. Te adoro y para decírtelo no hace falta que llore.
Y para terminar, un fragmento de otra canción de Juanes:
La irreemplazable,
la indispensable.
La incomparable,
la inolvidable, tú... La única
La complejidad del verbo pensar
Primero que todo, pido perdón por no postear desde hace una semana y pico (si es que a alguien en verdad le interesan mis chorradas y desvarios-varios). Pero es que no tengo tiempo pa' na'. Entre trabajos, prácticas, "Salidas de campo" (gracias a una del viernes ahora soy multicolor [Nota mental: Comprar 5L de protección solar factor 50]), el súper (¡¡sólo me queda un domingo!!)... no tengo vida. Y ahora vienen exámenes, así que pido perdón de antemano porque si no posteo más a menudo no es por mi culpa ¡lo prometo! Y reitero, si es que a alguien le interesan mis cosas.
Y ahora a lo que iba. Hace poco, hablando con mi hermana y su compañera de trabajo sobre la existencia o no de vida extraterrestre en el aire se quedó una frase digna de una buena reflexión.
-H: Yo pienso que sí hay vida extraterrestre.
-C: Sí, yo pienso que en algún lugar del universo debe haber vida más inteligente que nosotros...
-Compañera: Pues yo pienso que no hay que pensar tanto.
Yo no respondí. Me limité a sonreír. De pronto me quedé pensando en qué sería de mí si no tuviera tantas inquietudes y no me hiciera tantas preguntas como me hago al cabo del día. Algunas tontas, otras no tanto, pero siempre estoy dándole vueltas al coco en busca de respuestas que a veces no encuentro y que, cuando las encuentro, me llenan de una satisfacción enorme.
Por ejemplo, ayer en casa de una compañera vi que tenía una enciclopedia animal, y me acordé de que quería saber cuánto vive un jabalí. Es una chorrada enormemente grande, porque mi vida no va a cambiar por saber cuánto viven o no estos animales, pero ya sé una cosa más. Y como eso, todo. Desde pequeña. Cómo se forman las nubes, qué es el arco-iris, cómo evolucionan las ranas, de dónde vienen los animales, quién fue el primer hombre y cómo vino (porque, no es por nada, pero la historia de Adán y Eva nunca me la he tragado, ni siquiera en catequesis)...
Es superior a mí. Si veo un documental me sumerjo en la pantalla de la tele; si veo una revista (de las un tanto inteligentes, no el Pronto, la Bravo, Qué me dices y todo ese rollo, más bien Quo, Muy interesante y de ese estilo) siento la necesidad de hojearla y ver qué dicen; si me encuentro cerca de un libro una voz interior me grita que lea, al menos, de qué va.
Igual de reconfortante es después poder expresar lo que acabas de aprender, o lo que sabes. Y no es que crea que soy una experta en todo, nada más lejos de la realidad, yo "sólo sé que no sé nada". Es sólo que me gusta discutir con alguien sobre mis inquietudes. Recuerdo que cuando iba a 2º de Bachiller hacían uno de los pocos programas que para mí han merecido la pena en la tele: Atlantia, los domingos a las dos de la madrugada (lógicamente los grababa). Luego los comentaba con la profesora de Ciencias de la Tierra (que me ha dado clase tres años y es una de las personas que más me ha influido, y me influye, en la vida). Por eso, las de no-sé-hacer-la-o-con-un-canuto (aunque de canutos sí entienden), me tacharon de pelota. Pero no era esa mi intención. Yo sólo pretendía saber, saber algo más. Pero qué iban a entender ellas si su única inquietud era (y seguramente seguirá siendo) qué me pongo el sábado.
Y no es preciso ser estudiante, o estudiar, para saber. Mi padre no estudió y sabe hablar de todo, tiene un millón de libros que siempre está leyendo, y siempre está maquinando cosas nuevas.
Tampoco digo, ni mucho menos, que todo el mundo tenga que inflarse a ver documentales o dejarse la vista en libros y revistas. Sólo es lo que yo pienso, y lo que yo hago, pero no una norma general que todos tengan que seguir.
Porque tal vez sea mejor vivir en la ignorancia y pensar que no hay que pensar tanto; pero si no pensamos, si no nos cuestionamos, si no tenemos inquietudes, creo que nos estamos alejando de nosotros mismos. Porque si algo tenemos en particular que nos distinga de otro ser vivo es eso, la capacidad de pensar, y es algo que nos pertenece, o más bien que nos ha sido prestado, y que tenemos la obligación de utilizar.
PD: Por si a alguien le ha quedado la curiosidad, un jabalí vive de media unos 27 años.
Y ahora a lo que iba. Hace poco, hablando con mi hermana y su compañera de trabajo sobre la existencia o no de vida extraterrestre en el aire se quedó una frase digna de una buena reflexión.
-H: Yo pienso que sí hay vida extraterrestre.
-C: Sí, yo pienso que en algún lugar del universo debe haber vida más inteligente que nosotros...
-Compañera: Pues yo pienso que no hay que pensar tanto.
Yo no respondí. Me limité a sonreír. De pronto me quedé pensando en qué sería de mí si no tuviera tantas inquietudes y no me hiciera tantas preguntas como me hago al cabo del día. Algunas tontas, otras no tanto, pero siempre estoy dándole vueltas al coco en busca de respuestas que a veces no encuentro y que, cuando las encuentro, me llenan de una satisfacción enorme.
Por ejemplo, ayer en casa de una compañera vi que tenía una enciclopedia animal, y me acordé de que quería saber cuánto vive un jabalí. Es una chorrada enormemente grande, porque mi vida no va a cambiar por saber cuánto viven o no estos animales, pero ya sé una cosa más. Y como eso, todo. Desde pequeña. Cómo se forman las nubes, qué es el arco-iris, cómo evolucionan las ranas, de dónde vienen los animales, quién fue el primer hombre y cómo vino (porque, no es por nada, pero la historia de Adán y Eva nunca me la he tragado, ni siquiera en catequesis)...
Es superior a mí. Si veo un documental me sumerjo en la pantalla de la tele; si veo una revista (de las un tanto inteligentes, no el Pronto, la Bravo, Qué me dices y todo ese rollo, más bien Quo, Muy interesante y de ese estilo) siento la necesidad de hojearla y ver qué dicen; si me encuentro cerca de un libro una voz interior me grita que lea, al menos, de qué va.
Igual de reconfortante es después poder expresar lo que acabas de aprender, o lo que sabes. Y no es que crea que soy una experta en todo, nada más lejos de la realidad, yo "sólo sé que no sé nada". Es sólo que me gusta discutir con alguien sobre mis inquietudes. Recuerdo que cuando iba a 2º de Bachiller hacían uno de los pocos programas que para mí han merecido la pena en la tele: Atlantia, los domingos a las dos de la madrugada (lógicamente los grababa). Luego los comentaba con la profesora de Ciencias de la Tierra (que me ha dado clase tres años y es una de las personas que más me ha influido, y me influye, en la vida). Por eso, las de no-sé-hacer-la-o-con-un-canuto (aunque de canutos sí entienden), me tacharon de pelota. Pero no era esa mi intención. Yo sólo pretendía saber, saber algo más. Pero qué iban a entender ellas si su única inquietud era (y seguramente seguirá siendo) qué me pongo el sábado.
Y no es preciso ser estudiante, o estudiar, para saber. Mi padre no estudió y sabe hablar de todo, tiene un millón de libros que siempre está leyendo, y siempre está maquinando cosas nuevas.
Tampoco digo, ni mucho menos, que todo el mundo tenga que inflarse a ver documentales o dejarse la vista en libros y revistas. Sólo es lo que yo pienso, y lo que yo hago, pero no una norma general que todos tengan que seguir.
Porque tal vez sea mejor vivir en la ignorancia y pensar que no hay que pensar tanto; pero si no pensamos, si no nos cuestionamos, si no tenemos inquietudes, creo que nos estamos alejando de nosotros mismos. Porque si algo tenemos en particular que nos distinga de otro ser vivo es eso, la capacidad de pensar, y es algo que nos pertenece, o más bien que nos ha sido prestado, y que tenemos la obligación de utilizar.
PD: Por si a alguien le ha quedado la curiosidad, un jabalí vive de media unos 27 años.
Un domingo más...
Se acabó la semana, y comienza otra. ¡Qué pocas ganas! Y eso que esta semana ha sido relativamente corta... Además ha sido una semana guay: aunque tuvimos examen de física la profe nos ayudó un montón (pero nos chantajeó con comprarle un jamón, y mi modesta y limitada economía no da para tanto :(...); las prácticas han sido muy chulas y los profesores más o menos majos; el jueves fuimos a una conferencia sobre biodiversidad, que dió un catedrático (de zoología especialista en entomología, ¡casi ná!) súper interesante, yo de mayor quiero ser como él. Y por noche nos fuimos a cenar y al cine. Vimos "Bajo cero"... que pechá de llorar nos dimos mi compañera y yo (aparte de asustarnos en un momento de la peli y pegar un grito que seguro que lo escuchó hasta el perro de la película, menos mal que la sala estaba vacía jaja). Las otras nos llamaban bobas, pero a mi me da igual, ya digo que ya me da lo mismo que me vean llorar y si quieren, que me llamen tonta o llorona, pero no pude evitarlo. Así que si sois de lágrima fácil como yo y no queréis llorar, no la veais; si queréis ver una peli bonita (basada en hechos reales creo), ¡la recomiendo! Además, al público femenino seguramente le gustará el protagonista-sonrisa-profident. Total que salimos a la una y como estaba lloviendo, nos volvimos para casa. Cuando entré, la perra me ladró (qué cabrona, ¡a esas horas y ladrándome!).
Ayer me fui de compras y le metí un buen viaje a la tarjeta... Cuatro pares de zapatos, tres camisas y una falda (pero bueno, no es mucho teniendo en cuenta que días como ese sólo los repito... dos veces al año). Eso sí, la gente flipaba con nosotras en la zapatería: quiero este, este, este también (pff entre mi hermana y yo nos hicimos por lo menos con diez pares [aunque uno de ellos era pa' la mami por su día...] y claro, una cola que se montó con nosotras del quince!).
Hoy, como cada domingo, me he levantado muy temprano (sí, para mí un domingo a las ocho y media es muy muy temprano jajaja) y el día en el súper ha sido guay (quitando, como siempre, gente impresentable...). Y cuál es mi sorpresa cuando llego a casa... (no, no era hora aun del capuccino). ¿Lo adivináis? ¡Exacto! ¡Mi niña ya ha sido madre! Parece una muñeca con sus niños, está preciosa (aunque lógicamente sucia después del parto). ¡Qué emoción! Hacía años que no veíamos un parto felino en casa y estamos alborotados, pero hay que dejarla tranquilita claro.
Y bueno, la semana se presenta un poquito pesadita, pero la superaré, o por lo menos procuraré hacerlo.
Esta tarde me vuelvo al piso, y no me apetece nada la verdad. No me acostumbro a estar lejos, y eso que yo pensaba que lo acabaría haciendo... Pero ya queda menos para que se termine el curso y, con suerte, sólo me vea las caras con las mates en verano. ¡Qué pereza!
El caso es que sólo de pensar que hasta el viernes no regreso... aun no me he ido y ya quiero volver a casa.
PD: 58 días para ser libre...
Ayer me fui de compras y le metí un buen viaje a la tarjeta... Cuatro pares de zapatos, tres camisas y una falda (pero bueno, no es mucho teniendo en cuenta que días como ese sólo los repito... dos veces al año). Eso sí, la gente flipaba con nosotras en la zapatería: quiero este, este, este también (pff entre mi hermana y yo nos hicimos por lo menos con diez pares [aunque uno de ellos era pa' la mami por su día...] y claro, una cola que se montó con nosotras del quince!).
Hoy, como cada domingo, me he levantado muy temprano (sí, para mí un domingo a las ocho y media es muy muy temprano jajaja) y el día en el súper ha sido guay (quitando, como siempre, gente impresentable...). Y cuál es mi sorpresa cuando llego a casa... (no, no era hora aun del capuccino). ¿Lo adivináis? ¡Exacto! ¡Mi niña ya ha sido madre! Parece una muñeca con sus niños, está preciosa (aunque lógicamente sucia después del parto). ¡Qué emoción! Hacía años que no veíamos un parto felino en casa y estamos alborotados, pero hay que dejarla tranquilita claro.
Y bueno, la semana se presenta un poquito pesadita, pero la superaré, o por lo menos procuraré hacerlo.
Esta tarde me vuelvo al piso, y no me apetece nada la verdad. No me acostumbro a estar lejos, y eso que yo pensaba que lo acabaría haciendo... Pero ya queda menos para que se termine el curso y, con suerte, sólo me vea las caras con las mates en verano. ¡Qué pereza!
El caso es que sólo de pensar que hasta el viernes no regreso... aun no me he ido y ya quiero volver a casa.
PD: 58 días para ser libre...





